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Archivo de la categoría ‘Sin categoría’

Walkiria: el agua tiene nombre de mujer

Rosa M. Tristán Rosa Tristán

‘El agua está muy vinculada al hecho de ser mujer. Nos la asignan como pareja porque desde que nacemos ya tenemos asignados el rol que debemos desempeñar con ella. Si la contaminamos, nos quedamos sin ella, pero los hombres no lo ven’. Walkiria Castillo es una de esa mujeres ‘invisibles’ y luchadoras de cuya voz, como si de un grifo abierto se tratara, emanan litros de fortaleza y conciencia ambiental. Campesina en la pequeña aldea de Mina de Agua, cerca de la costa del Pacífico en Nicaragua, lleva tiempo peleando contra la minería de oro que prolifera en su tierra y contamina el recurso que da nombre al lugar en el que nació.

‘¿De qué nos sirve que nos pongan el agua en casa si luego no podemos beberla. He denunciando que la explotación del oro nos está dejando sin agua potable, pero todos los hombres se han puesto en mi contra, también la Alcaldía. Si todas alzáramos la voz sería diferente, pero que sepan que aún sola no me voy a quedar callada, que seguiré reclamando’, asegura mientras mete sus manos en el agua de la pila que ahora tiene en casa.

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El suelo pegajoso, el primer obstáculo del techo de cristal

Por Clara Calbet

A menudo se habla del techo de cristal, aquel que impide a las mujeres acceder a cargos directivos dentro del mercado laboral. Las posiciones de dirección y gerencia son ocupadas por mujeres solamente en uno de cada tres puestos. Esa tendencia se repite no solamente en España, sino en toda la Unión Europea. Además, es uno de los ámbitos donde la brecha salarial es más fuerte (entre un 20 y un 25%). Es un problema importante que no debemos olvidar.

Lo que no se comenta tan a menudo es el suelo pegajoso, un problema que afecta directamente una gran parte de las mujeres que están en el mercado laboral. Hace referencia a la precariedad de las ocupaciones más feminizadas y las enormes dificultades que tienen las mujeres para salir de ellas, acceder a otros ámbitos y conseguir unas condiciones laborales mínimamente dignas. ¿Cómo se manifiesta el suelo pegajoso? Veamos algunos gráficos significativos.

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6 hombres han asesinado a 6 mujeres, en lo que va de 2018

Por Maribel Maseda 

Siempre me he preguntado qué pasaría si presentáramos la terrible estadística de mujeres asesinadas de la siguiente forma:

Año 2014. 59 hombres han asesinado a 59 mujeres.

Año 2015. 64 hombres han asesinado a 64 mujeres.

Año 2016. 53 hombres han asesinado a 53 mujeres.

Año 2017. 55 hombres han asesinado a 55 mujeres.

Año 2018. En lo que va de año, 6 hombres han asesinado a 6 mujeres.

Sería interesante ver qué ocurre si dejásemos de contabilizarlas como hasta ahora, que era así:

Año 2016. 53 mujeres asesinadas por violencia machista..

Año 2017. 55 mujeres asesinadas por violencia machista.

Año 2018. 6 mujeres asesinadas por violencia machista.

¿Qué ocurriría si lo hacemos de esta nueva manera, hablando de quién ha cometido los asesinatos en primer lugar? Como mínimo lo que ocurriría es que por fin se empezaría a visibilizar al hombre violento, a poner el foco de atención en todo aquello socialmente patológico que esos hombres portan en y por sí mismos sin necesidad de que se topen con una mujer mas o menos simpática.

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Las conquistas de las mujeres

Por Lola Liceras

Si hay una fecha internacional que aúna con fuerza una misma reivindicación es el 8 de marzo. Mañana, mujeres de todo el mundo exigirán tener vidas sin discriminación, sin violencia, vidas libres para tomar decisiones, vidas con futuro para las niñas. Este 8 de marzo, las mujeres reclamarán el derecho a tener derechos.

Marcha Ni una menos, en contra de la violencia de género en Perú. Manifestastes saliendo de la plaza Plaza San Martín hacia la avenida Nicolás de Piérola, Lima, Perú. Autor:

Este año lo hacemos con el empuje de las masivas movilizaciones que se han sucedido en 2017, y con el aliento de tantas mujeres valientes que han plantado cara a quienes vulneran su dignidad, ya sean hombres poderosos o los propios gobiernos. Son luchas a las que las mujeres han puesto nombre y las han hecho globales con frases ingeniosas que resumen en muy pocas palabras historias de ataques a su dignidad y a su vida. Movimientos con nombre convertidos ya en símbolo para millones de mujeres.
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Mi lista de mujeres escritoras

Por Raquel Moraleja

Querido señor Javier Marías,

Me pide una buena amiga que le recomiende algunas escritoras, de ayer y de hoy, cuyas dotes literarias las hagan merecedoras de formar parte de su famosa biblioteca, esa de la que dicen todos los periodistas culturales –una y otra vez después de cada entrevista después de cada nuevo libro- que cohabita con un fax y un Nokia de los que no reciben Wifi. Puede que ya las haya leído a todas. Puede que las páginas de sus libros estén gastadas de tantas veces que ha vuelto a sus voces. En ese caso, esta breve carta sólo servirá para refrescarle la memoria a todos los “Angry Old Men” de su generación que, habiendo leído a muchas grandes escritoras –porque lo han hecho, porque, obviamente, son muy cultos-, sufren pérdidas de memoria momentáneas cuando han de enumerar las listas de los mejores escritores sobre la faz de la Tierra. Curioso que más de la mitad de la población que habita dicho Planeta, por mucho que se esfuerce, se reduzca a un apéndice al final del capítulo donde se habla de señores listísimos como usted.

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Víctimas de violencia de género: revictimizadas por el propio sistema

Por Yolanda Besteiro de la Fuente

Las víctimas de la violencia de género son revictimizadas por los operadores jurídicos de nuestro país, se sienten solas y desprotegidas.  No es algo nuevo, pero sí cada vez más grave y preocupante.

El mensaje que se transmite desde las instituciones, los medios de comunicación y la sociedad en general es que existe un rechazo general a la violencia de género, así como que concurre un  sistema judicial e institucional de protección al que pueden acudir las mujeres maltratadas. Se las hace creer que ellas solo tienen que tomar la  decisión de denunciar porque para el resto, hay un sistema que la está esperando para protegerla, apoyarla y acompañarla.

La mujer que sufre violencia de género tiene reconocido el derecho a asistencia jurídica gratuita, inmediata y especializada desde el mismo momento en que va a presentar la denuncia. Esto significa que tiene derecho a solicitar un abogado o abogada de oficio y esperar a que se traslade a la comisaría o cuartel para poder hablar con quien va a representarla en el procedimiento y presentar la denuncia, asesorada y acompañada.

La primera sorpresa viene con la acogida en ese lugar de denuncia. El profesional que le toque, que debería tener formación especializada en esta materia, le preguntará qué ha pasado y la mujer le contará que su pareja, novio, marido o expareja le ha amenazado con acabar con ella, matarla, destrozarle la vida, que le ha pegado una o mil veces mientras le llamaba de todo… Entonces puede ocurrir que ese o esa profesional considere que también tiene algo que opinar: “eso no se puede denunciar porque no hay pruebas, no es para tanto, al final ha sido una discusión y si denuncias le vamos a detener y tú no quieres eso, yo te recojo la denuncia pero esto no va a servir para nada…”.

Si la mujer supera este primer momento, que muchas  no lo hacen y deciden irse, pasamos a la siguiente fase: piden una  abogada/o de oficio y manifiestan que prefieren esperar a que llegue para presentar la denuncia. Ante la solicitud, comienza la segunda resistencia: se le informa que tiene derecho a pedirlo pero se insiste en que su representante legal va a tardar en llegar y que ella puede presentar la denuncia igual. Se le indica que en la comparecencia en el juzgado sí estará representada por su abogado o abogada. Es muy posible que ante esta segunda resistencia, que tiene parte de realidad, ya que  es verdad que su representante legal pueda tardar en llegar unas horas a la comisaría, la mujer presente la denuncia sola con escaso o ningún tipo de asesoramiento especializado y por tanto con poquísimo conocimiento de lo que va a pasar a partir de ese momento. El deseable acompañamiento profesional y emocional puede brillar por su ausencia.

La llegada al juzgado tampoco va a ser fácil. Si no ha conocido al abogado o abogada en la comisaría, muy poco tiempo antes se conocerán y le preguntará sobre los hechos que puede que hayan sucedido a lo largo de toda una vida. Además, la mujer tendrá miedo a encontrarse con su maltratador. Y, en el mejor de los casos, le informarán de que hay una sala donde estará separada durante la espera y que durante la declaración existe la posibilidad de colocar un biombo para evitar que se vean, como si esa medida fuera a tranquilizarla. Sin embargo, puede que al acceder a dicho lugar se encuentre con la familia de él que le pedirá que no declare, que retire la denuncia o la presionarán de cualquier otra manera.

Durante la comparecencia, el juez le preguntará sobre lo denunciado, no antes recordándole que  puede acogerse al derecho a no declarar. En caso de hacerlo, la mujer tratará de explicar los hechos  violentos que hayan sucedido en diferentes momentos y el Juez o Jueza le cortará para que relate únicamente los hechos que se hayan recogido en la denuncia, que “vaya al grano”. Le harán preguntas intentando buscar contradicciones, le cuestionarán por el hecho de tener una formación determinada y haber aguantado esas situaciones, le preguntarán por qué no denunció antes, se le presionará hasta que la mujer se derrumbe porque en caso contrario parece que la mujer no es víctima.

El agresor negará los hechos o la acusará a ella de maltratarle a él, la mujer escuchará la declaración de cómo su maltratador miente sobre lo sucedido sin temor a que pueda sucederle algo porque no tiene la obligación, a diferencia de ella, de decir la verdad. Ella, en el peor de los casos, puede salir de allí como imputada. El caso de Isabel López es solo un ejemplo de esto que cuento.

Y tras unos días de horror, se encontrará en la puerta del juzgado sin ningún tipo de explicación de lo que ha pasado. Además, puede ocurrir que su representante legal tuviera mucha prisa para marcharse a otro juicio y, en ese momento, si no ha pasado antes,  se arrepentirá de haber denunciado.

Bajo mi punto de vista, los problemas fundamentales ante esta situación son la falta de formación de los operadores jurídicos sobre lo que es realmente la violencia de género, lo que conlleva una alarmante falta de comprensión y empatía con las víctimas, a lo que se suma una ineficaz vía de reclamación de responsabilidad de los agentes que participan de este engranaje. No tiene ninguna consecuencia cuestionar, valorar, negarte a recoger la denuncia, no informar correctamente de los derechos a las mujeres… y así un suma sigue. La mujer víctima de violencia de género no puede enfrentarse al maltratador y además a un duro y cuestionador sistema judicial que duda constantemente de su palabra.

 

Yolanda Besteiro de la Fuente es Presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas

¡ Por el buen trato ! Concurso de propuestas innovadoras

Por Nieves Lara

Avanza sin parar… Chantajes, desprecios, acoso, violencia sexual, manipulación, agresiones físicas… Y solo nos llega una parte, solo inunda nuestros telediarios una parte. Una parte mínima de un todo que compone la lacra de la Violencia de Género.

A finales del año pasado, sabíamos que más de 1 de cada 4 jóvenes (entre 15 y 29 años) ve como “normal” la violencia machista dentro del seno de una pareja (Barómetro 2017 de ProyectoScopio, Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y FAD) y descubríamos la escalofriante cifra de 1000 mujeres asesinadas en los últimos 15 años.

La Violencia de Género se asienta en un sistema que nos divide y nos obliga a encajar en unos moldes según nuestro sexo. Con él, la libertad y el derecho de poder ser quien queramos ser desaparecen… Nos toca a todas y todos, y por eso, debemos detenerlo.

La violencia no sólo afecta a las mujeres, sino a toda la sociedad. Imagen de TrasTando.

Cada vez son más las herramientas con las que contamos para sensibilizar y trabajar esta violencia con los/as adolescentes pero necesitamos seguir avanzando, poniendo cada vez más baches en ese horrible camino que dibuja la violencia machista. “Pero eso cuesta mucho, profe”, me decía un chico en un taller de los que imparto. ¡Y así es! Cuesta, duele y el esfuerzo será enorme pero cada uno/a de nosotros/as podemos aportar nuestro granito y transmitir la esencia del amor: ¡el amor NO duele, el amor NO resta, el amor SUMA!

Por todo esto y más, ponemos en marcha el I Concurso de Propuestas Innovadoras por el Buen Trato en la Fundación Luz Casanova. Porque sabemos que somos muchas personas las que podemos alzar la voz y gritar contra esta violencia.

¿En qué consiste el concurso? Vídeos, imágenes, canciones, merchandising… todo lo que se te ocurra para sensibilizar a nuestra población adolescente sobre las relaciones de pareja que establecen, poniendo el foco en las alternativas positivas frente a una relación tóxica.

Podrás mandar tus obras hasta las 00:00h del día 10 de febrero y a finales de febrero anunciaremos la propuesta ganadora. La entrega de premios se hará en nuestras Jornadas de Buenas Prácticas y Propuestas Innovadoras contra la Violencia de Género en Adolescentes del 28 de febrero.

Si eres estudiante de Formación Profesional o Universitario/a de la Comunidad de Madrid, ¡no dudes en participar!    Consulta las bases del concurso

Nieves Lara es Psicóloga, Sexóloga y Experta en violencia de género y menores, de la Fundación Luz Casanova

 

 

Mutilación : Camino hacia la liberación

Por Antía Davila

La mutilación genital femenina es el término que se utiliza para designar la acción de alterar o lesionar los órganos genitales femeninos, pero lo que realmente cuenta son historias de miedo, humillación y violencia que millones de personas tienen que vivir por el hecho de ser mujeres.

Esta abominable práctica todavía es mayoritaria en un gran número de regiones y países del mundo. Entre 120 y 140 millones de mujeres y niñas han sido mutiladas, de las cuales 92 millones viven en países africanos como Guinea, Burkina Faso, Kenia o Egipto, y 44 millones eran menores de 14 años en el momento de la mutilación. Cada año hay 3 millones de niñas y mujeres en riesgo de ser sometidas a este procedimiento y, aunque no se pueda considerar un fenómeno común en nuestro continente, en Europa, cada año, 180.000 mujeres también están expuestas a este peligro.

La tradición se perpetúa por sus funciones sociales: control de la sexualidad y la virginidad de las mujeres o rito de iniciación a la edad adulta o al matrimonio. Las creencias religiosas se aluden como pretextos, aunque en la realidad ninguna creencia la prescribe.

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Las mujeres libanesas desafían su invisibilidad : la historia de Sarah

Por Francesca El Asmar

Quienes nos criamos en el Líbano hemos oído una infinidad de anécdotas sobre la guerra civil: historias de bandos enfrentados, de homicidios, de caudillos devenidos en líderes políticos. También hemos oído historias sobre las jóvenes libanesas que vestían los uniformes de la milicia, portaban armas y estaban al pie de la lucha. Sin embargo, nunca se habló de ellas en las clases de historia, en los libros ni en las interpretaciones sobre la guerra. Es por eso que me decidí a investigar a esas mujeres, dado que sus experiencias se han despolitizado e invisibilizado. La investigación se centra en las experiencias, las percepciones y la interpretación de su propia historia, bajo el argumento de que es imposible comprender adecuadamente la guerra civil libanesa sin reconocer su  dinámica de género.

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Esclavitud oculta

Por Silvia Carrizo

El principio organizacional de Europa basado en el respeto a la dignidad humana, libertad e igualdad que sustentan el ideario de la Unión Europea están muy lejos de ser tangibles cuando hablamos de comunidades extranjeras y de relaciones laborales. En estos ámbitos son palpables y permean vestigios de racismo y clasismo históricos que afectan directamente la vida de miles de personas.

La sociedad vasca y española tiene asumido que para que funcione su “Estado de Bienestar “ (o mejor dicho, su modo de vida personal) necesita tener disponibles un ejército de mujeres sin derecho, que puedan esclavizar. Y esas mujeres no son cualquiera. Son mujeres pobres e inmigrantes. El ejemplo más claro se encuentra en las condiciones laborales que son resabio de la esclavitud del siglo XIX, como es el trabajo de interna: 24 horas 365 días, sin ningún derecho laboral, por salarios que apenas alcanzan el Salario Interprofesional. Una realidad que no supone a nivel de estructuras de gobierno ningún cuestionamiento político, moral ni ético.

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