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La ruta del peligro múltiple

Por Tania Sordo Ruz

Con las pretensiones de Trump de construir muros, tanto visibles como simbólicos, muchos líderes y lideresas europeos se están llevando las manos a la cabeza por el trato que el gobierno de Estados Unidos está dando a las personas migrantes y refugiadas. Mientras, paradójicamente, en Europa se cierran fronteras, existen numerosos muros y vallas,  y vivimos una violación masiva y continua de los derechos humanos de las personas que llegan a nuestro territorio en busca de refugio.

Una refugiada siria abraza a su hijo en un edificio abandonado en Atenas. Imagen de Laura Martínez Valero / Women’s Link Worldwide

En Women’s Link Worldwide hemos documentado la violencia específica que sufren las mujeres y niñas migrantes y refugiadas en territorio europeo. Tienen mayor riesgo de ser víctimas de trata con fines de explotación sexual, de ver vulnerados sus derechos sexuales y reproductivos o de que se obstaculice su derecho al asilo, simplemente por ser mujeres. Además, las precarias condiciones de alojamiento, aseo, iluminación y seguridad en los campamentos las ponen en riesgo ante la violencia sexual. El acceso a servicios de salud es mínimo, las mujeres embarazadas no están recibiendo tratamiento médico adecuado y tampoco hay asistencia médica para bebés recién nacidos y niños pequeños, que se encuentran expuestos a múltiples enfermedades.

Sin embargo, la Unión Europea y sus instituciones han ignorado de forma sistemática esta situación, tomando decisiones basadas en intereses políticos y económicos, y no en los derechos humanos. El Acuerdo entre la Unión Europea y Turquía es uno de los máximos exponentes de estas decisiones. Por ello, desde Women’s Link interpusimos una queja ante la Defensora del Pueblo Europeo en la que exigimos que la Comisión Europea llevara a cabo una evaluación del impacto que el Acuerdo ha tenido en las vidas de las mujeres y las niñas, como debería haber hecho desde el inicio.

La Defensora admitió nuestra queja, inició una investigación y recientemente ha emitido su decisión, que ha sido muy clara: la Comisión no ha cumplido sus obligaciones con los derechos humanos. A partir de ahora, mientras el Acuerdo esté vigente, la Comisión tiene la obligación de incluir en sus informes una sección independiente centrada en el respeto de los derechos humanos, con una perspectiva de género y de protección de los niños y las niñas.

La Comisión ha anunciado que presentará su próximo informe en marzo. A la espera de dicho informe, continuaremos vigilantes para lograr que la decisión de la Defensora del Pueblo Europeo se convierta en una nueva oportunidad para la Unión Europea de hacer las cosas bien. Es el momento de que actúe conforme a sus principios y valores y demuestre que le interesa proteger a las personas y no a los muros.

Tania Sordo Ruz es abogada de Women’s Link Worldwide 

San Valentín como oportunidad

Por Bethan Cansfield y Lourdes Montero

Hoy, en numerosos países, muchas parejas celebrarán el día de San Valentín, también conocido como ‘El día de los enamorados’ en algunos países de América Latina. Aunque supone una gran oportunidad para promover las relaciones sentimentales saludables, también es un momento importante para llamar la atención sobre la crisis que afecta a mujeres y niñas de todo el mundo. El 30% de las mujeres experimentará en algún momento de su vida violencia física o sexual a manos de su pareja, ex pareja o esposo.

Un grupo de jóvenes de Bolivia muestra el mural que acaba de pintar en una calle de La Paz (Bolivia): Busca tu final feliz. Imagen de Sandrine Muir-Bouchard, 2017.

En este 30% no se incluye el control coercitivo. Una forma de dominación que se consigue a través de la intimidación, el aislamiento, la degradación y la privación, así como el control psicológico y económico. Así que, aunque esta cifra pueda resultar sorprendente, no es más que la punta del iceberg.

Las violencias contra la pareja no tienen una única causa, sin embargo está demostrado que uno de los factores que ayuda a predecir este tipo de violencias es el hecho de compartir creencias discriminatorias (convenciones sociales) sobre lo que se considera normal y adecuado en una relación. Ejemplos de estas creencias son la idea de que un hombre tiene derecho a ejercer poder sobre una mujer o que puede disciplinarla. En algunas sociedades del mundo se defiende que los celos y el control por parte de los hombres son una forma de mostrar afecto. Y las películas, la música y las telenovelas fomentan esta imagen, al igual que la familia y las amistades.

