Archivo de septiembre, 2021

Esta sombra es mía. Cómo hacer las paces con los aspectos de ti que preferirías no ver

Este es el tercer post dedicado a la sombra humana. En el primero exploraba el problema de creernos que somos lo que queremos ser. En el segundo te daba una pauta básica para detectar la sombra psicológica. Una vez detectaste que estás bajo los efectos de tu sombra, te invito a considerar un sencillo proceso para arrojar luz a la misma e integrarla en tu ser.

En una ocasión, después de haber pasado la tarde con mi hija, llegué a casa y a la pregunta de mi pareja de qué tal la tarde, respondí, “bien, pero me ha puesto de los nervios que todo el rato quiere salirse con la suya”. A lo que él respondió, “Magda, tú también eres así, por eso esta parte de su carácter te molesta”. Tengo que decir que la coach soy yo y no él. En cualquier caso, me miré y me di cuenta de que había dado en el clavo: se trataba de un caso de sombra psicológica.

Chica de perfil

(Casper Nichols, UNSPLASH)

Para integrar tu sombra, es decir para neutralizar aquellos comportamientos de otros que te sacan de quicio y evolucionar, te propongo un proceso adaptado de Integral life que siempre funciona. Se llama 3, 2, 1 y trata de construir frases sobre lo que sucede en tercera persona del singular, en segunda persona y en primera, sin necesidad de compartirlas. En cada fase, date cuenta de cómo se transforman tu estado anímico y tensión corporal al pronunciarlas. En el caso del ejemplo sería:

3- LA PROYECCIÓN: El otro tiene la culpa: “Me cabreo porque todo el rato quiere salirse con la suya” o más en general sería “no soporto esto de ella”. Con esta frase, el mindset o actitud mental que se crea convierte a la persona que nos despierta la sombra en el “otro”, en el culpable de todo. Esta frase es la voz de la sombra y también nuestro punto de partida.

2- LA CONEXIÓN: Lo que haces me afecta: “Me siento irritada porque todo el rato quieres salirte con la tuya y yo me siento obligada a hacerlo”. Con esta frase nos conectamos con el otro compartiendo aquello que nos afecta, al tiempo que mostramos nuestra vulnerabilidad. Usando esta construcción gramatical, internamente el otro se convierte en un humano al que estamos hablando de igual a igual.

1- LO QUE OCURRE: Estoy proyectando en ti: “Me observo y me doy cuenta de que soy yo quien quiere salirse con la suya y por eso tu comportamiento me afecta y me altera.” En esta fase tomamos consciencia de que estamos proyectando esta forma de ser en el otro. Asumimos responsabilidad sobre la proyección integrando una parte de nuestro carácter que antes negábamos.

Una vez aprendas estas sencillas pautas puedes ponerlas en práctica en cualquier lugar y situación: mientras conduces y el coche de delante se salta un ceda,  con tus hijos en cualquier momento que te saquen de tus casillas, en el trabajo mientras tu colega chismorrea por teléfono y no te deja concentrar…

Al integrar tu sombra una y otra vez – te advierto que es un proceso que da para toda la vida -, te quedarás con dos subproductos comunes: la vergüenza y la culpa. Procesar ambas fruto del trabajo de la sombra es otra historia. Te cuento cómo hacerlo en mi próximo post.

 

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El otro no te saca de quicio, eres tú: Cómo detectar tu sombra


En mi post anterior explicaba porque es esencial que hagas el trabajo de la sombra, y de qué forma esta dimensión es imprescindible en mis programas de coaching.

En él, describía de qué forma Noemí, una de las personas a quienes acompaño reaccionaba de forma desproporcionada a los comentarios de su madre. No es casual, puesto que las relaciones íntimas son espacios ideales para la emergencia de la sombra, y particularmente las relaciones materno-filiales. Nuestros padres fueron las primeras fuerzas que nos empujaron a ocultar dimensiones de nuestro carácter a la sombra. Y nuestros hijos con sus comportamientos nos invitan a desenterrar estas facetas por nuestro bien. El sistema es impecable, si sabemos aprovecharlo, aunque el proceso sea harto doloroso.

¿Cómo sabemos que se trata de sombra? La regla del algodón es discernir si algo TE INFORMA o TE AFECTA:

 

 LO QUE SUCEDE TE INFORMA TE AFECTA (SOMBRA)
  • Un amigo se pone a criticar a un amigo en común.
  • Tomas nota y le explicas serenamente que no estás de acuerdo con su acción.
  • Te sientes violentado y te enfadas con él sin mostrarlo.
  • Tu hijo de cinco años no saluda a nadie cuando os encontráis a alguien por la calle.
  • Tomas nota de su creciente timidez, le quitas peso al tema y decides afrontarlo cuando el momento sea propicio.
  • Te ensañas con él y le dices que la próxima ve que repita este comportamiento se quedará sin ver dibujos.
  • Tu madre se queja a menudo de sus achaques de salud – bajo seguimiento médico.
  • Das cuenta de su edad avanzada, y la acentuación de su carácter y no le das más importancia.
  • Te indignas diciéndote que estás hasta el gorro, que a todos nos duelen cosas cuando envejecemos, diciéndote que tu madre es insoportable.

Cuando los comportamientos de los otros nos afectan, es decir, nos alteran generándonos emociones negativas tenemos un conflicto. Pero la culpa no es de tu hijo, de tu madre, ni del vecino. El conflicto no es con el otro, sino contigo mismo. El otro hace meramente de espejo de tus formas de ser no integradas, o lo que es lo mismo de tus sombras.

En el próximo post te explico un sencillo proceso para llevar luz a estos aspectos oscuros, y liberar toda la energía que contienen.

