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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

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¿Cuál es el origen del término ‘notario’?

Conocemos como ‘notario’ a aquel profesional cuyo cometido es dar fe (mediante su presencia, rúbrica y correspondiente sello) en la firma y cierre de contratos y acuerdos (además de testamentos, compra-ventas, testimoniar actos jurídicos o extrajudiciales…).

¿Cuál es el origen del término ‘notario’?

En su origen, esta profesión le era encomendada a un súbdito quien iba tomando notas de todo lo que decía su señor para que quedasen registrados para la posteridad.

Ese es el motivo por el que el término notario proviene del latín ‘notarius’ cuyo significado literal es ‘el que toma notas’.

Personas que se han dedicado a tomar notas y dar fe de lo que otros han dicho o hecho ha habido muchísimos a lo largo de la historia, pero el personaje que podríamos decir que fue designado como el ‘primer notario’ se trata de Marco Tulio Tirón (en el siglo I a.C.), quien a lo largo de gran parte de su vida fue esclavo del famoso político y orador romano ‘Cicerón’ (aunque posteriormente le concedió la libertad –acto conocido como ‘manumisión’- y lo contrató como secretario y escribano).

Gracias a los escritos de Marco Tulio Tirón quedaron registrados los discursos y obra de Ciceron, los cuales han pasado a la posteridad.

Cabe destacar que, debido a la rapidez en la oratoria de Cicerón, Tirón tuvo que desarrollar una gran habilidad para escribir/recoger todo cuanto decía y hacía su amo de una forma veloz, por lo que acabó inventando un eficiente sistema de escritura (que con el paso del tiempo serviría para dar paso a la taquigrafía) con la que a través de un millar de signos podía transcribirlo todo.

Este curioso sistema fue bautizado como ‘Notæ tironianæ’ (Notas  Tironianas) y esto ha dado pie a que algunas personas, de forma errónea, crean que el término ‘notario’ proviene de mezclar ambos vocablos.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Cuál es el origen del término ‘ruborizarse’?

¿Cuál es el origen del término ‘ruborizarse’?

Se conoce como rubor al enrojecimiento de las mejillas (o el rostro en general) provocado por un momento de vergüenza que podemos sentir o por una situación embarazosa en la que nos encontremos. Esto ocurre debido a que nuestra piel cuenta con numerosas terminaciones nerviosas y vasos sanguíneos para irrigar la misma, cuando algunas personas se avergüenzan o se enfadan se les acelera el ritmo cardíaco produciéndose una vasodilatación en los capilares de la cara que origina ese característico enrojecimiento.

El término ‘ruborizarse’ proviene directamente del latín ‘rubor’ y hace referencia a la acción de ponerse rojo, ya que este vocablo significa literalmente ‘rojo/encarnado’. Del mismo también nacen otras palabras, como por ejemplo la usada para referirse a la piedra preciosa conocida como ‘rubí’ o la enfermedad infecciosa conocida como ‘rubeola’.

Pero no siempre se utilizó el término ‘rubor’ (y sus variantes) para hacer referencia al enrojecimiento que aparece por timidez o bochorno, sino que antiguamente también se usó la expresión ‘dar rubor a alguien’ para expresar el color en el que se le quedaba la piel a alguien después de haberle dado una paliza. De hecho el comediógrafo romano Tito Maccio Plauto, que vivió entre los siglos III y II a.C., la utiliza en su famosa obra ‘Captivi’: ‘In ruborem te totum dabo’ cuya traducción venía a decir: Te haré salir los colores, moleré a palos o zurciré a latigazos (tal y como recoge el Diccionario universal latino-español de Manuel de Valbuena)

Fue posteriormente (a partir del siglo I a.C.) cuando otros autores clásicos como Ovidio o Cicerón utilizaron el término rubor con el sentido que hoy en día ya le damos.

 

 

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Fuentes de consulta: cayetanogutierrez / etimologias.dechile (1) / etimologias.dechile (2) / RAE / Diccionario universal latino-español / Captivi de Plauto
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

Diez curiosas anécdotas de políticos de todos los tiempos (1)

Siguiendo la serie de post que empecé a publicar hace unas semanas sobre curiosas anécdotas protagonizadas por diferentes colectivos de personajes  famosos (filósofos, matemáticos, pintores , físicos y monarcas), hoy le toca el turno al gremio de los políticos, pero en esta ocasión lo haré en dos partes.

Aquí tenéis la primera. Espero que sean de vuestro gusto.