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Las palabras sanadoras de las mujeres de Colombia

Por Belén de la Banda

Miles de mujeres están dejando atrás en Colombia el que parecía un destino inexorable de víctimas. En unos años han superado todos los tipos -los más extremos- de violencia, de marginación, de subordinación, de desprecio y maltrato en el ámbito público y en el privado. Han logrado participar de manera activa y determinante en el camino hacia la paz en su país, para salir de un terrible conflicto bélico.

Mujeres con los pies en la tierra han hecho realidad el proceso de paz en Colombia. Imagen del proyecto Mujeres al frente, de Lula Gómez.

Nada es fácil para ellas aún hoy, pero las mujeres de Colombia han conseguido contribuir a la paz cambiándole el ADN al proceso. Un proceso de paz que pretendía pasar por encima de ellas como lo había hecho la guerra. La inteligencia colectiva de las mujeres colombianas logró hacer entender que una paz sin ellas no tenía ninguna oportunidad de ser auténtica, o de durar.

La paz en Colombia no puede dejar a un lado a mujeres como Patricia Guerrero, que fue jueza y que creó la Ciudad de las Mujeres para permitirles vivir en paz en los peores tiempos del país. O Nelly Velandia, la voz de seis millones de mujeres campesinas. O Mayerlis Angarita, que sobrevivió al conflicto y fundó Narrar para vivir, o la luchadora Luz Marina Bernal, que inició una lucha que aún no termina para reivindicar la memoria de su hijo asesinado en un ‘falso positivo’. O Beatriz Montoya, Vera Grabe, Luz Marina Becerra… Cada una de ellas con un trauma y un dolor imposible de medir a sus espaldas, han protagonizado trayectorias impresionantes. Y cada una ha pensado la paz y la ha compartido. Y ha exigido compartirla cuando nadie le invitaba a estar en ese proceso.

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Mutilación genital femenina, aquí y ahora

Por Lorena Moncholí

Hoy, 6 de febrero, es el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina. Según datos de Naciones Unidas, en el mundo se calcula que hay al menos 200 millones de niñas y mujeres mutiladas, y en la actualidad, cada año, se le mutilan los genitales a tres millones de niñas.

Son muchísimos los esfuerzos que a nivel institucional e internacional se están realizando para acabar con esta barbarie y numerosos estados, entre ellos España, regulan estas prácticas como delito y las persiguen incluso si han sido cometidas fuera de sus fronteras.

Representación de arte callejero sobre el parto. Imagen de Katie Montgomery.

Sin embargo, la Mutilación Genital Femenina no es sólo la ablación del clítoris y no podemos seguir centrados en un discurso que obvia otras formas de violencia contra las mujeres y sus genitales, como, por ejemplo, la práctica de las episiotomías innecesarias y por rutina que se realizan en la atención al parto en la mayor parte del mundo. En la Declaración de ONU-Mujeres de 2010 se recomendó a los Estados miembros de las Naciones Unidas que definieran la mutilación genital femenina en sus leyes como ‘todo procedimiento, realizado dentro o fuera de una institución médica, que entrañe la ablación total o parcial de los genitales externos femeninos o cualquier otra intervención en los órganos genitales femeninos que no responda a motivos médicos’.

Así lo hace, de hecho, nuestro Código Penal que se refiere a la ‘mutilación genital‘ en ‘cualquiera de sus manifestaciones’. Hoy, las mujeres occidentales miramos a África preguntándonos cuando acabará su tragedia de mutilación… cuando estamos viviendo la nuestra propia sin inmutarnos. Nos enorgullecemos, con razón,  de que nuestros jueces traspasen nuestras fronteras para perseguir este delito, y no somos capaces de denunciar las miles de mutilaciones que se producen a diario en nuestros propios paritorios.

En 2015 el Ministerio de Sanidad reconoció que en los Hospitales públicos españoles el índice de episiotomías que se realizaban en la atención de partos normales (sin riesgo) llegaba a un increíble 41,9%, superando con creces el estándar de calidad fijado en menos del 15%. En su informe insiste en que la episiotomía sistemática y rutinaria carece de evidencia que la justifique y que implica complicaciones y efectos adversos a corto y largo plazo, que se están subestimando por los profesionales sanitarios, como disfunción del esfínter anal, incontinencia urinaria y dispareunia y mayor frecuencia de desgarros de tercer y cuarto grado.

