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¿De dónde proviene la expresión ‘Calentar a alguien los cascos’?

Suele utilizarse la expresión ‘Calentar a alguien los cascos’ para indicar la acción de atosigar, malmeter, agobiar o inquietar a una persona diciéndole, insistentemente, una serie de cosas (por ejemplo, preocupaciones).

¿De dónde proviene la expresión ‘Calentar a alguien los cascos’?

Los cascos a los que hace alusión la locución no son los gorros (normalmente de metal o plástico resistente) que se colocan en la cabeza para protegerse (los soldados, para ir en moto…), sino a las pezuñas del caballo, comúnmente conocidas con ese término (que es donde van colocadas las herraduras).

Y es que originalmente la expresión no hacía alusión al hecho de calentarle la cabeza a alguien sino al hecho de forzar a un caballo (por ejemplo cabalgando en un largo viaje sin descanso o teniéndolo muchas horas entrenando). Las herraduras (que son de metal) con la fricción continua con el suelo acababan ‘calentándose’ y, por tanto, las pezuñas del equino (cascos) sufrirán daños.

Cabe destacar que uno de los muchos sinónimos que se le da al cráneo es el de casco (que proviene de ‘cáscara’, por ser lo que recubre la cabeza), esto es lo que hace pensar a algunas personas que la expresión hace referencia a calentar el cráneo y no al origen que realmente se le debe dar relacionado con los pezuñas de los caballos.

Debemos tener en cuenta que durante gran parte de la Historia los equinos formaron una parte muy importante en la vida de los seres humanos (ya fuese como medio de transporte o animal para ayudar en cualquier trabajo), por lo que podemos encontrarnos con un buen número de expresiones que utilizamos hoy en día y que proviene del mundo del caballo, como pueden ser las siguientes:

 

 

 

Fuente de la imagen: pixabay

¿De dónde surge la expresión ‘estar mal de la chaveta’?

¿De dónde surge la expresión ‘estar mal de la chaveta’?A través de la página en Facebook de este blog, Merche Quinto me manda un mensaje en el que me pregunta sobre el origen de la expresión ‘estar mal de la chaveta’.

Utilizamos la expresión ‘estar mal de la chaveta’ para referirnos a alguien que está loco o no anda en su sano juicio.

Muchas son las personas que utilizan el término ‘chaveta’ como sinónimo de cabeza, aunque en realidad ambos vocablos no tienen nada que ver el uno con el otro (chaveta proviene del italiano ciavettallave pequeña, llavecita-).

Una chaveta es una clavija, pasador o pieza (también llamada llave) usada, entre las muchas utilidades que tiene, para poner como tope introduciéndola por un agujero o engranaje (por ejemplo en la barra de una sombrilla para que ésta no se cierre).

Hoy en día muchos son los mecanismos y máquinas donde se colocan las chavetas para su perfecto funcionamiento, aunque debemos tener en cuenta que su utilización es antiquísima, además de que en el pasado su uso era muchísimo mayor e incluso más necesario. Si por algún motivo alguno de esos pasadores/piezas se rompía provocaba que funcionasen mal o se desarmasen.

Ese contratiempo es lo que provocó que se hiciera un paralelismo entre el caos ocasionado tras estropearse, romperse o estar mal una chaveta (y por tanto no funcionaba bien el mecanismo) y el hecho de que alguien había perdido el juicio y algo no le funcionaba bien en la cabeza, surgiendo un sinfín de expresiones para referirse a ello: estar mal de la chaveta, perder la chaveta, andar mal de la chaveta, estar tocado de la chaveta, estar chaveta

 

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de la imagen: freedigitalphotos

¿Por qué no se puede evitar que, al dar una cabezadita estando sentados, la cabeza se nos vaya hacia delante?

A todo el mundo le ha pasado alguna vez: la conferencia es un poco aburrida o el viaje en tren no se acaba nunca. Uno cada vez va estando más cansado hasta que, al sentarse, se queda dormido. Entonces ocurre lo de siempre cuando pasamos del estado de vigilia al de sueño: nuestra musculatura se relaja y con ella también lo hace nuestro cuerpo. En circustancias normales, uno se acuesta para dormir y no surge ningún problema. Pero si estamos sentados o de pie, al ceder el aparato de sostén de la cabeza, ésta cae hacia delante, hacia detrás o a un lado. Esto se interpreta como un mecanismo de protección del cuerpo, ya que la posición normal del sueño es horizontal. Suele bastar con enderezar la cabeza caída para volver a ahuyentar el sueño. Sólo se mantiene ese efecto de somnolencia si se engaña al organismo a base de sostener la cabeza del durmiente o si la persona afectada adopta una postura ligeramente recostada.

 

 

 

Info extraída del libro: ¿Cuánto pesa una nube? de Iris Hammelmann
Editorial: Ma Non Troppo – ISBN: 9788496222878
Fuente de la imagen: Fotomaf de Mauro A. Fuentes