Entradas etiquetadas como ‘violencia de género’

Feminismo para cambiar el sistema

Por Pilar Orenes

Estos días amanecíamos con un nuevo dato: 1000 mujeres víctimas de la violencia machista, asesinadas, desde el 2003. Terrible. Y sabemos que “no están todas las que son”, que quedan muchas fuera de esta estadística que solo reconoce a los asesinatos de mujeres en manos de parejas y exparejas. Valiosísima la labor de Feminicidio.net, observatorio de la sociedad civil que visibiliza el asesinato de mujeres. Y, claro, si amplias la mirada, entonces suben aún más las cifras transmitiéndonos el horror de historias de dolor, únicas e irrepetibles pero con un sesgo común: mujeres asesinadas por hombres el hecho de ser mujeres.

Porque no nos engañemos, no es solo un número que suma a la lista de sucesos violentos aislados que ocurren en nuestros días. Estamos ante un problema social que algunos todavía se niegan a reconocer diluyéndolo en la generalidad de los hechos que se producen en los ámbitos familiares y domésticos, sin entrar en la causa ni en el sujeto que los ejerce. Invisibilizándolo. Que no nos confundan.

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La importancia de visibilizar a más de la mitad

Por Pilar Orenes

Felicidades por estos cinco años de blog. Felicidades por visibilizar a “Más de la mitad” de seres humanos del mundo y hacerlo desde historias que nos acercan a diferentes realidades de mujeres y a sus propuestas de cambio.

Cinco años de transformación. El tiempo, se va de las manos como si nada. O como si mucho, porque son muchas las cosas que han pasado. Es cierto que a veces hay mucho movimiento para que nada cambie, sí, pero yo hoy, quiero ver el vaso medio lleno y siento las señales de un cambio profundo, transformacional. Cinco años de cambios en el contexto global, en el entorno más cercano pero cambios también en mí y en mucha de la gente que camina cerca.

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Teatro necesario para abrir los ojos ante el maltrato

Por Nuria Coronado

Hay veces que la vida te regala conocer a mujeres que admiras y que son el bálsamo del mundo. Así me paso con Marina Marroquí, una luchadora y superviviente de la violencia de género a quien la primera vez que entrevisté me dijo una frase que se me quedó clavada para siempre. “La mayor venganza que se le puede hacer a un maltratador es ser feliz”. ¡Qué verdad más inmensa y más empoderante! Ella, como tantas otras, hablaba a sabiendas de lo que son los golpes físicos y emocionales, de lo que es dejar de sonreír y ser persona porque alguien le decía que no valía nada o que bastante suerte tenía con tenerle a él. Ese “él” que a los ojos de cualquiera es “el hombre perfecto”. Ese él que le hizo bajar al infierno, desaparecer de sí misma, marchitarse, dejar de existir.

Marina creyó después de tanto escuchar a la voz de su amo y maltratador que no merecía nada. Hasta que un día dijo basta. Se levantó de sus cenizas y se demostró que valía oro, que era la mejor en todo lo que se propusiera y que necesitaba respirar de nuevo. Se apoyó en su familia, y dejándose la piel de sus manos y de su alma, tuvo los ovarios de empezar a subir por la cuerda del pozo en el que había caído. Y el milagro se hizo. Salió de ese territorio que ninguna mujer se merece y puso en marcha el contador de la vida en mayúsculas.

Los actores Cecilia Sarli y Chema Coloma.

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Vive: música frente a la violencia de género

Por Montse Casasempere

Todo surgió con la idea de un taller semanal de composición de canciones en el que quisimos involucrar a personas en situación de fragilidad, mujeres víctimas de violencia de género, en el proceso creativo de hacer canciones como vía y herramienta de empoderamiento.

Un grupo de participantes en el taller, durante la grabación del disco “Vive”, junto con el cantautor Rafa Sánchez. Imagen: Generando Igualdad.

En ese momento necesitábamos crear un espacio de encuentro, de desarrollo personal y comunitario dirigido a mujeres víctimas de violencia de género que les posibilitara un desarrollo afectivo, personal y social. El taller funcionó a modo de terapia grupal en busca de la reafirmación de las mujeres que en él participaron.

