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Archivo de la categoría ‘Igualdad’

Lesbiana y feminista (en la cama y en la calle)

Por Judit Abarca

“La lesbiana es insoportable porque engaña, ofende, invalida el sentido patriarcal. Desafía el sentido común.”

Nicole Brossard

Hace unas semanas conversaba con una amiga sobre nuestras “salidas del armario”, o como se dice en mi país, Nicaragua, “del closet”. Somos conscientes de lo que hemos recuperado al asumir abiertamente algo que tiene tanta relevancia en nuestras vidas. No solo hemos avanzado desde el punto de vista erótico-afectivo, sino también  desde el político, al ser activistas feministas ambas. La conversación era así:

  • ¿Y tu familia lo sabe? 
  • Había sospechas, pero hace unos años se enteraron por medio de otra persona, y por un tiempo me dejaron de hablar… Ahora se incomodan con mi presencia.
  • Entonces no tenes problemas con decirlo abiertamente… 
  • Aunque lo digo abiertamente en los espacios públicos, y puedo hablar de mi “experiencia” en la radio, en prensa escrita, y en mis redes sociales, la palabra “L” es la que aún no me atrevo a decir en una conversación con mi mamá…

Manifestación en Nicaragua. Imagen de Milagros Guadalupe Romero.

Nicaragua hasta hace muy poco tiempo contaba con una ley que tipificaba el “delito de sodomía”, esta forma de sanción legitimizada, aunque derogada en el año 2008, subyace en los imaginarios sociales que discriminan, excluyen, violentan a lesbianas, bisexuales, gays y personas trans. Lee el resto de la entrada »

Cuando el delito está en las palabras

Por Flor de Torres

“No hay tradición cultural que no justifique el monopolio masculino de las armas y de la palabra, ni hay tradición popular que no perpetúe el desprestigio de la mujer o que no la denuncie como peligro”

                 Eduardo Galeano

Estas palabras llenas de compromiso de Eduardo Galeano encierran el activismo que hemos de tener contra la violencia de género. Desde las formas invisibles e imperceptibles que se esconden y se asientan en la desigualdad hasta las más visibles que todos podemos distinguir. Porque la violencia a la mujer está también en las profundidades ocultas del lenguaje, sepultada e invisible en actitudes proyectadas a las víctimas, en el control a través de las redes sociales, los insultos, las desvalorizaciones, los desprecios, el abuso de autoridad.

No. Imagen de Gemma Evans.

Es la violencia de género que se asienta en la falta de respeto: interrumpiendo, no escuchando ni respondiendo a la pareja, la que distorsiona el sentido de sus palabras. Lee el resto de la entrada »

22 lágrimas de esperanza

Por Beatriz Blanco

“Bajo del  autobús en la loma para contemplar el pueblo. Con el título de Trabajadora Social obtenido durante su reclusión, lucharía porque ninguna mujer padeciera los usos y costumbres. La vista de la hacienda detonó los recuerdos”.

Así comienza “Los Ancianos Sabios”, primer premio del I Concurso de relatos cortos sobre violencia de género convocado por la Fundación Luz Casanova. Los textos finalistas de este certamen internacional han sido recogidos en el libro Lágrimas de esperanza, que se presenta el próximo miércoles 17 de mayo.

“No molestar nunca más”. Ilustración de Rogelio Núñez ‘pARTido’ para el libro Lágrimas de Esperanza de la Fundación Luz Casanova.

Editado por San Pablo, el libro recoge los 22 finalistas de los 547 relatos que se presentaron al concurso llegados desde dentro y fuera de España. Prologado por la periodista Carmen Sarmiento, recoge títulos tan sugerentes como “Policía o secaría” , “Más que una noche” , “Navegar sin agua” o “La vergüenza del sol” e ilustraciones de Rogelio Núñez Partido.

La Fundación Luz Casanova trabaja en la prevención y atención de mujeres víctimas de violencia de género y en este marco se encuadra la convocatoria de este concurso de relatos y su posterior fallo y edición.

