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Alimentación complementaria: desde cuándo y cómo

Como ya hemos dicho en numerosas entradas de este blog, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y de forma complementaria hasta los 2 años o más. Esto es así porque la lactancia materna exclusiva es suficiente para conseguir que un niño crezca y se desarrolle de manera adecuada durante los primeros 6 meses de vida. Pasados estos 6 meses es necesario comenzar con otros alimentos ya que la leche materna no cubre todas las necesidades nutricionales de los niños a partir de esa edad.

En el post de hoy repasaremos todos los conceptos que necesitáis conocer para guiar a vuestros hijos a lo largo de esta etapa de la vida.

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¿Qué es la alimentación complementaria?

En el año 2001 la OMS publicó un documento en el que se recomendaba la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida. El motivo de esta recomendación es que se observó que los lactantes amantados al pecho crecían y se desarrollaban de forma adecuada solamente con leche materna hasta esa edad. Pasados los 6 meses se inicia un periodo llamado de “alimentación complementaria” en el que los niños deben tomar otros alimentos de manera “complementaria” mientras se mantendría la lactancia materna a demanda. Esos alimentos nuevos cubrirían junto con la leche materna el total de las las necesidades nutricionales del niño.

Este periodo de alimentación complementaria, en el que el niño toma lactancia materna a demanda junto con otros alimentos, se prolonga durante los siguientes 18 meses hasta que el niño se incorpora de manera definitiva a las comidas familiares, más o menos a los 2 años de vida del niño.

Pero, ¿y qué pasa con los niños que toman biberón?

De forma estricta, la alimentación complementaria empezaría cuando un niño come o bebe un alimento diferente a la leche materna. En este sentido, los niños que toman lactancia mixta o artificial antes de los 6 meses de vida, ya habrían empezado la alimentación complementaria.

Dejando de lado este aspecto de la definición, el cual fue pensado para proteger y dar más valor a la alimentación con lactancia materna exclusiva, los niños que son alimentados con biberón (ya sea de forma parcial o total) llegados a los 6 meses de vida deben empezar a tomar otros alimentos ya que la leche de fórmula artificial tampoco cubre sus necesidades más allá de esta edad.

En resumen, independientemente de la leche que tome un niño, las recomendaciones de alimentación complementaria para los niños lactados al pecho son igualmente aplicables para los que toman lactancia artificial.

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¿Y por qué a los 6 meses? La madurez del sistema digestivo, renal y neurológico

Para que un niño sea capaz de metabolizar comida distinta a leche requiere que determinados sistemas maduren. Por un lado, el sistema nervioso debe madurar para permitir que un niño trague alimentos diferentes a leche de forma segura, pero además el tubo digestivo y los riñones deben ser capaces de asimilar y metabolizar esa comida.

Esta maduración suele ocurrir entre los 4 y los 6 meses de vida del lactante. En este sentido, los bebés con más de 4 meses estarían “preparados” para empezar a comer otros alimentos diferentes a la leche.

Sin embargo, no existe ningún estudio que haya demostrado beneficios en introducir la alimentación complementaria a los 4 que a los 6 meses desde un punto de vista médico y nutricional. Esto se debe, como ya hemos explicado, a que la lactancia cubriría las necesidades del niño de forma completa hasta los 6 meses.

Debido a todo esto, la recomendación en un niño sano que toma el pecho y crece de manera adecuada es retrasar la alimentación complementaria lo máximo posible para potenciar la lactancia materna y sus beneficios, pero no más allá de los 6 meses de vida. Sin embargo, en los niños con lactancia artificial o mixta, podría iniciarse entre los 4 y los 6 meses, aunque sin ningún beneficio nutricional.

Antes de seguir, un pequeño inciso. El único beneficio demostrado de comenzar la alimentación complementaria entre los 4 y los 6 meses de vida es que disminuye posibles alergias en niños predispuestos (antecedentes en padres o hermanos alérgicos), ya que el contacto precoz con ciertos alimentos produciría tolerancia. Sin embargo, ese es otro tema que daría para un post entero…

¿Qué alimentos puedo dar a partir de los 6 meses?

Antiguamente era habitual que en las consultas de pediatría se pasara una hoja a los padres de los niños, cuando acudían a la revisión de los 6 meses, en las que se les daban unas pautas estrictas de con qué edad introducir este alimento y cuándo este otro.

Estas recomendaciones se hacían por la creencia de que retrasar el contacto con ciertos alimentos eliminaba el riesgo de padecer una alergia. Como ya hemos dicho, tanto el sistema digestivo como renal están preparados a la edad de 6 meses para recibir cualquier alimento y no existe evidencia para recomendar que tal o cual comida se retrase más allá de los 6 meses de vida (salvo excepciones).

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¿Cómo y con qué alimentos empiezo?

Uno de los motivos por los que la alimentación complementaria debe empezarse a los 6 meses es porque la leche no es suficiente para cubrir las necesidades de hierro de los niños a partir de esa edad. De esta forma, si un niño prolongara la lactancia exclusiva más allá de los 6 meses, rápidamente desarrollaría una anemia junto con otros déficits nutricionales.

Teniendo esto en cuenta, parece lógico que la alimentación complementaria se inicie con alimentos con alto contenido en hierro. En nuestro entorno esto se puede conseguir con cereales (los cuales suelen estar enriquecidos con hierro) e introduciendo las legumbres y la carne lo antes posible.

Aunque podamos dar todos los alimentos a partir de los 6 meses (salvo alguna excepción), debemos hacerlo de forma secuencial, es decir, primero uno y luego otro y otro y así sucesivamente. Esto nos permitirá identificar si el niño manifiesta alguna reacción o alergia a algún alimento concreto. Si después de 2-3 días tomando un alimento nuevo el niño lo tolera podemos pasar al siguiente.

