Entradas etiquetadas como ‘economía de los cuidados’

¿Por qué y cómo usar las ocho semanas del permiso de paternidad?

Por Teresa Jurado

Desde el 1 de abril de 2019 los padres afiliados a la Seguridad Social tienen derecho a cogerse ocho semanas de permiso de paternidad, pagadas al 100% de su base de cotización a la Seguridad Social. Hemos pasado de las dos semanas concedidas en 2007 a cuadruplicar las semanas para que los papás puedan cuidar de su criatura recién nacida. La nueva prestación por nacimiento y cuidado de menor es intransferible, es decir, si el papá no la usa, se la pierde él y su familia. Con esta reforma, cuyo objetivo es la equiparación de la duración del permiso de paternidad con el de maternidad hasta 2021, España se posiciona junta a Islandia, Noruega, Suecia y Portugal en el grupo de países que más incentivan a los papás a corresponsabilizarse de los cuidados de sus bebés (OECD 2019). En estos países los padres usan entre dos y tres meses de permiso de paternidad y/o permiso parental.

  • ¿Para qué un permiso para el padre, si ya cuida la madre?

Lee el resto de la entrada »

En la PPIINA agradecemos, celebramos y continuamos

María Pazos Por María Pazos Morán 

La desigualdad de los permisos de maternidad es un pilar que sostiene este sistema en el que las mujeres somos las principales cuidadoras, y las más precarias en el empleo, mientras que los hombres están alejados de los cuidados y ocupan las posiciones preeminentes en la sociedad. Este no es el único obstáculo para una sociedad igualitaria, pero es uno muy importante y muy fácil de erradicar con solo conceder a los padres el derecho a ocuparse de sus bebés en igualdad. Cuando lo hacen, están contentos y les cambia el chip: se inician en los cuidados. ¿Hay algo mejor para madres, padres, criaturas y sociedad?

Después de tan largo y difícil recorrido, nuestra demanda por unos permisos iguales e intransferibles de nacimiento y adopciones ha reconocido en el texto de una ley. Desde el 1 de abril de 2019 está en vigor el Real Decreto Ley 6/2019 que establece un calendario de aumento del permiso del padre (o la otra madre) hasta llegar a 16 semanas en 2021. Y este permiso, que ya no se llamará de paternidad o maternidad sino “por nacimiento y cuidado de menor” será intransferible y pagado al 100%. Por ese logro, estamos de celebración. 

Lee el resto de la entrada »

Tres urgencias ante las desigualdades de género

Por Ángeles Briñón

‘Mediante el trabajo ha sido como la mujer

 ha podido franquear la distancia que la separa del hombre. 

El trabajo es lo único que puede garantizarle una libertad completa’.

Simone de Beauvoir

Ser mujer es sinónimo de desigualdad, de menos oportunidades que los hombres para acceder al trabajo remunerado, de menores oportunidades de permanencia o de promoción. Pero no sólo la desigualdad se sufre en el empleo, las diferencias se producen también en lo personal.

Las desigualdades de género son una realidad en todas las sociedades, si bien hay diferencias entre sociedades, culturas, momentos históricos y entre clases sociales o países, pero la división sexual del trabajo que confina a las mujeres al hogar, se produce siempre y supone un condicionante para su desarrollo personal y profesional. El espacio público ha sido tradicionalmente un espacio masculino y aún sigue siéndolo, pues a pesar de que las mujeres ocupan cada vez más espacios de decisión y de poder, el predominio de lo masculino es una realidad. Por el contrario, el espacio privado (o doméstico siguiendo a Soledad Murillo, 2006) ha sido y aún es ‘cosa de mujeres’. La dicotomía publico/privado está muy presente aún con las consecuencias que ello tiene para la vida de mujeres y de hombres, especialmente para las mujeres, que ven limitadas sus posibilidades de desarrollo personal y profesional.

Photo de Sharon McCutcheon para Unsplash

Una de las principales causas de la desigualdad de género es que el trabajo doméstico y de cuidados recae en las mujeres. Es cierto que se han producido importantes cambios, pero aún podemos afirmar que el cuidado de las personas dentro de la familia lo realizan las mujeres, ya sea cuidar a niñas y niños al nacer y a personas mayores o con alguna discapacidad. Mientras los roles de género sigan predominando en la sociedad, mientras los hombres no se corresponsabilicen de los cuidados, mientras las instituciones no asuman la parte que les corresponde, la igualdad entre mujeres y hombres no será posible.

Centrándonos en nuestra sociedad y las de nuestro entorno inmediato, es cierto que en las últimas décadas del siglo pasado se produjeron cambios de importante calado en lo que a las relaciones de género se refiere, pero las desigualdades persisten. A pesar de que en España, los 40 años de dictadura hicieron que los cambios legales para eliminar el dominio masculino fueran más lentos y las resistencias a los cambios sociales se intensificaran, las mujeres lograron en pocos años modificar las leyes y las costumbres. La incorporación masiva al empleo y a la educación superior lo demuestra.

No obstante, las desigualdades en el trabajo remunerado siguen estando muy presentes. La autonomía económica no reduce por si sola las desigualdades, pero sin duda es fundamental para lograrla. El trabajo que realizan las mujeres nunca ha sido tenido en cuenta, parecería que las tareas del hogar se hacen solas, que cuidar de niñas y niños no conlleva esfuerzo o que atender a una persona dependiente, ya sea por edad o por tener alguna discapacidad, se realiza por arte de magia. Solamente cuando esas tareas se contratan externamente se contabiliza como empleo, pero si lo realizan las esposas, madres, hijas… pasan desapercibidas.

Son muchas las propuestas que en este momento se plantean desde las administraciones para eliminar las desigualdades de género. Se habla mucho de eliminar la brecha salarial, de potenciar el acceso de las mujeres a puestos de dirección y/o responsabilidad, de evitar las barreras que tienen las mujeres para desarrollar una carrera científica…, pero se habla mucho menos de los trabajos feminizados, mal valorados y mal remunerados: de las trabajadoras domésticas que siguen sin tener derechos laborales, de las cuidadoras informales que siguen dedicando parte de su vida a cuidar de las personas mayores, de las mujeres emigrantes que trabajan en el servicio doméstico en situaciones de gran precariedad.

Por ello, en este momento de esperanza que vivimos, esperamos que las medidas que se pongan en marcha contemplen la realidad de todas las desigualdades de género. Algunas medidas que consideramos imprescindible, junto a las ya señaladas serían:

  • Es imprescindible aprobar la Proposición de Ley presentada en el Congreso para que los permisos de maternidad/paternidad sean iguales, intransferibles y pagados al 100%, que promueve la PPiiNA, para avanzar en corresponsabilidad en los cuidados.
  • Desarrollar la Ley de Dependencia para que todas las personas tengan una atención adecuada sin que sean las mujeres las cuidadoras principales. La cotización de las cuidadoras informales no deja de ser un parche, que solucionará momentáneamente la situación de algunas mujeres, pero sigue potenciando que sean ellas las que cuiden, sin que los hombres se corresponsabilicen. Las administraciones deben dar respuesta a estas situaciones.
  • Asimismo, es urgente que se ratifique el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre trabajo decente para las trabajadoras del hogar, que supone ampliar los derechos de estas profesionales, la inmensa mayoría mujeres.

Eliminar las desigualdades de género en todos los niveles laborales, transformar aquellos aspectos de la sociedad en los que las mujeres siguen invisibilizadas y sometidas al poder patriarcal, es imprescindible para que desaparezcan las violencias machistas que sufren las mujeres.

Ángeles Briñón García es bloguera, experta en igualdad de género y forma parte de Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles. 

Trabajadoras de hogar en el Senado y en pie de lucha

Por Pepa Torres

En España existen más de 700.00  trabajadoras de hogar y cuidados, la mayoría mujeres migrantes, de las cuales sólo están dadas de alta en la Seguridad Social 435.000. Su trabajo invisible sostiene la vida y la economía no sólo de nuestro país, que hoy es también el suyo, sino de sus lugares de origen, pues sin sus remesas serían inviables. Ellas son las protagonistas de las cadenas globales de cuidados y el sistema capitalista y patriarcal tiene una eterna deuda con ellas. Deuda que lo es a la vez de cuidados y de justicia.

