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¿De dónde surge el término ‘desflorar’ para referirse a la pérdida de la virginidad?

¿De dónde surge el término ‘desflorar’ para referirse a la pérdida de la virginidad?

Todavía quedan algunas personas que utilizan el término ‘desflorar’ cuando quieren referirse a que alguien ha perdido su virginidad. Aunque hoy en día suene como algo propio de ser dicho por alguien cursi o anticuado, originalmente encontramos que ese modo de referirse al hecho de dejar atrás el estado de ‘pureza’ era denominado genéricamente por la mayoría de personas.

Y es que en muchas culturas de la antigüedad (y muy concretamente en la Antigua Roma) se creó un paralelismo entre el concepto de virginidad (pureza, inocencia, castidad, pudor e ingenuidad) y las flores, debido a que estaban convencidos de que no existía nada más puro, bello, efímero e inocente que una ‘flor’.

Ese simbolismo hacia la flor es lo que propició que surgieran locuciones como ‘en la flor de la vida’ y que esta tuviera la connotación de estar alguien en el mejor momento de su existencia (por ejemplo las expresiones: ‘murió en la flor de la vida’, ‘está en la flor de la vida’).

De ahí que también se creara el término en latín ‘deflorāre’ (que dio el mencionado ‘desflorar’ en castellano) y que venía a  significar: ‘quitar/arrebatar a alguien su flor’; pero sobre todo se usó durante largo tiempo con un sentido totalmente negativo de que la pérdida de la virginidad (desvirgar) siendo algo considerado como impuro (sobre todo si se había producido fuera del matrimonio).

Cabe destacar que, en la traducción realizada por Jerónimo de Estridón de la Biblia (del hebreo al latín vulgar) en el siglo IV, en el conocido como ‘Código Deuteronómico’ (Antiguo Testamento, Deuteronomio 22: 28,29) donde cambió el término ‘humilló’ (que aparecía originalmente) por la palabra ‘desfloró’, apareciendo de este modo en la mayoría de versiones de la Vulgata (que es como fue conocida la versión de las Sagradas Escrituras realizada por San Jerónimo):

[…]Cuando algún hombre hallare a una joven virgen que no fuere desposada, y la tomare y se acostare con ella, y fueren descubiertos;
entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la desfloró (humilló); no la podrá despedir en todos sus días.[…]

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

Cuando San Jerónimo le puso los cuernos a Moisés

Cuando San Jerónimo le puso los cuernos a MoisésUna de las obras de mayor relevancia del artista renacentista Miguel Ángel Buonarroti es sin lugar a dudas la escultura del Moisés que se encuentra expuesta en la iglesia San Pietro in Vincoli de Roma.

Una de las particularidades de esta magnífica obra realizada entre los años 1513 y 1515 son los dos cuernos que asoman por encima de la cabeza del hombre que lideró la liberación de los esclavos en Egipto. ¿Por qué el genio florentino le colocaría semejantes apéndices sobre la cabeza? Muy sencillo, por un garrafal error de traducción realizado once siglos antes por Jerónimo de Estridón.

Resulta que en el año 382 el papa Damaso I encargó a Jerónimo que realizase una traducción al latín de la Biblia del hebreo original. Ésta debía ser hecha en un lenguaje que fuese entendido por el vulgo (el pueblo llano), de ahí que el resultado final de la versión resultante fuese identificada como la Biblia Vulgata.

Cuando San Jerónimo le puso los cuernos a MoisésEl problema era que el religioso apenas tenía idea de hebreo y, a pesar de trasladarse a Belén para perfeccionar el idioma, cometió algunos fallos garrafales a la hora de traducir algunos pasajes, entre ellos el que relata cuando Moisés bajó del Monte Sinaí portando las tablas en las que se encontraban los Diez Mandamientos y en el que unos resplandecientes rayos de luz brotaban de su frente.

