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¿Cuál es el origen del popular ‘pan de gambas’ que sirven en los restaurantes chinos?

Raro es el restaurante chino en el que, al sentarte en la mesa y hacer la comanda, no te sirvan como aperitivo, mientras esperas la comida, una cesta conteniendo unas sabrosas cortezas blancas (o de algún color pastel como el rosa o azul celeste) y que son conocidas como ‘pan de gambas’.

¿Cuál es el origen del popular ‘pan de gambas’ que sirven en los restaurantes chinos?

Pero este snack, al igual que otros muchísimos platos que sirven en este tipo de restaurantes, no es originario de la cocina china, sino que son préstamos gastronómicos que los orientales hacen de otras cocinas de países de su entorno, sobre todo del sureste asiático.

Por ejemplo, es muy común encontrar en la carta de los restaurantes chino que sirvan sushi, cuyo origen es japonés, e incluso las famosas ‘galletas de la suerte’, tan vinculadas a los chinos, que, en realidad, son un invento que tiene poco más de un siglo (1909) y que se ideó en un restaurante japonés de San Francisco, tal y como os expliqué tiempo atrás en otro post: https://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/sabias-que-las-galletas-de-la-fortuna-chinas-no-se-inventaron-en-china

Con el pan de gambas ocurre prácticamente lo mismo y la popularización de los restaurantes chinos en occidente, en las últimas décadas, ha hecho que ese aperitivo haya quedado vinculado a su cocina.

Pero en realidad este snack es de origen sudasiático y varios son los países que se disputan ser los creadores del mismo, entre ellos Indonesia, Vietnam o Malasia, siendo los indonesios quienes, con mayor probabilidad, sean sus verdaderos creadores.

Allí se conoce como ‘krupuk’ y el origen de este término es onomatopéyico, ya que hace referencia al sonido crujiente que hace esas cortezas al ser mordidas.

En China, al igual que Malasia y otros países del entorno, es llamado ‘keropok’ e incluso podemos encontrar que son muy populares en los Países Bajos (donde es conocido como ‘kroepoek’) debido a las colonias que tuvieron los neerlandeses en el sureste asiático.

Aquí lo conocemos como ‘pan de gambas’ aunque, a decir verdad, los que nos sirven y comemos, poco o nada de gambas llevan.

Su composición es a base de una masa que se realiza con almidón de patata o tapioca, a la que se le mezcla una pasta realizada con restos de pescado o marisco, muy similar a la usada para hacer los ‘palitos de surimi’ o las conocidas como ‘gulas’ y de la que ya os hable tiempo atrás en otro post: https://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/conoces-el-origen-de-los-famosos-palitos-de-surimi. También suele añadirse algún tipo de sazonador o potenciador de sabor (como el glutamato monosódico) e incluso colorante. Todo ello, bien mezclado, sirve para hacer unos cilindros que, tras cocerse al vapor, son cortados en finos discos para posteriormente ser introducidos en una freidora con abundante aceite hirviendo y en donde cogen la característica forma ondulada y crujiente.

 

 

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Fuente de la imagen: dragonoriental

¿Conoces el origen de los famosos palitos de ‘surimi’? (y no, no llevan cangrejo)

¿De dónde proceden los famosos palitos de ‘surimi’?

Desde hace poco más de una década el surimi (o palitos de cangrejo, como también es conocido) se ha convertido en un elemento común en nuestra cocina, siendo incorporado en diversos platos, pero sobre todo en ensaladas.

A pesar de que en occidente su popularidad se alcanzó recién iniciado el siglo XXI cabe destacar que fueron inventados en 1969 y que, desde entonces, ya era muy común en muchas cocinas (sobre todo asiática).

El surimi se basa en distintas partes de diferentes pescados con los que se hace una masa tras picarlo muy fino (de hecho, el significado del término surimi es literalmente ‘carne picada’) y su proceso ya se utilizaba hace casi un milenio en la cocina japonesa.

Pero tal y como lo conocemos hoy en día, el surimi fue el resultado de una campaña realizada por el ‘Instituto Pesquero Experimental’ de Hokkaido (Japón) en el que se buscó en la década de 1960 una solución para dar salida a ciertos pescados que eran poco consumidos. Gracias a la idea de Nishitani Yōsuke se consiguió hacerlo procesándolo como hace casi mil años ya hacían sus antepasados.

El proceso del surimi consiste en desmenuzar diferentes pescados y hacer una pasta gelatinosa con todo ello, a la que se le añade varios aditivos, azúcar, proteína de soja, sorbitol, sal y una buena cantidad de glutamato monosódico (un potente aditivo alimentario muy utilizado en la cocina oriental y que en los últimos años también está siendo muy usada en occidente).

Después tan solo queda darle la forma: en barritas son los conocidos ‘palitos de cangrejo’ y como imitación de la langosta o las angulas (las famosas gulas), en definitiva todo es el mismo producto con diferente formas y a los que se le añade un aditivo u otro para potenciar más o menos su sabor.

El característico color rojo o naranja que aparece en el surimi está hecho con pimentón, con los colorantes alimentarios conocido como ‘tartrazina’ (E-102) o  carmín de cochinilla (E-120).

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons