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Archivo de la categoría ‘Salud física y mental’

Observar de cerca

Por Pepa Torres

Leyla es una joven nicaragüense que trabaja como empleada de hogar en una casa. Aunque sus empleadores le dicen que es “como de la familia”, cada vez que tiene que acudir al médico  ha de suplir esas horas que falta  trabajando en sábado o domingo.

Belinda trabajó como interna 8 años cuidando a un señor mayor enfermo con Alzheimer. A los tres días de su muerte, la familia la obligó a marcharse y le dieron como finiquito 150 euros.

Historias como estas escuchamos cada día en la asociación Senda de Cuidados y el colectivo Territorio Doméstico, entidades ambas dirigidas al empoderamiento y la defensa de los derechos de las trabajadoras de hogar. El empleo doméstico y de cuidados es el trabajo que sostiene la vida. Por eso, como coreamos en las movilizaciones donde exigimos nuestros derechos como trabajadoras: “Sin nosotras no se mueve el mundo”. Pese a ello constituye una de las formas de empleo más invisibilizadas, precarias y desprotegidas ya que en numerosas ocasiones las trabajadoras  mantienen condiciones de semiesclavitud, sobre todo las internas.

El trabajo doméstico se desarrolla en condiciones de absoluta precariedad. Imagen de Volha Flaxeco/Unsplash

Un dato muy representativo: si en nuestro país existen más de 700.000 trabajadoras de hogar, la mayoría mujeres migrantes, sólo una tercera parte está cotizando a la Seguridad Social. El resto se mantiene en situación de economía  sumergida y es llevado acabo por mujeres sin papeles, con lo que la vulneración de sus derechos se acentúa aún más.  Las condiciones laborales y salariales discriminatorias, la amplia desprotección del sector, el alto porcentaje de informalidad derivado en gran medida de las trabas para la regularización de los permisos de trabajo, entre otras, son consecuencia de una legislación que mantiene una desigualdad estructural y de un Estado ausente en la protección y garantía de derechos.

Ante esta situación nace el observatorio Jeanette Beltrán, sobre Derechos en empleo de hogar y de cuidados, con el fin de:  

  • Construir procesos de empoderamiento con las trabajadoras de hogar apoyando el conocimiento y defensa de sus derechos.
  • Sensibilizar a la sociedad en general acerca del reconocimiento de derechos laborales en este ámbito.
  • Incidir en las instituciones públicas para lograr la equiparación plena y efectiva de los derechos laborales de las trabajadoras de hogar.

Este observatorio recibe el nombre de Jeanette Beltrán en homenaje a una compañera nicaragüense, trabajadora de hogar, que murió en 2014 en Toledo al negársele atención médica por no tener papeles, como consecuencia del Decreto de exclusión sanitaria. En su nombre y como símbolo de una vulneración de derechos que no queremos que nunca más se repita, el Observatorio quiere ser una herramienta en manos de las propias trabajadoras para poder visibilizar y denunciar las numerosas situaciones que viven las empleadas de hogar en nuestro país.

Forma parte por tanto, de los procesos colectivos de organización de las propias trabajadoras por la defensa de sus derechos y reivindicaciones. Forma parte del fortalecimiento de grupos de apoyo mutuo, la asesoría y el tejido de redes formales e informales para hacer de su vulnerabilidad potencia.

Entendemos que no hay cuidados dignos sin trabajo digno. La “crisis de los cuidados” y la falta de recursos y servicios públicos no puede cubrirse sobre la explotación y precariedad de las trabajadoras de hogar. Por eso El Observatorio pretende también ser un altavoz para sensibilizar a la ciudadanía y para exigir a las instituciones públicas la equiparación plena y efectiva de los derechos laborales de las trabajadoras de hogar y cuidados así como la necesidad de su intervención en el amparo de estos derechos.

El lanzamiento del Observatorio tendrá lugar el día 19 de mayo en el Centro Social la Ingobernable (c/ Gobernador 39 de Madrid) en una Jornada abierta convocada bajo el lema “Precarias en rebeldía”. En el acto participarán las kellys, Territorio Doméstico, y las Trabajadoras de residencias de mayores de Bizkaia. Estos colectivos compartirán su experiencia de organización, luchas y reivindicaciones. También   estarán presentes el Eje de precariedad y Economía feminista y la plataforma Yo sí sanidad universal. El acto terminará con una comida popular.

Pepa Torres Pérez es miembro de la Red Interlavapiés. 