Cada martes, tuve el honor de vivir con ellas cómo contaban y compartían sus experiencias de vida, trasladando un mensaje positivo que pone el acento en la recuperación y en el refuerzo de un mensaje: es posible salir del maltrato. Las letras de las canciones se elaboraron a partir de sus experiencias de vida y las melodías fueron compuestas por Rafa Sánchez, director musical del taller.

Los temas ya están grabados en estudio, interpretados por artistas de la talla de: Rozalén, El Kanka, Clara Montes, Luis Eduardo Aute, Olga Román, Ricardo Marín, Sandra Carrasco, Lamari de Chambao, Amparo Sánchez-Amparanoia y Rafa Sánchez.

Y así vamos avanzando para hacer realidad VIVE, un disco con canciones compuestas por mujeres que luchan cada día por sobrevivir a la violencia de género. Me siento inmensamente afortunada de formar parte de este equipo que somos e Generando Igualdad, una asociación sin ánimo de lucro que trabaja por la defensa y apoyo de los derechos y reivindicaciones de las mujeres, la igualdad de oportunidades y la no discriminación aunando esfuerzos, de un modo especial, en la lucha contra la violencia de género y la atención directa a víctimas de malos tratos. Comenzamos nuestra andadura en el año 2000.

Desde entonces, un equipo de profesionales voluntarias trabajamos día a día por cumplir el que para nosotras es nuestro objetivo prioritario: apoyar e intervenir tanto jurídica como psicológicamente con mujeres de cualquier edad y condición que tienen en común ser protagonistas de una historia de maltrato.

Con las aportaciones obtenidas a través del crowdfunding podremos dar forma a un disco que pretende visibilizar la realidad de la violencia concienciando a la sociedad en la implicación y búsqueda de soluciones. Queremos que otras mujeres que están pasando por una situación similar comprendan que no están solas. Que hay salida. Que si otras lo han conseguido, ellas también pueden vencer el miedo. Pueden y deben pedir ayuda.

Toda la vida compartida y los sueños de tantas tardes de martes, las esperanzas, los miedos, las luchas y la alegría de haber sido más fuertes que las heridas son la materia prima de un disco que rezuma vida y dignidad.

Puedes descubrir todo lo que significa este proyecto aquí. Y por favor, si crees que merece la pena que se escuchen estas voces, apóyanos en el crowdfunding para hacer realidad el disco.

Montse Casasempere. Firme defensora del valor de la comunicación constructiva -porque nuestro peor problema es que no escuchamos para entender, escuchamos para contestar-, me especialicé en community management aplicado al movimiento asociativo creando conciencia social. Con formación específica en violencia de género e igualdad aplicada al ámbito empresarial, soy vicepresidenta y responsable de comunicación en Generando Igualdad.

Flaming, doxxing, gaslighting y otras agresiones que no quieres sufrir

Por Eva Moure

Que levante la mano quien sepa qué es flaming, doxxing, gaslighting o outing. Premio para quien lo sepa. Detrás de  cada uno de estos anglicismos, en general poco conocidos en nuestro país, se encuentra la definición de un tipo de violencia de género digital. Hay muchos más. Ser capaz de poner palabras a lo que nos sucede es el primer paso. A partir de ahí, podemos preguntarnos: ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo contrarrestar las violencias machistas en la red? Eso es lo que hicimos un grupo de activistas africanas, latinoamericanas y españolas en Madrid, hace varias semanas , invitadas por Oxfam Intermón para compartir estrategias y propuestas digitales. Todas tenían claro que las violencias online responden más o menos a los mismos patrones que el espacio no virtual, aunque el anonimato y la inmediatez ayudan a que muchos se atrevan a hacer cosas que nunca llevarían a la calle. El fenómeno es complejo y grave.