Lee el resto de la entrada »

Observar de cerca

Por Pepa Torres

Leyla es una joven nicaragüense que trabaja como empleada de hogar en una casa. Aunque sus empleadores le dicen que es “como de la familia”, cada vez que tiene que acudir al médico  ha de suplir esas horas que falta  trabajando en sábado o domingo.

Belinda trabajó como interna 8 años cuidando a un señor mayor enfermo con Alzheimer. A los tres días de su muerte, la familia la obligó a marcharse y le dieron como finiquito 150 euros.

Historias como estas escuchamos cada día en la asociación Senda de Cuidados y el colectivo Territorio Doméstico, entidades ambas dirigidas al empoderamiento y la defensa de los derechos de las trabajadoras de hogar. El empleo doméstico y de cuidados es el trabajo que sostiene la vida. Por eso, como coreamos en las movilizaciones donde exigimos nuestros derechos como trabajadoras: “Sin nosotras no se mueve el mundo”. Pese a ello constituye una de las formas de empleo más invisibilizadas, precarias y desprotegidas ya que en numerosas ocasiones las trabajadoras  mantienen condiciones de semiesclavitud, sobre todo las internas.

El trabajo doméstico se desarrolla en condiciones de absoluta precariedad. Imagen de Volha Flaxeco/Unsplash

Un dato muy representativo: si en nuestro país existen más de 700.000 trabajadoras de hogar, la mayoría mujeres migrantes, sólo una tercera parte está cotizando a la Seguridad Social. El resto se mantiene en situación de economía  sumergida y es llevado acabo por mujeres sin papeles, con lo que la vulneración de sus derechos se acentúa aún más.  Las condiciones laborales y salariales discriminatorias, la amplia desprotección del sector, el alto porcentaje de informalidad derivado en gran medida de las trabas para la regularización de los permisos de trabajo, entre otras, son consecuencia de una legislación que mantiene una desigualdad estructural y de un Estado ausente en la protección y garantía de derechos.

Ante esta situación nace el observatorio Jeanette Beltrán, sobre Derechos en empleo de hogar y de cuidados, con el fin de:  

  • Construir procesos de empoderamiento con las trabajadoras de hogar apoyando el conocimiento y defensa de sus derechos.
  • Sensibilizar a la sociedad en general acerca del reconocimiento de derechos laborales en este ámbito.
  • Incidir en las instituciones públicas para lograr la equiparación plena y efectiva de los derechos laborales de las trabajadoras de hogar.

Este observatorio recibe el nombre de Jeanette Beltrán en homenaje a una compañera nicaragüense, trabajadora de hogar, que murió en 2014 en Toledo al negársele atención médica por no tener papeles, como consecuencia del Decreto de exclusión sanitaria. En su nombre y como símbolo de una vulneración de derechos que no queremos que nunca más se repita, el Observatorio quiere ser una herramienta en manos de las propias trabajadoras para poder visibilizar y denunciar las numerosas situaciones que viven las empleadas de hogar en nuestro país.

Forma parte por tanto, de los procesos colectivos de organización de las propias trabajadoras por la defensa de sus derechos y reivindicaciones. Forma parte del fortalecimiento de grupos de apoyo mutuo, la asesoría y el tejido de redes formales e informales para hacer de su vulnerabilidad potencia.

Entendemos que no hay cuidados dignos sin trabajo digno. La “crisis de los cuidados” y la falta de recursos y servicios públicos no puede cubrirse sobre la explotación y precariedad de las trabajadoras de hogar. Por eso El Observatorio pretende también ser un altavoz para sensibilizar a la ciudadanía y para exigir a las instituciones públicas la equiparación plena y efectiva de los derechos laborales de las trabajadoras de hogar y cuidados así como la necesidad de su intervención en el amparo de estos derechos.

El lanzamiento del Observatorio tendrá lugar el día 19 de mayo en el Centro Social la Ingobernable (c/ Gobernador 39 de Madrid) en una Jornada abierta convocada bajo el lema “Precarias en rebeldía”. En el acto participarán las kellys, Territorio Doméstico, y las Trabajadoras de residencias de mayores de Bizkaia. Estos colectivos compartirán su experiencia de organización, luchas y reivindicaciones. También   estarán presentes el Eje de precariedad y Economía feminista y la plataforma Yo sí sanidad universal. El acto terminará con una comida popular.

Pepa Torres Pérez es miembro de la Red Interlavapiés. 