En España, por motivos culturales, un niño pequeño suele comer fruta a media mañana, verduras/legumbres (con algo de proteína) al medio día, más fruta en la tarde y una cena con verduras/legumbres. Este es el objetivo hacia el que los padres deberían de conducir a su hijo para “normalizar” su alimentación respecto a los horarios y el tipo de comida que toman los adultos, pero sabiendo que si alteran el orden, tampoco pasa nada.

Si el niño toma todavía el pecho, habrá que mantenerlo a demanda. Por el contrario, si lo que toma es lactancia artificial,se irán sustituyendo tomas de biberón por otros alimentos hasta llegar a medio litro de leche al día. En general, en estos niños se sustituye una toma de biberón por otra comida hasta reducir a dos tomas de leche al día (mañana y noche).

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¿Y qué pasa con el gluten?

Este tema ya lo tratamos en un post anterior, pero en resumen, la recomendación actual es no introducir el gluten antes de los 4 meses pero tampoco después de los 12. Además, durante el primer mes de contacto con el gluten, no deben darse grandes cantidades.

La textura de los alimentos: purés vs. trocitos

Cuando una madre/padre tiene que empezar con la alimentación complementaria suele plantearse una pregunta: “¿y esto cómo lo hago?, ¿todo en puré?, ¿le puedo dar trocitos?”.

No existe evidencia de que sea más sano empezar la alimentación complementaria con purés o con comida en trocitos que el niño pueda coger con las manos. Este último método se conoce como Baby Led Weaning (traducido al español como “alimentación complementaria guiada por el bebé”) y busca que sea el niño el que decida qué comidas toma para complementar al pecho.

Lo que si que está demostrado es que los niños deberían tomar comidas con texturas grumosas desde los 8-10 meses de edad, ya que el retrasar su introducción pasada esta edad puede conllevar a que se desarrolle en un futuro un trastorno alimenticio con aversión a texturas.

También está claro, independientemente de que sean alimentado con purés o con trocitos, que los padres deben reconocer y respetar el hambre de sus hijos así como la saciedad no forzándoles a comer y evitando utilizar la comida como una recompensa o castigo.

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Pero es que a mi hijo no le gustan las verduras ni la fruta…

Ésta es un consulta muy frecuente en las consultas de pediatría: niños que parecen rechazar un alimento cuando se le introduce por primera vez.

El cerebro de los niños pequeños está programado para tener una predisposición hacia los alimentos dulces y salados. Pero además, los alimentos nuevos suelen requerir hasta de 10 intentos para que el niño no los rechace. Es por ello que los padres deben persistir en el intento de introducir un alimento nuevo a sus hijos pese a que éstos muestren descontento. Tampoco está recomendado añadir sal o azúcar a las comidas.

¿Cuántas comidas debe hacer entonces un niño?

De manera progresiva, los niños lactados al pecho suelen aumentar el número de comidas al día. De forma orientativa, hacia los 6-8 meses conviene que a los niños lactados al pecho se les ofrezca otros alimentos diferentes a la leche en unas 2-3 comidas al día y desde los 9 a los 24 meses unas 3-4 al día. Inicialmente serán tomas escasas que complementan al pecho y progresivamente irán ganando en importancia.

Esto no debería variar mucho de los niños que toman biberón, con la diferencia de que estos suelen reducir las tomas de leche mientras que los lactados al pecho lo siguen tomando a demanda.

Hay que tener en mente que el objetivo final es que los niños acaben incorporándose al horario familiar y coman junto con los adultos.

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Alimentos prohibidos

Como ya hemos dicho, no se debe añadir ni sal ni azúcar a la comida de los niños. Se deben evitar al máximo las comidas precocinadas/envasadas/comerciales (mejor un puré de verduras o papilla de frutas casera que una comercial). También se deben evitar bebidas con sabor dulce.

La introducción de la miel se debe posponer hasta los 12 meses de edad por la posibilidad de botulismo infantil. De todas formas, la miel es un alimento con alto contenido en hidratos de carbono que tampoco es muy recomendable desde el punto de vista nutricional.

Debe retrasarse la introducción de la leche de vaca entera hasta los 12 meses de edad como ya se comentó en un post anterior.

Respecto a las verduras de hoja verde (acelgas o espinacas) se recomienda retrasar su introducción hasta los 12 meses. En caso de que sean utilizadas antes del año de vida no deberían suponer más del 20% de la comida ni darse más de una vez al día.


Si habeís llegado hasta el final de este post es porque estáis lo suficientemente interesados en cómo acompañar a vuestro hijo en este periodo de la vida e intentar hacerlo de la mejor y más sana forma posible. Debido a toda la información que habéis leído puede que necesitéis releer el post un par de veces, pero no queríamos acabar sin un pequeño resumen de las recomendaciones más importantes:

  • La leche, ya sea la materna o la de fórmula, es un alimento suficiente para un niño sano que crece y se desarrolla de forma adecuada hasta los 6 meses de vida.
  • Entre los 4 y los 6 meses de vida se podría iniciar la alimentación complementaria, tanto para los niños lactados la pecho como para los que toman biberón. Sin embargo, si tu hijo crece de forma adecuada, puedes esperar hasta que este cerca de los 6 meses de vida para empezar y siempre individualizando a la situación personal de tu bebé.
  • Los niños que toman pecho lo mantendrán a demanda mientras que los que toman biberón pueden reducir las tomas hasta medio litro de leche al día.
  • Se debe introducir pronto alimentos ricos en hierro (como los cereales, las legumbres o las carnes).
  • No existe ninguna razón médica ni nutricional para retrasar ningún alimento más allá de los 6 meses de vida (salvo miel, leche de vaca o verduras de hoja verde).
  • La introducción de nuevos alimentos debe hacerse de forma ordenada con 2-3 días entre ellos.
  • No se debe añadir azúcar ni sal a la comida de los niños.
  • Tampoco existe ningún motivo para recomendar iniciar la alimentación complementaria con purés o con trocitos. Sin embargo, todos los niños deberían haber empezado a tomar texturas grumosas a los 8-10 meses de vida.
  • Es normal que los niños rechacen alimentos y sabores nuevos. Los padres debemos seguir insistiendo para vencer esa aversión inicial.