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La bicicleta que cambia la vida

Por Bárbara Lazcano

Ana tiene 15 años y nunca se había subido a una bicicleta. Cuando empezó con los talleres de ciclismo en el marco del proyecto “Chicas Bici-bles” la vimos caerse una y otra vez. Pero también la vimos levantarse. A casi un año de que aprendió a rodar con el resto del equipo de Promoción Juvenil Comunitaria de SiKanda, Ana platica que le gusta andar en bicicleta porque le sirve para distraerse, “Si tengo problemas, me voy en mi bici”.

Vista desde la cima del vertedero de Oaxaca. Imagen del proyecto Chicas Bici-bles de SiKanda.

La bicicleta puede ser una herramienta de transformación muy poderosa. Ayuda a derribar todo tipo de barreras, tanto personales, como de género. Nos permite combatir la violencia, la discriminación y forjar comunidad. Es por ello que nació Chicas Bici-bles, proyecto dirigido a adolescentes que viven y estudian en la zona alrededor del basurero más grande del estado de Oaxaca.

Trabajo en equipo. Imagen de SiKanda.

Buscando fortalecer la autonomía y empoderar a las jóvenes, el proyecto brinda durante dos años capacitación y acompañamiento.  Como dice Adriana, “Al principio van a tener miedo. Como se van subiendo en la bici se van a sentir más seguras de sí mismas y van a agarrar más valor de andar solas en las calles o carreteras, o en cualquier lugar donde vayan”.

Las Chicas Bici-bles no sólo aprenden a rodar juntas. Participan en talleres sobre derechos humanos, género, derechos sexuales y reproductivos, habilidades para la vida y prevención de violencia. Forman parte de un equipo de Promoción Juvenil Comunitaria, en donde comparten con sus pares lo aprendido y organizan actividades dentro y fuera de las escuelas.

Todo lo anterior sucede en el municipio de Villa de Zaachila, donde se encuentra un basurero que recibe alrededor de 700 toneladas de residuos, provenientes de más de 20 municipios, todos los días.

SiKanda, asociación civil oaxaqueña, trabaja en la zona desde su fundación en 2009. Desde hace cuatro años, implementa proyectos junto con las y los jóvenes de la localidad. Un reto particularmente grande es enfrentar la inequidad y violencia de género. Por ello, Chicas Bici-bles promueve que las jóvenes mujeres se hagan visibles a nivel local, apropiándose de una herramienta que normalmente sólo sus pares hombres utilizan con regularidad: la bicicleta.

Durante dos años las y los Promotores Juveniles participan en el programa. Con sus bicis idénticas, cascos y chalecos fosforescentes, es difícil no detenerse para mirarles pasar. Al rodar por su comunidad se reapropian y resiginifican el espacio. Al hacerlo juntas, construyen familia y comunidad.  

En febrero de 2017, el nuevo equipo de Chicas Bici-bles estará listo para recibir sus corceles de aluminio.

Este proyecto necesita apoyo. Es posible adoptarlo compartiéndolo o haciendo una donación.  Más información en la web Si-Kanda.org, en la página de Facebook de la organización o en twitter: @sikanda_oaxaca

Bárbara Lazcano es maestra en Desarrollo Local por la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH). Actualmente colabora con Solidaridad Internacional Kanda A.C. (SiKanda) como Coordinadora de Comunicación y Vinculación.

La última mirada

Por Beatriz Blanco

‘Me harté, me di cuenta de con quién había estado, y en quién me había convertido. Dejé que alguien al que todavía amaba me destruyera mi mundo, mis amigos y mi cabeza. Me levanté, cogí mi abrigo, las llaves, y el dinero que tenía guardado para una ocasión especial  y ésta lo era. Me di cuenta de ello cuando caminaba, esta vez un poco más orientada a pedir ayuda…’

Estas palabras pertenecen Encarna, uno de los personajes de la obra ‘Mírame a los ojos’  que se podrá ver el próximo viernes 27 de enero en el Círculo Catalán en Madrid (Plaza de España 6-1ª) a las 20:30.

Una escena de la obra ‘Mírame a los ojos’, que se representa el viernes 27 de enero en Madrid a beneficio de la organización Luz Casanova.

