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¿De dónde proviene la expresión ‘Calentar a alguien los cascos’?

Suele utilizarse la expresión ‘Calentar a alguien los cascos’ para indicar la acción de atosigar, malmeter, agobiar o inquietar a una persona diciéndole, insistentemente, una serie de cosas (por ejemplo, preocupaciones).

¿De dónde proviene la expresión ‘Calentar a alguien los cascos’?

Los cascos a los que hace alusión la locución no son los gorros (normalmente de metal o plástico resistente) que se colocan en la cabeza para protegerse (los soldados, para ir en moto…), sino a las pezuñas del caballo, comúnmente conocidas con ese término (que es donde van colocadas las herraduras).

Y es que originalmente la expresión no hacía alusión al hecho de calentarle la cabeza a alguien sino al hecho de forzar a un caballo (por ejemplo cabalgando en un largo viaje sin descanso o teniéndolo muchas horas entrenando). Las herraduras (que son de metal) con la fricción continua con el suelo acababan ‘calentándose’ y, por tanto, las pezuñas del equino (cascos) sufrirán daños.

Cabe destacar que uno de los muchos sinónimos que se le da al cráneo es el de casco (que proviene de ‘cáscara’, por ser lo que recubre la cabeza), esto es lo que hace pensar a algunas personas que la expresión hace referencia a calentar el cráneo y no al origen que realmente se le debe dar relacionado con los pezuñas de los caballos.

Debemos tener en cuenta que durante gran parte de la Historia los equinos formaron una parte muy importante en la vida de los seres humanos (ya fuese como medio de transporte o animal para ayudar en cualquier trabajo), por lo que podemos encontrarnos con un buen número de expresiones que utilizamos hoy en día y que proviene del mundo del caballo, como pueden ser las siguientes:

 

 

 

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El encéfalo y la personalidad, según Franz Joseph Gall [Anécdota]

El encéfalo y la personalidad según Franz Joseph Gall [Anécdota]El anatomista y fisiólogo de origen alemán Franz Joseph Gall, creador de la pseudociencia conocida como ‘frenología’, se vanagloriaba de conocer el carácter y aptitudes de las personas según la forma de la cabeza de éstas. Entre otras muchas cosas también fue conocido por ser autor de la famosa “protuberancia de las matemáticas”, con la que intentaba demostrar que la persona que poseía determinado tipo de cráneo tenía unas dotes innatas para el cálculo numérico.

En cierta ocasión realizó una visita al manicomio de Bicêtre con la intención de demostrar cómo era capaz de acertar sobre las tendencias criminales de los enfermos allí recluidos con un simple y rápido estudio de la forma del encéfalo.

Mientras exploraba a uno de ellos le preguntó:

«¿Por qué está usted aquí? En su cráneo no encuentro ningún tipo de locura»

«No le extrañe, doctor,- contestó el enfermo – porque esta no es mi cabeza, sino una que me puse para sustituir la que me cortaron durante la Revolución»

 

Fuente de la imagen: wikimedia commons