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NOTA: además de con el documento de la OMS mencionado, este post ha sido desarrollado con las recomendaciones de la Sociedad europea de gastroenterología, hepatología y nutrición pediátricas (Link)

NOTA 2: Si te has quedado con ganas de conocer más del Baby Led Weaning puedes leer más en este link del blog “A demanda” de la Dra. Trina o en este otro link del blog personal de la Dra. Gloria Colli.

Consejos sobre Lactancia Materna: los beneficios de la lactancia

La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna de forma exclusiva hasta los 6 meses. Esto se debe en parte a que solo con ella los niños son capaces de crecer y desarrollarse de forma adecuada durante este tiempo. Pero además, la lactancia materna tiene otros beneficios tanto para la madre como para el bebé.

Algunos de estos beneficios te los puedes imaginar, como por ejemplo lo fácil que es alimentar a tu hijo y no tener que estar acordándote de meter un biberón en el bolso cada vez que sales de casa. A todo ello se añade que la lactancia materna es superior a la artificial porque previene muchas enfermedades (tanto al niño como a la madre).

Esperamos que después de la lectura de este post no te queden dudas de que la lactancia materna es la mejor opción tanto para ti como para tu bebé.

Beneficios de la lactancia materna para el bebé

Simplemente con sentido común deberíamos deducir que la lactancia materna es la mejor opción para tu hijo. Al fin y al cabo es lo que ha dispuesto la naturaleza para que se alimenten durante los primeros meses de vida. Pero además, la lactancia materna tiene varios beneficios más para el bebé que han sido demostrados en múltiples estudios:

  • La leche materna contiene inmunoglobulinas. Estas proteínas son una parte fundamental del sistema inmune de los humanos y nos ayudan a defendernos de muchas infecciones. Los niños pequeños tienen poco desarrollada la inmunidad, sin embargo los niños que toman lactancia materna tienen menos infecciones como neumonías, gastroenteritis y otitis respecto a los que toman artificial gracias a esas inmunoglobulinas. Fíjate si es buena que muchas veces se denomina a la leche materna como “la primera vacuna” del niño.
  • Está demostrado que los niños amamantados al pecho tienen menos probabilidades de sufrir Muerte Súbita del Lactante comparado con aquellos que reciben lactancia mixta o artificial, ya que la lactancia materna actúa como factor protector.
  • La lactancia materna prolongada disminuye la probabilidad de sobrepeso y obesidad en la infancia. Esto supone que también disminuyan otras enfermedades como la diabetes, la hipertensión o la hipercolesterolemia, todas ellas asociadas a la obesidad.
  • Los bebés que son amamantados son más inteligentes, tanto en indicadores de desarrollo cognitivo como en logros educativos y desarrollo motriz.

Beneficios para la madre que da el pecho

Además de los beneficios que supone para un niño que le des el pecho, la lactancia materna también tiene beneficios demostrados para la madre que no son nada desdeñables. Así que recuerda, dar el pecho a tu hijo es ganar salud para ti:

  • Está demostrado que las madres que amamantan a sus hijos tiene una mayor capacidad de respuesta así como una mayor seguridad emocional gracias al vínculo que realizan con el bebé. Todo ello se traduce en un menor riesgo de depresión post-parto. A esto hay que añadir que a la mayoría de las madres que optan por la lactancia materna valoran de forma muy positiva el sentimiento de autorrealización que experimentan al dar el pecho a sus hijos.
  • La lactancia materna ha demostrado disminuir el cáncer de mama y ovario en aquellas madres que dan el pecho. Pero además previene contra otras enfermedades como la hipertensión, la diabetes, la hipercolesterolemia, la anemia y la osteoporosis.
  • Las madres que dan el pecho se recuperan antes del parto debido a que la oxitocina (una de las hormonas de la lactancia) hace que el útero se contraiga y vuelva a su tamaño más rápidamente. Además recuperan el peso previo al embarazo más rápidamente.

Beneficios para la economía familiar y el medio ambiente

Por si te han parecido pocos los dos puntos anteriores, ademas de la prevención de todas esas enfermedades tanto en la madre como en el niño, la lactancia materna tiene un importante impacto a nivel social y económico:

  • La lactancia materna es barata. Se calcula que las madres que dan el pecho a sus hijos de forma exclusiva ahorran entre 5 y 10 euros al día. Esto supone un ahorro durante los primeros 6 meses de vida del niño de unos 1.200 euros.
  • A esto hay que sumar el beneficio económico que se produce en la sociedad al tener niños que enferman menos, lo que provoca menor absentismo laboral en sus padres y también menos visitas al pediatra.
  • La lactancia materna también protege al medio ambiente. Para dar el pecho a tu hijo no necesitas envases ni otros utensilios ni tampoco de una fábrica que produzca la leche artificial. Por eso la lactancia materna es más limpia para el planeta.

Estos beneficios que acabas de leer han sido demostrado en muchos estudios y son la base para que los pediatras recomendemos la lactancia materna como la mejor opción de alimentación de un recién nacido. Es fundamental que las madres que dudan si dar lactancia a sus hijos conozcan estos beneficios ya que la decisión de amantar a un niño debe hacerse desde el conocimiento de por qué es mejor una opción que otra. Sin embargo, no debemos olvidar que debemos respetar la decisión de las madres que finalmente optan por dar lactancia artificial a sus hijos y apoyarlas de igual forma que aquellas que amamantan a sus bebés.

