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Archivo de la categoría ‘Salud’

Soy Lolita…

Por Aura Lolita Chávez

…Aura Lolita Chávez Ixcaquic. Vengo de K’iche’, donde nací, territorio donde he mamado ser defensora con rebeldía, resistencia, con grandes inspiraciones de Kamal de revolucionarias y revolucionarios, soy semilla que camina hacia la vida en plenitud.

Aura Lolita Chávez Ixcaquic

Aura Lolita Chávez Ixcaquic

Soy madre de dos seres bellos a quienes amo, soy maestra, soy defensora de la vida y de territorios, integrante de un movimiento de pueblos, el “Consejo del Pueblo K’iche’, por la defensa de la Vida, Madre Naturaleza, Tierra y Territorio” (CPK), que esta articulado al Consejo del Pueblo Maya, que reúne a comunidades de los departamentos de El Quiché, San Marcos, Huehuetenango, Quetzaltenango, Chimaltenango, Sololá y Totonicapán, en Ixim Ulew “Guatemala” Ubicado en Abya Yala “América” en el cual no sólo defendemos nuestra vida. Defendemos también el territorio, la expresión de nuestra historia, nuestra identidad, nuestro idioma.

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“Organízate si no quieres que te organicen”: Las Kellys luchan contra la precariedad laboral

Las Kellys

Por Las Kellys

Seguro que alguna vez os ha pasado, estás en la habitación del hotel y llaman a la puerta despacito: “Toc-Toc, permiso, camarera, servicio de habitaciones, limpieza.

Somos las camareras de pisos, Las Kellys, las mujeres “Kellympiamos” las habitaciones en los hoteles. Mujeres, hasta hace poco invisibles, que se mueven sin parar y desarrollan un trabajo feminizado poco valorado pero imprescindible, estructural. Sin él, los hoteles no podrían existir ni promocionarse porque nadie paga por dormir en una habitación sucia.

Sobre el departamento de pisos los hoteleros depositan la responsabilidad de hacer que los clientes se sientan como en su propia casa durante la estancia. El problema es que no suelen proveer el tiempo ni los medios para ello. Además, el turismo low cost no siempre se acuerda de meter el civismo en la maleta cuando viaja, todo hay que decirlo.

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Un caballo de Troya para los derechos de las mujeres en Brasil

Por Jurema Werneck

“Brasil lleva el estigma de la flagelación en su alma”. Esta frase de la investigadora Sonia Correa llama la atención sobre las ideas y prácticas de castigo, violencia y tortura como métodos de control y dominación de determinados segmentos de la población. No me refiero solo a las millones de las personas negras esclavizadas y a sus actuales descendientes relegados a la marginalidad y expuestos a todo tipo de violencia en Brasil. Me refiero también a las amenazas que las propuestas de reformas legislativas en el Congreso Nacional significan para las mujeres brasileñas de todas las razas.

Recientemente hemos seguido de cerca una propuesta de enmienda a la Constitución cuyo supuesto propósito es proporcionar importantes beneficios a la salud reproductiva de las mujeres. El proyecto de ley propone extender el período de licencia por maternidad en los casos de parto prematuro, con el objetivo de mejorar la salud de los recién nacidos.

Sin embargo, este proyecto de ley es un caballo de troya que oculta una trampa peligrosa: la propuesta de reforma de los artículos 1° y 5° de la Constitución plantea extender la idea de inviolabilidad de la vida al momento de la concepción. De esta manera, el embrión gozaría de la misma protección que el recién nacido. Al establecer que la vida es inviolable desde la etapa embrionaria, esta maniobra prohíbe interrumpir el embarazo en cualquier situación, incluso en aquellos casos en que la ley lo permite: cuando el embarazo es el resultado de una violación, cuando el feto no puede sobrevivir después del parto y cuando constituye un riesgo para la salud o para la vida de la madre.

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Mutilación genital femenina, aquí y ahora

Por Lorena Moncholí

Hoy, 6 de febrero, es el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina. Según datos de Naciones Unidas, en el mundo se calcula que hay al menos 200 millones de niñas y mujeres mutiladas, y en la actualidad, cada año, se le mutilan los genitales a tres millones de niñas.