 

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No, no eres una buena persona y que lo sepas es fundamental

En mis posts recientes he explorado los problemas de creernos historias sobre nosotros mismos, cómo soltarlas y cómo crear narrativas que nos ayuden a desarrollarnos.

Con este artículo continúo la exploración de narrativas populares, historias que nos cuentan o nos contamos altamente perjudiciales. La de este post es: eres una buena persona.

LA HISTORIA DE NOEMÍ

Noemí a quien acompaño a través del coaching en un programa de seis meses llega a mi consulta alterada. Le pregunto ¿Cómo estás? “Bien” me dice, “pero…he tenido un ánimo horrible. Me siento tensa por el pico de trabajo que tengo y hablo de malas maneras a mis personas queridas. Siento que destruyo a los que quiero. Después me siento fatal,… intento contenerme pero no sé cómo hacerlo.”

Noemí proyecta la imagen de una mujer buena y formal. Educada, en buena forma física, elegantemente vestida y unas credenciales profesionales impecables. De actitud cándida y receptiva se ve a si misma como una buena persona, con principios y valores firmes. ¿Cómo puede ser que actúe de aquella forma cuando ella no es así? – se pregunta. Aquello que la desestabiliza es la aparición de su sombra.

Noemí ha llevado a la sombra  – es decir a su inconsciente – sus partes más destructivas, su intolerancia, su rabia, su descontento. El tipo de sombra al que me refiero es la sombra psicológica según Jung, que responde a todo aquello que “no eres” o lo contrario de lo que te dices ser, tu máscara o persona. Es decir si te crees una persona muy casta, seguro que tienes a la parte más promiscua en tu sombra. Si te dices que eres una persona muy paciente, guardarás a tu impaciencia e ira en tu sombra. Y etcétera. El problema con todas las cualidades que guardamos en la sombra es que generan tensión para mantener la autoimagen que ha creado el ego. Bajo presión se escapan y van por libre complicándote la vida.

Perfil humano detrás de cristal

(Stefano Pollio, UNSPLASH)

IGNORAR TU SOMBRA ES UNA MALA IDEA

Ignorar tu sombra es dejarte llevar por tus propias fuerzas mientras vas por la vida de ingenuo sobre tu verdadera naturaleza. Pero ingenuidad no es suficiente para protegerte de tu sombra en tiempos de normalidad, ni cuando las circunstancias te inviten a hacer algo de lo que te arrepentirás para siempre.

Arrojar luz a tu sombra significa desarticular el ego una y otra vez, sea cual sea tu nivel de consciencia – nueva sombra emerge con cada nuevo estado- , por esa razón el trabajo de la sombra es fundamental para tu evolución. En el próximo post te cuento como empezar.

 

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Tu jefe te pide ser más proactivo: ¿buena idea o chorrada de turno?


 

“¿Eres reactivo o proactivo? Este es el tema del programa de radio del Ofici de Viure – un referente en temas de crecimiento personal en Cataluña –en el que participé hace un par de días. En el post anterior exploré la reactividad. Hoy sigo explorando la segunda mitad de la ecuación: la proactividad.

Imaginemos que tu jefe te pide que seas más proactivo y no tienes ni idea de por donde empezar. La proactividad se define como la capacidad de anticiparse a las circunstancias, tener iniciativa y orientarse al cambio.

HACIA DÓNDE

Mientras que la reactividad se enfoca más en lo que no quieres, la proactividad se centra en aquello que quieres. La proactividad se anticipa al futuro de la única forma posible: creándolo.

Para poder ser proactivo, lo fundamental es saber hacia donde vas. En qué te enfocas. En el caso de tu jefe, entender cuál es el objetivo común: ¿se trata conseguir más clientes, abrir un nuevo mercado, mejorar la calidad o entregar los pedidos con menos tiempo?

En mi práctica de coaching constato una y otra vez lo común que es para los humanos no saber lo que queremos. No saber lo que se quiere es la receta perfecta para no tener foco, y perderte en la desgana, desapego, depresión,…o simplemente cuando vengan mal dadas.

PRACTICAR EL DESEAR

Tal vez te hayas frustrado muchas veces, en lo personal o en lo profesional. Si este es tu caso, dejar de querer, dejar de desear no es nunca la respuesta. Cuando tomas esta actitud es como si te encontraras el genio de la lámpara cada día y no supieras que deseo pedirle y portanto acabas desperdiciando la ocasión.

En cambio cuando sabes lo que quieres, puedes empezar preparar el terreno para que suceda. Tal vez quieras un montón de cosas, y no sabes cómo ordenar las prioridades.

LA EMOCIÓN COMO GUÍA

Imáginate que consigues aquello que quieres. ¿Cómo te sientes? ¿Te hará contento conseguirlo? ¿Será bueno para la organización, tus compañeros, los clientes, la sociedad en general? Deja que tus emociones te guíen, ellas son el marcador de si lo que quieres tiene energía, o no, y te ayudarán a ordenar prioridades de forma orgánica.

SIMPLICIDAD

¿Qué te gustaría crear y qué iniciativas puedes tomar al respecto? Puede ser algo tan sencillo como me gustaría ver la cocina de la oficina más ordenada, pues empiezo por ordenarla. O bien, me gustaría pasar más tiempo de calidad con mi pareja, pues empiezo por organizar un fin de semana para los dos sin niños. O veo una oportunidad en mi trabajo…qué puñeta, pues voy a ponerle horas extras para probarla.

El mundo esta lleno de problemas. La proactividad, entendida como la capacidad de alinar tu energía con la de la sociedad es una de las claves para resolverlos.

Quien sabe, puede que incluso tu jefe tenga razón 😉

 

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