¿Bastará una crisis?

Por María Reglero y Eva Moure

Estos días resuena por las redes una frase pronunciada hace décadas y que nos conecta con una de las voces emblemáticas del feminismo del siglo XX:

“No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida”.

Si estuviese aquí, Simone de Beauvoir cumpliría 111 años. Su frase sigue más vigente que nunca.

Desde hace semanas se suceden declaraciones, se toman decisiones, se llega a acuerdos políticos que pretenden dinamitar derechos fundamentales que han sido avalados por leyes nacionales e internacionales, consensuadas global y localmente, que nos han permitido avanzar como sociedad gracias al activismo del movimiento feminista y de mujeres. Los avances son, para algunos, para muchos, una amenaza a sus privilegios, y parte de la sociedad se ha puesto a caminar hacia atrás, en un intento de frenar lo imparable. Agresivamente, irresponsablemente. Hay quienes actúan con un negacionismo vergonzoso, hay quienes manipulan los datos creando fake news que corren por las redes sociales. Pero los datos oficiales no dejan lugar a dudas: 97 feminicidios fueron perpetrados por hombres en 2018 en España, 47 según la delegación del Gobierno en Violencia de Género, ya que este organismo recoge exclusivamente los feminicidios perpetrados en el contexto de pareja y ex pareja. En total, hablamos de 975 mujeres asesinadas en España a partir del 1 de enero de 2003, desde que se empezaron a contabilizar estos casos. En América Latina, al menos 2.795 mujeres fueron víctimas de feminicidio en 23 países de la región en 2017 según la CEPAL.

Imagen de Marija Zaric.

Las estimaciones mundiales publicadas por la OMS indican que alrededor de una de cada tres mujeres (35%) en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual en el contexto de una relación de pareja o violencia sexual perpetrada por terceros en algún momento de su vida. Sin embargo, estudios nacionales demuestran que hasta el 70% de las mujeres ha experimentado violencia por parte de un compañero sentimental a lo largo de su vida.

¿Cómo, con estos datos, se puede negar la existencia de los distintos tipos de violencia que los hombres ejercen contra las mujeres? Desconocer las cifras, manipularlas o minimizar este tipo de violencias es una gran irresponsabilidad y demuestra un total desconocimiento de la realidad y de los compromisos adquiridos por España a nivel nacional e internacional. Asimismo, no reconocer la existencia de la violencia de género, no es solo negar la violencia específica que los hombres ejercen hacia las mujeres en el contexto de la pareja o expareja, como recoge la Ley 1/2004, sino negar el conjunto de violencias sobre las cuales existe un consenso global, recogido en instrumentos internacionales de derechos humanos. Hay cuestiones que son innegociables.

Es clave mantener todo lo que hemos conseguido, que son muchos avances a lo largo del tiempo. Por citar algunos, solo en materia legal: Declaración sobre la eliminación de la violencia contra las mujeres (1993); resoluciones 1325 y 1820 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (2000, 2008); el Convenio de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres, también conocido como Convenio de Estambul (2011), que contempla todas las formas de violencia contra las mujeres e implica que los estados deben introducir en sus sistemas jurídicos estos delitos, y abordar la violencia desde un enfoque integral. Por citar algunos. Poner en entredicho la necesidad de tener legislación específica para proteger a las mujeres sobre la violencia que se ejerce sobre ellas, va en contra de los compromisos y obligaciones adquiridas por el Estado español como miembro de la Unión Europea y las Naciones Unidas.

En España falta dar muchos pasos hacia adelante en materia de políticas públicas y transformación de imaginarios que reproducen y normalizan las violencias, en la interpretación del código penal respecto a violencia sexual y la reforma del mismo, para prevenir cualquier tipo de revictimización de las mujeres que sufren violencias, para adoptar el Convenio de Estambul con presupuesto y rendición de cuentas, desarrollando acciones concretas en el marco del Pacto de Estado contra la violencia de género… Así que seguiremos, como dice Beauvoir, vigilantes. 2019 ha empezado con cientos de miles de mujeres indias manifestándose por sus derechos. El 15 de enero se esperan concentraciones en todo el país en solidaridad con las mujeres andaluzas y todas las personas que defienden la democracia. Para el 8 de marzo se está preparando una huelga general que volverá a ser histórica. El mundo nos mira. La manifestación del 8 de marzo 2018 en Madrid fue la más multitudinaria a nivel global, con concentraciones sin precedentes en todo el estado español. Tenemos dos opciones: ver lo que está ocurriendo y admitir la realidad o negarla. Y podemos involucrarnos. Porque ocasiones no faltarán. Y es momento de no solo no dar pasos atrás, sino de darlos hacia adelante.