Las cifras son escalofriantes. A 8 de mayo, según datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, han sido asesinadas por sus maridos, ex maridos o compañeros sentimentales 23 mujeres y 9 menores y un caso más estaba siendo investigado.

Pero el crimen es el último acto de la violencia, pero no el único. Desgraciadamente muchas mujeres son víctimas durante muchos años, algunas pueden convivir con su agresor toda su vida de pareja. “Un viejo refrán kirguís dice que todo buen matrimonio debe comenzar con lágrimas. Las mías corren libres, abundantes, sin rumbo inundando  mi presente y mi futuro. Lágrimas, cascadas de tristeza, ríos de vidas rotas”, finaliza el relato “Lágrimas”.

Pero hay esperanza, de la violencia se puede escapar. Y lo que es mejor prevenirla, para ello nada más sencillo que educar a hijas e hijos en los valores de la igualdad. Erradicar el machismo de nuestra sociedad es la única manera de combatir esta bien llamada lacra social.

“A pesar de las cifras abrumadoras sobre la violencia contra la mujer (…) cada vez somos más las que nos unimos para decir con fuerza en un solo y alto grito. Ni una mujer menos. Nos queremos vivas”, escribe Carmen Sarmiento.

El libro Lágrimas de esperanza se presenta el próximo miércoles 17 de mayo en la librería San Pablo de Madrid (Plaza de Jacinto Benavente, 2), a las 19 horas.

Beatriz Blanco es periodista especializada en Violencia de Género, y colabora con la Fundación Luz Casanova

Sin casa pero con demasiados techos

Por Ana Gómez Pérez-Nievas

O por qué las mujeres enfrentan más obstáculos, también, a la hora de ver satisfecho su derecho a la vivienda en España

Sofía quita un móvil de las manos a su hijo de un año, que va cogiendo con rapidez todo lo que se le pone al alcance, mientras mira de reojo a su madre, también agotada y enfadada. “Llevo tanto tiempo peleando que hay momentos en los que te cansas, pero creo que es importante seguir luchando”, asegura con una mezcla de dulzura y fiereza.

Sofía se ha entrevistado con Amnistía Internacional para el informe “La crisis de vivienda no ha terminado. El derecho a la vivienda y el impacto de los desahucios de viviendas de alquiler sobre las mujeres en España”, porque sufrió las peores consecuencias de la falta de protección a este derecho que existen en España, y acumuló tres sinónimos de desamparo: mujer, sola y pobre.

Parece dispuesta a todo para denunciar cómo, siendo madre en ese momento de dos hijos y afrontando ella sola todos los gastos, su vivienda social fue vendida a lo que comúnmente se conoce como “fondos buitre” en Madrid, y cómo vio que las condiciones de su alquiler supuestamente social fueron cambiando hasta que llegó un momento en el que no pudo afrontarlas. Parece dispuesta a contar cómo finalmente fue desahuciada, y ahora vive en una casa que no reúne las condiciones adecuadas para ella y sus hijos. Dispuesta, hasta que la desigualdad y la discriminación se imponen de nuevo en su vida: mediante el miedo a que su ex marido maltratador pueda llevar a cabo represalias contra ella si sale en las noticias.

Ahora Sofía no ha dejado de luchar, pero tiene que hacerlo a escondidas. Y es que, como ella, muchas mujeres se enfrentan a un número mayor de obstáculos para el acceso a la vivienda en España por el hecho de ser mujer. Por un lado, porque son quienes “acaparan” la tasa más alta de paro, un 20,3% frente a un 17,2% en el caso de los hombres. Por otro, porque son quienes encabezan el 83% de los hogares monoparentales, sufriendo como consecuencia un mayor riesgo de exposición a la pobreza: un 37,5% de estos hogares la sufre, frente a la media española del 22,1%. Y de esta manera se perpetúa, por desgracia, el círculo vicioso que implica tener a personas al cuidado, que supone una mayor tendencia a tener que asumir empleos precarios y parciales, ya que las mujeres acaparan el 72,1% de los puestos a media jornada. Pero es que además, tampoco aunque sean víctimas de violencia de género tienen asegurada, en muchas ocasiones, una prioridad a la hora de acceder a la vivienda social.

