Reflexiones de una librera Reflexiones de una librera

Reflexiones de una librera
actualizada y decidida a interactuar
con el prójimo a librazos,
ya sea entre anaqueles o travestida
en iRegina, su réplica digital

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“¿Tienes’De noche con el tabernáculo’, de Saúl Alister?”

Sonsacar el título de un libro sin despertar sospechas a quien es, además de fuente, destinatario del regalo es más difícil de lo que parece.

Si con las recomendaciones boca-oreja las probabilidades de plantarse ante el librero con el título/autor erróneo o incompleto son muchas, cuando la información se ha cazado literalmente al vuelo y con algún que otro intermediario el resultado roza muchas veces el surrealismo bibliófilo.

Quizá por eso en reginaexlibrislandia nos estamos convirtiendo en unos virtuosos de la descodificación de mensajes cifrados y auténticos expertos en el mítico juego del ‘teléfono estropeado’. Sin duda, lo mejor de todo son los patinazos en sí, tanto los nuestros como los de nuestros clientes.

La última fue hace apenas unas horas, cuando dos chicos y una chica irrumpieron en mis confines cargados de bolsas. Apenas levanté el pelucón de mi escritorio y la mujer, erigida en portavoz, dio un paso al frente y rompió el fuego:

Clienta: Hola, buenas..Regina: ¡Hola! ¿Qué tal?

Clienta: Bien. ¿Te puedo preguntar por un libro?

R.: ¡Claro, dime!

C.: Buscamos De noche con el tabernáculo, de Saúl Alister

R.: ¿De Saúl Alister?

C.: Si, bueno, algo así.

R.: ¿No será La noche del Oráculo, de Paul Auster?

C.: Uy, pues ahora que lo dices… Sí, creo que habló de ese. Pero dame un segundo

En ese segundo dio media vuelta y, justo cuando me daba la espalda, estalló en una sonora carcajada que dejó atónitos a sus dos acompañantes.

Un minuto después estaban los tres riendo y repitiendo a voces:

“¡¡¡¡De noche con el tabernácullo!!!! ja, ja, ja ¡¡¡¡De noche con el tabernácullo!!!! Esto le va a gustar más a Rodrigo que el libro en sí… ja, ja, ja”

Y, claro, apenas habían abandonado ellos tres mis confines y ya estaba yo, que frente a ellos me mantuve en modo esfinge, despatarrada bajo el escritorio y con el pelucón erizado, tratando sin éxito de reproducir la escena previa a otro de mis libreros.

Cuando por fin logré balbucir algo más que ‘ALISTER-TABERNACULO-AUSTERORÁCULO” nos tocaba echar el cierre. Y lo hicimos… ¡a carcajadas!

Y vosotros, queridos, ¿habéis protagonizado alguna distorsión similar? ¿Qué técnicas utilizáis para sonsacar títulos para regalos?