Cuidados y cuidadas

Por Ana Gómez Pérez-Nievas

‘Quiero encontrarme mejor […] Quiero poder limpiar y cuidar de mis hijos, y ser lo más feliz posible’. Esta frase, de una mujer que padece varias enfermedades, entre ellas, una depresión, resume la carga de cuidados a la que se enfrentan las mujeres, que, sumado a que son quienes han sufrido de manera diferenciada las consecuencias de las medidas de austeridad tomadas por el gobierno durante la crisis, las sitúan en una posición de especial vulnerabilidad. En #LaRecetaEquivocada, decenas de mujeres cuentan cómo se enfrentan a las consecuencias de los recortes sanitarios: listas de espera que se duplican, personal sanitario con ansiedad y explotado, aumento del copago farmacéutico que hace que las personas enfermas racionen sus medicamentos, entre otros aspectos.

Imagen de unsplash.com

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La manada: mucho más que un debate jurídico

Por Susana Martínez Novo

Como jurista pienso que no se puede hablar de justicia en términos absolutos. Detrás de las leyes, mejores o peores, hay en la mayoría de los casos una labor de depuración e interpretación y esa labor corresponde a los jueces y magistrados, que diariamente nos ilustran con sus sentencias.

Pero en este caso la sentencia de la manada ha supuesto un mazazo moral para gran parte de la sociedad. Una vez más, vemos con estupor como en los procesos de género se investiga e interroga sobre la reacción de la víctima y su comportamiento frente a las agresiones y sin embargo se minimiza el valor de su testimonio, obviando que el miedo es libre, así como múltiples las reacciones que cada individuo pueda experimentar ante una situación límite.

Movilización del 8 de marzo en Madrid. Imagen de Pablo Tosco / Oxfam Intermón.

Igualmente se olvida que, en los delitos de género, el entorno, los estereotipos y el dominio de un grupo sobre otro generan una violencia ambiental que sumada a una posición de inferioridad física y numérica y a unas circunstancias de aislamiento, me resulta muy difícil pensar que no constituyan una intimidación.

En efecto, podemos hablar de la sentencia y de la interpretación, a mi juicio absolutamente benevolente y desmarcada de la realidad social, que se ha dado a los hechos probados en la misma.

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Las conquistas de las mujeres

Por Lola Liceras

Si hay una fecha internacional que aúna con fuerza una misma reivindicación es el 8 de marzo. Mañana, mujeres de todo el mundo exigirán tener vidas sin discriminación, sin violencia, vidas libres para tomar decisiones, vidas con futuro para las niñas. Este 8 de marzo, las mujeres reclamarán el derecho a tener derechos.

Marcha Ni una menos, en contra de la violencia de género en Perú. Manifestastes saliendo de la plaza Plaza San Martín hacia la avenida Nicolás de Piérola, Lima, Perú. Autor:

Este año lo hacemos con el empuje de las masivas movilizaciones que se han sucedido en 2017, y con el aliento de tantas mujeres valientes que han plantado cara a quienes vulneran su dignidad, ya sean hombres poderosos o los propios gobiernos. Son luchas a las que las mujeres han puesto nombre y las han hecho globales con frases ingeniosas que resumen en muy pocas palabras historias de ataques a su dignidad y a su vida. Movimientos con nombre convertidos ya en símbolo para millones de mujeres.
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Hagamos que el miedo cambie de bando

Por Sílvia Aldavert

1 de cada 3  jóvenes reconoce haber vivido violencias machistas el último año

Cuando Andrea nos pidió de forma contundente que no avisáramos a sus padres entendí que el fracaso de la sociedad adulta va mucho más allá de la lejanía generacional. Con sus 15 años había llegado hasta nosotras buscando un espacio de seguridad y calidez donde volcar la mierda que se había tragado dos días antes, quizás un par de años antes, seguramente, desde que nació. Era un lunes, el sábado anterior la violaron.

Imagen de Guilherme Stecanella.

Ocurrió en su calle, con unos chicos del barrio con los que había crecido, alguno que le había prometido rosas y corazones para San Valentín. La escuchamos, la atendimos e informamos tal y como nuestro trabajo y vocación nos permite, conteniendo el estallido de rabia que generaba en nuestro estómago. Pero somos profesionales. “Tómate el Ulipristal, más conocido como ‘la pastilla del día después’. Vamos a acompañarte para seguir el protocolo de prevención de todos los riesgos que podamos evitar.

Yo no les había hecho nada, les dije que NO muchas veces…  ¿Cuál ha sido mi error? 

Parecía preguntarnos entre murmullos.

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¡ Por el buen trato ! Concurso de propuestas innovadoras

Por Nieves Lara

Avanza sin parar… Chantajes, desprecios, acoso, violencia sexual, manipulación, agresiones físicas… Y solo nos llega una parte, solo inunda nuestros telediarios una parte. Una parte mínima de un todo que compone la lacra de la Violencia de Género.