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En el Día del Pueblo Gitano: ¡Opre Romnjna! ¡Arriba las mujeres!

Por Patricia Caro Maya

El día 8 de abril  de 1971 se declaró en Londres el Día Internacional del Pueblo Gitano  y se institucionalizó  la bandera gitana, pero desgraciadamente este día se convierte a menudo en el día Internacional del Payocentrismo Patriarcal. No sólo celebra la imposición de los intereses antigitanos como centro de las políticas,  sino que además celebra su desconexión total de los derechos kalés con perspectiva interseccional.

La benevolencia  perversa que toma este día en los actos institucionales de alto abolengo, se vuelve  hostil si analizamos  las políticas de género impuestas sobre las kalís. Su mayor producto es normativizar  un estereotipo de mujer incapacitada a causa de su cultura. Pero tranquilas, las instituciones políticas han decidido unilateralmente una solución: negar la violencia de género estructural  y  capacitar  para el acceso a un  trabajo  precario que sustente los cimientos  del ensamblaje neoliberal. La  estrategia es sencilla e histórica: división sexual del trabajo, control reproductivo y negación de la economía feminista kalí.

Si a esto añadimos, un principio explícito en estas políticas donde se establece  que las comunidades romaníes no podemos gestionar nuestros propios recursos ¿Qué vía podemos escoger la kalís para contribuir a la igualdad de género en la esfera pública? ¿Cómo afectará eso a nuestras vidas privadas? ¿Y a nuestros derechos? Si nos impiden  gestionar  los recursos destinados a nosotras ¿Quién se supone que está capacitado? Como siempre, al amparo de este principio,  ya existían almas caritativas masculinas  bien  organizadas y predispuestas a  llevar la “pesada carga” de supervisar, dirigir y normativizar de manera paternalista los recursos  destinados a nuestros derechos y nuestras necesidades  (una pista: ninguna pertenece a la cultura gitana).

Afortunadamente, la debilidad democrática de esta alianza patriarcal contra los derechos de las kalís está absolutamente desconectada de la realidad viviente y activa de nuestras comunidades. Son justo las kalís más invisibilizadas  las que desde aquellas organizaciones comunitarias que tienen menos recursos, redes informales o de forma  individual,  trabajan de manera incansable por mitigar y revertir los efectos de este tipo de políticas. No obstante, a causa de la asimetría de poder, aunque sigue siendo necesario su esfuerzo, no es suficiente para conseguir que los derechos se hagan realidad.

Por eso, el Día Internacional del Pueblo Gitano no es un día para celebrar el Payocentrismo Patriarcal. Hoy, como todos los días del año, hay que concienciar a la sociedad española (paya y kalí), así como las élites políticas, de que es necesario aceptar el impacto fascista del antigitanismo de género. Es un día para construir un marco común entre instituciones payas y kalís con perspectiva interseccional  que transforme nuestras relaciones en una herramienta que contribuya al desarrollo democrático del país. Sabemos ya las cosas que no funcionan, ahora toca renovar las ideas paulatinamente y dar paso a nuevas estrategias  que generen un avance significativo en el ejercicio  de nuestros derechos.

Por todo ello, deseo la LIBERACIÓN  de su “pesada carga” a las almas paternalistas que se disfrazan de caridad y REIVINDICO  que  los derechos de las comunidades kalés con perspectiva interseccional dejen de ser el negocio de la marginalidad para ser el primer logro democrático del S.XXI.

En aras de afirmar la internacionalidad ancestral de la fuerza y resistencia del Pueblo Gitano con perspectiva de género y en avance de las democracia española,

Opre Romnjna!!! (¡Arriba las mujeres!)

Patricia Caro Maya es activista por los derechos de las mujeres, especializada en mujeres romaníes (Romnja). ‘Mover los cimientos del Patriarcado antigitano es mover los cimientos del Patriarcado sin fronteras en la búsqueda constante de nuestro Derecho a vivir como Humanas’.

Nos dan gato -cultura masculina- por liebre -cultura universal-: es un fraude cultural

Por Barbijaputa

El 8 de marzo de 2017, Oxfam Intermón y 20minutos, en un  concurso con propuestas abiertas, concedieron el Premio Avanzadoras a Ana López Navajas por su trabajo de investigación de la contribución de las mujeres a la ciencia y la cultura. Nuestra colaboradora Barbijaputa conversa con ella sobre esa gran parte del conocimiento que se nos oculta sistemáticamente. 

Ana López Navajas, investigadora de la Universidad de Valencia y ganadora del Premio Avanzadoras 2017. Imagen de Daniel Larena.

Ana, has sido la coordinadora del equipo investigador del proyecto TRACE Las mujeres en los contenidos de la Educación Secundaria Obligatoria. Hace 8 años que estás inmersa en este proyecto, incluyendo a mujeres en una base de datos para los libros de texto de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO)… para decidirte a emprender algo así, ¿imagino que te impulsó la flagrante invisibilización de las mujeres en la educación?

Pues sí. Empecé a darme cuenta, por la literatura, de cuántas obras desconocíamos y eso me fue causando una perplejidad cada vez más grande (¿¡tantas, tan buenas y tan desconocidas!?). Cuando husmeé en las otras materias, en el arte o la ciencia, la música, la historia… y observé que la situación era parecida, que no aparecía ninguna música o artista o científica… vi la magnitud de esa exclusión: todo una rica y antigua tradición cultural de las mujeres ha quedado sistematicamente en la sombra. Me di cuenta de que no teníamos en cuenta para nada, ni en la cultura ni en la memoria colectiva, las aportaciones de las mujeres. Su papel coprotagonista en el desarrollo social y cultural.

Es decir, tenemos “naturalizado” el despropósito de que ellas no han colaborado en nada (el “aparecerían en los libros” y toda una serie de tópicos más, así lo avalan) Esto crea mucha resistencia para entender que la cultura se ha construido con las aportaciones de mujeres y hombres. Pero fijémonos, conocemos los hechos y producciones masculinas, para los chicos hay modelos sociales (gobernante, escritor, artista, explorador, religioso, científico) y en todas las épocas. Pero esa es la cultura de los hombres, parcial, puesto que solo representa a una mitad de la población (en esos hechos y producciones no encontramos nunca mujeres, a pesar de que sabemos que han estado)

Sin embargo, se hace pasar por universal. Nos dan gato -cultura masculina- por liebre -cultura universal-: es un fraude cultural. Y es que nos creemos que es “universal”, a pesar de que sigue excluyendo la significativa producción cultural de las mujeres y quitándoles a todos, mujeres y hombres, un legado cultural que les pertenece. Esa cultura amputada, falseada es la que transmitimos desde el sistema educativo. Corregirlo sería un auténtico logro social. Y se puede hacer.

“Se puede hacer”. Me quedo con eso. ¿Cómo?

Se puede hacer siguiendo varias líneas: una es incorporando material didáctico usando una metodología adecuada. Otra es la de la formación del profesorado, también de la Universidad. Y después, dando impulso desde las administración pública. Lee el resto de la entrada »

Estudiar en serio la conciliación familiar

Por Beatriz Peinador

En la empresa privada, cuando vamos a una entrevista de trabajo, todavía nos preguntan si vamos a tener la intención de quedarnos embarazadas o si tenemos hijos, aunque las formulaciones de estas preguntas estén prohibidas por ley. Una gran parte de empresarios de la sociedad española sigue considerando que el hecho de que una mujer se quede embarazada es un sobrecoste perjudicial para la empresa.

Una mujer cuida a su hijo mientras trabaja. Imagen: INEM.

Demos un paso más. Ya estamos incorporadas al mercado laboral y nos quedamos embarazadas. ¿Qué pasa? Las mujeres tenemos 16 semanas de permiso por maternidad, adopción, acogimiento o guarda de hijos con fines legales desde el año 1996. ¿No ha cambiado la sociedad en 21 años para que sigamos teniendo el permiso con la misma duración?

En el caso de los hombres, en la legislación española hasta el día 1 de enero de este mismo año tan sólo disponían de 13 días por permiso de paternidad, adopción o acogida y 2 días de permiso de nacimiento ofrecido por la empresa. En este caso, la sociedad demandaba una legislación que ampliará este permiso, pero que ha estado en “vacatio legis” desde el año 2009, es decir, suspendida su entrada en vigor hasta que la situación económica mejorara. Actualmente, los hombres cuentan con 4 semanas de permiso por paternidad.

Asociados con el nacimiento, la adopción, el acogimiento o la guarda con fines legales, existen unos derechos de conciliación cuya finalidad es mejorar la conciliación familiar y laboral. Pero, ¿quién asume estos derechos? Como ejemplo, según datos del Instituto Nacional de Estadística, 33.779 mujeres se acogieron a la excedencia por cuidado de hijos menores de 3 años frente a los 2.416 hombres.

Esta gran diferencia es debida, entre otras, a dos principales razones: las mujeres siguen ganando menos que los hombres, por lo que cuando alguien de la pareja tiene que dejar de trabajar por cuidar a sus hijos, se elige a la persona con menor salario. El segundo motivo es cultural y está asociado a los roles de género. Con la división sexual del trabajo, la mujer era la encargada del cuidado de los hijos y del hogar, mientras que el hombre era el que se dedica a trabajar para mantener a su familia. ¿Estos valores siguen prevaleciendo en la sociedad actual?

Para responder a esta pregunta, me gustaría que me ayudaseis.

Mi nombre es Beatriz Peinador Gárgoles. Soy alumna del doble grado en Sociología, Relaciones Laborales y Recursos Humanos de la Universidad Rey Juan Carlos. Para la realización del trabajo final del doble grado, estoy analizando la distribución del cuidado de la población de la Comunidad de Madrid y su incidencia sobre los derechos de conciliación que existen actualmente en la legislación española. La población de estudio es la Comunidad de Madrid, ya que debido a que es un trabajo académico, no dispongo de los recursos temporales y económicos para realizarla nacionalmente.

Por lo que, os pido, si tenéis 5 minutos y vivís en la Comunidad de Madrid, que me ayudéis a conocer y analizar este tema, tan sólo rellenando el cuestionario que podéis encontrar en este enlace. Todos los datos van a ser utilizados únicamente para uso académico y es totalmente anónimo.

Muchas gracias por vuestra colaboración.

Si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras

Por Damaris Ruiz

Soy nicaragüense, con casi 40 años y al menos en esta etapa de mi vida me acompaña y acompaño a una niña. Una niña que quiero ver crecer en un mundo donde las mujeres tengamos derechos sin tener que pelearlos diariamente, donde podamos caminar o hablar sin temor, donde hagamos y no pidamos permiso, donde asumamos que lo correcto lo definen nuestros valores. Además, es muy importante decir que tengo varios trabajos, pero solamente uno de ellos se corresponde con aquellos en los que solemos pensar cuando mencionamos la palabra trabajo.

Manifestación del Paro de Mujeres 2017 #NosotrasParamos en Nicaragua. Imagen de Milagros Guadalupe.