María Reglero y Eva Moure trabajan por los derechos de las mujeres en Oxfam Intermón

Tu futuro en una cesta

Por Carmen Suárez

Moina Sardar tiene 35 años y vive junto a su marido, Lucas, y el menor de sus dos hijos, Munna, de 15, en Manikhar, una pequeña población de 370 habitantes rodeada de estanques, palmeras y arrozales en el sudoeste de Bangladesh. Su hijo mayor Mikhal, de 20 años, estudia en la ciudad de Dhaka.

Junto a un grupo de mujeres de la comunidad, Moina produce cestas con hoja de palma. Esta ocupación les permite obtener sus propios ingresos y aportar dinero a la economía familiar. Todas ellas trabajan para BaSE, una organización de comercio justo creada en Bangladesh, que coordina y promueve los productos de artesanía de varios grupos de mujeres de ese país.  Nació en 1977 y actualmente la integran más de 10.000 productoras (el 99% son mujeres), organizadas en 17 grupos, uno de ellos compuesto por personas que sufren alguna discapacidad.

Puspo Biswas muestra una de las cestas elaboradas por ella en la comunidad de Kamarali, en Bangladesh. Imagen de Pablo Tosco/Oxfam Intermón

Puspo Biswas muestra una de las cestas elaboradas por ella en la comunidad de Kamarali, en Bangladesh. Imagen de Pablo Tosco/Oxfam Intermón

En BaSE se busca esencialmente dar una oportunidad a las mujeres que, como Moina, tienen el acceso limitado al de trabajo.  Tener ingresos les permite contribuir económicamente con los gastos de la familia, la situación cambia, se las considera de otra manera. Gracias al comercio justo, tienen la oportunidad de salir de la pobreza y recuperar la dignidad en su entorno social.

Lee el resto de la entrada »

Laura Luelmo: por qué los hombres deberían salir hoy a gritar

Por Lula Gómez

Desgraciadamente, a muchas personas no nos hace falta esperar a la autopsia para saber lo que ha pasado, y no estamos locas. Me basta, como a todas, la certeza de que la profesora Laura Luelmo está muerta. Su delito: ¿salir a correr, ser mujer? La han matado. Su cuerpo apareció semidesnudo y oculto entre unas matas. Todos sabemos lo que significa.

En mi vida, significa cosas muy concretas. Significa que debo seguir cogiendo las llaves con fuerza, cuando voy a casa por la noche. Quiere decir que si eres chica mejor no debes correr por la noche. Quiere decir que yo, como todas las mujeres, no soy libre de pasear, disfrutar, salir, correr y vivir.

Concentración en la plaza de la Constitución de Zamora en repulsa por la muerte de la profesora zamorana Laura Luelmo, cuyo cadáver fue encontrado en El Campillo, Huelva. MARIAM A. MONTESINOS / EFE

Porque quiero democracia para todas, para la mitad de la población, quiero ver un #PorTodos (se lo he visto a Soledad Murillo, Secretaria de Igualdad): pedía la implicación de los hombres. Nosotras estamos casi todas: no podemos tolerar más que una chavala no pueda salir a correr a la calle por miedo a no volver.

Estamos desoladas, cabreadas, tristes, hartas: no soportamos una muerte más. El horror: las casi mil mujeres asesinadas en España y contabilizadas, el clamor de la desigualdad, el #MeToo y el feminismo nos están uniendo.

Ahora les toca a ustedes, señores. Quiero ver a todos mis amigos en las calles e indignados #PorTodos los hombres feministas que no toleran que la democracia solo la pueda disfrutar la mitad de la población. Quiero verlos llorar de dolor y desgarrados, con nosotras. Porque si no lo están, están contra nosotras.

Anhelo un país en el que cada vez más #PorTodos entiendan que nos agreden cuando creen que nos piropean, cuando se van de putas, cuando debemos volverles a explicar lo necesaria que es la paridad, la corresponsabilidad o una ley contra la violencia machista.

Señores, amigos, compañeros, griten #PorTodos los que entienden que si no sois feministas, sois machistas y lo peor: que el machismo mata. Por favor, no lo hagan por sus hijas o hermanas, si las tienen. No quiero escuchar eso de “si le pasa a alguien cercano… cojo un bate de béisbol”. No. Piensen en que la democracia no funciona si no es para todas (las personas). A Laura, un hijo de putero la ha matado porque la vio correr y pensó que tenía derecho sobre su cuerpo. A Laura la han asesinado por ser mujer.

#PorTodas, #PorTodos vomiten sobre quienes siguen diciendo que somos unas feminazis, que ya hay igualdad y que estamos locas. Locas de dolor, sí. Quiero pensar que vosotros también.

Lula Gómezescritora y periodista. Dirige su propia agencia de comunicación desde la que propone contenidos, edita, crea y ejecuta ideas de comunicación. Ha escrito el libro y dirigido el documental Mujeres al frente, la ley de las más nobles, sobre siete protagonistas de la historia reciente de Colombia. 

Un año para recordar

Por Belén de la Banda

Comienzan estos días en que, entre fiesta y fiesta, echamos la vista atrás para recordar cómo era todo al principio del año, y qué ha ocurrido desde entonces. No ha sido un año tranquilo, ni en la política, ni en la sociedad, ni en la vida personal de la mayoría de nosotras. Pero es posible apostar a que todas recordaremos 2018 por algo que hemos vivido en común.

No será posible recordar este año sin pensar en lo que han hecho las mujeres. La oleada de crecimiento feminista, el tsunami de sororidad, la contundencia y la representatividad social de las reivindicaciones, y sobre todo el macrocosmos de conversaciones, comentarios, análisis sobre la marcha, flashbacks y reconocimientos.

Momento de repaso. Imagen de Alexis Brown.

No olvidaremos las oleadas internacionales de denuncias, encuentros, apoyos, colaboraciones, acuerpamientos. No olvidaremos a las activistas internacionales de las que tanto hemos aprendido, a las que tanto debemos. No olvidaremos a Berta Cáceres, a su hija, a su madre, ahora enfrentadas al juicio por el asesinato de la lideresa. No olvidaremos a Julie Cissé, que vino a recoger su Premio Mujeres Avenir 2018 al trabajo de sus compañeras en favor de los huertos propios para las mujeres, los ingresos propios para las mujeres de Senegal. No olvidaremos a Liliane Dakoure, defensora de las niñas enfrentadas al matrimonio temprano y a la ablación genital en Burkina Faso. No olvidaremos a María José Díaz Reyes, defensora de los derechos de las mujeres en Nicaragua.

No olvidaremos, porque ella y su causa forman parte de nuestra vida cotidiana, a Rafaela Pimentel, que recibió este año el premio Avanzadoras: ella y todas las trabajadoras del sector de los cuidados se enfrentan a un posible cambio legislativo para entrar definitivamente en el régimen general de la seguridad social.

No olvidaremos a las mujeres que se atrevieron a denunciar el abuso y el acoso que habían sufrido. No olvidaremos a quienes las apoyaron, las acompañaron, las

Y habrá muchos momentos especiales para recordar. No olvidaremos el 8 de marzo de 2018. No olvidaremos las voces de las mujeres vascas en su canción pidiendo justicia. No olvidaremos los delantales en las ventanas, símbolo de las mujeres que todavía no pueden (siglo XXI y estamos así) hacer huelga. No olvidaremos las oficinas vacías. No olvidaremos lo que quedó sin hacer, o sí, porque sabemos que lo que hicimos fue millones de veces más importantes. No olvidaremos los grupos de mujeres organizadas que llegaban en auténticas oleadas hasta el centro de nuestras ciudades. No olvidaremos la ciudad felizmente paralizada, colapsada en la manifestación más potente, reivindicativa, emocionante, pacífica y explosiva, que hemos vivido. -Y causas nunca nos faltaron-.