El momento de hacer una lista con los diferentes tipos de violencia resultó abrumador. Más abrumador aún resulta cuando tomas conciencia de que algo que te ha sucedido más de una vez tiene algo que ver con un tipo de violencia que se ejerce sistemáticamente y que hasta ahora no has identificado. Flash.

Las tecnologías reproducen los acosos del mundo real a las mujeres, y generan nuevos riesgos específicos. Imagen de Ravi Sharma / Unsplash.

La violencia online se concreta en una serie de prácticas muy diversas que mediante la vigilancia, el control o la manipulación de la información buscan hacer daño a las personas. Es tan real como cualquier otro tipo de violencia. Volviendo al principio, y por explicar brevemente, aquí están algunos de los tipos de violencia que identificamos, y que están en el titular:

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Hombres y mujeres para el feminismo

Por Flor de Torres Porras

Hace unas semanas leíamos a Rosa Montero en un espléndido artículo titulado ‘Corazones Blancos’, que decía :  ‘a esa legión de hombres inteligentes y sensibles es a la que nos estamos dirigiendo las mujeres’

Aunque los hombres no son el motor del feminismo, -porque no es posible invisibilizar la hermosa y digna lucha protagonizada por tantas mujeres, movimientos sociales y reivindicativos de la igualdad-, ellos sí  han de contribuir con su complicidad  y activismo a la lucha feminista para lograr la igualdad de género efectiva. La igualdad  como derecho fundamental se consagró hace 40 años en la Constitución Española, en al Art 14.

Ahora buscamos la igualdad real. Es la que construye e el  camino de la  lucha feminista, proclamada como su motor. A lo largo de años se ha ido forjando un sólido edificio, a pesar del cuestionamiento que trata de debilitar sus pilares. A pesar de las dudas impuestas por argumentarios interesados de quienes nunca han luchado por la igualdad, que no creen en ella, que alimentan sus  discursos con falsos mitos y afirmaciones sin apoyo científico, empírico o empático. Sombras lanzadas a la igualdad que estamos construyendo y  que solo  sirven para   perpetuar el patriarcado, en el que se asientan como agentes ejecutores de la desigualdad.

El feminismo ha logrado grandes avances hacia la igualdad. Imagen de Melany Rochester / Unsplash.

Pero dentro del corazón de la igualdad, como eje y motor, sigue avanzando  un feminismo robustecido. Feminismo inclusivo con la complicidad de los hombres. Y ello es así porque la  palabra igualdad  ya no conoce límites. Avanza y deconstruye privilegios basados en la sociedad patriarcal. No hay modelo de sociedad igualitaria, de  estado social y democrático de Derecho que no sea creado, entendido y dirigido en igualdad por hombres y mujeres. Es en las personas donde ha de convivir e ponerse en práctica. Crecer y ampliarse como valor fundamental.

Por ello siguiendo la estela de Rosa Montero hemos de dirigirnos a todos y cada uno de los hombres para que reflexionen sobre el camino transitado por el feminismo, y se incorporen a él. Que se comprometan en la lucha por la igualdad y que entiendan  que hay que romper en mil pedazos  su  complicidad con la desigualdad.

Sigue siendo esta la revolución pendiente: la de los hombres que renuncien a perpetuar el actual modelo de inequidad.  Que esa renuncia abarque la negación de una vez y para siempre a ser utilizados como instrumentos de control del patriarcado.  Hombres que miren cara a cara al Machismo y a lo que  Marcela Lagarde  nombró como “la escisión del género” o extrañamiento entre las propias mujeres que provoca la escisión del propio género femenino dando pie a la naturalización del  patriarcado como la única forma de convivencia. Y que tras  esa nueva mirada feminista ya no se reconozcan en ello.