A finales del año pasado, sabíamos que más de 1 de cada 4 jóvenes (entre 15 y 29 años) ve como “normal” la violencia machista dentro del seno de una pareja (Barómetro 2017 de ProyectoScopio, Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y FAD) y descubríamos la escalofriante cifra de 1000 mujeres asesinadas en los últimos 15 años.

La Violencia de Género se asienta en un sistema que nos divide y nos obliga a encajar en unos moldes según nuestro sexo. Con él, la libertad y el derecho de poder ser quien queramos ser desaparecen… Nos toca a todas y todos, y por eso, debemos detenerlo.

La violencia no sólo afecta a las mujeres, sino a toda la sociedad. Imagen de TrasTando.

Cada vez son más las herramientas con las que contamos para sensibilizar y trabajar esta violencia con los/as adolescentes pero necesitamos seguir avanzando, poniendo cada vez más baches en ese horrible camino que dibuja la violencia machista. “Pero eso cuesta mucho, profe”, me decía un chico en un taller de los que imparto. ¡Y así es! Cuesta, duele y el esfuerzo será enorme pero cada uno/a de nosotros/as podemos aportar nuestro granito y transmitir la esencia del amor: ¡el amor NO duele, el amor NO resta, el amor SUMA!

Por todo esto y más, ponemos en marcha el I Concurso de Propuestas Innovadoras por el Buen Trato en la Fundación Luz Casanova. Porque sabemos que somos muchas personas las que podemos alzar la voz y gritar contra esta violencia.

¿En qué consiste el concurso? Vídeos, imágenes, canciones, merchandising… todo lo que se te ocurra para sensibilizar a nuestra población adolescente sobre las relaciones de pareja que establecen, poniendo el foco en las alternativas positivas frente a una relación tóxica.

Podrás mandar tus obras hasta las 00:00h del día 10 de febrero y a finales de febrero anunciaremos la propuesta ganadora. La entrega de premios se hará en nuestras Jornadas de Buenas Prácticas y Propuestas Innovadoras contra la Violencia de Género en Adolescentes del 28 de febrero.

Si eres estudiante de Formación Profesional o Universitario/a de la Comunidad de Madrid, ¡no dudes en participar!    Consulta las bases del concurso

Nieves Lara es Psicóloga, Sexóloga y Experta en violencia de género y menores, de la Fundación Luz Casanova

 

 

Mutilación : Camino hacia la liberación

Por Antía Davila

La mutilación genital femenina es el término que se utiliza para designar la acción de alterar o lesionar los órganos genitales femeninos, pero lo que realmente cuenta son historias de miedo, humillación y violencia que millones de personas tienen que vivir por el hecho de ser mujeres.

Esta abominable práctica todavía es mayoritaria en un gran número de regiones y países del mundo. Entre 120 y 140 millones de mujeres y niñas han sido mutiladas, de las cuales 92 millones viven en países africanos como Guinea, Burkina Faso, Kenia o Egipto, y 44 millones eran menores de 14 años en el momento de la mutilación. Cada año hay 3 millones de niñas y mujeres en riesgo de ser sometidas a este procedimiento y, aunque no se pueda considerar un fenómeno común en nuestro continente, en Europa, cada año, 180.000 mujeres también están expuestas a este peligro.

La tradición se perpetúa por sus funciones sociales: control de la sexualidad y la virginidad de las mujeres o rito de iniciación a la edad adulta o al matrimonio. Las creencias religiosas se aluden como pretextos, aunque en la realidad ninguna creencia la prescribe.

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Mutilación genital femenina: Cortar a una niña, cortar su vida

Por Elena Cornellana

“Cuando cortas a una niña es como si cortaras una parte de su lengua para siempre.”

De esta manera tan simbólica explica Dialla cómo se sienten las mujeres que han pasado por la mutilación genital femenina.  Son tantas las consecuencias físicas y emocionales que, según ella, “no se pueden explicar”.

“De hecho, el reto es que lo expliquen, que verbalicen cómo se sienten, porque la mutilación es un tema tabú que conlleva silencio, tristeza, un largo sufrimiento y la resignación”, continúa.

Dialla Diarra, de 42 años, sabe de lo que habla. Nació en Damina, en Mali y fue mutilada cuando tan solo tenía una semana de vida. Esta práctica se consideraba “normal” en su entorno y nunca se había cuestionado. De hecho, de niña acompañaba a su abuela a practicarla, ya que formaba parte del grupo de mutiladoras de su comunidad. Hasta que llegó a Banyoles, Girona, hace ya 25 años, y descubrió que no todas las mujeres del mundo estaban mutiladas. Creía que había nacido así.

