Reinventar el amor, un poema a la vez

Por Sandrine Muir-Bouchard

“1000 maneras de amar sin violencia” fue el tema que convocó a artistas de América Latina y el Caribe para escribir poemas y canciones para el 25 de noviembre, Día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer. Se suman a un reto poético global (#DigamosBastaCypher  y #1000ManerasDeAmarpublicando) videos que denuncian las violencias machistas y proponen nuevas formas de amar sin violencia en sus redes sociales, principalmente Instagram.

“Me parece muy importante que las mujeres saquemos la voz para compartir nuestras vivencias, tanto de violencia como de resistencia, pues hemos crecido en sociedades conservadoras que nos quieren calladas”, afirma Rebeca Lane, rapera feminista guatemalteca. “Necesitamos que el hip hop empiece a denunciar lo que pasa en nuestra sociedad, nos están callando, a nuestras niñas las están violando”, agrega La Rola, una de las integrantes de la colectiva colombiana Líricas del Caos. Gaudy Mercy (República Dominicana), La Reyna y La Real (Cuba), Vero Pérez y Camila Torrico (Bolivia), y la colectiva Hip Hop Femenino El Salvador (ELS) son otras de las protagonistas del reto en la región.

La Reyna y la Lola, de Cuba.

Dicen que el hogar es el lugar más probable para que una mujer sea asesinada. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), un promedio de 137 mujeres en todo el mundo murió cada día del año en 2018 a manos de su pareja o de un miembro de su familia. El hogar, el lugar donde deberíamos sentirnos libres, amadas y seguras, es en realidad donde nos castigan, humillan, y matan.

Es también en este hogar donde aprendemos a amar, o mal amar. Nos enseñan los roles de género, los mandatos sociales. Marcela Lagarde explica en Claves feministas para la negociación en el amor (2001) que existe una pedagogía para el amor, de manera que para las mujeres particularmente, el amor se convierte en un contenido más de género que nos construye como tales. Tanto para hombres como mujeres, y todos los colores del arcoíris de por medio, la forma en la cual entendemos y expresamos el amor contribuye a la construcción y legitimación de una estructura económica, social y política, donde domina lo masculino sobre lo femenino. Aprendemos que el amor duele y perdona todo. Que un hombre de verdad debe proteger a los que ama. Que si nos castigan, es por “nuestro bien”. La mató. Algo debió haber hecho… ¿No sería tiempo de revisar nuestras concepciones del amor?

Combatir la violencia empieza por combatir las normas sociales machistas

Es la tarea que se han dado colectivos de jóvenes en varios países del mundo con la campaña ¡Basta! Acabemos con las violencias contra las mujeres y niñas que acompaña Oxfam y organizaciones aliadas. Esta campaña, creada por y para jóvenes, busca transformar los imaginarios y normas sociales que justifican la violencia de género.

En 2018, el estudio Rompiendo Moldes que Oxfam realizó en 8 países de América Latina y el Caribe, confirmó que una gran parte de la juventud sigue actuando en base a normas sociales machistas. Por ejemplo, 6 de cada 10 hombres de 15 a 19 años creen que celar es una demostración de amor y un 65% de ellos piensa que cuando una mujer dice “no” a una relación sexual, en realidad quiere decir “sí”. También, 40% de ellos piensa que, si una mujer ha consumido alcohol, se presta a que un hombre tenga relaciones sexuales con ella, aunque esté inconsciente. A pesar del avance legislativo importante que ha conocido la región en los últimos años (aunque estamos viendo serios retrocesos en algunos países como Paraguay) las y los jóvenes siguen justificando conductas machistas y violentas.

¿Por qué? Las normas sociales se mantienen por la influencia de los grupos de referencia: lo que una persona piensa que su grupo espera de ella (así como las sanciones y recompensas que pueden resultar) puede ser un factor más potente que las actitudes individuales o la ley. La buena noticia es que, si estas normas han sido aprendidas, se pueden desaprender.

No es un secreto para nadie, artistas y músicos tienen un poder importante sobre las narrativas que forman parte de nuestra cultura. Las palabras, imágenes y significados que transmiten contribuyen a asentar las ideas y creencias que forman parte de nuestros imaginarios, sobre cómo actuar en sociedad, lo que es valorizado y lo que no, sobre cómo amar…

Redefinir el amor es entonces una acción política. ¿Se suman? Sigue el reto a partir del 25N, visualiza nuestro video en las redes sociales: #DigamosBastaCypher/ #SayEnoughCypher (en inglés).

Sandrine Muir-Bouchard es comunicadora y facilitadora para Oxfam Internacional. Basada en Bolivia, ella acompaña al personal de Oxfam y a las organizaciones de mujeres y de jóvenes en el desarrollo de la campaña BASTA en los países de Latinoamérica y del Caribe.

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