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Archivo de la categoría ‘Mujeres’

Menopausia: el doble reto

Por Roser de Tienda

La menopausia es el principio de una etapa con más libertad para la mujer. Nos ofrece la posibilidad de comprender y explorar el poder femenino, pero solo si es capaz de abrirse paso entre la negatividad cultural que desde siglos la ha rodeado.

La menopausia es un momento especial para muchas mujeres. Imagen de Pablo Basagoiti.

Liberadas de la crianza, es nuestro momento. Sin embargo, el 85% de las mujeres experimenta durante la menopausia alguno de estos síntomas:

  • Agotamiento físico y mental
  • Sofocos
  • Dolor crónico
  • Vaginitis
  • Insomnio
  • Enfermedades autoinmunes crónicas
  • Estrés glucémico por dietas altas en carbohidratos o sub-óptimas nutricionalmente
  • Preocupación
  • Sentimiento de culpa
  • Rabia
  • Miedo
  • Ansiedad
  • Depresión

Pero, además una de las novedades que nos suele traer la menopausia es el nuevo estado de “mujer invisible”. Ya nadie nos mira “como antes” y de alguna manera, pasamos a un segundo plano. Cuando llega la menopausia muchas mujeres observan los cambios que se han ido produciendo a lo largo de los años en sus cuerpos y aparece el fantasma o miedo de perder su belleza externa. Durante siglos la mujer ha vivido sometida a unos cánones y estereotipos que definen lo que es belleza, otorgando al aspecto físico demasiado poder.

Pero si consigues estar bien contigo misma y aceptar los cambios y la realidad presente, la menopausia puede ser un momento espectacular. De forma proporcional a tu estado de invisibilidad, aumenta la paz interior y el “me da igual lo que pienses” que, aunque ya era así muchas veces, ahora es todo el tiempo así. Un buen vino y conversar hasta las tantas con tu estupendo o con los amigos, sin preocuparte de pintarte como un cuadro, o de si llevas sujetador. Si estamos realizadas y en paz con nosotras mismas, la belleza interior supera a la belleza exterior. Y eso nos hace visibles de otra manera. ¡La menopausia puede ser un momento espectacular!

6 claves para mejorar tu salud durante la menopausia

  • Conexión. Realiza ajustes quiroprácticos con regularidad. Un sistema nervioso libre de interferencias mejora tu salud y frena el envejecimiento.
  • Nutrición. Somos lo que comemos. Un endocrino nos ayudará a revisar qué alimentos nos son más necesarios y qué suplementos vitamínicos necesitamos.
  • Movimiento. Hacer ejercicio moderado, nos mantendrá flexibles y activas.
  • Pensamiento. Aprender técnicas que nos ayuden a vivir conscientes en el momento presente para mantener un apropiado equilibrio emocional, nos alejará del estrés.
  • Eliminación. Cuidemos nuestros mecanismos de eliminación de toxinas para mantener nuestro cuerpo limpio y en perfectas condiciones para asimilar nutrientes.
  • Propósito. Replantea tus prioridades y a qué vas a dedicar tus esfuerzos. Esta es la segunda etapa más importante de tu vida, atrévete con todo.

Estos sencillos 6 pasos a tener en cuenta nos ayudarán a encarar esta nueva etapa sin miedo a los cambios, no sólo para sanarnos, sino también para mantenernos energéticas y activas, añadiendo más vida a nuestros años.

Roser de Tienda es doctora quiropráctica con especialidad en salud de la mujer y los niños.

Comprar por ellas

Por Belén de la Banda

Mayo. Estaba buscando algo especial para la fiesta de graduación de mi hija. No quería comprarse nada, pero como mal menor, pensó que sería buena idea buscar algo de comercio justo. No sé si hay muchas chicas de 17 años que se lo planteen, pero me pareció estupendo, y muy educativo. Desde hace más de 20 años soy una convencida del poder de los consumidores. Y también de la necesidad de que las personas seamos conscientes de las consecuencias de nuestros actos.  De todas maneras, me parecía un reto: a veces, la falta de variedad, tallas, las distancias… podrían llevar a que se frustrara esta estupenda idea.

Una trabajadora de la cooperativa Craft Resource Center, de la India, muestra un ejemplo de su trabajo. Imagen: Oxfam Intermón.