Y sobre este entramado sociológico, la Justicia tiene un papel fundamental, y lo está asumiendo. En 2018 ,una tras otra, han ido iluminando el camino judicial varias Sentencias del Tribunal Supremo, abriendo un camino de luz y esperanza hacia la igualdad. Son sentencias que reconocen la desigualdad estructural a la que la mujer se ve sometida por el hecho de ser mujer. Todas estas resoluciones vienen avaladas y precedidas por las más de 200 sentencias que avalan la constitucionalidad de la Ley Integral contra la Violencia de Género (L.O 1/2004)

En una muy reciente Sentencia del Tribunal Supremo del 20/12/2018 se resuelve en Pleno un recurso de la Fiscalía contra la absolución de una pareja, hombre y mujer,  donde se argumentaba que no había situación de desigualdad por existir entre ellos una agresión mutua. Se  reconoce en ella que no por ello se ha de dejar de contextualizar como acto de violencia la que se ejerce sobre la mujer con ocasión de una relación afectiva de pareja. Pues constituye acto de violencia de género cualquier acto de poder y superioridad de los hombres frente a las mujeres con independencia de cuál sea la motivación o la intencionalidad. Son actos de desigualdad estructural que no necesitan motivarse como actos de violencia de género.

Previamente a esta sentencia, los menores se  fueron reforzando como víctimas directas de la violencia de género, aun sin ser testigos presenciales de las agresiones a sus madres. Tan solo con su percepción. O la necesidad de imponer medidas de alejamiento de forma imperativa aun sin acto de violencia física, en la necesidad de seguir el camino de atender y prevenir las otras violencias que atacan la integridad moral de las mujeres víctimas de violencia de género. Caminos ya amparados previamente en el Tribunal Constitucional, justificados ante la  mayor carga penal en los delitos cometidos a las mujeres en el ámbito de la pareja.

Se dirimió la plena constitucionalidad y vigencia  de la redacción del art. 153 ,1 del Código Penal  para las agresiones en el ámbito de la pareja o expareja y se declaró constitucional la distinta carga penológica si es agresor hombre (153,1)  que si es mujer  (153,2) y se justificó  así:

No es el sexo en sí de los sujetos activo y pasivo lo que el legislador toma en consideración con efectos agravatorios, sino -una vez más importa resaltarlo- el carácter especialmente lesivo de ciertos hechos a partir del ámbito relacional en el que se producen y del significado objetivo que adquieren como manifestación de una grave y arraigada desigualdad. La sanción no se impone por razón del sexo del sujeto activo ni de la víctima ni por razones vinculadas a su propia biología. Se trata de la sanción mayor de hechos más graves, que el legislador considera razonablemente que lo son por constituir una manifestación específicamente lesiva de violencia y de desigualdad.”

(Sentencia del Tribunal Constitucional  59/2008 de 14 Mayo de 2008, entre otras)

El Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional  están convalidando y aplicando  con esta jurisprudencia la necesidad de llegar a la igualdad a través de la discriminación positiva. Y  se  hace por el camino marcado por  la propia Constitución Española a través de la búsqueda de un principio de igualdad real. En sus resoluciones se materializa la exigencia de aplicar el principio constitucional del Art 9,2 donde se avala la discriminación positiva como medio de superar los obstáculos a la igualdad de diversos grupos:

Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.”

Por tanto, quien cuestiona la igualdad tomando como base los resultados de pena distintos si la persona responsable es hombre o mujer lo hace solo desde la superficie de un problema de enorme magnitud. Desde el desconocimiento o, lo que es peor, el rechazo  de una realidad: la desigualdad estructural que determina la violencia de género. O dicho de otro modo, ignora la base constitucional que destaca la necesidad de neutralizar la  desigualdad y evitarla. Y la doctrina consolidada por el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, que atienden desde el ámbito judicial la mayor frecuencia y gravedad de las agresiones de hombres a mujeres en el ámbito de la pareja.

No confundamos. Estas medidas no rompen con el principio de presunción de inocencia, un precepto constitucional que preside todas nuestras actuaciones judiciales. Todos los procesos y todos los derechos. Pero ha de convivir en cada proceso de violencia a la mujer con la constatación empírica de la frecuencia y lesividad de la violencia de género, que precisamente por estos motivos se escindió de la violencia familiar.

Y es así por ser un modelo objetivo y reproducido de un arraigado sistema patriarcal que determina un repertorio  de conductas que atentan a las mujeres por el hecho de serlo y en el ámbito de la pareja. Es lo que el feminismo siempre denunció, y seguirá haciéndolo. Lo que hoy como realidad social y evidente se consolida también  en la Doctrina del Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional.

Por eso Rosa Montero nos emocionaba cuando finalizaba su artículo con esta argumentación dirigida a  los Hombres:

“No debería darles las gracias, porque agradecer a un hombre que pelee por un mundo más justo (el antisexismo nos atañe a todos) es como agradecer a tu pareja que ponga la lavadora, pero se las doy, porque aún me emocionan demasiado. A esa legión de hombres inteligentes y sensibles es a la que nos estamos dirigiendo las mujeres. Amigo, hermano, amante, muestra tu corazón blanco y lucha conmigo

Creo que el mejor homenaje a las mujeres víctimas de violencia de género, que afrontan la heroicidad de denunciar, de atravesar un proceso judicial acompañadas de sus miedos, sus peligros y sus inseguridades, es escucharlas y caminar junto a ellas. Que se sientan amparadas por todos los hombres y las mujeres que luchan por una igualdad real y ya incuestionable.

Flor de Torres Porras es Fiscal Delegada de la Comunidad Autónoma de Andalucía de Violencia a la mujer y contra la Discriminación sexual. Fiscal Decana de Málaga.

En tela de juicio

Por Maribel Maseda

Groso modo, cuando hablamos de hombre machista nos referimos al que de una forma u otra sitúa a la mujer en un nivel inferior, cambiando a su voluntad sus derechos por permisos, concedidos por sus iguales, los hombres.

Cuando hablamos de mujer machista nos referimos a aquella que defiende la capacidad del hombre para conceder estos “permisos”.

Si hablamos de sociedad machista, a menudo nos referimos al conjunto de personas que, por automatismos, se sitúa en la fina línea que separa la igualdad de su miedo a ser desplazado de su posición de poder. Así se ha creado a modo de coalición espontánea una nueva entidad que por defender su posición, por temer a su propio miedo, por intentar frenar un nuevo estado social en el que ya no se distinguirá al rey de la princesa, apoya las actuaciones violentas de los violentos. Se llama delito a una acción que va en contra de la ley, pero esto no siempre queda claro cuando se trata de una agresión sexual.

Los testimonios de las mujeres se enfrentan a numerosos cuestionamientos. Imagen de Mike Wilson / Unsplash.

Porque si la ley deja una fisura por la que se cuela -a voluntad- que una agresión a una mujer puede ser delito o puede ser parte de un juego sexual que sale mal, la incertidumbre que esto genera pasa, conscientemente o no, a engrosar el bando de la coalición.

Vamos a ser sinceros: no se ve de la misma manera al asesino de una mujer que al de un hombre. La motivación machista subyacente pone en tela de juicio su naturaleza delictiva.  Y yendo un poco más allá, quizá quien defiende el maltrato, el abuso sexual, la agresión sexual y aun el asesinato a mujeres por supremacía machista, en realidad siente que cualquier día puede pasarle a él, ya que se identifica con el violento e intenta construir una plataforma de apoyo y garantía de su propia seguridad si llega a ocurrirle algo así.

Por esto es tan difícil denunciar para una mujer. La mujer agredida sabe que no solo debe enfrentar a su agresor, sino a la coalición frecuentemente oculta y que en cualquier momento puede ejercer su papel desprestigiándola por cualquier acto, rasgo, actitud o decisión de su vida, sin que tenga absolutamente nada que ver con su denuncia.

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¿Qué significa la perspectiva de género en la Justicia?

Por Flor de Torres Porras

En 2017 según los datos de la Memoria de la Fiscalía General del Estado de 2018 se  denunciaron 172.357 casos de violencia de género en los Juzgados de Violencia a la Mujer. Tras el preceptivo proceso, y la acusación de fiscales expertos, llegaron a juicio 47.370 asuntos. Se obtuvo Sentencia en 40.741 de ellos, y fue condenatoria en 28.485 casos. De ellos, 15.004 maltratadores aceptaron los hechos y pactaron su conformidad. Esto significa que va a juicio un 52,6% de maltratadores confesos. Pero hay otros asuntos que en los juzgados de violencia a la mujer se sobreseen por efecto mayoritario del artículo 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que dispensa de declarar a parientes cercanos de la persona procesada. Es un 44,89% de asuntos que sabemos por experiencia que se trata mayoritariamente de víctimas que optan por el silencio en el momento posterior a la denuncia, a las que hay que unir a quienes se acogen al derecho a no declarar en cualquier otra fase posterior del procedimiento, seguramente en la fase del juicio oral, lo que imposibilitará un número superior de  sentencias condenatorias.

La perspectiva de género y la empatía son fundamentales en el apoyo a las víctimas de violencia de género. Imagen de Vonecia Carswell en Unsplash.

Entre  los números, escondidas y en silencio, se alzan las historias de cada víctima. Una a una. Con sus traumas y sus logros. Con sus hijos. A veces solas. Muy solas. Escondidas. Ausentes. Unidas a cada caso, a cada juicio de los más de 40 mil que celebramos el año pasado.  Y todos los demás que se silenciaron por ellas mismas. Son  las mujeres que sufren  la violencia de género: las que apenas pueden hablarnos. Nos cuentan sus historias con frases entrecortadas porque les asoma frecuentemente el llanto. Con miradas perdidas y sin guion previo. O con discursos exculpatorios para sus verdugos y maltratadores porque arrastran la culpa de pedir ayuda y de ser responsables de lo que les  ocurra a sus parejas y ex parejas.

Así llegan a la Justicia, para que les guiemos por el camino de la huida que acaban de emprender. Cuando hablamos de estadísticas tenemos la obligación de conocer estas historias reales que alimentan los números fidedignos de la violencia de género.  A  veces lo hacemos sin comprender la magnitud inabarcable de la violencia a la mujer y de su esencia.

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#Cállate .@mujer, o voy a por ti

Por Lola Liceras 

Acaba de recibir una alerta de contestación a su último tuit. En él denuncia el trato recibido por una víctima de violencia de género. No había sido la única tuitera que denunciaba ese caso de violencia, ni era la primera vez que lo hacía. Pero por primera vez recibía una amenaza. Entre quien la sigue hay familiares, personas amigas y conocidas de su entorno más cercano, pero también mucha gente que la conoce por su activismo. Muchas identidades que ella no conoce y que han sabido de ella porque gracias a Twitter puede contar lo que pasa y expresarse de manera inmediata.

Imagen de Alisa Mulder / Unsplash.

Esto es un ejemplo de lo que muchas mujeres sufren en Twitter. Violencia online por manifestar libremente su opinión sobre cualquier tema, da igual que sea de política, de cuestiones sociales, por defender los derechos humanos, particularmente los de las mujeres, por expresarse de manera diferente. Sufren constantemente esta violencia por el hecho de ser mujer.

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Las conquistas de las mujeres

Por Lola Liceras

Si hay una fecha internacional que aúna con fuerza una misma reivindicación es el 8 de marzo. Mañana, mujeres de todo el mundo exigirán tener vidas sin discriminación, sin violencia, vidas libres para tomar decisiones, vidas con futuro para las niñas. Este 8 de marzo, las mujeres reclamarán el derecho a tener derechos.

Marcha Ni una menos, en contra de la violencia de género en Perú. Manifestastes saliendo de la plaza Plaza San Martín hacia la avenida Nicolás de Piérola, Lima, Perú. Autor:

Este año lo hacemos con el empuje de las masivas movilizaciones que se han sucedido en 2017, y con el aliento de tantas mujeres valientes que han plantado cara a quienes vulneran su dignidad, ya sean hombres poderosos o los propios gobiernos. Son luchas a las que las mujeres han puesto nombre y las han hecho globales con frases ingeniosas que resumen en muy pocas palabras historias de ataques a su dignidad y a su vida. Movimientos con nombre convertidos ya en símbolo para millones de mujeres.
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