Cuidados y cuidadas

Por Ana Gómez Pérez-Nievas

‘Quiero encontrarme mejor […] Quiero poder limpiar y cuidar de mis hijos, y ser lo más feliz posible’. Esta frase, de una mujer que padece varias enfermedades, entre ellas, una depresión, resume la carga de cuidados a la que se enfrentan las mujeres, que, sumado a que son quienes han sufrido de manera diferenciada las consecuencias de las medidas de austeridad tomadas por el gobierno durante la crisis, las sitúan en una posición de especial vulnerabilidad. En #LaRecetaEquivocada, decenas de mujeres cuentan cómo se enfrentan a las consecuencias de los recortes sanitarios: listas de espera que se duplican, personal sanitario con ansiedad y explotado, aumento del copago farmacéutico que hace que las personas enfermas racionen sus medicamentos, entre otros aspectos.

Imagen de unsplash.com

Lee el resto de la entrada »

Para avanzar en igualdad, permisos igualitarios

Por Ángeles Briñón

La igualdad entre mujeres y hombres pasa porque los hombres se impliquen en los cuidados. Actualmente,  cuidar tiene nombre de mujer. Son las mujeres las que cuidan de las criaturas al nacer, de las personas mayores y dependientes. Afortunadamente los hombres se van incorporando  a las tareas de cuidados, pero aún queda un largo camino por recorrer. Aquí vamos a analizar los cuidados de hijas e hijos en la primera etapa de su vida, por considerar que, cuando llega una criatura, la división sexual del trabajo se consolida, incluso en las parejas que son más igualitarias, en aquellas en las que los roles de género tienden a difuminarse en el resto de las tareas.

La legislación actual no permite que los padres se ocupen del cuidado de las criaturas cuando nacen al mismo nivel que las madres. Recordemos  que mientras que las madres se ausentan del mercado laboral 16 semanas, los padres se ausentan 4 semanas. Por ello, las empresas ven a las mujeres como ‘menos disponibles’ para el trabajo remunerado, lo que conlleva discriminación salarial, escaso acceso a puestos de dirección y/o responsabilidad, trabajos feminizados con poco reconocimiento social y económico.

La Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles, PPiiNA, lleva años promoviendo un cambio en la legislación para que los permisos por nacimiento y/o adopción sean iguales, intransferibles y pagados al 100%. Desde ella, se ha elaborado una Proposición de Ley (PL) que se ha debatido con los grupos parlamentarios en varias legislaturas, pero a pesar de que todos los partidos aceptan que los permisos igualitarios son imprescindibles para avanzar en igualdad, para facilitar el cambio de roles que tanto condicionan la vida de las mujeres, las propuestas que luego hacen son una trampa.

Sólo el grupo parlamentario Podemos-En Comú Podem-En Marea presentó una PL que recoge las demandas de la PPiiNA en dos ocasiones, pero fueron vetadas por el gobierno. Recientemente este grupo ha vuelto a presentar las leyes vetadas, entre las que se encuentra la equiparación de permisos.

Ciudadanos quiere ampliar a cinco semanas el permiso de paternidad, pero plantea que este periodo tenga que ser disfrutado obligatoriamente de forma simultánea por ambos progenitoras/es. El PSOE presentó una PL, vetada por el gobierno, en la que proponía que fueran seis las semanas que obligatoriamente deberían ser disfrutadas de manera conjunta. En apariencia disfrutar simultáneamente de cinco o seis semanas puede parecer una medida positiva, pero lo que en realidad pretenden es que los padres no lleguen a quedarse solos con la criatura. Es una ‘trampa’, pues deja a los padres en una función de ‘ayuda’, sin que se responsabilicen del cuidado en solitario.

Con la propuesta de la PPiiNA, incluida en las reivindicaciones de la Huelga Feminista del #8M, dos semanas a disfrutar obligatoriamente de forma simultánea y cuatro más a disfrutar simultáneamente o no, en función de la decisión de las/os progenitores, permite que la/el bebé pueda permanecer en casa durante más tiempo. Los padres cuidarán en solitario, lo que facilitará el cambio de roles y la eliminación sexual del trabajo.

Ángeles Briñón García es bloguera, experta en igualdad de género y forma parte de Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles.