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¿Cuál es el origen del término ‘ruborizarse’?

¿Cuál es el origen del término ‘ruborizarse’?

Se conoce como rubor al enrojecimiento de las mejillas (o el rostro en general) provocado por un momento de vergüenza que podemos sentir o por una situación embarazosa en la que nos encontremos. Esto ocurre debido a que nuestra piel cuenta con numerosas terminaciones nerviosas y vasos sanguíneos para irrigar la misma, cuando algunas personas se avergüenzan o se enfadan se les acelera el ritmo cardíaco produciéndose una vasodilatación en los capilares de la cara que origina ese característico enrojecimiento.

El término ‘ruborizarse’ proviene directamente del latín ‘rubor’ y hace referencia a la acción de ponerse rojo, ya que este vocablo significa literalmente ‘rojo/encarnado’. Del mismo también nacen otras palabras, como por ejemplo la usada para referirse a la piedra preciosa conocida como ‘rubí’ o la enfermedad infecciosa conocida como ‘rubeola’.

Pero no siempre se utilizó el término ‘rubor’ (y sus variantes) para hacer referencia al enrojecimiento que aparece por timidez o bochorno, sino que antiguamente también se usó la expresión ‘dar rubor a alguien’ para expresar el color en el que se le quedaba la piel a alguien después de haberle dado una paliza. De hecho el comediógrafo romano Tito Maccio Plauto, que vivió entre los siglos III y II a.C., la utiliza en su famosa obra ‘Captivi’: ‘In ruborem te totum dabo’ cuya traducción venía a decir: Te haré salir los colores, moleré a palos o zurciré a latigazos (tal y como recoge el Diccionario universal latino-español de Manuel de Valbuena)

Fue posteriormente (a partir del siglo I a.C.) cuando otros autores clásicos como Ovidio o Cicerón utilizaron el término rubor con el sentido que hoy en día ya le damos.

 

 

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Fuentes de consulta: cayetanogutierrez / etimologias.dechile (1) / etimologias.dechile (2) / RAE / Diccionario universal latino-español / Captivi de Plauto
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿De dónde surge llamar ‘eco’ a la repetición de un sonido?

¿De dónde surge llamar ‘eco’ a la repetición de un sonido?

Como bien sabréis, el ‘eco‘ consiste en la repetición de un sonido producida al ser reflejadas sus ondas por un obstáculo. Suele producirse ese eco cuando estamos en una habitación completamente vacía, en una cueva, un pozo o incluso un valle (entre otros muchos sitios) .

Pero este post no es para explicaros el motivo científico por el que se produce ese fenómeno acústico, sino el curioso y mitológico origen etimológico de por qué se le llama de ese modo.

Según encontramos en la Mitología Griega, Eco era una de las ninfas encargadas de custodiar las grutas y las montañas que destacó por ser una gran conversadora, razón por la que se le encomendó entretener a Hera, la celosa esposa de Zeus, mientras éste le era constantemente infiel.

Explica Ovidio, en su obra ‘La Metamorfosis’, que al enterarse Hera de la traición de su esposo y del papel jugado por Eco, castigó a la ninfa privándola de su don para mantener conversaciones, limitándola a decir simplemente las últimas palabras pronunciadas por los demás.

Esto provocó que Eco acabase viviendo sola y apartada en el bosque, hasta que cierto día vio a un joven y hermoso pastor llamado Narciso y del que se enamoró perdidamente. Pero el joven tan solo se amaba a sí mismo (de ahí el trastorno de personalidad conocido como ‘narcicismo’) y tras enterarse de los sentimientos que Eco profesaba por él decidió rechazarla, no sin antes reírse de ella.

Esto sumió en una profunda depresión a Eco, quien acabo ocultándose en una cueva y donde se dejó consumir hasta fallecer.

Es a raíz de esta fábula mitológica de donde surgió acuñar con el término ‘eco’ al fenómeno acústico por el cual se repite un sonido o palabra.

 

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El curioso y mitológico origen de la expresión ‘dormirse en los laureles’

El curioso y mitológico origen de la expresión ‘dormirse en los laureles’Tanto en la Antigua Roma como en la Antigua Grecia se tenía por costumbre agasajar a sus ciudadanos más ilustres y destacados (poetas, filósofos, deportistas, militares y políticos)  con una corona hecha con hojas de laurel.

Dicha distinción provenía de la leyenda de la mitología griega en la que Dafne fue transformada en un laurel y pasó a convertirse en el símbolo más preciado de distinción que se le entregaba a las personas más relevantes (el mito aparece explicado en el Libro I del poema ‘Las metamorfosis’, terminada en el año 8 a.C., y en la que a lo largo de quince libros el poeta romano Ovidio hacía un repaso a la Historia del mundo).

Era tal el valor simbólico que tenían estas coronas de laurel que incluso algunos líderes y emperadores se las auto otorgaban y las llevaban puestas en su cabeza.

El curioso y mitológico origen de la expresión ‘dormirse en los laureles’En algunas ocasiones las coronas con las que se premiaba el trabajo de alguien destacado eran realizadas en oro, por lo que las mismas tenían un altísimo valor y el que la recibía podía vivir un largo periodo de tiempo sin trabajar o esforzarse como hasta entonces, motivo por el que empezó a utilizarse la expresión ‘dormirse en los laureles’ para indicar ese letargo en el que se había sumido aquel que un día no muy lejano  había sido condecorado con ese solemne galardón.

Cabe destacar que no siempre las coronas eran de oro, ya que el propio laurel ya estaba considerado de por si como algo muy valioso (al menos simbólicamente) y aunque el valor material del premio no era suficiente como para retirarse de trabajar sí que provocaba que hubiese quien creyese que ya había alcanzado el tope de su carrera y dejaba de rendir y esforzarse al máximo, siendo acusado de que se había quedado dormido en los laureles.

Algunos fueron los militares romanos que gracias a una triunfal campaña recibieron la preciada corona pero tras dejar de esforzarse (dormirse) fueron degradados, castigados o retirados a la fuerza.

 

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