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Entradas etiquetadas como ‘igualdad’

500 niños (y sus madres)

Por Eva Levy

Para los afortunados, finales y principios de año se viven en familia. ¡Qué suerte tenemos los adultos que podemos mirar o recordar a nuestros padres con admiración y cariño, incluso si cometieron algunos errores que el tiempo y la experiencia (la nuestra) ya han difuminado! Pero muchos nunca han podido permitirse en estas fechas ni la nostalgia ni la paz: para ellos Herodes no es un rey bíblico, ni una figurita del belén en un palacio de corcho pintado. Para ellos Herodes fue y sigue siendo papá.

Asistí hace unas semanas a la presentación del libro de Nuria Coronado y titulado Hombres por la Igualdad de la Editorial LoQueNoExiste muy bien ilustrado por Catalina Flora, con prólogo de Miguel Lorente y epílogo de Flor de Torres muy cuidados. Contiene dieciséis entrevistas a hombres de todos los sectores –juristas, comunicadores, empresarios, músicos, policías o influencers- en las que reflexionan sin paños calientes sobre la violencia de género, doméstica o como quiera denominarse esa lacra infame. Lo más importante de este libro que recomiendo es, precisamente, que lo protagonicen hombres porque pienso que el acceso a la igualdad auténtica, a los cambios que nuestra sociedad necesita solo será posible con el concurso de los hombres.

Detalle de una de las ilustraciones del libro “Hombres por la igualdad”.  Autora: Catalina Flora

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Saltar obstáculos para superarlos. Un relato desde África

Por Isabel Pallarés

“¿Cómo salir de la oscuridad?”, “¿cómo puedo aprender a leer y escribir?”, “¿sin dni puedo votar?”,” ¿cómo pido un crédito”. ¿Puedo elegir y hacerme elegir?… Responder a estas preguntas simples y directas fue parte de los contenidos de las clases de empoderamiento que recibieron más de una treintena de mujeres rurales de la provincia de Makambu, en Burundi, durante casi un año. El trabajo consistía en darles herramientas para impulsar su desarrollo.

Primera lección: la importancia de unirse para ser más productivas.  Segunda: el reparto de tareas en el hogar. “He aprendido a superar los obstáculos. Ahora sé que hay que saltárselos y que el trabajo doméstico nos corresponde a todos”, explica Aline Niyonizigiye, una de las alumnas de los talleres cuyo testimonio se plasma en el libro Pequeños Pasos, grandes huellas, escrito por Ángeles Fernández, periodista de Píkara Magazine. Tercera, la importancia de empoderarse y entender lo trascendental que resulta la participación de las mujeres en la sociedad como sujetas activas de derechos. “Defendemos el derecho a la tierra porque no lo tenemos. Todos los derechos los tienen los hombres. Las riquezas son para los hombres, aunque sea la mujer quien haya trabajado”, prosigue Niyonizigiye en la publicación.

Aline Niyonizigiye, agricultora burundesa, ha ampliado sus saberes sobre la gestión de sus cultivos y comparte las enseñanzas entre los hombres y mujeres de su colonia, en la región burundesa de Makamba.

Aline Niyonizigiye, agricultora burundesa, ha ampliado sus saberes sobre la gestión de sus cultivos y comparte las enseñanzas entre los hombres y mujeres de su colonia, en la región burundesa de Makamba. Foto: Revista Píkara

“El objetivo principal de este proyecto era lograr la participación de las mujeres en las estancias de toma de decisión”, afirma Dorothée Buhangare en el libro. “Que haya más de un 30 por ciento de mujeres en el Parlamento no ha sido efectivo, así que hemos decidido trabajar desde la base, con mujeres campesinas”, añade. “Ellas están acostumbradas a llevar a sus familias, tienen el peso de que nadie muera de hambre, llevan todas las cargas productivas y reproductivas”, contextualiza, “pero no conocen sus derechos”.

Dorothée, miembro de CAFOB (Colectivo de Asociaciones y ONGs femeninas de Burundi, que integrada a 72 organizaciones), era la contraparte local que participada en este proceso de formación.  Y los hechos avalan el trabajo. “El espacio de encuentro, los diálogos tranquilos, las reflexiones conjuntas, la alfabetización, el conocimiento de las leyes y el cuestionamiento del sistema han logrado que mujeres como Gertrude Nyandwi, sin formación previa y residente en una zona rural, se haya convertido – gracias al apoyo de su comunidad – en una lideresa fundamental para su colina: es concejala comunitaria”, narra Ángeles Fernández.

En el libro (que se puede adquirir gratuitamente en la librería Louise Michel de Bilbao) se reiteró cómo además de esas clases prácticas para ser más productivas y eficientes (y lograr una independencia económica), también se les hablaba de perspectiva de género, igualdad y justicia social. De ahí salieron los módulos pedidos por las alumnas, con asuntos vitales para ellas como la legalización de sus matrimonios o el derecho a la propiedad de las tierras.

Ilustración de una de las conversaciones que se detallan el libro. Autora: Señora Milton

En las páginas de Pequeños pasos, grandes huellas; diseñadas por Señora Milton, se cuenta también cómo fue el proceso de acercamiento a ellas, el contexto del país y el viaje de dos de las mujeres participantes en los talleres al País Vasco para intercambiar experiencias con otras asociaciones de mujeres. Además, la publicación cuenta con unos relatos dibujados del proceso de empoderamiento de estas mujeres africanas.

El programa ‘Escuela de liderazgo transformador para mujeres’, de Oxfam Intermón, es uno de los proyectos de ‘Seguridad alimentaria y derechos de las mujeres’, de la Agencia Vasca de Cooperación.

 

Isabel Pallarés es periodista y colaboradora de Oxfam Intermón.

El edificio de la igualdad

Por Flor de Torresflor de torres nueva recortada

 

El edificio de la igualdad lo concibo como  un edificio de tres plantas, comunicadas entre ellas.  De arquitectura inteligente e  indestructible. Sus niveles  están dibujados con la precisión de una arquitecta o arquitecto brillante que se plantea un nuevo proyecto. Con  rotundidad y maestría para protegerlo y hacerlo estable frente a cualquier circunstancia.

La igualdad debería ser como un edificio bien construido y bien comunicado. Imagen: PixelAnarchy.

La igualdad debería ser como un edificio bien construido y bien comunicado. Imagen: PixelAnarchy.

Excavaremos previamente el terreno impregnado de construcciones patriarcales, micromachismos, sumisión, desigualdad, ideas de amores románticos salvadores, dependencias y apegos. A partir de la nivelación del terreno, demoleremos lo encontrado y lo cimentaremos y abonaremos con  derechos para  que transiten todos  por la igualdad. Esta será la  auténtica  cimentación que fortalecerá nuestro edificio, haciéndolo invulnerable y sólido.

Es sencillo en sus trazos: apenas tres plantas. De espacios amplios  para que los conceptos que los transitan puedan ser claros, luminosos y no den lugar a dudas. Cada planta del edificio irá propiciando el acceso a la siguiente y todas ellas estarán comunicadas entre sí  para que se pueda ver desde el ático los progresos de cada  una.

La primera planta será la destinada a  la prevención: la educación en valores de nuestros y nuestras menores. Necesitamos  que las palabras igualdad y género nunca vayan separadas.  Que sean  un binomio indestructible unido  por  la preposición “de” para relacionar siempre y de forma conjunta al sustantivo género con el valor igualdad. Que sea una expresión llena de contenido y de sonido para  ellos y ellas.

La segunda planta será la de  la consolidación de la educación  en la igualdad: más allá del colegio, una educación afianzada en  la familia, en  la sociedad, en el trabajo, en la vida.  En esta planta se desterrarán las tretas de dominación ocultas de género que tanto daño hacen a la igualdad y  que aún siguen invisibles en formas de conductas micromachistas que impiden consolidar y nivelar la construcción  de este edificio.