Consejos sobre Lactancia Materna: los primeros días

Seguimos con la recién estrenada sección, esta vez hablamos de los primeros días tras el parto y su relación con lactancia materna : un tabú para muchas madres y un mundo muy desconocido para otras. Después de este post esperamos que ya no lo sea tanto. Empecemos por el principio.

Tras el nacimiento: el “piel con piel”

La práctica del “piel con piel” supone la no separación de madre-hijo en el momento inmediato tras el nacimiento, directamente cuerpo con cuerpo, y mantenido durante al menos 60 minutos. Para ello deberán ser retrasadas prácticas tan habituales como la toma del peso, el secado y otras que se realizarán en las siguientes horas de vida del bebé. Se sabe que esto ayuda al recién nacido a estabilizar mejor sus parámetros fisiológicos (respiración, frecuencia cardíaca, temperatura) y además es un factor de buen pronóstico para el inicio y el establecimiento de la lactancia materna. La gran mayoría de los recién nacidos serán capaces de realizar un enganche espontáneo para la realizar su primera toma de calostro (la leche materna de los primeros días).

Siempre que no exista contraindicación e independientemente del tipo de parto debe realizarse según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (Link)

El calostro: No se si será suficiente leche para mi Bebé

A menudo nos encontramos con madres que tienen dudas sobre si el escaso volumen de este líquido amarillo y espeso será suficiente alimento para cumplir las necesidades nutricionales de su bebé. La realidad es que sí: los recién nacidos no precisan de volúmenes mayores de 5-7 ml por toma (correspondiente a una cucharita de postre)en el primer día de vida. Además el calostro tiene una composición nutricional rica en grasas, proteínas y azúcares, y lo más importante en componentes inmunológicos que protegerán el intestino del bebé frente a los agentes infecciosos o las alergias (en ocasiones la llamamos la “primera vacuna”).

Dado que el volumen es pequeño la frecuencia de las tomas debe ser elevada para asegurar una adecuada ingesta. Se recomienda no realizar menos de 8-10 tomas al día. Es normal que tras las primeras horas de vida en las que el recién nacido se encuentra muy activo entre en un periodo de “bello durmiente” en el que será muy complicado despertarlo para comer. Tranquilos que después pedirán sin parar.

La pérdida de peso de los primeros días es necesaria pero debe ser controlada por los profesionales para que no sea excesiva.

Las grietas o enrojecimiento de los pezones así como el dolor durante la toma no son normales y se producen por una inadecuada técnica de enganche. A ser posible cuando existen estos problemas el enganche debería ser evaluado por un profesional con formación en lactancia o consejer@ en lactancia materna, para solventar las dificultades existentes y asegurar una continuación de la lactancia.

No dudes en que este será el mejor alimento del recién nacido en sus primeros días.

La subida de la leche

O bajada como dicen en algunos países. Este es el momento en el que la leche inmadura (“calostro”) pasa a ser madura, es decir se vuelve de color blanquecino y aumenta considerablemente en volumen para quedarse en esta forma tanto tiempo como dure la lactancia.

Los cambios en el pecho se vuelven evidentes: aumentan en tamaño (todavía más), temperatura y si la técnica de extracción del bebé no es adecuada podrían aparecer problemas como la ingurgitación o la obstrucción mamaria (normalmente veremos zonas del pecho enrojecidas, duras o doloridas).

El momento de la subida de la leche suele ser al 3º-4º día tras el parto en mujeres que han dado a luz por primera vez y en torno al 2º día para aquellas que ya han dado el pecho previamente. Factores como parto por cesárea o separación madre-hijo entre otros pueden retrasar este momento.

Es de suma importancia que la técnica de enganche sea adecuada (como ya hemos recalcado en el párrafo anterior) para que la transición a este momento sea lo más adecuada posible. Si tienes problemas con el enganche no dudes en consultar ya que los recién nacidos que no se “enganchan adecuadamente” además de producir grietas y dolor en la madre, no extraen la cantidad de leche materna que realmente necesitan y por ello serán niños que hacen tomas continuas al pecho, lloran si los separas y no ganarán peso de forma adecuada.

La lactancia materna durante el primer mes de vida

Pasados los primeros días, si no existen problemas con el enganche, pronto veréis como el recién nacido mojará un mínimo de 6 pañales al día con pis claro y hará deposiciones amarillentas, líquidas y con grumos. Empezará a regular las tomas siendo siempre más frecuentes durante la tarde y la noche con espacios de sueño profundo entre tomas, siendo muy importante realizarlas a demanda.

Será el pediatra durante este mes el que valore la ganancia de peso así como el estado de hidratación y nutrición del recién nacido.


En resumen y como veis el camino inicial es largo pero con la ayuda y el conocimiento suficiente no será complicado llegar. Recalcar que durante el inicio de la lactancia materna el dolor y la grietas NO son normales y que pedir ayuda a tiempo mejorará el éxito de vuestra lactancia.

Consejos sobre Lactancia Materna: extracción y almacenaje

Iniciamos nueva sección dedicada a nuestra gran amiga que hemos titulado: Consejos sobre Lactancia Materna. Como ya habréis leído en muchos post de este blog, la lactancia materna está recomendada por la Organización Mundial de la Salud hasta los 6 meses de forma exclusiva y hasta los 2 años o más de forma complementaria, siempre que el bebé y la mamá quieran.

A través de diferentes capítulos iremos repasando conceptos básicos y muy útiles para todas aquellas madres que hayan decidido dar el pecho a su hijos. Dedicamos este primer post a los métodos de extracción y almacenaje de la leche materna.

¿Es necesario tener un sacaleches desde el inicio de la lactancia materna?

Durante los primeros días de vida del recién nacido será muy importante tanto el adecuado enganche al pecho como la frecuencia de las tomas. En la medida de lo posible debe haber sido supervisado por un profesional antes del alta para asegurar que el inicio de lactancia es óptima.

Para que se establezca una adecuada producción de leche materna es necesario respetar la demanda del niño, es decir ofrecer al bebé tantas tomas como quiera y durante el tiempo que requiera, con un mínimo recomendado de 8-10 tomas al día.

El empleo del sacaleches durante estos primeros días puede dar lugar a una estimulación por encima de las necesidades del niño que, en el caso de no ser estaría puede dar lugar a complicaciones mamarias como la mastitis. Por tanto, no debemos recomendar el uso del sacaleches en los primeros días e incluso hasta el primer mes.

En ocasiones cuando existen problemas en la alimentación bien sea por inadecuada técnica de enganche (con la consiguiente inadecuada producción de leche materna) , bajo peso del recién nacido o excesiva pérdida, separación madre-hijo, etc. , será necesaria la utilización del sacaleches con el objetivo de aumentar la producción o mantener la existente y poder retomar posteriormente la lactancia materna exclusiva.

En el caso de separación madre-hijo en los primeros momentos tras el nacimiento, puede resultar útil la estimulación con extracción del calostro tan pronto como sea posible: se recomienda no demorarla más allá de las primeras 6 horas tras el nacimiento, ya que se ha demostrado que se correlaciona con una buena producción de leche posterior.

Pasado el primer mes e instaurada la lactancia materna la necesidad de un sacaleches y su uso habitual debe ser valorado por la madre teniendo en cuenta el modelo de vida de cada familia.

Diferentes métodos de extracción

La extracción de leche materna puede ser tanto manual (con sacaleches o directamente con las manos) o bien eléctrica con sacaleches de una o dos copas extractoras:

  • La extracción manual sin sacaleches será la más útil para el calostro de los primeros días en el caso de necesitarlo.
  • Cuando el volumen de leche a extraer es mayor o se utiliza de forma rutinaria (por ejemplo durante la jornada laboral una vez la madre está incorporada al trabajo) se puede optar por el sacaleches manual o eléctrico. Éste último será siempre más eficaz y rápido. Se recomienda un tiempo de extracción no menor a 10-15 minutos o bien hasta que la salida de la leche sea de tan solo gotas. Existen extractores de dos copas que ahorrarán mucho tiempo además de ser más eficaz ya que se estimulan los dos pechos a la vez. Es muy importante elegir un tamaño adecuado de copa que evite el roce del pezón con el plástico y utilizar siempre una presión de extracción que sea cómoda para la madre (no debe producir dolor).

Cómo guardar la leche extraída

Una vez extraída la leche materna puede utilizarse para el consumo inmediato o almacenarse para ser utilizada en los siguientes días o incluso meses. Dependiendo del tiempo que vaya a ser guardada la leche deberemos emplear unos medios de conservación u otros.

Según el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, los tiempos de conservación y congelación de la leche materna son los siguientes dependerán si la leche es calostro o madura. En el caso el calostro puede converse a temperatura ambiente (27-32ºC) unas 12 horas. En la siguiente tabla tiene los tiempos para la leche madura.

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La leche almacenada debe estar guardada en recipientes específicos para el consumo de alimentos infantiles (libres de bisfenol) y rotulada con el día de extracción. La leche extraída en un mismo día puede guardarse en un mismo recipiente pero siempre mezclada cuando esté a la misma temperatura (por ejemplo guardaremos en la nevera las extracciones de un mismo día y cuando estén todas frías podrán juntarse en un mismo recipiente para ser congelado). Es preferible almacenar en varios botes que en uno muy grande, ya que esto permitirá luego descongelar el volumen de leche que necesites.

Utilización de la leche materna extraída: métodos de alimentación con leche materna sin ofrecer el pecho

La leche materna puede calentarse o bien ofrecerse a temperatura ambiente: se recomienda no sobrecalentar por el riesgo de quemaduras, por lo que la temperatura debe comprobarse SIEMPRE antes de ofrecer la leche al bebé. Si ésta se había congelado o enfriado en la nevera lo más útil será calentarla con agua corriente caliente bajo el grifo, al baño maría o bien en el microondas. El uso de este último siempre es controvertido y en general no debe utilizarse rutinariamente. Tenéis que tener en cuenta que el proceso de sobrecalentamiento es más alto que con los otros métodos lo que puede provocar que la leche materna pierda propiedades. En cualquier caso, debe agitarse bien antes de ofrecerla para repartir bien el calor.

Muchos niños rechazan el consumo de leche materna en biberones con tetina (sobretodo por encima de los 3-4 meses de edad) pero aceptarán bien el uso de cuchara o vasito por lo que siempre será posible mantener la lactancia exclusiva aunque la madre inicie el trabajo. Solo habrá que averiguar cuál es la forma favorita de tomar leche para vuestro bebé.

Como hemos dicho antes, es preferible que la leche sea congelada en botes pequeños que en uno muy grande. Esto garantiza que no vas a desperdiciar leche en el caso de que tu hijo, en una toma concreta no la quiera.


Por último, es importante  conocer que la leche materna va a perder cualidades tanto inmunológicas como biológicas tras el proceso de extracción-enfriamiento-congelación-calentamiento pero siempre será mejor la leche materna extraída que ofrecer una fórmula infantil artificial.

¿Desde cuándo puedo dar leche de vaca a mi hijo?

La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad del bebé. Pasada esta edad los requerimientos de nutrientes de los niños no se cubren solo con leche por lo que debe iniciarse la diversificación alimentaria, manteniéndose la lactancia materna hasta los 2 años o más, siempre que el niño y la madre quieran.

Estas recomendaciones han sido asumidas por todas las sociedad científicas a nivel mundial incluyendo la Asociación Española de Pediatría a través del Comité de Lactancia Materna (Link). Sin embargo, algunas madres deciden dar menos tiempo el pecho a sus hijos y cambiar antes a otro tipo de leche, en general leche de vaca.

Muchas madres nos preguntan en la consulta de pediatría sobre qué tipo de leche de fórmula pueden dar a sus hijos y cuándo cambiar a leche entera. En el post de hoy te resolvemos las dudas sobre este tipo de productos alimentarios.

¿Qué son las leches de fórmula para bebés?

La leche es el principal alimento de un bebé hasta los 6 meses y una parte muy importante hasta el año de vida. Sin embargo, hasta esa edad, tanto el sistema digestivo como el sistema renal de los niños pequeños no está preparado para asumir la digestión de leche de vaca entera. Por ello, la industria farmacéutica pone a disposición de las madres o padres que hayan optado por no dar o suspender la lactancia materna a sus hijos antes de esta edad una serie de leches adaptadas para que alimenten lo mejor posible a estos niños.

La base de estos preparados lácteos (conocidos como “leche de fórmula”) suele ser leche de vaca (también existe a base de leche de cabra) a la que se añaden o quitan diferente nutrientes para que se parezcan lo máximo posible a la leche humana. Uno de los nutrientes con los que están fortificadas estas fórmulas es con hierro debido a su bajo contenido en la leche de vaca, la cual no es capaz de cubrir por si sola las necesidades de los niños. Como os podéis imaginar, por muy conseguida que esté esa fórmula nunca conseguirá ser exactamente igual que la que toman los bebés lactados al pecho de sus madres.

¿Qué tipos de fórmula existen?

Debido a esa inmadurez del sistema digestivo y renal, las leches de fórmula se dividen en dos grandes grupos.

Las “leche de inicio” o tipo 1 es la que se recomienda desde el nacimiento hasta los 6 meses de vida, mientras que la “leche de continuación” o tipo 2 es aquella que cubriría las necesidades de un niño desde los 6 meses hasta el año de vida.

Además existe un tercer tipo de leche conocida como “leche de crecimiento” o tipo 3 que podría darse desde el año de vida en adelante.

¿Desde cuándo puedo dar leche de vaca entera a mi hijo?

La recomendación actual de la ESPGHAN (Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica) es la de no utilizar la leche de vaca entera como bebida principal de un niño por debajo de los 12 meses de vida. Sin embargo, a partir de los 9-10 meses, los niños son capaces de digerir sin problemas pequeñas cantidades de leche de vaca entera (por debajo del 30% del aporte total, lo que representaría el volumen de un yogur en un niño que tomara 500 ml de leche al día).

Muchos os preguntareis por qué existen entonces leches tipo 3, ya que con las recomendaciones actuales no son necesarias. Este tipo de leche son similares a la leche de vaca entera aunque suelen estar fortificadas de hierro, vitamina D y ácidos polinsaturados (PUFAs) entre otros. Quizá estas fórmulas estarían justificadas en niños muy mal comedores. Sin embargo, desde Dos Pediatras en Casa apostamos por enseñar a comer sano a los niños ya que la solución correcta pasa por ahí más que por suplementar las deficiencias de una dieta inadecuada.

Por otro lado, los niños que toman en leche de vaca en exceso (tanto de fórmula como entera) tienen ingestas excesivas de energía, proteínas y grasas, todas ellas relacionadas con obesidad, diabetes, hipertensión…. Además, estos niños suelen padecer anemia debido a la baja cantidad de hierro que acaban tomando. Por ello, nunca debería sustituirse una comida que un niño rechaza por un vaso de leche.


Estas recomendaciones que te hemos contado las hemos extraído del documento de posicionamiento de la ESPGHAN sobre la Alimentación Complementaria (que puedes consultar en este Link) y sobre las Formulas para Niños (en este otro Link), ambos están en ingles.

Consejos sobre Lactancia Materna: ¿Cómo reconozco si mi bebé quiere comer?

Antiguamente la lactancia materna se realizaba equivocadamente con unos horarios impuestos, es decir, cada cierto tiempo con un intervalo fijo. Sin embargo, se sabe ya desde hace años que los lactantes deben comer “a demanda”, marcando ellos el ritmo de cuánto comer y con qué frecuencia.

Al igual que los niños mayores o los adultos, los bebés no tienen el mismo hambre en cada momento del día por lo que no debemos forzarles a comer llegada una hora concreta ni dejarles pasar hambre en caso de que nos reclamen una toma antes de lo que esperábamos.

Una duda frecuente de las mamás es cómo reconocer cuándo deben dar el pecho a sus hijos. En el post de hoy, dentro de nuestras sección Consejos sorbe Lactancia Materna, te explicamos cuales son las conductas habituales de un niño que ponen de manifiesto la proximidad de una toma.

Niño tranquilo, mamá tranquila

Si tu hijo esta plácidamente dormido no es necesario despertarle para darle el pecho.

Los instintos naturales de la raza humana ponen en alerta a las personas que necesitan comer y los lactantes no son diferentes. Por ello, puedes quedarte tranquila y aprovechar para descansar ya que si tu bebé sigue dormido es un signo inequívoco de que no tiene hambre. A medida que el niño se va haciendo más mayor, en ocasiones, no se dormirá entre toma y toma, sin embargo, las señales que a continuación te explicamos no varían mucho de un lactante pequeño a uno mayor.

Tengo hambre, el bebé se empieza a despertar

Cuando un bebé tiene hambre inicia unas conductas que se conocen como señales tempranas que nos tienen que poner en alerta. En general el niño se despierta y mueve las extremidades, abre la boca y girará la cabeza hacia los lados (reflejo de búsqueda). Si detectamos estos signos debemos ofrecerle pecho.

Tengo mucha hambre, señales intermedias

En caso de que el tiempo pase y no demos de comer al bebé, las señales aumentaran en intensidad. El niño se estirará, presentará movimientos de todo el cuerpo y se llevará las manos a la boca. Todavía estamos a tiempo de ofrecerle el pecho y hacer una toma.

Que alguien me haga caso!!, señales tardías

Finalmente, el bebé llora, se agita con intensidad y se pone colorado o congestionado. Debemos evitar llegar a este punto ya que estaremos llegando tarde. En caso de que esto ocurra tranquilizaremos al niño (cogerle en brazos, hablarle…) y después de ello ofreceremos la toma.

Y si mi hijo toma biberón, ¿tengo que hacer lo mismo?

Aunque esta sección esta destinada a Consejos sobre Lactancia Materna, es importante resaltar no hay diferencia entre la lactancia artificial y la materna. Los niños tienen el mismo hambre aunque coman biberón y las señales serán las mismas, por lo que el biberón también lo deberemos dar a demanda (tanto la cantidad como la frecuencia).

En la siguiente foto podéis ver una representación gráfica de las señales que os acabamos de contar.


En nuestro blog os hemos hablado en más de una ocasión de otro blog de una amiga pediatra que se llama Ademanda.org. Si estáis interesados en temas como el que hemos tratado hoy no dudéis en consultarlo: consejos prácticos de alimentación infantil y pediatría con mucho sentido común.

¿Tengo que dar Vitamina D a mi hijo menor de 1 año?

En muchas ocasiones, las madres que ya han tenido más de un hijo nos preguntan al alta del hospital tras el nacimiento de un nuevo bebé si es necesario darle “las gotitas esas de vitaminas” que le dieron a sus otros hijos. En el post de hoy te contamos por qué es necesaria la suplementación de la alimentación en menores de un año con Vitamina D.

Toda la información que figura en este post ha sido extraída de las “Recomendaciones de ingesta de calcio y vitamina D: posicionamiento del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría” publicadas en 2012.

Vitamina D para unos huesos fuertes

Para explicar por qué es necesario suplementar con vitamina D la alimentación primero hay que entender para que sirve esta vitamina.

Su principal papel en el organismo es favorecer el balace positivo de calcio necesario para la mineralización de los huesos en formación y el desarrollo de la placa de crecimiento, es decir estimula el depósito del calcio que obtenemos de la dieta (principalmente de la leche) en los huesos para que crezcan.

En caso de que exista una deficiencia de vitamina D ocurre lo contrario, el calcio saldría de los huesos impidiéndose su correcto crecimiento dando lugar a lo que se conoce como raquitismo y osteomalacia.

Por tanto, esa pregunta que hacen muchas abuelas de si la vitamina D es para cerrar la fontanela de la cabeza no va muy desencaminada ya que la ausencia de cierre de ésta es un signo de raquitismo (junto con otros muchos).

Esta vitamina es importante sobre todo un niños pequeños ya que el primer año de vida es el periodo de la vida en el que más se crece y por tanto donde un déficit tendría graves consecuencias.

De dónde se extrae la Vitamina D

La Vitamina D llega a nuestro cuerpo de tres formas diferentes:

  • Exposición solar: la piel es capaz de sintetizar Vitamina D gracias a los rayos del sol, siendo además la principal fuente para el organismo. Sin embargo, para ello se requiere una exposición suficiente que a la larga podría dar lugar a problemas relacionados con la radiación solar (envejecimiento prematuro de la piel, cáncer de piel…).
  • De la dieta: pocos son los alimentos que contienen Vitamina D como los huevos, el pescado azul y el hígado. En general una alimentación equilibrada cubre las necesidades diarias de Vitamina D, sin embargo en niños pequeños que toman menos de un litro de leche al día no consiguen alcanzar ese objetivo.
  • De los suplementos: dado que la exposición solar y la alimentación normal no son suficientes para cubrir las necesidades de Vitamina D, existen alimentos enriquecidos con intención de alcanzar las recomendaciones diarias. Estos alimentos suplementados son principalmente la leche y los cereales. También existen preparados farmacéuticos de Vitamina D.

Y, ¿es necesaria en España?

Como hemos dicho antes, la exposición solar es él mecanismo por el que el cuerpo sintetiza Vitamina D. España está considerada un país muy luminoso, sin embargo, en invierno se tienen menos de 12 horas de luz directa y, además, ya hemos comentado que la exposición solar prolongada no está exenta de peligros.

Asimismo, no está recomendada la exposición solar directa de los niños menores de 6 meses y el empleo de crema de protección solar crea una película en la piel que impide en ambos casos que se forme la Vitamina D.

Esta es la explicación que lleva a concluir que es necesaria la suplementación a los niños menores de un año con Vitamina D.

¿Es necesario a todos los niños?

Es difícil establecer cuáles son las recomendaciones diarias ya que no existen unos niveles en sangre claros que se correlacionen con un estado de deficiencia de esta vitamina. Sin embargo existe un claro consenso de expertos, así como algunos ensayos clínicos, que recomiendan la suplementación en caso de lactantes amamantados al pecho o que no alcancen 1 litro de leche artificial al día.

Por tanto, la recomendación es clara: independientemente del tipo de alimentación que reciba el niño (lactancia materna, mixta o artificial), todos los menores de un año deben recibir suplementos de vitamina D, a menos que el lactante ingiera más de un litro de leche al día (lo cual no suele ocurrir durante el primer año de vida).

¿Cuánta vitamina D hay que tomar?

Los menores de un año deben recibir 400 unidades al día de vitamina D.

Este suplemento son las famosas gotitas de las que hablábamos al abrir el post. Existen muchos preparados comerciales y cada uno de ellos se prescribe de una forma diferente por lo que debes consultar a tu pediatra cuántas gotitas debes dar a tu hijo.

¿Desde y hasta cuándo deben tomar la vitamina D los niños?

Los suplementos deben tomarse durante todo el primer año del bebé, aunque normalmente se espera para iniciarlos a la primera visita al pediatra (en torno a los 15 días de vida ).

Después del primer cumpleaños las necesidades son de 600 unidades al día. Una dieta equilibrada es capaz de conseguirlo sin necesidad de suplementos por lo que los suplementos no son necesarios.

Por último, los padres que ya se las hayan dado a sus hijos en alguna ocasión sabrán que la vitamina D es un aceite. Por ello debe darse directamente en la boca (con una cuchara, una jeringa o un pipetero), ya que su administración en un vasito o dentro de un biberón haría que se quedaran pegadas a las paredes de éste.


Como hemos dicho estas son las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría y puedes consultaras en este Link, están basadas en las recomendaciones de la Asociación Americana de Pediatría y están suscritas por el Comité de Lactancia Materna de la AEP.

Consejos sobre Lactancia Materna: ¿Qué medicinas puedo tomar si estoy dando el pecho?

Una pregunta frecuente que nos hacen las madres es si pueden tomar esta o aquella medicina mientras le dan el pecho a su hijo.

En general solemos ser los pediatras los que resolvemos las dudas de estas mamás sobre si es seguro o no tomar determinado fármaco. Esto se debe a que solemos ser nosotros los que estamos en contacto con estas madres y nos encargarnos de resolver las dudas que tienen sobre la lactancia materna.

En internet existen herramientas útiles que nos simplifican el tener que buscar en libros o manuales. En España los pediatras usamos frecuentemente la web www.e-lactancia.org.

Esta página empezó a funcionar en 2002 y desde entonces han indexado más de 23.000 fármacos. Actualmente se mantiene gracias a la fundación APILAM (Asociación para la promoción e investigación científica y cultural de la lactancia materna), que se fundó para aunar a los profesionales que fundaron la página. Las indicaciones están realizadas por pediatras y farmacéuticos acreditados. Es de libre consulta tanto para profesionales sanitarios como para pacientes o madres y complementa la información que pueda darte tu pediatra.

En ella podemos buscar tanto medicinas como otros productos farmacéuticos y se nos indicará con un código de colores si estamos ante riesgo muy bajo, bajo probable, alto probable o muy alto.

Todas las medicinas catalogadas como “Riesgo muy bajo” son compatibles y  seguras durante la lactancia y para el lactante.

Las medicinas con otros riesgos no deberían tomarse sin supervisión médica ya que pueden afectar tanto a la lactancia como al bebé.

Os animamos a consultarla y a acudir a vuestro pediatra en caso de duda.

Los primeros días en casa después del parto

Tras la larga espera durante el embarazo, el mágico momento del nacimiento, el estrés y las visitas al hospital, llegar a casa con el nuevo bebé es el siguiente paso a seguir. Es un día para recordar: ahora sí que empieza la nueva vida juntos y toca conocerse.

El cuerpo se inunda de emociones, lágrimas del posparto y cantidad de dudas acerca de qué hacer con ese nuevo ser: ¿por qué llora?, ¿tendrá hambre?, ¿la lactancia a demanda es cada 3 horas o siempre que llora?, ¿cuántas veces tiene que hacer pis o caca?, ¿es normal que esté amarillo? o ¿el cordón cuándo se cae, su aspecto seco es normal? Estas son, entre muchas, las dudas que acechan a los padres primerizos y con las que se llenan las consultas de pediatría los primeros días del recién nacido.

Intentaremos ayudaros con las dudas más frecuentes durante esos primeros días:

  • El llanto en el recién nacido suele ser por hambre, hecho que ocurre mucho más a menudo en los amamantados al pecho. La valoración de la alimentación con lactancia materna debe ser cuidadosa y realizada por expertos, incluyendo la técnica de enganche, existencia de grietas, uso de pezoneras, etc. que haga que la transferencia de leche materna no sea la adecuada. Con la mejoría de estos aspectos la mayoría de los niños no necesitarán suplementos de fórmula, por ello es muy importante pedir ayuda y apoyo a la lactancia en los primeros días para que ésta pueda funcionar a la perfección.
  • El  número de pañales habitual que moja un recién nacido en los primeros días es variable pero establecemos un mínimo de unos 5-6 al día. El hecho de encontrarnos con un recién nacido que moje pocos pañales, que la coloración del pis sea muy oscura o de aspecto rojizo (lo que se conoce como uratos) o que tras 4 o 5 días de vida siga realizando deposiciones de aspecto oscuro (marrón o verde) nos puede indicar escasa hidratación del niño. Ante estos datos será necesaria la valoración por un pediatra.
  • La ictericia o coloración amarillenta de la piel y las mucosas (se ve muy bien en los ojos) es muy habitual en los primeros días de vida. Se debe a la todavía inmadura capacidad del hígado  para eliminar la bilirrubina. Aparece hasta en un 60% de los recién nacidos sanos y este porcentaje se eleva cuando existen situaciones como infecciones, bajo peso o prematuridad o en las casos de excesiva pérdida de peso. Será tu pediatra quién haga el seguimiento de dicha condición y quién indique exámenes de la sangre en el caso en el que lo considere necesario.
  • El cordón umbilical no requiere un cuidado especial salvo mantenerlo limpio y seco. Será suficiente con un lavado diario con agua y jabón y un secado posterior que hará que en el plazo de 5-10 días se desprenda sin complicaciones. En el caso de que tenga un olor fuerte, esté muy húmedo o con secreción o la piel de alrededor presenta enrojecimiento será necesaria una temprana valoración por un pediatra.

Estas suelen ser las preguntas más frecuentes de los papás en los primeros días de vida de sus recién nacidos. Ante cualquier duda, lo más importante es pedir ayuda y consejo para poder afrontar sin problemas esta pequeña cuesta arriba que es la llegada a casa y poder recordarlo con cariño e ilusión.