Son muchísimos los esfuerzos que a nivel institucional e internacional se están realizando para acabar con esta barbarie y numerosos estados, entre ellos España, regulan estas prácticas como delito y las persiguen incluso si han sido cometidas fuera de sus fronteras.

Representación de arte callejero sobre el parto. Imagen de Katie Montgomery.

Sin embargo, la Mutilación Genital Femenina no es sólo la ablación del clítoris y no podemos seguir centrados en un discurso que obvia otras formas de violencia contra las mujeres y sus genitales, como, por ejemplo, la práctica de las episiotomías innecesarias y por rutina que se realizan en la atención al parto en la mayor parte del mundo. En la Declaración de ONU-Mujeres de 2010 se recomendó a los Estados miembros de las Naciones Unidas que definieran la mutilación genital femenina en sus leyes como ‘todo procedimiento, realizado dentro o fuera de una institución médica, que entrañe la ablación total o parcial de los genitales externos femeninos o cualquier otra intervención en los órganos genitales femeninos que no responda a motivos médicos’.

Así lo hace, de hecho, nuestro Código Penal que se refiere a la ‘mutilación genital‘ en ‘cualquiera de sus manifestaciones’. Hoy, las mujeres occidentales miramos a África preguntándonos cuando acabará su tragedia de mutilación… cuando estamos viviendo la nuestra propia sin inmutarnos. Nos enorgullecemos, con razón,  de que nuestros jueces traspasen nuestras fronteras para perseguir este delito, y no somos capaces de denunciar las miles de mutilaciones que se producen a diario en nuestros propios paritorios.

En 2015 el Ministerio de Sanidad reconoció que en los Hospitales públicos españoles el índice de episiotomías que se realizaban en la atención de partos normales (sin riesgo) llegaba a un increíble 41,9%, superando con creces el estándar de calidad fijado en menos del 15%. En su informe insiste en que la episiotomía sistemática y rutinaria carece de evidencia que la justifique y que implica complicaciones y efectos adversos a corto y largo plazo, que se están subestimando por los profesionales sanitarios, como disfunción del esfínter anal, incontinencia urinaria y dispareunia y mayor frecuencia de desgarros de tercer y cuarto grado.

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La bicicleta que cambia la vida

Por Bárbara Lazcano

Ana tiene 15 años y nunca se había subido a una bicicleta. Cuando empezó con los talleres de ciclismo en el marco del proyecto “Chicas Bici-bles” la vimos caerse una y otra vez. Pero también la vimos levantarse. A casi un año de que aprendió a rodar con el resto del equipo de Promoción Juvenil Comunitaria de SiKanda, Ana platica que le gusta andar en bicicleta porque le sirve para distraerse, “Si tengo problemas, me voy en mi bici”.

Vista desde la cima del vertedero de Oaxaca. Imagen del proyecto Chicas Bici-bles de SiKanda.

La bicicleta puede ser una herramienta de transformación muy poderosa. Ayuda a derribar todo tipo de barreras, tanto personales, como de género. Nos permite combatir la violencia, la discriminación y forjar comunidad. Es por ello que nació Chicas Bici-bles, proyecto dirigido a adolescentes que viven y estudian en la zona alrededor del basurero más grande del estado de Oaxaca.

Trabajo en equipo. Imagen de SiKanda.

Buscando fortalecer la autonomía y empoderar a las jóvenes, el proyecto brinda durante dos años capacitación y acompañamiento.  Como dice Adriana, “Al principio van a tener miedo. Como se van subiendo en la bici se van a sentir más seguras de sí mismas y van a agarrar más valor de andar solas en las calles o carreteras, o en cualquier lugar donde vayan”.

Las Chicas Bici-bles no sólo aprenden a rodar juntas. Participan en talleres sobre derechos humanos, género, derechos sexuales y reproductivos, habilidades para la vida y prevención de violencia. Forman parte de un equipo de Promoción Juvenil Comunitaria, en donde comparten con sus pares lo aprendido y organizan actividades dentro y fuera de las escuelas.