La  tercera y última planta  es el de la rehabilitación de los maltratadores.  Es necesario no abandonar a su suerte  a los autores de delitos de violencia de género en condenas y penas, en medidas y alejamientos a sus víctimas. Estigmatizados pero no rehabilitados. Una obligación nuclear de la lucha contra la violencia de género es trabajar con los maltratadores mediante tratamientos  de reeducación y programas penitenciarios específicos contra la violencia de género. Ellos son los padres de hijos e hijas que han estado sometidos a la violencia de género  de forma directa, al igual que sus madres. Y serán, de nuevo, sus parejas o parejas de otras mujeres. Su  falta de rehabilitación profunda sería un fracaso en  el proyecto de nuestro edificio inmune a la violencia de género.

He tenido la  experiencia personal de poder asistir a  cursos de rehabilitación a  en el Centro Penitenciario de Alhaurin de la Torre, en Málaga, con maltratadores penados con sentencias firmes que  acreditaban su condición. Siempre afrontaban el problema de la violencia con las mismas estrategias: unos negaban la existencia del maltrato utilizando esa negación como  escudo de su conducta. Otros reconocían un poco el hecho, pero no asumían la seriedad de sus actos, amparándose en la minimización de la violencia. Muchos responsabilizaban a la mujer de lo ocurrido, proyectando la culpa en la víctima. Algunos se amparaban en la falta de control de su ira.

Tal vez  lo que más poderosamente me llamo la atención es que casi todos usaban la estrategia de la invisibilizacion al sacar del relato del hecho a la mujer-víctima. De nuevo, la invisibilizaban, tal y como habían hecho probablemente en su vida conjunta de pareja. Se detenían en la anécdota, no en el hecho.  Decían que no podían controlar su ira, que no se acordaban de nada, se presentaban como víctimas del sistema judicial. Y tras esa estrategia seguía oculta de nuevo una mujer lesionada, humillada, vejada, amenazada, agredida sexualmente, coaccionada, asesinada  junto a unos hijos e hijas, testigos, víctimas directas y mudas de sus actos. Expuestos a vivir toda la vida con ese trágico recuerdo.

Todos realizan atribuciones a causas externas que les permiten proteger  su autoestima (haciendo responsable a la mujer, a las drogas, al alcohol etc…). Siempre encontré indicadores de rigidez y cuestionamiento hacia las conductas de las mujeres, con expresiones donde destacaban la asimetría y el dominio. En todos ellos  se manifestaban ideas sesgadas de la mujer y su rol de sumisión.  Pero tal vez para mí lo más importante es que ninguno reconocía el maltrato ejercido hacia la mujer, lo cual es la base principal para promover el cambio de sus conductas.

Pese a todo ello, técnicamente, la ley en sus sentencias los reconocía autores de violencia de género.  Algo que ellos no asumen.  De ahí que esta apuesta por la reeducación a los maltratadores sea el ático de nuestro edificio. Del  bello y combativo edificio de la igualdad. Aquel en el que por fin podamos visualizar un  cambio a una  sociedad igualitaria.

Ese es el objetivo: que ellos identifiquen su propia conducta como personas que ejercen violencia de género y que analicen la relación que tiene con condiciones precipitadoras, para que ellos mismos conozcan las consecuencias que se derivan de sus acciones. Solo cuando  sean capaces de ver su realidad podrán lograr un cambio. Sólo cuando vean su su propia conducta tal cual es, en el espejo de la violencia ejercida ante sus mujeres y sus hijos, podrán ser conscientes del dolor que han provocado, y empezar a cambiar. De este ático deberían salir como ciudadanos rehabilitados, conscientes y reflejados en el espejo de su conducta como base principal para su cambio.

Por ello en nuestro edificio, niñas y niños conocerán el auténtico significado de igualdad de género desde la base. Porque son los cimientos  y la base del nuestra construcción: la conciencia. Sobre ella es posible construir y consolidar  esa igualdad como una herramienta básica en sus vidas, y que da acceso a un mundo más justo que se construye cada día gracais a esa herramienta.

Así es el edificio al que estamos  invitados, porque todos y todas hemos contribuido a su creación.

Flor de Torres Porras es Fiscal Delegada de la Comunidad Autónoma de Andalucía de Violencia a la mujer y contra la Discriminación sexual. Fiscal Decana de Málaga.

El reto de la conciliación en campaña

Por Cristina Andújar

A pocos días de las urnas, los partidos políticos tienen grandes asignaturas pendientes  en el debate público sobre un tema fundamental para la vida cotidiana de ciudadanas  ciudadanos. No ha habido ni un minuto en los debates para la conciliación familiar. Y sin embargo, no es un tema que los candidatos y candidatas tengan resuelto.

‘Todos los partidos están de acuerdo genéricamente con la corresponsabilidad, pero cuando toca concretar y sustanciar dicho acuerdo, entonces aparecen las diferencias’ Así expone Nacho Álvarez, Secretario de Economía de Podemos y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, la encrucijada en la que se encuentra actualmente España para conseguir conciliar.

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En un principio todos están conformes con equiparar el permiso de paternidad a las 16 semanas que propone la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles por Nacimiento y Adopción (PPiiNA), principal organización social comprometida con el tema. Y, sin embargo, si revisamos los programas de los partidos para el 26J, sólo Unidos Podemos ha adoptado íntegramente esta propuesta. El programa del PP no propone cambios al sistema actual. El del PSOE declara su acuerdo con el objetivo pero sin comprometerse con un calendario hasta la equiparación. Ciudadanos propone 8 semanas intransferibles y pagadas al 100 % para cada progenitor y más de 10 semanas de ‘libre distribución dentro de la pareja’. Según ha evaluado la Plataforma para los permisos iguales e intransferibles, esta última propuesta no mejoraría la igualdad de oportunidades, ya que en los países Europeos donde se ha implantado, como Suecia o Estonia, son las madres las que acaban tomándose casi en exclusiva esa parte ‘de libre distribución’ debido a las presiones sociales y de las empresas.

No podemos mirar hacia otro lado ante los problemas de conciliación. Es evidente que afectan mucho más a las mujeres. Todo el mundo lo tiene a su alrededor: son nuestras madres, nuestras hermanas, nuestras hijas las que los sufren’, explica Nacho Álvarez. El economista, que tiene una hija de casi dos años y un niño pequeño de nueve meses, cree que el peso al final recae sobre la mujer por los residuos de usos sociales que entienden que son las mujeres las que deben quedarse en casa y que, por tanto, las medidas para la conciliación deben ser dirigidas a ellas.

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Mujeres en campaña: Isabel García Tejerina (PP)

Por Nuria Coronado

La vallisoletana Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente afronta esta nueva campaña como un nuevo reto. Es más, dice que “ni me asusta ni me cansa recorrer de nuevo España” de cabo a rabo porque le apasiona su cargo. “La campaña es una prolongación de mi trabajo como Ministra, pero más concentrado”, explica. También tiene claro que para ella este ritmo frenético hasta el próximo 26J (entre 12-14 horas) es mucho más fácil que para el resto de políticos ya que está soltera y no tiene hijos. “Tiene que hacerse más cuesta arriba y complicado cuando sabes que hay familia en casa y que durante este período apenas se les pueda dar nada de tiempo”, añade.

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Además reconoce que asimilar con naturalidad este horario maratoniano es cuestión de una clave: la disciplina, “o te organizas o nada de ello es posible”. Y como el camino se hace andando Tejerina ve la campaña como una ocasión única para poner su granito de arena en un colectivo tan importante y fundamental como es el de las mujeres “a las que siempre se nos exige más. Tenemos que pasar de la teoría a la práctica en la racionalización de los horarios. Así dejaremos de cargar con todo el peso, respiraremos más, y lograremos que el hombre se implique y corresponsabilice en este sentido”, recalca. “La igualdad requiere conciliación y que las jornadas de trabajo acaben a las seis de la tarde. Tenemos que adelantar la salida de cada puesto laboral para llegar a unas horas normales en las que poder disfrutar como personas”, manifiesta.

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Mujeres en Campaña: Tania Sánchez (Unidos Podemos)

Por Nuria Coronado

Las horas de esfuerzo en los preparativos de la precampaña habían dejada a Tania Sánchez cansada. Sin embargo, ha sido empezar la campaña y el agotamiento se ha tornado en emoción. Tanto que se siente como una rock and roll star:  ‘estoy con las pilas bien puestas, esto es como ir de concierto. A cada acto que vamos se coge energía’, dice. No sabe que será de ella ni del resto de compañeros el 27J, ‘seguramente nos moriremos pero lo habremos dado todo’, bromea.

Tania Sanchez

El sentido del humor de Tania Sánchez no falta nunca en su día a día.

Ahora en este recorrido en el que se pierde la cuenta de los kilómetros hechos Sánchez sabe que es cuando más hay que dar de lo personal, ‘dormimos poco y hacemos muchos kilómetros’, explica. Y lo dice no tanto por las horas que le echa a esto de la política en el día a día, sino porque Tania, la persona, desaparece y da paso a la política. ‘Las horas que se le dedican a la política son siempre muchas (unas 10-12) pero ahora todo se concentra más’, añade.
En cuanto a su opinión a la hora de ver a políticas en los debates en los diferentes medios de comunicación prefiere poner la balanza en lo que la mujer gana y no en ser políticamente correctos. ‘Puede que los medios quieran subirse al carro de la igualdad en este sentido. Sea por esta razón o porque así dan respuesta a la demanda de la sociedad de dar voz a la mitad de la población, todo esto es más que bienvenido. Durante demasiado tiempo el poder ha ido en calzoncillos y también la representación en los medios y por tanto el mensaje que se trasladaba a la sociedad de que solo ellos podían llegar arriba’, comenta.

Se trata de ser igualitarios en la política y en nuestro partido tenemos muchas candidatas muy bien preparadas para ayudar a visibilizar a la mujer y darles el poder que también nos corresponde. La lucha está en normalizar que la mitad de la población es femenina y la mitad de las cosas tienen que estar protagonizada por ellas. Se nos acusa de masculinizarnos y yo creo que si en la anterior campaña se le dio mucha importancia a la mujer, en esta aún se le da más’, añade.

La política madrileña dice está muy orgullosa de su pasado de barrio, gracias a él ha aprendido a saltar obstáculos y a valorar el compromiso social. ‘Haber crecido en un barrio obrero, quedar con los amigos en los parques y vivir las plazas me ha ayudado mucho a ser quien soy y sobre todo a la capacidad de conmoverme con las cosas que le pasan a la gente de la calle’, añade. Además considera que lo crucial para cambiar las cosas, en especial la relevancia de la mujer, parte de la educación. ‘Y esto no solo tiene que ver con la formación sino con decir que no hay capacitación diferente por ser hombre o mujer’, reconoce. ‘Hombres y mujeres tienen que adoptar roles independientemente de su género. Todos tenemos derechos y obligaciones de igual manera’.

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Mujeres en campaña: Begoña Villacís

Por Nuria Coronado

Cuando Begoña Villacís decidió cambiar la abogacía por la política lo hizo porque quería transformar la vieja manera de hacerla con el “y tú más” por una nueva “en la que encontrar las cosas que nos unen y no que nos dividen”. Desde entonces ha puesto todo su conocimiento y experiencia como licenciada en Derecho y Máster en Asesoría Fiscal por la Universidad Pontifica de Comillas, al servicio del cargo que representa en Ciudadanos como responsable de Relaciones Institucionales y portavoz en el Ayuntamiento de Madrid. Un cambio profesional que reconoce que si en algo le ha afectado es en su vida familiar. “Para dar el paso a la vida pública necesitaba el apoyo de mis seres queridos porque sabía lo que acarrearía para todos nosotros. Hablé con ellos y su apoyo absoluto fue el mejor empujón para dar el salto. Todos ellos me ayudan a tirar del carro”.