Representada por la asociación sin ánimo de lucro Recrearte, el texto está basado en hechos reales  y combina testimonios, vídeos, poemas y actuaciones musicales. Su objetivo es sensibilizar contra la violencia de género, delito que acabó en 2016 con 44 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas, según datos del Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad.

Perseguimos un objetivo, y es que todas las mujeres y hombres que vean esta obra aumenten su capacidad crítica, se empoderen como mujeres y hombres, y la expresen contra la sociedad que las discrimina; además de que reivindiquen relaciones de buen trato en todos los ámbitos de participación, así como la igualdad de oportunidades para todos y todas’, se dice al principio de la representación.

Otro de los personajes, la hija de Sara, una víctima de la violencia de género, explica que su madre ‘dice que no es ella la que ha cambiado, que es el país el que ha cambiado. Se casó en un país en el que no se hablaba de malos tratos sino de ‘débito conyugal’. ‘No te metas’, decían los vecinos cuando alguien oía gritos. ‘No te metas’: era el lema de aquella época. Ella ya estaba metida’

Erradicar la violencia de género es sencillo, quizás por eso es tan complicado, porque no exige fórmulas extrañas ni planteamientos sofisticados, sólo presencia, palabras y compromiso con la igualdad y con el resto de los valores que deben articular la convivencia’, se explica en el texto.

Educar en igualdad es la mejor prevención contra la violencia de género. Formación y sensibilización son herramientas que no deben faltar desde los primeros años de vida para erradicar los roles que como sociedad, se asumen desde la infancia y que, en el fondo son los responsables ya que confunden la violencia física o psíquica con los estereotipos masculinos y femeninos de control y sumisión y, por tanto los toleran.

Los autores de ‘Mírame a los ojos’ tienen muy clara esta situación: ‘queremos alcanzar dos metas: por un lado reducir la tolerancia social hacia la violencia de género visualizándola en todas sus formas, no sólo en los casos graves, que son los que llegan a los medios de comunicación; y por otro concienciar a la sociedad para que denuncien formalmente los casos de violencia de género’.

La obra se representa el próximo viernes 27 de enero en Madrid tras dos años de gira por toda España.  Los beneficios obtenidos con la representación se donarán a la Fundación Luz Casanova,  una entidad sin ánimo de lucro que intenta conseguir el desarrollo personal y la inclusión social de mujeres y adolescentes víctimas de violencia de género. Esta organización trabaja en este ámbito desde 2007, aunque desde 1924 tiene presencia en la sociedad con una importante red de personas voluntarias para dar respuesta a las necesidades de cada momento.

Beatriz Blanco es periodista especializada en violencia de género.

Nosotros mismos

Por Barbijaputa

Unas semanas atrás, encontré y compartí en redes sociales este video que me impresionó. Cuenta la historia de una mujer en circunstancias terribles:

El video forma parte de una campaña de Oxfam Intermón en la que diferentes actrices y actores internacionales interpretaban textos escritos por refugiadas y refugiados respectivamente contando sus experiencias para que los demás nos pusiéramos con más facilidad en sus zapatos.

Me dio la triste impresión de que necesitamos ver a rostros conocidos y blancos para empatizar con la situación de las personas que buscan refugio. Es como si al pertenecer a países en conflicto diéramos por hecho que están habituados al horror, a la guerra, a la metralla en sus cuerpos y al sonido de las bombas. Como si a esas personas les doliera menos de lo que nos dolería a nosotros.

Que veamos normal la necesidad esta campaña o que ni nos percatemos de lo horrible del asunto demuestra que donde realmente se ha instalado la insensibilidad es en esta parte del mundo, y sin necesidad de guerras, conflictos o metrallas en nuestros cuerpos. Porque a las heridas, a las pérdidas personales y materiales, al aislamiento, al frío y al miedo no se acostumbra nadie nunca. Y con ello viven miles y miles de personas en estos momentos, sin siquiera la esperanza de que su situación cambie.

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Hermanas

Por Rosel Murillo Lechuga

Es más fácil llegar a entenderse que ver una ola en el desierto.

Al menos así debería de ser, pues somos la raza evolucionada, con capacidades que otros seres de la tierra no han llegado a alcanzar, hemos desarrollado un idioma para comunicarnos, pero el don no lo es todo, hay que saber utilizarlo. ¿será que no estamos tan evolucionados? Será que nuestras emociones se quedaron en Atapuerca.

