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Ideología de género: Pablo Casado y el obispo de Cartagena

Por Pilar V. De Foronda

Este curso pasado me pidieron que participara en mesas de debate sobre ideología de género. A quienes nos gusta generar ciudadanía y la reflexión colectiva nos cuesta decir que no. En los debates posteriores a mi exposición, donde yo explicaba que la ideología de género es como algunos llaman a la filosofía política feminista, que solo busca la libertad de las mujeres para tomar decisiones sobre sus vidas y sobre sus cuerpos y el derecho a una vida libre de todo tipo de violencia, parte de la concurrencia rebatía mis argumentos explicándome que la ideología de género prohibía a su nieta vestirse de rosa o era una confabulación desde la ONU a través de la cual se permitía que cualquiera pudiera elegir su sexo o, lo que es peor, podía decirle a sus niños y niñas que podían cambiar su pene por su vagina.

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¿Quién tiene prejuicios?

Por Alejandra Luengo Alejandra Luengo

Los prejuicios respecto a lo que se debe y no se debe ser, comportar, actuar, pensar, etc., están inmersos en cada persona mucho más profundamente de lo que creemos, afectando en cada decisión que tomamos, por pequeña que sea. El aspecto más relevante es que a menudo ni somos conscientes de tenerlos, y decidimos un tipo de comportamiento guiados por ellos; pudiendo tener consecuencias negativas para otras personas, para uno mismo, y para toda la sociedad.

Cartel de la película 'Las mujeres de verdad tienen curvas'.

Cartel de la película ‘Las mujeres de verdad tienen curvas’.

El otro día en una comida me contaban que un chico había sido padre y que no solicitó los veinte días de permiso de paternidad por las represalias que eso pudiese tener en su empresa, ya que ninguno de sus compañeros lo hacía. Hace unos meses una mujer me decía en terapia lo culpable que se siente por el volumen de trabajo que tiene y lo poco que ve a sus hijos, cuando el marido es el que pasa más tiempo con ellos. Mujeres inmigrantes que se responsabilizan de mantener a toda su familia en el país de origen y que no se permiten nada para ellas, niños que preguntan a sus progenitores cómo hacen el amor dos mujeres o dos hombres y obtienen silencio por respuesta, mujeres que toman la iniciativa para tener relaciones sexuales y son vistas como fáciles o busconas, un padre de familia que se siente hundido al estar en desempleo al ser visto como el único responsable del mantenimiento económico de su familia, mujeres maduras sin pareja a las que se les adjudica una “tara” sin valorar la opción y elección personal de no mantener una relación afectiva estable, organismos públicos o privados que no promueven el ascenso de mujeres a puestos directivos por ser madres, chicas musulmanas que llevan el velo y son vistas como raras o peligrosas, adolescentes que reniegan de su cuerpo por no cumplir con los modelos que aparecen en la publicidad y en los medios de comunicación, etc.

Algunos ejemplos, pequeños detalles, respuestas puntuales que siguen cargadas de prejuicios sobre lo que deben y no deben de ser los hombres y las mujeres, las madres y los padres, las culturas, las religiones, las parejas, las familias, el trabajo, las relaciones sexuales, la educación, el deporte, etc.

Los prejuicios abarcan diferentes secciones. Son ideas que sirven para establecer un juicio antes de que sea fundado, o experimentado. Pasan de generación en generación, ya que los adquirimos de personas relevantes para nosotros, en un contexto y momento determinado que no tiene por qué ser exclusivamente en la niñez; por ejemplo, si voy de viaje y mi guía me comenta de una ciudad donde sus habitantes son muy peligrosos, sin haberlo experimentado en persona, es fácil que  integre que me tendré que alejar de personas de ese lugar. Se acaba asumiendo entonces esa idea como propia.

Realmente funciona para la persona que prejuzga ya que le simplifica la vida: ‘Esto es bueno, esto es malo, esto es peligroso, esto es lo correcto, esto es lo incorrecto.…’ De esa forma los prejuicios pueden servir para facilitarnos la vida, darnos seguridad, y protegernos, pero también nos limitan, ya que no dejan de ser ideas que nos implican decidir, responder, y comportarnos de determinada manera muy sesgada. Además  suelen ser bastante estables, aunque haya distintas pruebas en contra que lo pudiesen refutar.

Hay países donde la amistad entre un hombre y una mujer fuera de lo que es una relación conyugal es mal vista y castigada. Otros, incluido España, donde muchas mujeres son asesinadas cuando empiezan a decir no, porque siguen siendo consideradas una propiedad de su pareja. A la mujer frecuentemente se le ve como un objeto (de satisfacción, de cuidado..), en vez de sujeto, donde se realza su apariencia física, antes que su inteligencia.

Prejuicios que están en la familia, en el colegio, en las relaciones laborales, en la pareja, en la publicidad, en todas las sociedades, y que debemos de reflexionar en cómo nos afectan y limitan.

Y tú, ¿qué prejuicios tienes?

Alejandra Luengo. Psicóloga clínica,  combino la atención psicológica en servicios públicos con la consulta privada. Creo firmemente que se pueden cambiar las cosas y en esa dirección camino. Autora del blog unterapeutafiel.