Buscamos una lista de tiendas en nuestra ciudad que practicaran moda sostenible, y decidimos empezar por una de Comercio Justo que conocemos bien, la de Oxfam Intermón en Alberto Aguilera 15, en Madrid. En este caso, el reto fue posible. Encontramos un conjunto de camisa suelta y pantalón de Veraluna de un verde oliva muy elegante, nada pretencioso, y un fular a contraste… Talla perfecta, prueba superada, experiencia positiva. No siempre ocurre, pero ocurrió.

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Guatemala: dolor, memoria y verdad

 

‘‘Solo me violó un soldado porque los demás agarraron a una mujer cada uno. Todas las mujeres fueron violadas, escuché cuando las mujeres gritaban. En ese tiempo tenía 16 años’’.

Estas palabras pronunciadas con valentía, llenas de dolor, de memoria y de verdad fueron parte del testimonio rendido por María Cavinal Rodríguez, una mujer indígena maya ixil sobreviviente del genocidio guatemalteco. Ella fue una de las diez valientes mujeres que en el año 2013 declararon ante un tribunal en Guatemala durante el juicio contra el ex dictador Efraín Ríos Montt por la matanza generalizada y sistemática contra el pueblo maya ixil. Allí, frente a quienes las deshumanizaron y quebraron su dignidad, sus vidas y sus cuerpos, relataron las crueldades a las que fueron sometidas.

Llegar a juicio ha sido un hito histórico para las mujeres de Guatemala. Ilustración de Mercedes Cabrera para Womens Link Worldwide.

Históricamente la violencia de género y, concretamente, la violencia sexual se ha utilizado como arma de guerra en los conflictos armados y en los ataques contra la población civil. Esta situación persiste hoy en día. Aunque se han conseguido avances importantes, aún se trata de una violencia invisibilizada y persisten serios obstáculos que impiden su investigación y su castigo. Lee el resto de la entrada »

La llamada del dato

Por Laila El Qadi

Muchas iniciativas, en los últimos años, se dirigen a cambiar el estado de opinión de la sociedad sobre la necesidad de incorporar a las mujeres en todos los ámbitos profesionales, especialmente auellos que han tenido una predominancia masculina. Un ejemplo son las áreas conocidas internacionalmente como STEM (acrónimo en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas),

Diversas asociaciones y grupos surgen para a mujeres y chicas las herramientas para que puedan ejercer con libertad su acceso al mundo laboral en todas las áreas, incluidas las científicas y tecnológicas.

Algunas organizaciones promueven la presencia de las mujeres en ámbitos de la ciencia como el análisis de datos. Imagen de Sergey Zolkin.

Un ejemplo es R Ladies Madrid,  que forma parte de una comunidad global,  de código abierto,  que pertenece a R Consortium-Linux Foundation. Su objetivo es fomentar el aprendizaje y uso entre las mujeres del  lenguaje de programación estadística R. Esto les permitirá optar a uno de los puestos más interesantes de reciente creación en el mercado laboral: el de data scientist.

Desde R Ladies Madrid trabajamos para dar a las mujeres la oportunidad de conocer más a fondo el papel del científico de datos y cómo en el análisis a través de esta herramienta se pueden mejorar y optimizar los procesos de cualquier compañía y gobierno. Para ello se organizan encuentros mensuales-meetups de carácter gratuito e igualitario donde se enseñan las últimas técnicas para analizar grandes volúmenes de datos utilizando R.

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22 lágrimas de esperanza

Por Beatriz Blanco

“Bajo del  autobús en la loma para contemplar el pueblo. Con el título de Trabajadora Social obtenido durante su reclusión, lucharía porque ninguna mujer padeciera los usos y costumbres. La vista de la hacienda detonó los recuerdos”.

Así comienza “Los Ancianos Sabios”, primer premio del I Concurso de relatos cortos sobre violencia de género convocado por la Fundación Luz Casanova. Los textos finalistas de este certamen internacional han sido recogidos en el libro Lágrimas de esperanza, que se presenta el próximo miércoles 17 de mayo.

“No molestar nunca más”. Ilustración de Rogelio Núñez ‘pARTido’ para el libro Lágrimas de Esperanza de la Fundación Luz Casanova.

Editado por San Pablo, el libro recoge los 22 finalistas de los 547 relatos que se presentaron al concurso llegados desde dentro y fuera de España. Prologado por la periodista Carmen Sarmiento, recoge títulos tan sugerentes como “Policía o secaría” , “Más que una noche” , “Navegar sin agua” o “La vergüenza del sol” e ilustraciones de Rogelio Núñez Partido.

La Fundación Luz Casanova trabaja en la prevención y atención de mujeres víctimas de violencia de género y en este marco se encuadra la convocatoria de este concurso de relatos y su posterior fallo y edición.

Las cifras son escalofriantes. A 8 de mayo, según datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, han sido asesinadas por sus maridos, ex maridos o compañeros sentimentales 23 mujeres y 9 menores y un caso más estaba siendo investigado.

Pero el crimen es el último acto de la violencia, pero no el único. Desgraciadamente muchas mujeres son víctimas durante muchos años, algunas pueden convivir con su agresor toda su vida de pareja. “Un viejo refrán kirguís dice que todo buen matrimonio debe comenzar con lágrimas. Las mías corren libres, abundantes, sin rumbo inundando  mi presente y mi futuro. Lágrimas, cascadas de tristeza, ríos de vidas rotas”, finaliza el relato “Lágrimas”.

Pero hay esperanza, de la violencia se puede escapar. Y lo que es mejor prevenirla, para ello nada más sencillo que educar a hijas e hijos en los valores de la igualdad. Erradicar el machismo de nuestra sociedad es la única manera de combatir esta bien llamada lacra social.

“A pesar de las cifras abrumadoras sobre la violencia contra la mujer (…) cada vez somos más las que nos unimos para decir con fuerza en un solo y alto grito. Ni una mujer menos. Nos queremos vivas”, escribe Carmen Sarmiento.

El libro Lágrimas de esperanza se presenta el próximo miércoles 17 de mayo en la librería San Pablo de Madrid (Plaza de Jacinto Benavente, 2), a las 19 horas.

Beatriz Blanco es periodista especializada en Violencia de Género, y colabora con la Fundación Luz Casanova

Sin casa pero con demasiados techos

Por Ana Gómez Pérez-Nievas

O por qué las mujeres enfrentan más obstáculos, también, a la hora de ver satisfecho su derecho a la vivienda en España

Sofía quita un móvil de las manos a su hijo de un año, que va cogiendo con rapidez todo lo que se le pone al alcance, mientras mira de reojo a su madre, también agotada y enfadada. “Llevo tanto tiempo peleando que hay momentos en los que te cansas, pero creo que es importante seguir luchando”, asegura con una mezcla de dulzura y fiereza.

Sofía se ha entrevistado con Amnistía Internacional para el informe “La crisis de vivienda no ha terminado. El derecho a la vivienda y el impacto de los desahucios de viviendas de alquiler sobre las mujeres en España”, porque sufrió las peores consecuencias de la falta de protección a este derecho que existen en España, y acumuló tres sinónimos de desamparo: mujer, sola y pobre.

Parece dispuesta a todo para denunciar cómo, siendo madre en ese momento de dos hijos y afrontando ella sola todos los gastos, su vivienda social fue vendida a lo que comúnmente se conoce como “fondos buitre” en Madrid, y cómo vio que las condiciones de su alquiler supuestamente social fueron cambiando hasta que llegó un momento en el que no pudo afrontarlas. Parece dispuesta a contar cómo finalmente fue desahuciada, y ahora vive en una casa que no reúne las condiciones adecuadas para ella y sus hijos. Dispuesta, hasta que la desigualdad y la discriminación se imponen de nuevo en su vida: mediante el miedo a que su ex marido maltratador pueda llevar a cabo represalias contra ella si sale en las noticias.

Ahora Sofía no ha dejado de luchar, pero tiene que hacerlo a escondidas. Y es que, como ella, muchas mujeres se enfrentan a un número mayor de obstáculos para el acceso a la vivienda en España por el hecho de ser mujer. Por un lado, porque son quienes “acaparan” la tasa más alta de paro, un 20,3% frente a un 17,2% en el caso de los hombres. Por otro, porque son quienes encabezan el 83% de los hogares monoparentales, sufriendo como consecuencia un mayor riesgo de exposición a la pobreza: un 37,5% de estos hogares la sufre, frente a la media española del 22,1%. Y de esta manera se perpetúa, por desgracia, el círculo vicioso que implica tener a personas al cuidado, que supone una mayor tendencia a tener que asumir empleos precarios y parciales, ya que las mujeres acaparan el 72,1% de los puestos a media jornada. Pero es que además, tampoco aunque sean víctimas de violencia de género tienen asegurada, en muchas ocasiones, una prioridad a la hora de acceder a la vivienda social.

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Vendedoras ambulantes: el orgullo de trabajar

Por Cristina Porras Bravo

La sala en la que se reúnen es pequeña, oscura y entra tanto ruido de la calle que casi no pueden oírse. Sin embargo tan solo el brillo de sus ojos es suficiente para entender lo que se está diciendo. Comparten emociones vividas durante su jornada de trabajo: las buenas ventas, los encuentros lindos, los robos, las persecuciones, el acoso, el miedo

La sociedad me mira como si yo fuera una vaga, pero no lo soy. Estoy trabajando. Trabajando para poder mantener a mi familia y eso me duele”, dice Anita, vendedora ambulante de Sao Paulo.

La venta ambulante es un trabajo duro, mal pagado y lamentablemente castigado. Los vendedores ambulantes de todo el mundo son muchas veces vistos como ciudadanos de segunda categoría, maltratados por los clientes, maltratados por las fuerzas de seguridad y carentes de todo apoyo legal. Más aún si son mujeres.

Venden la ropa que nos viste, la comida que nos alimenta, la música que nos acompaña… pero tras sus puestos y mantas las vendedoras ambulantes son invisibles. Sin derechos ni respeto, la sociedad olvida que trabajan para sobrevivir.

“Trabajo con mucha tensión y miedo. Solo me siento segura cuando llego a mi casa. Cuando me veo corriendo perseguida por un agente me siento basura, me traumatiza, me siento basura…basura, basura, basura… es horrible, no tengo otra palabra. Pero aunque vengan una y mil veces yo seguiré aquí una y mil veces”, se reafirma Vânia.

Anita Mendes y Vânia Almeida Andrade son dos mujeres vendedoras ambulantes de entre los 100.000 vendedores que tiene la ciudad de Sao Paulo. Tan solo en Brasil hay más de 2 millones de personas dedicadas a la venta informal en las calles. Las mujeres como ellas sufren la doble discriminación de ser mujeres y ser vendedora ambulante.

En Brasil hasta 1 de cada 3 mujeres ha experimentado violencia. Una violencia que está a la orden del día. Tanto, que según una investigación oficial, cada dos minutos, cinco mujeres son golpeadas violentamente en Brasil.

En este contexto las trabajadoras experimentan diariamente acoso verbal y sexual, intentos de soborno y corrupción, apropiación indebida de sus bienes y el no reconocimiento de su actividad productiva. Trabajan intimidadas por la policía que en cualquier momento puede confiscar todas sus pertenencias, su forma de ganarse la vida, el sustento para su familia. Son rechazadas por la sociedad muchas veces crítica con la venta ambulante; acosadas por clientes… y no tienen ningún respaldo ni apoyo por parte del gobierno.

Lejos de compadecerse y sentirse víctimas estas mujeres se han unido bajo el grito: ¡Somos mujeres! ¡Somos vendedoras ambulantes y queremos trabajar! Un canto que se hincha cuando muestran y verbalizan que están orgullosas de ser quienes son, que son felices vendiendo por las calles porque es su forma de ganarse la vida y de mantener a su familia. Un canto entonado para reclamar derechos que son suyos.  Son mujeres respetables y trabajadoras y la sociedad debe reconocerlo.

Juntas están haciendo de la violencia que sufren una defensa de la alegría. Se reúnen para compartir y sentirse arropadas pero sobre todo para aprender sobre cuáles son sus derechos y cómo pueden reclamarlos ante las instituciones.

Ellas son madres, hijas, hermanas… mujeres que cada mañana caminan largas horas hasta llegar a las calles más transitadas para poder vender sus productos. Mujeres cada día sufren insultos, estafas, robos y persecuciones para poder llevar a casa cada noche algo para mantener a su familia.

En el Centro Gaspar García de Brasil, con el apoyo de InspirAction, están trabajando para defender los derechos de las mujeres vendedoras ambulantes a trabajar y vivir con seguridad, conscientes de sus problemas y de la falta de recursos con los que cuentan.