Las actrices Andrea Hermoso y Lucía Esteso en una imagen promocional de la obra ‘Perdóname cuando me haya ido’, de Rosel Murillo Lechuga.

La obra de teatro Perdóname cuando me haya ido dibuja la profunda incomunicación de dos hermanas que hace casi una década que no se hablan. ¿Y por qué no se hablan? Pues como casi la mayoría de las personas que conocemos enfadadas, o como nosotros mismos con otros. No se hablan porque no se escuchan, porque no se entienden, porque no se han puesto en el lugar del otro. Emma (interpretada por Lucía Esteso) decidió vivir su vida y marcharse de casa para buscar fuera lo que dentro no podía conseguir. Marta (interpretada por Andrea Hermoso), más pequeña, permaneció en la casa desempeñando las tareas que por obligación, tras la ausencia de su hermana, le había tocado asumir.

Un golpe en la puerta y las palabras al aire. Es curioso como entorpecemos a la facilidad y somos capaces de hacer ligeras las cosas más complicadas. Ese es el ser humano. Es complicado retomar una conversación después de diez años, ¿pero cómo acabar con la ausencia de palabra entre dos personas que no se hablan desde hace una década? Sólo una palabra es liberadora de todo el peso que nos acompaña la mayoría de las veces.

Un perdón es capaz de aliviar la carga más pesada, reponer el corazón más dañado.  Hemos construido palabras cortas, fáciles de pronunciar para arreglar los mayores daños y que así no sean tan difíciles de pronunciar, como perdón, gracias, te quiero… Prueben delante de un espejo primero, y luego prueben a mirar a los  ojos que fijamente te miran, y pide perdón. No es tan difícil, y la recompensa es mayor.

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Una ruta entre mujeres

Por Patricia Reyes

Mientras deshago la maleta, multitud de imágenes regresan a mi cabeza. Me doy cuenta de que en ellas aparecen siempre mujeres. Mujeres, las diputadas que decidimos viajar con Oxfam Intermón. Mujeres, las representantes de esta ONG que vinieron con nosotras. Mujeres, las que nos sirvieron de guía en esta ruta maravillosa y sobre todo, mujeres sirias que escapan de la muerte para encontrarse con otro tipo de muerte en vida: la falta de libertad. Para ellas, esta falta de libertad es doble, la que ya sufren en su entorno por el hecho de ser mujer y la de vivir  en un campo de refugiados.

Patricia Reyes, junto con otras dos diputadas, visita el centro comunitario de ARDD (Arab Reinaissance for Democracy & Development) en Jordania, donde defienden el acceso de las mujeres a la justicia. Imagen de Jorge Fernández Mayoral.

Hemos vivido emociones fuertes en apenas cinco días y de repente, soy consciente de que no he tenido tiempo de analizar todas esas sensaciones. Intento hacerlo a través de las imágenes que vuelven ahora a mi mente.

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Activismo contra la violencia de género

Flor de Torres

Cada vez que me llega una nueva noticia, desgarradora, del presunto asesinato de una mujer, recuerdo las palabras del maestro Eduardo Galeano, que nos dejó el testimonio  de su inmensa coherencia y compromiso contra la violencia de género en reflexiones tan contundentes como esta:

‘Hay criminales que proclaman tan campantes: “la maté porque era mía”. Así nomás, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de toda propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer.

Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar: “La maté por miedo”, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo’

2017 ya comienza a formar parte de esta dolorosa estadística de violencia hacia las mujeres. Y todo esto cuando aún no nos hemos recuperado de las imágenes de los últimos meses. Como las que hemos visto en la historia de  Esther al  volver a su casa de Alicante: vil y cobardemente esperada por su  maltratador  en el ascensor. Golpeada, arrastrada, empujada, humillada, masacrada, cosificada, maltratada y denigrada. Víctima de golpes directos y certeros que se dirigían contra su integridad física y de la misma forma contra su integridad moral.

Protesta contra los feminicidios. Imagen de J. C.

Esa imagen de la violencia de género a la  que Esther puso rostro, con esas imágenes grabadas en el portal de su casa, es la historia que  normalmente no se ve,  pero que es tan real y trágica como la de cada una de  las mujeres asesinadas.

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