 

Lo que molestaba a Cánovas

El presidente del Consejo de Ministros, Antonio Cánovas del Castillo, recibió a unas mujeres que fueron a pedirle un favor, al mismo tiempo que que éstas se disculpaban por ello:
– ¡Ay, don Antonio! Debe usted de estar harto de nosotras, porque no dejamos de pedirle cosas.
El político, conocido también por su fina ironía, contestó:
– Señoras, a mí las mujeres no me molestan por lo que me piden, sino por lo que me niegan.

 

Descubridores de dinero

Durante la crisis económica de mediados del siglo XIX, un acreedor ansioso por cobrar la deuda que había contraído el gobierno con él le dijo a Ramón María Narváez, Presidente del Consejo de Ministros:
-España cuenta con hombres insignes, como Cristóbal Colón, que descubrió América. ¿Por qué nadie del gobierno descubre la manera de pagarnos?
Narváez le contestó:
-Mire usted, Colón descubrió América porque había una América que descubrir; nosotros no podemos descubrir dinero porque no lo hay.

 

Un árbol que tapaba las vistas

El político izquierdista, George Clemenceau tenía una casita de campo donde acudía a descansar en vacaciones. En la casa contigua vivía un sacerdote y en el jardín de éste crecía un enorme y frondoso árbol que tapaban las vistas desde el jardín de Clemenceau.
Cierto día, el político solicitó al religioso que cortase el árbol que tanto le molestaba y el cura decía que lo había plantado en su juventud. Era tal la insistencia para que lo cortase que, finalmente, el vecino accedió.
Y, apenado, dijo:
-Que nadie diga que fui un obstáculo para que Clemenceau viera el cielo, aunque fuera de lejos.

 

El mejor de los dos

Con motivo de la segunda vuelta de las elecciones del año 2002 a la presidencia de la república francesa, se celebró un debate televisado en el que, los dos contrincantes, Lionel Jospin y Jacques Chirac pondrían sobre la mesa sus diferentes programas electorales.
El candidato socialista Jospin se dirigió a su oponente, haciendo gala de su fair play, de la siguiente manera:
– Que gane el mejor.
– Gracias- respondió Chirac.

 

La aguda respuesta de Mao

Un diplomático se estaba entrevistando con el Presidente de la República Popular China, Mao Tse-tung, cuando le realizó la siguiente pregunta:
-¿Qué habría pasado si, en lugar de haber matado a Kennedy, hubieran matado a Kruschev?
-Hay una cosa que es segura: Onassis no se habría casado con la señora de Kruschev- respondió el líder chino

 

Diferencia entre desgracia y catástrofe

En cierta ocasión, le preguntaron al Primer Ministro Británico Benjamin Disraeli sobre la “diferencia ente una desgracia y una catástrofe”:
-Lo entenderá usted enseguida: Si Gladstone* cayera al río Támesis y se ahogara, eso sería una desgracia; pero si alguien lo sacara del agua, eso sería una catástrofe

*William Ewart Gladstone era el rival político de Disraeli

 

Los años pasan para todos

El político y escritor gaditano del siglo XIX, Antonio Alcalá Galiano se encontró con una conocida a la que no veía desde hacía más de veinte años y esta le espetó:
-Don Antonio, le encuentro muy viejo.
Él la observó y contestó:
-Tampoco usted está más joven. Le ocurre lo que a los que se embarcan por vez primera: que cuando el barco comienza su singladura les parece que es la tierra la que se va de ellos, y que ellos no se mueven.

 

Un cónsul preocupado

Dijo Cicerón en cierta ocasión:
-En toda la Historia hemos tenido sólo un cónsul, tan preocupado por el bien público que nunca durmió en el periodo de su consulado.
Le preguntaron quién había sido el cónsul.Y Cicerón dio el nombre:
– Caninio Resizio.
Se trataba de un romano que fue nombrado cónsul por la mañana y destituido esa misma tarde

 

Virtuoso orador

Conocida era la virtuosa facilidad para la oratoria de William Maxwell Evarts, que fue Secretario de Estado de los EE.UU. entre 1877 y 1881.
En cierta ocasión, tuvo que pronunciar un brindis tras la celebración del día de Acción de Gracias. Demostró su ingenio ante el resto de los comensales, diciendo:
-Le hemos dado toda nuestra atención a un pavo relleno de salvia, es hora de hacer caso de un sabio relleno de pavo.

 

La ropa interior de Gil Robles

En cierta ocasión, el Ministro de la Guerra durante la 2ª República, José María Gil Robles fue interrumpido por un contrincante político que le espetó:
-¡Su Señoría es de los que todavía lleva calzoncillos de seda!
A lo que Gil Robles replicó:
-No sabía que la esposa de Su Señoría fuese tan indiscreta

 

 

 

Fuentes y más anécdotas