Presentando a Mika al padre Ángel

Presentando a Mika al padre Ángel

Ahora en plena campaña electoral pasa “entre 12 y 14 horas al día dándolo todo y haciendo un esfuerzo extra ya que la situación de tener que repetir en tan corto período de tiempo elecciones, así lo requiere”. Una jornada que aunque sabe que no casa con la defensa de la jornada laboral flexible que permita conciliar trabajo y familia de su propio programa electoral, va con el cargo que representa. “Soy una mujer más de este país. Nuestra vida es una lucha contra el crono y contra nosotras mismas. El problema de la política es que no tienes horarios y que el día a día es muy poco predecible. Intento buscar huecos para estar con la familia e incluso lo consigo”, se ríe.

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¿Por qué el tenis femenino sí?

Bea Pozo

Por Beatriz Pozo

Rafa Nadal no es el mejor tenista español del momento. Ese puesto tiene ahora nombre de mujer. Se llama Garbiñe Muguruza, tiene 22 años, nació en Venezuela y es la número 3 del ranking mundial de la WTA, la asociación mundial de tenis femenino. Desde los años 90 con Arancha Sánchez Vicario y Conchita Martínez, no había habido una tenista española con opciones reales de ganar títulos grandes. Hasta ahora.

Garbiñe Muguruza durante un partido en 2014. Imagen de Tatiana (Wikipedia)

Garbiñe Muguruza durante un partido en 2014. Imagen de Tatiana (Wikipedia)

Estos días Garbiñe compite en la Copa Masters de Singapur, un torneo en el que solo participan las mejores tenistas de la temporada y para el que hace 14 años que no se clasificaba ninguna española. Es una de las favoritas, tras su reciente victoria en el Abierto de Pekín.

Garbiñe ha ganado este año 3,730,808 dólares según la página web de la WTA. En total, en su carrera ha obtenido en premios casi 5 millones y medio de dólares. A este dinero deben sumarse los contratos publicitarios que tiene firmados con Adidas, Babolat y BBVA. Se trata de hecho, de la primera mujer deportista que es imagen de este banco. Estos números y éxitos contrastan con la idea de que el deporte femenino no atrae,  no se ve y, por tanto, no mueve dinero. Parece que con el tenis no es así. De hecho, en diciembre de 2014 se anunció que la WTA había firmado el mayor contrato televisivo de la historia del deporte femenino con un valor de 492 millones por diez años. Aunque, por supuesto, está muy lejos del mejor contrato masculino, el de la liga de futbol americano NFL , de 27900 millones de dólares; o de los de la ATP, la asociación de tenis masculina, que, solo por un torneo, el US OPEN, ha acordado más de 700 millones.  El tenis es, también, el deporte femenino “reina” en los medios de comunicación, como indica una investigación de la Universidad Carlos III y a él se refieren el 29,35% de las noticias sobre deporte femenino.

Todos estos datos nos indican una cosa. El tenis femenino ha roto la barrera. Tiene seguidores, atrae dinero y produce estrellas mundiales como las hermanas Williams, o, en este caso Garbiñe Muguruza. Se dice que el deporte femenino no gusta, al no ser atractivo, ni espectacular y resultar aburrido de ver, pero claramente eso no se aplica al tenis. La pregunta es por qué el tenis sí obtiene ese reconocimiento y otros deportes femeninos no; y obviamente,  la respuesta no puede ser que las chicas son aburridas, porque entonces tampoco la WTA movería  ese dinero en derechos televisivos.

Cuando estos días Garbiñe salta a la pista un montón de flashes se dirigen hacia ella. Los medios deportivos cubren todos sus partidos y especulan sobre la conveniencia o no de haber sido colocada en un grupo repleto de zurdas. Al mismo tiempo, se publican artículos en los que se habla de ella como el futuro del tenis español. Otros deportistas la felicitan por sus victorias en las redes sociales y las empresas se pelean porque acuda a sus actos publicitarios. Ocurre con ella lo mismo que con cualquier otra estrella deportiva. Lo cierto es que no hay nada que la diferencie del resto, como tampoco hay nada que diferencie a tantas otras deportistas que, aunque no jueguen al tenis, también logran cada día superarse y conseguir nuevos éxitos, en pistas en las que, sin embargo, no hay ningún flash enfocándolas.

Beatriz Pozo es estudiante de periodismo y comunicación audiovisual. Colabora como voluntaria con el equipo de comunicación de Oxfam Intermón.

Igualdad en la agenda

Por Flor de Torres Flor de Torres julio 2015

Pongamos igualdad en las agendas, en las relaciones, en la educación, en las denuncias, en la vida. Necesitamos hacerlo porque entender y aplicar la igualdad día a día es una de las mayores fuerzas que gana la batalla contra la violencia de género. Hagámosla valor absoluto. Que nos sirva de guía para garantizar la libertad,  la no discriminación,  la dignidad de la mujer.

Quien compromete la igualdad discrimina todos los demás derechos, ya que es el barómetro donde se conectan todos. En el fondo, todos los derechos humanos se asientan en la igualdad, porque se ejercen a través de ella. Transitan y tienen carta de naturaleza por ella. Por el combativo derecho de la igualdad.

Donde existe una mujer que goza de igualdad podemos hablar sin duda de libertad y de dignidad personal. En ese espacio no existe discriminación ni se atenta contra su integridad física ni moral. No hay maltratadores ni víctimas de la violencia de género. En el espacio de la igualdad viven la libertad y la dignidad de las personas.

Y hoy es la igualdad la que determina el criterio de lo justo y no discriminatorio por razón sexo. Cualquier Estado, cualquier acto, cualquier ley, cualquier persona, dignifican sus acciones cuando con todas ellas contribuyen a la igualdad de la mujer. Por eso siempre estaremos en el camino de la justicia cuando logremos hacer real y efectiva la igualdad.  Porque así transitaremos por todas las formas de justicia, y más concretamente por la Justicia social. No hay estado del bienestar mientras existan desigualdades flagrantes, mientras una sola mujer tenga secuestrada su libertad.

Y  frente a este planteamiento  existe el contrario: negar la igualdad es negar la existencia de la mujer como persona única, como exclusiva titular de derechos.  La negación es la antesala de la violencia de género. A través de esa desigualdad se marca el cuerpo y el alma de la mujer. Son marcas que tienden a  abolir el derecho de la mujer como ser humano, encaminadas a cosificar su cuerpo  adecuándolo a una posesión y pertenencia que se ha trabajado psíquicamente con anterioridad.  Porque ese cuerpo golpeado de la mujer guarda la memoria de todos los atentados a su integridad moral.

La violencia  de género está siempre instrumentalizada. Sirve como canal de dominio, control y poder. Control para un fin: la destrucción del cuerpo y del alma de la mujer. Explicar el contenido de la violencia a la mujer solo como instrumento de control físico es perderse una gran parte de su esencia real. El maltratador destruye el cuerpo y el alma de la víctima. Aniquila derechos: los que no sabe gestionar sin el uso y el abuso de la violencia y la fuerza, los que se construyen y solidifican sólo cuando existe igualdad entre las personas.

Por tanto la  violencia de género se enmarca  en el sometimiento pero también en la destrucción de lo más íntimo que tiene una persona: su propio ser. Inicialmente en su ser psíquico y cuando el sometimiento no es suficiente, en el ser físico.

Destruida la libertad  se establece un coto al alma donde nadie puede entrar, ni siquiera su titular. Tan solo el que gestiona la violencia de género para que responda a sus intereses concretos de propiedad y posesión. De negación de la  libertad como vía de los demás derechos.