No olvidaremos la solidaridad entre generaciones, los nuevos liderazgos de las más jóvenes, la búsqueda de la experiencia en las feministas de siempre. No olvidaremos las narrativas compartidas, los constantes encuentros, los muchos descubrimientos. No olvidaremos que hoy sabemos cuánto nos queda por delante, el año que viene y todos los que nos esperan.

¡Salud, compañeras!

Belén de la Banda es periodista y trabaja en Oxfam Intermón. 

Justicia patriarcal, una vez más

Por Nerea Novo

A finales de abril de 2018 se conoció (y nos indignó) la sentencia emitida por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra contra los cinco miembros de La Manada (José Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo, Ángel Boza, Jesús Escudero y Antonio Manuel Guerrero). Los magistrados alegaron que no hubo violencia ni intimidación en la agresión sexual sufrida por la joven madrileña el 7 de julio de 2016. El delito por el que se les condenó entonces fue abuso sexual, en lugar de agresión sexual.

Manifestación ante la sentencia de la Manada. Imagen Nerea Novo / Feminicidio.net

Hoy el Tribunal Superior de Justicia de Navarra ha confirmado la condena de nueve años para los agresores sexuales y ha contado con solo dos votos particulares que consideraron que sí existió un delito continuado de agresión sexual al “apreciar la existencia de intimidación”. La Justicia Patriarcal se reafirma por segunda vez en no reconocer la violación y dar un mensaje de impunidad. La única esperanza ahora está puesta en que se pueda recurrir la sentencia al Tribunal Supremo.

El rechazo social ante esta actuación de la justicia patriarcal inundó las calles de todo el Estado y ha sido galardonada con el ‘Garrote de Plata’, al ser considerada la segunda peor sentencia a nivel mundial sobre igualdad de género, según la organización Women’s Link.

El caso de La Manada es especialmente mediático por lo paradigmático que resulta: un grupo de hombres desconocidos para la víctima, o que conocen ese mismo día, violan a una joven, imitan prácticas aprendidas de la pornografía hegemónica e incluso llegan a pornificar la agresión, la graban y la difunden entre sus redes.

El imaginario patriarcal de la pornografía hegemónica también afecta al magistrado Ricardo González, que en su voto particular identifica en la grabación “actos sexuales en un ambiente de jolgorio y regocijo”, abogando por la absolución de los acusados.

Desde 2016, el año en el que actuaron los integrantes de La Manada también en Pozoblanco, en nuestra sociedad se ha disparado la alerta social por este tipo de agresiones. Tal es así que desde 2016 hemos registrado 80 casos de agresiones sexuales múltiples en la herramienta online GeoviolenciaSexual.com. De ellas, el 64% fueron perpetradas en 2018, a falta de terminar el año. La documentación de estos casos refleja una clara tendencia al alza en la denuncia de estas brutales agresiones. La justicia patriarcal, con sentencias como la de hoy, supone una piedra en el zapato en este camino y cada vez más empuja a las mujeres a recurrir a la denuncia pública frente a la judicial en busca de apoyo social.

Como el caso de La Manada, dos de cada tres agresiones fueron perpetradas por grupos de hombres desconocidos o cuyo primer contacto con la víctima fue ese mismo día. Un 12,5% fue pornificada por los agresores, que grabaron o fotografiaron a su víctima durante la agresión. Más de la mitad de los casos fueron agresiones perpetradas de madrugada. Y, como La Manada, uno de cada diez robaron a sus víctimas.

No todas las víctimas son mujeres. Dos de los 80 casos tuvieron víctimas masculinas, como el caso de un niño de 9 años violado por cuatro de sus compañeros de colegio en Chilluévar (Jaén). El 100%, es decir, todas las agresiones sexuales múltiples documentadas desde 2016 fueron perpetradas por grupos formados exclusivamente de varones. Por eso, y porque la justicia patriarcal no puede seguir cayendo en el negacionismo de las violencias machistas reconocidas en el Convenio de Estambul que España ha ratificado y está obligada a cumplir, esta tarde las manifestaciones de protesta volverán a inundar las calles: por una justicia digna para las supervivientes de la violencia sexual. Yo voy.

Nerea Novo forma parte del equipo de Feminicidio.net

Una mujer de cuidado

Por Belén de la Banda

Hace dos viernes, Rafaela Pimentel, activista feminista que defiende a las trabajadoras del sector de los cuidados, nos dirigía unas palabras tras ganar merecidamente el Concurso Avanzadoras. Nos habló de cómo, probablemente, estábamos allí esa mañana gracias a que había personas como ella cuidando de nuestras casas y de nuestras criaturas. Nos preguntó hasta qué punto nuestro éxito profesional y nuestro bienestar tenían que ver con mujeres que se hacen responsables de nuestros mayores, nuestras comidas y nuestra limpieza.
Tenía toda la razón. Porque los cuidados son un sector valioso, que aporta a la sociedad ventajas mucho menos apreciados que otros servicios mejor pagados y mucho mejor considerados.

Rafaela Pimentel, ganadora del Concurso Avanzadoras 2018. Imagen de Jorge París/20minutos.

Y tendríamos que pensar cómo esas mujeres, que están absolutamente presentes en nuestras casas y nuestras vidas, carecen de los derechos laborales más básicos que tiene cualquier trabajadora, o trabajador. En 2018 y en España.
La falta de valoración de ese trabajo fundamental tiene consecuencias funestas. Decimos que son de la familia, pero aceptamos que no tengan los mismos derechos que cualquier otra persona de nuestro entorno, que no puedan acceder a cuidados médicos, a paro, o a una jubilación digna.

Si su trabajo sostiene nuestro mundo, queremos ver ese trabajo, y su reconocimiento, en el Régimen General de la Seguridad social ya. Como comprometieron los políticos, y como ahora tratan de evitar mediante vergonzosas enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado.

Así que aquí estoy, orgullosa de avanzadoras como Rafaela, y de la portada que 20minutos le dedicó hace unos días. Y muy avergonzada por nuestra inercia social, y por la irresponsabilidad de nuestros políticos. Ya es hora de cambiar esta injusticia.

Puedes apoyar la labor de Rafaela y sus compañeras firmando la petición en change.org

Belén de la Banda es periodista y trabaja en Oxfam Intermón. Comprometida con el Proyecto Avanzadoras.

Educar cuando los derechos se tuercen

Por Por Esther Gutiérrez

Como profesora, sé muy bien que la labor de una Organización no Gubernamental para el Desarrollo puede ir mucho más allá de la respuesta inmediata ante situaciones de emergencia, o de la sensibilización. Valoro mucho que una organización invierta recursos, energías y tiempos en la elaboración de materiales educativos, de propuestas didácticas.

El trabajo de las docentes no es fácil. Las posibilidades de desarrollar proyectos en nuestras aulas están mediatizadas por contenidos, estándares de aprendizaje, pruebas objetivas, y tan limitadas en espacio y tiempo que no cabe oportunidad alguna para una reflexión crítica y serena, una innovación que aspire ser transformadora, y una creatividad generadora de nuevas estructuras económicas, sociales, políticas y culturales, más justas, por más humanas. ¿Es que puede añadirse alguna actividad más en una programación anual cada vez más sobrecargada?

Participantes en un taller del proyecto Conectando Mundos. Imagen: Pablo Tosco/Oxfam Intermón

Pero hay otras miradas, y hay también personas que escuchan, y detectan necesidades y se atreven a explorar caminos nuevos; personas que conscientes de la fragilidad de todo proyecto nuevo, van forjando alianzas y aprenden cooperando en red. Es así como en el curso 2003-2004 nació la propuesta educativa Conectando Mundos, elaborada por Oxfam Intermón en el marco de la Educación para una Ciudadanía Global. Y es así como se ha ido forjando también, la red de educadores y educadoras.

Como propuesta telemática, ConectandoMundos posibilita un espacio de encuentro virtual y en red para los equipos de alumnos que se inscriben con sus profesores cada año en ella. Además, nos permite trabajar desde el discurso más audiovisual de nuestros chicos y chicas. Pero es innovación tecnológica al servicio de las personas: no se trata solo de introducir las TICs en el aula, aquí la tecnología se transforma en una herramienta estupenda para conectar personas y mundos: es un medio, y no un fin. No estamos solos, ni ellos, ni nosotros tampoco, por eso es bueno trabajar y sentirse en red.

A lo largo de estas dieciséis ediciones hemos abordado consumo responsable, justicia alimentaria, medioambiente, sostenibilidad, migraciones, refugiados, cultura de paz, y muy especialmente la igualdad de género… Este año, la propuesta pone en el centro la vulneración de los derechos sociales. Por eso se llama “Cuando los derechos se tuercen”.

Sentir, pensar  actuar: porque nos duelen las cifras, porque detrás de ellas hay personas como tú y como yo, pensamos cómo cambiarlas y cómo hacerlo desde nuestro entorno más inmediato, sabiendo que cualquier pequeño cambio en el ámbito local tendrá una repercusión global.

“Pensamos”, en plural, porque en este pensar vamos juntos con nuestras alumnas y alumnos.  He sentido en los últimos años cómo Conectando Mundos “reordena” mi papel como profesora dentro del aula. Aquí los alumnos y alumnas son  protagonistas. Son quienes desarrollan la investigación, la reflexión, y los que han de lograr un consenso sobre las conclusiones a compartir con sus compañeros de equipo. Aprendemos a escuchar todas las voces porque cada persona tiene algo que decir y también la oportunidad de hacer. Y los puntos de vista se enriquecen gracias a la perspectiva intercultural que da el hecho de que puedan  participar y participen alumnos de distintos entornos sociales y culturales, de distintas comunidades autónomas españolas, y de diferentes países. La diversidad nos une.

Atención a la diversidad, oportunidades de éxito al propiciar escenarios en los que desarrollar todas las inteligencias, trabajo competencial, contenidos transversales, conexión con la realidad… Sí, la propuesta es curricular. No en vano está elaborada por profesoras y profesores en activo y en red, con auténtico compromiso por hacer una propuesta real y adaptada a la evolución personal de nuestras niñas y niños, desde los tres a los diecisiete años.

Y son nuestras chicas y chicos quienes salen ganando de esta curiosa alianza entre docentes capaces para ver oportunidades educativas transformadoras en el aula, y aprender trabajando con otros en entornos culturales diversos, y organizaciones que, como Oxfam Intermón, trabajan para que las emergencias y las campañas vayan siendo cada vez menos necesarias. Sin olvidar que con nuestros alumnos y alumnas, la alianza se fortalece al convertirlos en parte activa de la misma, porque son con nosotros ya ciudadanas y ciudadanos del hoy, y lo serán, sin duda, del mañana.

Esther GutierrezIncansable aprendiz, creo en una educación que transforma a las personas y con ellas al mundo en el que viven. Estoy convencida del valor que tiene el trabajo en red para nosotros y para nuestros alumnos. Quiero aprovechar todas y cada una de las oportunidades que nos ofrece este mundo cambiante, complejo, e interdependiente y dejar que puedan ser en él, nuestros estudiantes, motor de su propio aprendizaje. 

Soy todo lo que odias

Por Ana Gómez Pérez-Nievas

Ana Gómez Pérez-Nievas, periodista en Amnistía Internacional España

“A veces tu existencia es un problema, simplemente por ser mujer”, explicaba Nurcan Baysal, activista y periodista kurda. En el Día Internacional de las Defensoras de Derechos Humanos, recordamos a quienes son atacadas no solo por lo que hacen en su lucha contra las injusticias, sino también por quienes son.

La periodista kurda Nurcan Baysal / AI

Hace 70 años se firmó en París la Declaración Universal de Derechos Humanos. Gracias a la activista Hansa Mehta, el conjunto de estos 30 artículos de referencia mundial buscaba la protección de “los seres humanos”, no solo del “hombre”. Hacía bien Mehta en especificar esa referencia: 70 años después, la mitad de la población sufre violencia y discriminación por su condición de género. También en la capital francesa se adoptó hace dos décadas la Declaración de la ONU sobre defensores/as de derechos humanos. Y también son las mujeres defensoras las se siguen llevando la peor parte: no solo son hostigadas por su lucha contra el racismo, la represión y la discriminación, sino, además, por ser mujeres, un factor de riesgo que no sufren los hombres.

“Comencé a trabajar de manera voluntaria para los campos de personas yazidíes en Iraq y Turquía. Ahí escuché las terribles historias que habían vivido las mujeres y decidí que había que informar al público de esas experiencias y elevar sus voces. Si están vendiendo a mujeres cerca de ti no puedes simplemente cerrar los ojos”, explica la periodista Nurcan Baysal. Tras más de 20 años de activismo en favor de las minorías, se enfrenta a dos procesos judiciales por criticar las actuaciones turcas en territorio kurdo y sirio, tanto en sus artículos como en redes sociales: “De los tuits que publiqué el que más impacto tuvo no era de los que criticaban directamente la deplorable operación turca en Afrin (Siria), sino uno que decía: `Sí, soy mujer, soy yazidí, soy armenia, soy judía, soy árabe, soy kurda, soy gitana, soy LGBTI, soy todo lo que odias. Se lo tomaron de forma literal, respondían: `¿Ves? ¡Es todo menos turca!`”, ironiza.

El otro proceso judicial que le queda pendiente también le sorprendió. “He criticado al régimen turco muchas veces, pero no fue hasta que describí lo que vi cuando entré en las casas donde se alojaban los soldados turcos el día después de que se levantara el toque de queda en Cizre, Turquía, en 2016, que llegaron las amenazas: zorra, qué escribes, decían, nuestros hijos están luchando ahí”. El revuelo, explica, se montó porque, entre otras cosas, narraba cómo había condones usados por todas partes, y eso mostraba la magnitud de las barbaridades que habían cometido las fuerzas turcas. “Otros periodistas lo vieron, pero decidieron no escribirlo”, lamenta.

Defender los derechos humanos en cualquier parte del mundo tiene doble riesgo si eres mujer. Determinadas violaciones de derechos humanos, como la agresión sexual o violación, los ataques a menores o la violencia dentro del ámbito doméstico se infligen de manera específica contra las mujeres. En países donde la desigualdad de género es más visible, las defensoras de derechos humanos también pueden ser sometidas a otras violaciones tales como las restricciones a la libertad de movimiento, o la negación de determinados derechos como la libertad de reunión o participación política. Asimismo, las leyes y prácticas discriminatorias (incluidas las dictadas por preceptos o influencia religiosa) a menudo hacen uso de ideas sexistas para restringir derechos de las mujeres, algo que por supuesto determina la manera en que las mujeres pueden participar en su activismo. También otras personas, como el colectivo LGBTI puede sufrir este tipo de violencia basada en el género o en la forma de que una persona tiene de percibirlo.

Cuando Isabel (nombre ficticio), trabajadora sexual de Niterói, ciudad del estado de Río de Janeiro, Brasil, denunció públicamente la violencia, incluido el uso de la violación, la extorsión policial, el hostigamiento y el desalojo forzoso contra trabajadoras sexuales en junio de 2014, no se imaginaba lo que pasaría dos semanas más tarde. Cuatro hombres le obligaron a subir a un automóvil y le hicieron cortes en los brazos con una cuchilla de afeitar, le mostraron fotografías de su hijo entrando en la escuela y le ordenaron que dejara de hacer acusaciones contra la policía y de hablar con periodistas.

Lee el resto de la entrada »

Los mitos de la violencia sexual

Por Bárbara Tardón

“El mito es un habla despolitizada”. La afirmación que en 1953 realiza el filósofo y semiólogo Roland Barthes es extrapolable a la realidad presente de las mujeres, víctimas y supervivientes de violencia sexual en el Estado español, por el escenario de desprotección y garantía de sus derechos.