Todo lo anterior sucede en el municipio de Villa de Zaachila, donde se encuentra un basurero que recibe alrededor de 700 toneladas de residuos, provenientes de más de 20 municipios, todos los días.

SiKanda, asociación civil oaxaqueña, trabaja en la zona desde su fundación en 2009. Desde hace cuatro años, implementa proyectos junto con las y los jóvenes de la localidad. Un reto particularmente grande es enfrentar la inequidad y violencia de género. Por ello, Chicas Bici-bles promueve que las jóvenes mujeres se hagan visibles a nivel local, apropiándose de una herramienta que normalmente sólo sus pares hombres utilizan con regularidad: la bicicleta.

Durante dos años las y los Promotores Juveniles participan en el programa. Con sus bicis idénticas, cascos y chalecos fosforescentes, es difícil no detenerse para mirarles pasar. Al rodar por su comunidad se reapropian y resiginifican el espacio. Al hacerlo juntas, construyen familia y comunidad.  

En febrero de 2017, el nuevo equipo de Chicas Bici-bles estará listo para recibir sus corceles de aluminio.

Este proyecto necesita apoyo. Es posible adoptarlo compartiéndolo o haciendo una donación.  Más información en la web Si-Kanda.org, en la página de Facebook de la organización o en twitter: @sikanda_oaxaca

Bárbara Lazcano es maestra en Desarrollo Local por la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH). Actualmente colabora con Solidaridad Internacional Kanda A.C. (SiKanda) como Coordinadora de Comunicación y Vinculación.

Un crowdfunding para lograr un parto normal

Por La Marietta

Quiero parir en casa. Sé que mucha gente lo considera una locura. Pero para mí es algo normal. Soy una mujer normal, con una vida normal: sin empleo actualmente, con un hijo de algo más de dos años, y con otro en camino.

Mi primer hijo lo tuve en un hospital, porque era lo normal. Conocía algún caso aislado de mujeres que habían parido en casa, pero yo no lo contemplaba: aparte de ser muy caro, me daba miedo. Se tiene la idea que un parto es peligroso, complicado, doloroso, y que precisa de ayuda médica. El parto da miedo. Yo, aún sintiendo este miedo, intuía que un parto no tenía por qué ser así. Leí y me informe bastante al respecto, y quise tener un parto natural (esto, por suerte, cada vez es más normal). Un parto natural es un parto no intervenido.pariracasa

A pesar de que luché por ello, el resultado fue muy diferente del esperado. Lo sé: siempre cabe la posibilidad, y más en temas fisiológicos, de que las cosas no salgan según lo previsto. Pero terminé con un parto intervenido. Sentí que no se respetaron mis necesidades, alegando el control constante del feto. No pude moverme, relajarme, cambiar de postura, tener intimidad, comer, bañarme…

Nuestro cuerpo es más sabio de lo que pensamos, y lo escuchamos muy poco. Pero no me atreví a rebatir a los profesionales ‘de bata blanca’. Hoy sé que aquellos controles eran innecesarios y desencadenaron la típica ‘cascada de intervenciones’, por desgracia, la mar de normal.

Más de 7 horas de monitores, poca intimidad, cero empatía, de una habitación para otra, 20 horas de contracciones sin posibilidad de movimiento ni expresión, sin dormir… Y cuando una matrona me dijo: ‘¡Uy. Todavía no estás ni a la mitad!’, después del cuarto o quinto tacto vaginal, me derrumbé y pedí la epidural. Con ella, me administraron oxcitocina sintética para tener contracciones artificiales. Aún así el parto se estancó, y tras unas horas, me dijeron que tendrían que usar fórceps. Dije que no quería, y me dieron a entender que no había opción. Con los fórceps es inevitable la episiotomía, que tampoco quería.

Había un montón de gente en la sala de partos, no sé quiénes eran. Parecía un espectáculo, y hasta  pude escuchar algún comentario completamente falto de respeto hacia mí y mi situación. Pero en aquel momento me daba igual. Yo sentía que ya no podía hacer más. El parto ya era más suyo que mío. Solo quería conocer a mi pequeño, y que terminara todo aquello. Cuando tuve encima a mi hijo (piel con piel, esto lo hicieren fantásticamente), suena a tópico, pero se me pasaron todos los males. Y como el bebé estaba bien y yo también, traté de olvidar. Pero no quiero repetir una experiencia así.

Ahora vuelvo a estar embarazada, y aunque tenemos unos ingresos familiares muy, muy bajos, no dudo en afirmar que quiero tenerlo en casa. Es más una necesidad vital que una cuestión ideológica. Aunque también lo es en gran medida. Quiero empoderarme, sentir que sé parir. Sé que puedo hacerlo. Y aunque, como ya he dicho antes, siempre cabe la posibilidad que las cosas no salgan según lo previsto, quiero vivir en casa mi segundo parto. Quiero intentarlo.

Por que en un parto en casa normal nada de aquello tiene por qué pasar. Estás en tu casa, en tu entorno, con tu intimidad y con tus ritmos. No hay que olvidar que el parto es una fase más de la vida sexual y reproductiva de una mujer. Es un parto atendido (pero no intervenido) por comadronas profesionales, experimentadas, actualizadas. Las conoces y te conocen, te observan, te informan, te escuchan y te respetan. No quieren que el parto se complique, por eso siempre atienden partos de bajo riesgo. Tienen equipo médico para intervenir si es necesario, y un coche preparado por si hay que trasladar al hospital, con el que se han coordinado previamente). Ellas son las primeras que desean y se aseguran de que todo salga lo mejor posible.

 

 

Me parece increíble, indignante y anormal que no sea una opción más dentro del sistema sanitario público. El gasto sanitario es notoriamente menor en un parto en casa que en un parto en un hospital (el primero ronda los 1800€ y el segundo los 3000€ de inversión pública).

A día de hoy lo normal es pagarlo de manera privada. Si tienes dinero, quizás te lo puedes permitir. Si no, no tienes más remedio que ir al hospital. Por eso he lanzado un crowdfunding, pero no sólo pensando en mí, sino en todas las mujeres que tenemos derecho a poder elegir cómo y dónde queremos parir. No me parece tan loco luchar para que esto cambie, para que el parto en casa no sea una opción “de lujo”, para que sea una opción pública como lo es en muchos países europeos. Quiero luchar, y creo que no estoy sola, para que parir en casa vuelva a ser algo normal.

Gracias a todas las personas que lo entendéis así, y aún más a quienes ya han colaborado. Estamos muy cerca de lograrlo.

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La marietta es una ilustradora interesada e implicada en luchas sociales, impulsora del crowdfunding “Parir a casa: sí que es pot!” para poderse financiar un parto domiciliario y dar a conocer esta opción.

En el día de los derechos sexuales y reproductivos

Por Sílvia Aldavert García

Ana tiene 19 años y vino hace tres meses al Centre Jove d’Antinconcepció i Sexualitat de Barcelona-CJAS porque tenía un retraso de regla. Al charlar, nos explicó que habitualmente mantenía relaciones sin protección ya que su pareja insistía en que era suficiente con la marcha atrás.

Explicación del uso de métodos anticonceptivos. Imagen: APCIB.

Explicación del uso de métodos anticonceptivos. Imagen: APCIB.

Le aconsejamos que, además de realizarse la prueba de embarazo, también se hiciese las pruebas de infecciones de transmisión sexual. En unos minutos tuvimos los resultados, Ana no había contraído VIH ni sífilis, pero sí que estaba embarazada. Sorprendida repetía ‘yo no quería’, ‘él me dijo que no pasaría nada’, ‘dijo que se correría fuera’… Y finalmente nos preguntó: ‘¿Y ahora qué?’