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El año de las mujeres

Por María Millán 

2017 ha sido sin duda uno de los años en que más se ha visibilizado la lucha por los derechos de las mujeres. Nos escandalizamos con el caso Weinstein, pero la valentía de muchas mujeres que se atrevieron a denunciarlo nos emocionó y el movimiento #MeToo corrió como la pólvora en todo el mundo. Conocimos la atrocidad de La Manada, pero también la solidaridad de muchas hermanas. Ahora que se acaba el año analizamos algunos avances notables en materia de derechos humanos de las mujeres, sin olvidar que al menos 48 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas este año en España.

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Mi casa es mi madre

Por Nuria Coronado 

Desde hace días hay cinco palabras que no paran de darme vueltas en la cabeza y patadas en la boca del estómago. Son cinco palabras cortas y sencillas que gritan al mundo, a partes iguales, el amor y el dolor más absoluto: “Mi casa es mi madre”… “Mi casa es mi madre”… “Mi casa es mi madre”… “Mi casa es mi madre”…“Mi casa es mi madre”.

Quien las dice tiene muy poca edad, once añitos de nada, pero ha vivido tanto y tan duro, que es como escuchar a un “viejico sabio y tierno”, tal y como dice su madre. Quien las pronuncia es Gabriel y quien las escuchó hace nada en la dura distancia, es Juana Rivas. Quince letras que puestas en fila te dejan sin respiración, pensando en todos esos abrazos que él y su hermano Daniel (de tres años), no tienen porque les falta el calor de quien les parió y que cada día les quiere y les echa en falta a más no poder.

Que Gabriel hable de que no le importa dónde estar porque “su único hogar es su madre”, es el triste reflejo de una sociedad enferma, loca, perdida y que deja a la deriva y sufriendo no solo a las mujeres que padecen la lacra imparable de la violencia de género, sino también a quienes viven la infancia siendo testigos y sufridores de la misma.

Una de las ilustraciones del libro Hombres por la igualdad. Autora: Catalina Flora

Es una infancia que, como escuché al cantautor Rafa Sánchez mientras le entrevistaba para mi libro Hombres por la igualdad, está preñada de miedo, pánico y terror. “Crecí con el cotidiano temor de pensar que un día llegaría a casa desde el cole y encontraría sin vida a mi madre. Finalmente no fue así pero presencié cosas que no debiera presenciar ningún niño ni ninguna niña, porque cuando esto sucede no se saborea la inocencia, no se respira en ella porque te la roban, y una parte muy importante de ti se ve obligada a desconectar de la pureza. Es una herida que sangra sin fin”, explica.

Una herida que por desgracia también conoce bien Francisco Orantes, uno de los 11 hijos de Ana Orantes (la granadina que hace 20 años plantó cara a los malos tratos y palizas que sufrió durante 40 años de su pareja y fue a un plató de televisión a contarlo) y quien dos décadas después sigue sin recuperarse de su pasado. “La seguridad no estaba en mi casa, solo había inseguridad, miedo. Cerrábamos con pestillo la puerta de la habitación porque teníamos miedo. ¿Cómo voy a decir que él podía ser un buen padre? Mi madre por desgracia murió, pero me tocó la mejor madre del mundo. Si tuviera que volver a vivir todo lo pasado la volvería a querer como madre. No la cambio por nada”, recuerda triste.

Para que dejen de sucederse tristes infancias como estas, se tiene que pasar de las palabras vacías a los hechos contundentes. Se ha de cambiar la cultura machista que comienza en los salones de las casas por “la pedagogía de los amores”, tal y como recalca Sánchez. “El territorio de las emociones. Es ahí donde hay que demoler construcciones condicionantes, desvelar la ancestral manera de vincularnos emocionalmente desde el apego y la posesión, y otras muchas cosas que requieren luz y un trabajo en profundidad en este ámbito. Hay que poner mucha atención en los hogares y en la escuela para no reproducir esquemas de pensamientos que solo conducen a enquistar los anclajes del machismo como construcción cultural”, comenta.

De esta manera educaremos en igualdad en lugar de vivir en un mundo patriarcal que rompe las vidas de demasiados menores y que en la mayoría de los casos cuesta sanar. “Te haces adulto y si tienes suerte (yo tuve mucha) la vida te pone delante personas y espacios que te salvan. Y aprendes a mirar a aquel niño que fuiste y lo abrazas sabiendo y sintiendo que te hiciste un hombre. Miro hacia atrás sin resistencia, sin resentimiento, con una infinita compasión. Y eso me curó. Puede parecer extraño pero abrazo mi historia con amor. Soy lo que pasé y lo que me pasó. Paradójicamente le debo mucho a lo vivido, le debo todo. Mi mirada hoy ante la vida se tejió en esos años y en la lenta y sosegada elaboración que he hecho de todo aquello como adulto y como hombre”, finaliza Rafa Sánchez.

Nuria Coronado es periodista y autora del libro Hombres por la Igualdad (Editorial LoQueNoExiste)