Salgo con cierta frecuencia fuera de mi país y muy a menudo otras mujeres me preguntan: ¿cómo lo haces? ¿cómo quedó tu niña? Pensándolo bien, creo que los dedos de una mano me bastarían para contar cuántos hombres me hacen la misma pregunta. Son múltiples las alternativas que vamos construyendo las mujeres para poder estar donde queremos estar, la tenacidad y el diálogo con otras nos van dando las fuerzas necesarias. Y sí a veces me pregunto ¿lo estoy haciendo bien? Pero también me toca escuchar de manera recurrente ¿y no has considerado un trabajo donde tengas que viajar menos y estar más en casa?

Cuando digo que nuestros trabajos son múltiples es porque si me pongo a sacar cuentas, por un lado uno de mis trabajos me demanda entre 8 y 10 horas diarias, pero por otro lado, mientras hago este trabajo estoy pensando y conectada con la escuela, la alimentación, los pagos y en su caso, las medicinas. Por supuesto antes de salir de casa, toca hacer todo lo que ya sabemos y al regresar también. A todo esto debemos sumar el tiempo para la interacción con las personas que cuidamos, su educación y la afectividad, que es algo tan fundamental para la vida de cualquier ser humano. Todos estos son trabajos y sentimos que a veces los tiempos no dan y eso que en mi caso, el papá de mi hija asume una buena parte de lo que corresponde.

La dicotomía entre presencia y ausencia física en mi caso particular, y que estoy segura les ocurre a muchas mujeres,  la resuelvo o al menos encuentro alternativas en la solidaridad que vamos tejiendo entre las propias mujeres. Nuestras madres, hermanas y amigas, terminan siendo parte de las redes de cuidados que construimos alrededor de aquellas personas que más importan en nuestras vidas.

¿Y los hombres? ¿Y las empresas y los Estados? Sin pretender generalizar, al menos en mis entornos más cercanos algo se está moviendo. El ejercicio de la masculinidad centrada en el padre-salvador-proveedor de ciertos hombres esté cambiando, aunque aún es insuficiente. Los trabajos que sostienen la vida y que sostienen las economías no deben seguir siendo única responsabilidad de las mujeres y los hombres no pueden seguir sintiéndose como actores secundarios o que “ayudan” a las mujeres.

Por supuesto, aunque es fundamental, no es suficiente con que los hombres participen de manera plena en la corresponsabilidad de estos trabajos. Las empresas se benefician con un sistema de cuidados que exonera a los hombres de sus responsabilidades familiares: esto garantiza que una parte importante de sus tiempos sean exclusivos para el mercado. Para revertirlo, las empresas deben pagar los impuestos necesarios y asegurar condiciones para que hombres y mujeres puedan participar en igualdad de condiciones en los mercados remunerados. Los Estados que se ahorran presupuesto al dejar en manos de las mujeres y familias todas las responsabilidades de cuidados deben invertir en políticas de protección social de calidad, en la región de América Latina y el Caribe tiene deudas enormes.

Una de las consignas feministas más fuerte del Paro Internacional de Mujeres fue “Si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras”, da para mucha reflexión y un mensaje directo para el sistema actual es un ¡Basta! Exigimos que todo sea pensado con nosotras. Es profundamente desigual que seamos siendo las mujeres las principales responsables de los trabajos de cuidados.  #NosotrasParamos #DigamosBasta

Damaris Ruiz es Coordinadora Regional de Derechos de las Mujeres para Oxfam en América Latina y el Caribe 

Avanzadoras: en el camino del reconocimiento

Por Belén de la Banda

Lo que no se reconoce, no existe. Cuando se acerca la fecha del 8 de marzo, en la redacción de 20minutos y en las oficinas de Oxfam Intermón sentimos una emoción muy especial. Llega el momento del reconocimiento.

Entrega del premio Avanzadoras 2016. Mariú d’Errico y voluntarias de su organización, ACOPE, en compañía de Arsenio Escolar, director de 20 Minutos, Melisa Tuya y Sole Giménez. Imagen de Elena Buenavista / 20 minutos.