La palabra en hebreo con la que se refería a los rayos de luz es karan pero el perfecto desconocimiento del idioma por parte de Jerónimo hizo que éste confundiera tal término por el de keren cuyo significado es, efectivamente, cuernos. Por lo tanto Moisés, por obra y gracia de Jerónimo de Estridón pasó de tener un rayo de luz brotando de su frente a dos cuernos.

Cuando San Jerónimo le puso los cuernos a MoisésEste error de traducción llevó a que todos aquellos que conocieron posteriormente la historia de Moisés a través de la Vulgata creyesen que así era y muchas obras pictóricas y esculturas posteriores fueron realizadas con esos cuernos (entre ellas la mencionada de Miguel Ángel) y sin embargo aquellos artistas que utilizaron la Biblia en hebreo para documentarse le pusieron unos rayos de luz.

Pero éste no fue el único error cometido por Jerónimo de Estridón en la Biblia Vulgata, otro de los más sonados fue el que cometió cuando convirtió a la manzana en el ‘fruto prohibido’, tal y como os expliqué tiempo atrás en el post: ¿Sabías que fue un error de traducción lo que convirtió a la manzana en el ‘fruto prohibido’?

 

 

 

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Fuentes de las imágenes: Wikimedia commons (1) / Wikimedia commons (2) / Wikimedia commons (3)

¿Sabías que fue un error de traducción lo que convirtió a la manzana en el ‘fruto prohibido’?

¿Sabías que fue un error de traducción lo que convirtió a la manzana en el ‘fruto prohibido’?Estamos acostumbrados a escuchar desde siempre que la manzana está considerada como el ‘fruto prohibido’ debido a que Adán y Eva la comieron a pesar de habérselo prohibido Dios. Evidentemente, este es un argumento válido para aquellos que son creyentes y lo toman como referencia a su creacionismo a través de lo escrito en la Biblia.

Pero aun y todo, pasando por encima el detalle sobre sí lo que pone en las Sagradas Escrituras es cierto o no (dejemos por un momento nuestro escepticismo aparcado a un lado), si cogemos la Biblia original (escrita en hebreo) y la repasamos no hay ni un solo momento en el que aparezca nombrada la manzana como la fruta que dio origen al llamado ‘pecado original’.

Esto se debe a que fue un error de traducción, cuando en el año 382 d.C. Jerónimo de Estridón recibió el encargo por parte del papa Damaso I de realizar una versión en latín de la Biblia (la conocida como Vulgata, debido a que estaba escrita para el vulgo, modo de llamar al pueblo llano).

Jerónimo no dominaba el hebreo y, a pesar de trasladarse a Belén para aprenderlo y perfeccionarlo, hizo que en la transcripción de algunos pasajes cometiese algunos errores que han llevado a la confusión a lo largo de todos estos siglos.

Originalmente en el Génesis, aparece el pasaje en el que Dios indica a Adán y Eva que no deberán comer del fruto del árbol del bien y del mal. El término ‘mal’ fue traducido al latín vulgar por ‘malum’ que tanto servía para designar a un acto negativo como para llamar a una manzana, por lo que el vulgo que comenzó a leer la nueva versión de la Biblia se quedó con el significado de manzana.

Ya hace muchísimo tiempo que esto se conoce, pero se popularizó tanto el mito de la manzana que ha prevalecido el error y al final ha sido aceptado hasta por la propia Iglesia, que no ha hecho nada por enmendar el error.

Cabe destacar que la popularización de la manzana como fruta prohibida llegó a más personas gracias a la extensa obra pictórica que se realizó durante el ‘renacimiento’ en la que muchísimos fueron los artistas que plasmaron en cuadros la escena de Adán y Eva en el Jardín del Edén tomando una manzana del árbol mientras son observados por la serpiente que encarnaba al mal. Entre ellos el  pintor flamenco del siglo XVI, Michel Coxcie, que realizó la obra ‘El pecado original’ que he utilizado como imagen para ilustrar este post.

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons
Fuentes de consulta: cvc.cervantes.es / archief.rnw.nl / enlacejudio / wikipedia / gotquestions