Los mitos sobre la violencia sexual empañan cualquier intento de alcanzar la justicia y la reparación frente a los derechos humanos vulnerados. Sostienen la discriminación y la aúpan hasta la estratosfera. Parecen inmortales e intocables. He de confesar que incluso yo misma me he sentido atrapada a veces por esos mitos. El estereotipo de género es como si te enganchara, como si no fuera nada. Pero lo es todo.

Manifestación contra la violencia sexual y judicial hacia las mujeres. Imagen: Francisco Ruano / Amnistía Internacional.

Sin rodeos, puedo concluir -después de más de un año investigando para la Sección Española de Amnistía Internacional sobre la violencia sexual en el Estado español-, que el mito, el estereotipo o el prejuicio de género se encuentra estampado de forma generalizada en cada una de las instituciones cuyo deber es acompañar y restituir los derechos humanos de las víctimas de violencia sexual. El estereotipo de género se cuela y se arrastra por las comisarías, por los juzgados, por los hospitales y medios de comunicación, por las calles de nuestras ciudades. Donde menos te los esperas, ahí están.

¿No será que es una discusión entre novios?-, le comentó una trabajadora social de un hospital a una mujer entrevistada para nuestra investigación, después de ser violada por su ex novio.

Vaya niña más ligerita!- afirmó una abogada de un condenado por acoso sexual en relación a una niña de 15 años que terminó suicidándose tras el acoso.

 

Lee el resto de la entrada »

¿Qué significa la perspectiva de género en la Justicia?

Por Flor de Torres Porras

En 2017 según los datos de la Memoria de la Fiscalía General del Estado de 2018 se  denunciaron 172.357 casos de violencia de género en los Juzgados de Violencia a la Mujer. Tras el preceptivo proceso, y la acusación de fiscales expertos, llegaron a juicio 47.370 asuntos. Se obtuvo Sentencia en 40.741 de ellos, y fue condenatoria en 28.485 casos. De ellos, 15.004 maltratadores aceptaron los hechos y pactaron su conformidad. Esto significa que va a juicio un 52,6% de maltratadores confesos. Pero hay otros asuntos que en los juzgados de violencia a la mujer se sobreseen por efecto mayoritario del artículo 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que dispensa de declarar a parientes cercanos de la persona procesada. Es un 44,89% de asuntos que sabemos por experiencia que se trata mayoritariamente de víctimas que optan por el silencio en el momento posterior a la denuncia, a las que hay que unir a quienes se acogen al derecho a no declarar en cualquier otra fase posterior del procedimiento, seguramente en la fase del juicio oral, lo que imposibilitará un número superior de  sentencias condenatorias.

La perspectiva de género y la empatía son fundamentales en el apoyo a las víctimas de violencia de género. Imagen de Vonecia Carswell en Unsplash.

Entre  los números, escondidas y en silencio, se alzan las historias de cada víctima. Una a una. Con sus traumas y sus logros. Con sus hijos. A veces solas. Muy solas. Escondidas. Ausentes. Unidas a cada caso, a cada juicio de los más de 40 mil que celebramos el año pasado.  Y todos los demás que se silenciaron por ellas mismas. Son  las mujeres que sufren  la violencia de género: las que apenas pueden hablarnos. Nos cuentan sus historias con frases entrecortadas porque les asoma frecuentemente el llanto. Con miradas perdidas y sin guion previo. O con discursos exculpatorios para sus verdugos y maltratadores porque arrastran la culpa de pedir ayuda y de ser responsables de lo que les  ocurra a sus parejas y ex parejas.

Así llegan a la Justicia, para que les guiemos por el camino de la huida que acaban de emprender. Cuando hablamos de estadísticas tenemos la obligación de conocer estas historias reales que alimentan los números fidedignos de la violencia de género.  A  veces lo hacemos sin comprender la magnitud inabarcable de la violencia a la mujer y de su esencia.

Lee el resto de la entrada »