Nos hemos empeñado en abrir cada año una oportunidad para que cientos de personas piensen en las mujeres de su entorno que merecen ser mucho más conocidas de lo que son, recibir más apoyo del que tienen. Mujeres con compromiso, con criterio, con liderazgo. Mujeres con causa.

Así que cada año por estas fechas convocamos el concurso Avanzadoras. Buscamos a esas personas que con su actividad hacen mejor el mundo a su alrededor. Se nos ocurren muchos ejemplos, pero sobre todo, sabemos por experiencia que hay personas que conocen muchos más.

No quisiera estar en la piel de María Solanas, Coordinadora de Proyectos del Real Instituto Elcano, de Melisa Tuya, editora de blogs y especiales de 20 Minutos, o de Marcela Ospina, Directora de Comunicación de Oxfam Intermón, que compondrán el jurado este año.

En las ediciones anteriores, gracias al premio Avanzadoras, conocimos a Sagrario Mateo, una Avanzadora navarra contra la violencia que ayuda a otras mujeres a superar lo que ella misma había sufrido.

En 2015 celebramos el compromiso de 360 grados de Mabel Lozano contra la trata de personas, convertido en la mayor implicación audiovisual y personal que puede tenerse. Con su documental ‘Chicas nuevas 24 horas’ ha viajado por todo el mundo para visibilizar la trata y contribuir a erradicarla de una vez por todas.

Y el año pasado nos encontramos con Mariú d’Errico, una voluntaria que durante más de treinta años ha acompañado y ofrecido oportunidades de reinserción a mujeres presas de diferentes prisiones en nuestro país. Fueron sus compañeras de voluntariado quienes pensaron que el premio Avanzadoras ayudaría a crear conciencia social sobre la situación de estas mujeres.

Cada año, las premiadas y las finalistas nos llenan de esperanza. Y nos emociona la cantidad y calidad de las propuestas. Vemos que con su liderazgo y su pasión hacen posibles muchos cambios en nuestra sociedad.

Seguro que se te ocurren ejemplos. Si conoces a una Avanzadora que merezca un homenaje, preséntanosla. Cuéntanos su historia. Haz posible que el 8 de marzo miles de personas tengan oportunidad de conocerla y apoyar su causa.

Belén de la Banda es periodista y trabaja en Oxfam Intermón. Comprometida con el Proyecto Avanzadoras.

San Valentín como oportunidad

Por Bethan Cansfield y Lourdes Montero

Hoy, en numerosos países, muchas parejas celebrarán el día de San Valentín, también conocido como ‘El día de los enamorados’ en algunos países de América Latina. Aunque supone una gran oportunidad para promover las relaciones sentimentales saludables, también es un momento importante para llamar la atención sobre la crisis que afecta a mujeres y niñas de todo el mundo. El 30% de las mujeres experimentará en algún momento de su vida violencia física o sexual a manos de su pareja, ex pareja o esposo.

Un grupo de jóvenes de Bolivia muestra el mural que acaba de pintar en una calle de La Paz (Bolivia): Busca tu final feliz. Imagen de Sandrine Muir-Bouchard, 2017.

En este 30% no se incluye el control coercitivo. Una forma de dominación que se consigue a través de la intimidación, el aislamiento, la degradación y la privación, así como el control psicológico y económico. Así que, aunque esta cifra pueda resultar sorprendente, no es más que la punta del iceberg.

Las violencias contra la pareja no tienen una única causa, sin embargo está demostrado que uno de los factores que ayuda a predecir este tipo de violencias es el hecho de compartir creencias discriminatorias (convenciones sociales) sobre lo que se considera normal y adecuado en una relación. Ejemplos de estas creencias son la idea de que un hombre tiene derecho a ejercer poder sobre una mujer o que puede disciplinarla. En algunas sociedades del mundo se defiende que los celos y el control por parte de los hombres son una forma de mostrar afecto. Y las películas, la música y las telenovelas fomentan esta imagen, al igual que la familia y las amistades.

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