El año 2014 fueron asesinadas en sus libertades 58 mujeres por crímenes de género.  Desde el 2004 son más de 850 mujeres que sufrieron ese asesinato de derechos. Y con ellos se fueron arrebatadas sus vidas. Esta es la otra violencia de género. La que no se ve: la que  previamente les marcó el alma tras  robar su igualdad a base de violencia e intimidación.

Por ello, que la igualdad esté en todas las agendas es necesario e imprescindible. El único camino y antídoto que conozco contra la violencia hacia la mujer. Y desde luego una vía segura, incuestionable y firme de conseguir que se respeten todos los derechos.

Pongámosla en la agenda

Flor de Torres Porras es Fiscal Delegada de la Comunidad Autónoma de Andalucía de Violencia a la mujer y contra la Discriminación sexual. Fiscal Decana de Málaga.

3 claves para entender cómo afectan los presupuestos del Estado a las mujeres

Por Rosa Martínez Rosa_Martínez

Nacer mujer, es uno de los factores que más condiciona la calidad de vida, las oportunidades y las decisiones de las personas, y sin embargo las políticas de igualdad de género siguen siendo las hermanas pequeñas, las segundonas, las olvidadas y las recortadas de la Política con mayúsculas.

El gobierno del PP sigue desoyendo las recomendaciones de Naciones Unidas para el restablecimiento del Ministerio de Igualdad y el aumento de los recursos destinados a las políticas de igualdad de género: el Instituto de la Mujer recibirá un 5,22% menos que en 2015 y el total del recorte en las políticas de igualdad desde 2008 supera el 50%.

Imagen del blog Sin Género de Dudas

Imagen del blog Sin Género de Dudas

Esta semana ha terminado el debate en el Congreso sobre los Presupuestos Generales del Estado, que pasan al Senado. Pero más allá de las inversiones directas en igualdad, el Manifiesto Feminista para los Presupuestos Generales del Estado 2016, deja muy claro que estos PGE van a contribuir a una mayor desigualdad.

Presentamos 3 claves para entender cómo afectan los PGE a nuestros derechos:

 

  1. Desempleo y pobreza: La reducción del 22% en la partida de prestaciones ahondará en la ya existente brecha de género. El desempleo es mayor entre las mujeres y son éstas las que más sufren la precariedad laboral (tiempo parcial y contratos más cortos), así como el empleo con pobreza. Si a esto le añadimos la reducción de financiación a los ayuntamientos que deja sin recursos a los servicios sociales de base. ¿Qué garantías tenemos de que un porcentaje muy alto de mujeres no entren en la más absoluta pobreza y con ellas sus hijos/as?
  2. Trabajo de cuidados: El hecho de que el trabajo reproductivo siga recayendo mayoritariamente en las mujeres determina el nivel de ocupación y tipo de empleo entre las mujeres. La suspensión de la ampliación del permiso de paternidad, la falta de dotación para escuelas infantiles o la ridícula subida de la partida de dependencia no hacen sino seguir condenando a muchas mujeres a ocupar un lugar que la cultura y la educación han definido como suyo: el hogar.
  3. Violencia: El punto más importante es obviamente el destinado a la Violencia de Género que aunque aumenta un 6,3% sigue estando por debajo de los niveles de 2009, y es claramente insuficiente para afrontar la lacra de la violencia machista. Pero la violencia de género son sólo la punta del iceberg de la violencia que sufren las mujeres en España, dentro y fuera de sus relaciones de pareja: física, psicológica, emocional, verbal… Los recortes en educación tienen una incidencia directa en la educación para la igualdad y la afectivo-sexual, que son imprescindibles para construir una imagen de las mujeres como sujetos de derechos y no sobre las que se tienen derechos.

Pobreza, invisibilidad y violencia, una terna que explica muy bien de qué hablamos cuando hablamos de desigualdad de género, y porqué los presupuestos presentados por el Partido Popular distan mucho de ni siquiera intentar solucionar. Somos la mitad de la población española, pero nuestros derechos ignorados, pisoteados y recortados, parecen no merecer los recursos del Estado.

Rosa Martínez es coportavoz de Equo