Cristina Porras Bravo  es responsable de Comunicación Digital en InspirAction 

Gertrude no pudo volar

Por Mª Ángeles Fernández

Iba a ser la primera vez que salía de su país, incluso de su entorno más cercano. Las ganas de ver nuevos horizontes eran evidentes. El liderazgo de su colina iba a traducirse en una experiencia en el extranjero. Pero no hay viaje ni tampoco relato. La historia de Gertrude desde Burundi a Bilbao no puede escribirse. ¿No se puede contar?

La burocracia ha demostrado la absoluta desigualdad de las mujeres en este pequeño país de la región de los Grandes Lagos. Gertrude ya tiene documentación personal y, por tanto, la ciudadanía negada a muchas de sus compatriotas, también ha legalizado su matrimonio, pero aún no ha logrado la cotitularidad de la tierra en la que trabaja cada día. ¿Si hubiera tenido algo a su nombre podría haber tomado el vuelo?, ¿si hubiera demostrado que es propietaria podría haber llegado a Bilbao? Las probabilidades tiñen las respuestas: esa documentación habría facilitado el proceso. Sin duda.

Aline, líder de una organización burundesa, durante su reciente visita a Bilbao. Imagen de Helena Bayona.

Gertrude Nyandwi no ha venido a Euskadi a conocer escuelas de empoderamiento o explotaciones ganaderas y agrícolas gestionadas por mujeres. Sí lo ha hecho Aline iyonizigye, que no para de sonreír y de contar la importancia del abono agrícola y del cambio en la gestión de los cultivos para la vida de su colina (la unidad administrativa más pequeña que existe en Burundi) y de las mujeres que habitan en ella. Lee el resto de la entrada »

En el Día del Pueblo Gitano: ¡Opre Romnjna! ¡Arriba las mujeres!

Por Patricia Caro Maya

El día 8 de abril  de 1971 se declaró en Londres el Día Internacional del Pueblo Gitano  y se institucionalizó  la bandera gitana, pero desgraciadamente este día se convierte a menudo en el día Internacional del Payocentrismo Patriarcal. No sólo celebra la imposición de los intereses antigitanos como centro de las políticas,  sino que además celebra su desconexión total de los derechos kalés con perspectiva interseccional.

La benevolencia  perversa que toma este día en los actos institucionales de alto abolengo, se vuelve  hostil si analizamos  las políticas de género impuestas sobre las kalís. Su mayor producto es normativizar  un estereotipo de mujer incapacitada a causa de su cultura. Pero tranquilas, las instituciones políticas han decidido unilateralmente una solución: negar la violencia de género estructural  y  capacitar  para el acceso a un  trabajo  precario que sustente los cimientos  del ensamblaje neoliberal. La  estrategia es sencilla e histórica: división sexual del trabajo, control reproductivo y negación de la economía feminista kalí.

Si a esto añadimos, un principio explícito en estas políticas donde se establece  que las comunidades romaníes no podemos gestionar nuestros propios recursos ¿Qué vía podemos escoger la kalís para contribuir a la igualdad de género en la esfera pública? ¿Cómo afectará eso a nuestras vidas privadas? ¿Y a nuestros derechos? Si nos impiden  gestionar  los recursos destinados a nosotras ¿Quién se supone que está capacitado? Como siempre, al amparo de este principio,  ya existían almas caritativas masculinas  bien  organizadas y predispuestas a  llevar la “pesada carga” de supervisar, dirigir y normativizar de manera paternalista los recursos  destinados a nuestros derechos y nuestras necesidades  (una pista: ninguna pertenece a la cultura gitana).

Afortunadamente, la debilidad democrática de esta alianza patriarcal contra los derechos de las kalís está absolutamente desconectada de la realidad viviente y activa de nuestras comunidades. Son justo las kalís más invisibilizadas  las que desde aquellas organizaciones comunitarias que tienen menos recursos, redes informales o de forma  individual,  trabajan de manera incansable por mitigar y revertir los efectos de este tipo de políticas. No obstante, a causa de la asimetría de poder, aunque sigue siendo necesario su esfuerzo, no es suficiente para conseguir que los derechos se hagan realidad.

Por eso, el Día Internacional del Pueblo Gitano no es un día para celebrar el Payocentrismo Patriarcal. Hoy, como todos los días del año, hay que concienciar a la sociedad española (paya y kalí), así como las élites políticas, de que es necesario aceptar el impacto fascista del antigitanismo de género. Es un día para construir un marco común entre instituciones payas y kalís con perspectiva interseccional  que transforme nuestras relaciones en una herramienta que contribuya al desarrollo democrático del país. Sabemos ya las cosas que no funcionan, ahora toca renovar las ideas paulatinamente y dar paso a nuevas estrategias  que generen un avance significativo en el ejercicio  de nuestros derechos.

Por todo ello, deseo la LIBERACIÓN  de su “pesada carga” a las almas paternalistas que se disfrazan de caridad y REIVINDICO  que  los derechos de las comunidades kalés con perspectiva interseccional dejen de ser el negocio de la marginalidad para ser el primer logro democrático del S.XXI.

En aras de afirmar la internacionalidad ancestral de la fuerza y resistencia del Pueblo Gitano con perspectiva de género y en avance de las democracia española,

Opre Romnjna!!! (¡Arriba las mujeres!)

Patricia Caro Maya es activista por los derechos de las mujeres, especializada en mujeres romaníes (Romnja). ‘Mover los cimientos del Patriarcado antigitano es mover los cimientos del Patriarcado sin fronteras en la búsqueda constante de nuestro Derecho a vivir como Humanas’.

Nos dan gato -cultura masculina- por liebre -cultura universal-: es un fraude cultural

Por Barbijaputa

El 8 de marzo de 2017, Oxfam Intermón y 20minutos, en un  concurso con propuestas abiertas, concedieron el Premio Avanzadoras a Ana López Navajas por su trabajo de investigación de la contribución de las mujeres a la ciencia y la cultura. Nuestra colaboradora Barbijaputa conversa con ella sobre esa gran parte del conocimiento que se nos oculta sistemáticamente. 

Ana López Navajas, investigadora de la Universidad de Valencia y ganadora del Premio Avanzadoras 2017. Imagen de Daniel Larena.

Ana, has sido la coordinadora del equipo investigador del proyecto TRACE Las mujeres en los contenidos de la Educación Secundaria Obligatoria. Hace 8 años que estás inmersa en este proyecto, incluyendo a mujeres en una base de datos para los libros de texto de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO)… para decidirte a emprender algo así, ¿imagino que te impulsó la flagrante invisibilización de las mujeres en la educación?

Pues sí. Empecé a darme cuenta, por la literatura, de cuántas obras desconocíamos y eso me fue causando una perplejidad cada vez más grande (¿¡tantas, tan buenas y tan desconocidas!?). Cuando husmeé en las otras materias, en el arte o la ciencia, la música, la historia… y observé que la situación era parecida, que no aparecía ninguna música o artista o científica… vi la magnitud de esa exclusión: todo una rica y antigua tradición cultural de las mujeres ha quedado sistematicamente en la sombra. Me di cuenta de que no teníamos en cuenta para nada, ni en la cultura ni en la memoria colectiva, las aportaciones de las mujeres. Su papel coprotagonista en el desarrollo social y cultural.

Es decir, tenemos “naturalizado” el despropósito de que ellas no han colaborado en nada (el “aparecerían en los libros” y toda una serie de tópicos más, así lo avalan) Esto crea mucha resistencia para entender que la cultura se ha construido con las aportaciones de mujeres y hombres. Pero fijémonos, conocemos los hechos y producciones masculinas, para los chicos hay modelos sociales (gobernante, escritor, artista, explorador, religioso, científico) y en todas las épocas. Pero esa es la cultura de los hombres, parcial, puesto que solo representa a una mitad de la población (en esos hechos y producciones no encontramos nunca mujeres, a pesar de que sabemos que han estado)

Sin embargo, se hace pasar por universal. Nos dan gato -cultura masculina- por liebre -cultura universal-: es un fraude cultural. Y es que nos creemos que es “universal”, a pesar de que sigue excluyendo la significativa producción cultural de las mujeres y quitándoles a todos, mujeres y hombres, un legado cultural que les pertenece. Esa cultura amputada, falseada es la que transmitimos desde el sistema educativo. Corregirlo sería un auténtico logro social. Y se puede hacer.

“Se puede hacer”. Me quedo con eso. ¿Cómo?

Se puede hacer siguiendo varias líneas: una es incorporando material didáctico usando una metodología adecuada. Otra es la de la formación del profesorado, también de la Universidad. Y después, dando impulso desde las administración pública. Lee el resto de la entrada »