Ana había encontrado nuestra asociación buscando por internet. nos llamó y le recomendamos venir a vernos al Centre Jove d’Antinconcepció i Sexualitat de Barcelona-CJAS, donde el equipo multidisciplinar de profesionales se puso a su disposición para resolver sus dudas, siempre  desde la garantía de sus derechos y el acompañamiento a las propias decisiones, fueran éstas las que fueran, sin imposiciones ni paternalismos.

Cada año se producen más de 22 millones de abortos inseguros en el mundo, y se sabe que esta es una de las principales causas de mortalidad materna. Cada día más de 1 millón de personas contraen una infección de transmisión sexual y al menos 1 de cada 3 mujeres del mundo sufre violencia machista, física o sexual. Es la primera causa de muerte entre las mujeres de 15 a 44 años.

Este panorama mundial se suma al de un Estado que está muy lejos de ser un ejemplo: continúa sin permitir que la educación sexual sea obligatoria en el currículo escolar, el derecho al aborto está penalizado para las mujeres más jóvenes y estigmatizado para el resto, el Gobierno paraliza la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva y, cada vez más se reduce la financiación pública y el acceso a métodos anticonceptivos. Sólo nos queda seguir exigiendo derechos.

Son muy pocos los servicios que atienden desde este enfoque de derechos, desde la perspectiva de género y el feminismo interseccional, y de una forma integral: placer, salud, autonomía, libertad, privacidad, información, elección, educación…  en definitiva, desde el paraguas de los derechos sexuales y reproductivos.

Cuando Ana nos planteó su situación, necesitaba informarse bien sobre las opciones que tenía: seguir adelante con el embarazo o interrumpirlo. Era su decisión.

Nosotras la acompañamos en el momento de esa decisión, y también a lo largo de todo el proceso, que implicaba otras opciones importantes para su vida, su sexualidad y su libertad. No estaba en juego sólo interrumpir el embarazo, sino tomar la decisión de dejar a su pareja, empoderarse con respecto a sus relaciones sexuales y lograr la seguridad que necesitaba facilitándole el acceso al método anticonceptivo adecuado y elegido por ella misma.

Para todas estas decisiones Ana necesitaba información, acompañamiento, asesoramiento profesional, y la garantía de que su libertad sería respetada en todo momento.  Todo este trabajo ha sido fundamental para fortalecer sus habilidades en la toma de decisiones sobre su propia vida y su sexualidad.

El ejemplo de Ana sirve para entender la importancia de contar con servicios acordes con un Estado de Derecho en el que la ciudadanía sea respetada y se garanticen sus derechos fundamentales.

Septiembre es un mes de reivindicación de los derechos sexuales y reproductivos en todo el mundo. Se celebran tres jornadas principales: hoy es el Día Mundial de la Anticoncepción, el 4 de septiembre es el Día Mundial de la Salud Sexual y el 28 de septiembre es el Día Mundial por la Despenalización del Aborto. Aprovechemos los momentos y ocupemos los espacios con el objetivo de afianzar el conocimiento y ejercicio de estos derechos. Más información: Observatori de Drets Sexuals y Reproductius

silvia-aldavert-garciaSílvia Aldavert Garcia es coordinadora de la Associació de Planificació Familiar de Catalunya i Balears.

El miedo a la paciente experta embarazada

Por Lorena Moncholí

Los “Pacientes Expertos” están de moda. Basta con escuchar la Conferencia TED de Dave deBronkart, el famoso “e-paciente” (paciente empoderado) por excelencia. Se trata de pacientes con enfermedades crónicas formados para asumir su autocuidado. Las “Escuelas de Pacientes”(originarias de EEUU)  siguen en aumento en España y ya se han desarrollado en Comunidades como  Cataluña  ,  Andalucía, Asturias, Galicia, País Vasco o Castilla La Mancha.  Ya nadie pone en duda que los “pacientes empoderados” son necesarios para mejorar el sistema sanitario actual, porque reducen costes sanitarios e inciden positivamente en la salud de toda la población.

LECCIÓN CLÍNICA

Lección clínica en la Salpêtrière (1887). Pierre Andre Brouillet. Musée d´Histoire de la Médecine. Universidad Descartes. París (Francia)

Y sin embargo hay una “e-paciente” (mejor dicho, una e-usuaria, porque no está enferma), cuyo saber parece que sí ocupe lugar y moleste. A la que se le intenta vetar el acceso a la información y a la que, ni por asomo, se le permite asumir la responsabilidad de su salud. Se trata de la mujer embarazada informada de sus derechos y de sus opciones en relación a su gestación y parto, que ingresa en un Hospital cualquiera.

En un momento dado, pide que se respeten sus decisiones, que no ponen en peligro al bebé o su propia salud, pero que, de repente, sí ponen en peligro el sistema establecido, los protocolos desfasados seguidos durante décadas a ciegas o la mera comodidad o “modus operandi” de los profesionales que trabajan en aquel lugar. En ese instante, suenan las alarmas de toda la planta, pueden incluso oírse.

Una “mujer subversiva” se ha colado y hay que reducirla como sea, amenazarla con miles de miedos y de muertes de bebés, y, por supuesto, aislarla de su acompañante, que es el que tiene más peligro. Unos profesionales que deberían mantener en calma a la mujer que les ha pedido asistencia médica (nada más que eso), le rodean para presionarle y generarle una ansiedad inaceptable en el momento en que se encuentra.

Le muestran “panfletos” llenos de normas del Hospital que, además, va y resulta que son ilegales (es decir, que contienen normas opuestas a las que dice una ley) y contrarios al Código Deontológico Médico. Incluso en algunos casos hay advertencias de “posibles” llamadas a no sé qué Juez. Y, además, nadie parece percatarse (mejor dicho, a nadie parece importarle) que lo que solicita esta mujer está completamente avalado por la evidencia científica más actual. Ella sabe leer. Pero eso es lo de menos.

Todo esto es lo que genera una “Usuaria Experta” haciendo efectiva la Ley de Autonomía del Paciente, asumiendo la responsabilidad de su proceso biológico y del bienestar del hijo que está gestando. Soy testigo a diario.

Mientras los demás “Pacientes Expertos” son aplaudidos por sus conocimientos e incluso se les paga para transmitirlos al resto de personas que se encuentran en su misma situación, ella y lo que sabe se perciben como una amenaza, como una irresponsabilidad, como el “capricho de la niña histérica”, aunque lo que esté pidiendo no sea más que lo que recomiendan la OMS o el Ministerio de Sanidad.

Y esto es intolerable y discriminatorio. Y debe cambiar ya.

lorenaLorena Moncholí Badillo. Abogada colegiada nº14084 ICAV. Agente de Salud de Base Comunitaria certificada por Salud Pública de la Conselleria de Sanitat de la Comunidad Valenciana y el EVES.

Mucho más que capacidad: Irene Villa, Lary León y Nachi Picas

Por Nuria Coronado

Cuando la vida te da un zarpazo, de esos que te dejan vacía y sin saber hacía donde mirar, es cuando hay que plantarle cara, con más determinación y fuerza que nunca. No nos queda otra, o nos lamemos las heridas para curarlas o quedaremos presos del destino. Y es que levantarse tantas veces como caigamos es la única manera de conocernos, auto descubrirnos y ni más ni menos vivir.

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Irene Villa, un ejemplo de superación, como Lary León y Nachi Picas. Imagen: Wikipedia

Dirás que esto se dice o se escribe fácil y que a ver quién es la valiente que se supera cada día frente a la adversidad. Pues haberlas, haylas. Quédate con estos tres nombres y apellidos porque si ellas pueden ¿cómo no vamos a seguir su ejemplo el resto? Son Irene Villa, Lary León  y Nachi Picas. Sus vidas, vistas desde los ojos de quienes no sepan que la discapacidad es sinónimo de diversidad y riqueza, serían como las del estribillo de la vieja copla: de dar pena, penita, pena. Y de eso, ninguna de ellas son de dar.

Este triplete de luchadoras natas lo son porque viven la adversidad desde el lugar más hermoso: desde el corazón y lejos de echarle la culpa a las circunstancias han sabido hacerse amigas de ellas para cambiar el odio o el rencor por la paz de saberse felices.

Irene Villa se dio de bruces contra el destino el 17 de octubre de 1991 cuando ETA le cortó su vida, varios miembros pero no sus sueños. ‘La tragedia y la desgracia no se eligen pero si la actitud que tengamos’, comentó recientemente en #RedGeneración de @adecco_es un encuentro para animar a los estudiantes a enfrentarse a las dificultades de la vida. Tras el terrible atentado, tuvo a su familia a su lado, en especial a su madre, para recordarle que la elección es la que marca el destino. ‘Hija, puedes llorar, patalear y ser una desgraciada por lo que te ha ocurrido o puedes decidir que has nacido de nuevo y tienes una vida entera para pelear. Tú eliges‘. Y a pesar de que no tiene varias partes de su cuerpo, se siente completa. ‘A todos nos falta algo, lo importante es disfrutar de lo que conseguimos. Mi discapacidad me hace funcionar desde el lado del amor, pero me siento igual de capaz que cualquiera’, subraya.

Lary León es otro gran ejemplo de resiliencia. Para esta sirena marcada por el tesón y una gran sonrisa la vida es como un proverbio hindú ‘si crees que hay algo que ha acabado mal es que seguramente todavía no ha acabado’. Ella desde el mismo día que nació (un 14 de enero de 1973) no ha dejado, deja ni dejará indiferente a nadie. Sus brazos son dos muñones y solo tiene una pierna. Pero se vale y se sobra tanto para unas lentejas de las que presume como si fuera el mismísimo Arguiñano, como para presumir con sus tacones imposibles o para ser la alegría de cualquier situación cotidiana. ‘La necesidad, la falta de algo es lo que te empuja, es lo que mueve el mundo’. 

Por último está Nachi Picas, una joven chilena de 18 años ciega de nacimiento que ha sabido buscar su talismán interior y tornar su discapacidad en su mayor fuerza y don. Como dice en su libro Ser feliz es gratis (Lid Editorial): Aunque a veces no lo sepamos, la felicidad está más cerca de nosotros de lo que parece y, además, no cuesta dinero. Tan sólo hace falta mirar con los ojos del corazón para darse de bruces con ella y crecer como personas’. Y es que Nachi no solo ha logrado cambiar la legislación sobre educación en su país para allanar el camino de la integración de los discapacitados sino que su testimonio como conferenciante internacional, junto con el de sus familiares, es el fiel reflejo de saber que siempre se puede. ‘La vida es como una montaña rusa. Tiene sus altos y sus bajos pero es uno quien decide si pasar miedo o disfrutar del viaje’.

Después de conocerlas ¿sigues creyendo que no puedes o que tu vida no es la que esperabas?

NuriaCoronadoNuria Coronado es periodista, editora en www.lideditorial.com  y responsable de Comunicación de Juan Merodio

 

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Depresión de género

 

Por Nuria Coronado

Los datos lo dicen bien claro. Las mujeres sufrimos más depresión que los hombres. Tanto, que la que será la primera causa de discapacidad en el mundo para el año 2030, nos afecta en España el doble que a ellos. Más concretamente con un episodio de depresión grave a lo largo de la vida del 16,5% frente al 8,9% de los hombres.

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Las mujeres sufren de depresión mucho más a menudo que los hombres. Especialmente por causas exógenas. Imagen de Pixabay

Cifras que plantean una nueva perspectiva de este trastorno mental frecuente que según voces expertas como la asociación Mujeres para la Salud  ha de tratarse más allá de los factores hormonales que controlan las emociones y el estado de ánimo y de la prescripción médica. ‘Los tratamientos del modelo médico convencional no se cuestionan las verdaderas causas de sus malestares que no son otras que la falta de equidad, tanto en la distribución del trabajo productivo como en el reproductivo y en el tiempo de ocio y descanso. Tampoco se tienen en cuenta que ellas son las cuidadoras principales, lo que les produce una gran sobrecarga física y emocional y, por lo tanto, un impacto negativo en su salud. El cumplimiento del rol femenino asignado supone que tengan deseos insatisfechos por la falta de dedicación a proyectos de vida personales; escasa independencia y autonomía personal’, explica Beatriz Velardiez, responsable de comunicación de la asociación. ‘Recetar ansiolíticos o antidepresivos para hacerles creer que todo se solucionara y así readaptarlas por obligación y resignación a sus realidades familiares no es la solución’, añade.

Se trata por tanto de aplicar una terapia alternativa con un enfoque bio-psico-social de género, centrada en el peso fundamental de los factores de desigualdad de género tanto en el diagnóstico como en el tratamiento. ‘Las depresiones exógenas —aquellas que tienen su causa en el exterior, en las circunstancias— afectan de modo muy desigual a uno y otro sexo: el 30% afecta a los hombres y el 70% a las mujeres. Este gran porcentaje de depresiones femeninas sin causas biológicas que lo expliquen, tiene por tanto su origen en la condición de un entorno que afecta específicamente a las mujeres. Y esta realidad nos lleva a la única respuesta plausible: que la socialización de género (o sexista) es la responsable que determina las relaciones de poder/sumisión entre ambos sexos, y sus consecuencias negativas en la salud mental de las mujeres. Es decir, todas estas mujeres padecen este tipo de depresión’, añade Velardiez.

¿Cómo identificarla? Según @saludymujeres sus síntomas son muy similares a los de cualquier depresión situacional. No así su origen:

  • En lo psíquico se muestra tristeza, apatía, desmotivación, falta de concentración, irritabilidad, pesimismo, culpabilidad, ansiedad, etc.
  • Las manifestaciones somáticas o físicas pueden ir desde el insomnio o exceso de sueño, problemas alimentarios por exceso o por defecto, disfunciones sexuales, dolores y otras molestias diversas.
  • Sufrimientos y malestares característicos, tales como malestar difuso e irritabilidad crónica, incapacidad para pensar y actuar de forma lúcida y eficaz, descontento permanente de la relación de pareja, retroceso o paralización del desarrollo personal, limitación de la libertad y autonomía, desmoralización, inseguridad y falta de autocredibilidad, actitud defensiva o de queja constante e ineficaz (victimismo), deterioro, a veces muy acusado, de la autoestima.

Además hay cuatro situaciones vitales correspondientes a etapas generacionales más o menos concretas en las que se sufre este tipo de depresión.

  1. El momento iniciático del paso a la vida adulta. Entre los 18 y 35 años que están iniciando o desarrollando su etapa de autonomía profesional y vital. “Algunos de los conflictos de esta etapa están relacionados con romper el cordón con la familia de origen sintiéndose seguras de sí mismas, priorizar su carrera profesional, establecer relaciones con los demás desde la asertividad, reconocer su identidad sexual, relativizar las relaciones afectivas o plantearse su maternidad”, subraya Velardiez.
  2. Convivencia en pareja y en el ejercicio de la maternidad. Son mujeres de mediana edad en pareja y con hijas/os dependientes para quienes el cómo escuchar y atender las necesidades personales y construir un espacio personal es el reto de este momento.
  3. El final del ejercicio del rol de madre, la independencia de las hijas e hijos y vuelta a la relación de pareja sin ellos/as. Afecta a mujeres mayores en pareja y con hijas/os independientes.
  4. Mujeres maduras de más de 40 años que no tiene pareja y/o hijas/os ya que se han centrado en su desarrollo profesional. “Son independientes pero ven que se acaba la posibilidad de ser madres y se sienten mal porque creen que han desatendido el mandato de género por excelencia: tener un hombre a su lado y formar una familia”, describe Velardiez.

Visto lo visto, si en esos momentos vitales no se tienen las herramientas necesarias para superar en positivo cada una de ellos, la depresión de género llamará a la puerta de casa y querrá quedarse como invitada vip. ¿Qué tal si ponemos los medios para dar la espalda a visita tan poco deseada y dañina?

NuriaCoronadoNuria Coronado es periodista, editora en www.lideditorial.com  y responsable de Comunicación de Juan Merodio

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