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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

Españoles por el mundo: la maldición de la Bundesliga y Michu le quita el sitio a Soldado

No están teniendo excesiva suerte los españoles de la liga alemana en este inicio de temporada. A la lesión de Thiago nada más empezar el curso le siguió la de Javi Martínez, que apenas ha disputado 5 minutos en la Bundesliga. El siguiente en unirse a esta desafortunada lista ha sido Alvaro Domínguez.

El central del Borussia Monchendgladbach se rompió la clavícula en el partido de su equipo ante el Borussia Dortmund tras un choque con Robert Lewandowski y estará de baja los próximos tres meses. Malas noticias para el exjugador rojiblanco, pero al menos vio como su equipo derrotaba al por entonces líder de la competición.

Alvaro Dominguez

Alvaro Dominguez se lesionó ante el Dortmund.

Otro viejo conocido de la afición española, Andrés Palop, sigue sin contar con minutos en en el Bayer Leverkusen. El joven Bern Leno es el portero titular y le cierra el paso al valenciano.

Al que le siguen yendo bien las cosas es a Pep Guardiola. Tras la exhibición en la Champions en el campo del City, no pudo pasar del empate ante el Leverkusen. Sin embargo, la derrota del Dortmund convierte al Bayern Munich en líder en solitario de la liga alemana.

Del resto de españoles de esta jornada, destacamos:

–         Michu le quita el puesto a Soldado en la selección. El ovetense por fin recibe recompensa a sus grandes actuaciones con la llamada de Del Bosque. Premio más que merecido y que tiene un damnificado: Roberto Soldado. El valenciano no vive su mejor momento y su falta de gol (solo ha marcado en la Premier de penalti) se ha visto penalizada con el banquillo. En la sorprendente derrota del Tottenham ante el West Ham salió en el minuto 74, con 0-2 en el marcador, y nada pudo hacer para dar la vuelta al partido.

        Negredo sigue en racha. El delantero madrileño está en un gran momento de forma y, tras su golazo al Bayern en la Champions, volvió a marcar, esta vez en la victoria del City ante el Everton de Roberto Martínez. Negredo ve el premio a su buen momento con otra llamada para la selección.

–       Mata volvió a ser titular. La confianza de Mourinho en el asturiano parece que se mantiene, y Mata salió en el 11 inicial por segunda vez consecutiva. Contribuyó al triunfo ‘blue’ por 1-3 ante el Norwich.

–       Llorente sigue sin minutos. Apenas de cinco minutos dispuso el delantero riojano en la fundamental victoria de la Juventus ante el Milan.

–       Otro gol de Callejón, gran Nápoles. El ritmo frenético de la Roma no asusta al Nápoles de Benítez, que lleva 19 puntos de 21 posibles. En la goleada al Livorno, Callejón volvió a marcar, por lo que ya lleva cuatro goles en solo siete jornadas.

7 comentarios

  1. Dice ser Gon

    Aunque llena de orgullo ver a los españoles triunfar en el extranjero, resulta una lástima que sea precisamente fuera donde se vean obligados a triunfar.

    http://vkm.is/soccercity

    07 octubre 2013 | 11:02

  2. Dice ser perico

    ¿3 meses por romperse la clavícula? eso no puede ser hombre..

    07 octubre 2013 | 11:09

  3. Dice ser Gon

    Alemania no ha sido un destino tradicionalmente bueno para los futbolistas españoles…
    Sólo durante la Oktober Fest… entonces si es un buen destino…

    http://vkm.is/soccercity

    07 octubre 2013 | 11:09

  4. Dice ser hassassy

    esta bien estos recordatorios, pero los españoles que hay por el mundo no solo se limitan a Italia, Alemania e Inglaterra. Estos merecen tanta atencion o mas que los famosillos

    07 octubre 2013 | 12:44

  5. Dice ser Viva el Fútbol

    Hace unos años no había casi ningún español jugando en otras ligas. Por tanto, debemos estar muy satisfechos de la evolución del fútbol español. Sólo queda por solucionar el tema arbitral ¿Conocen ésta estadística donde se demuestra que el arbitraje español está claramente condicionado?: http://xurl.es/9ik46

    07 octubre 2013 | 12:47

  6. La semana pasada, el colectivo Juventud Sin Futuro lanzó una campaña (#nonosvamosnosechan) para denunciar la situación de precariedad general en que vive la juventud del país. La página web de la campaña recoge una serie de datos espeluznantes: las cifras de paro juvenil se disparan, las condiciones laborales de los que sí tienen trabajo no dejan de empeorar, y cada vez más personas deciden irse del país para labrar su futuro en otra parte. Mucho se ha hablado de la sangría que supone la fuga de cerebros, y de cómo el Estado ha sufragado con dinero público la valiosa formación de jóvenes trabajadores (médicos, investigadores, personal sanitario, técnicos de todo tipo, ingenieros, profesores, arquitectos…) a los que ahora se obliga a emigrar. Los países receptores reciben estos flujos de mano de obra cualificada como un maná caído del cielo; la ministra alemana de Trabajo dijo la semana pasada que la inmigración española era “un golpe de suerte”.

    Pero la realidad es que muchos de los emigrantes (cualificados y no cualificados) se encuentran en sus destinos con enormes dificultades y condiciones no mucho mejores de las que dejaron (“precariedad everywhere” es uno de los lemas de la campaña). Hasta hace relativamente poco, se iban del país los que querían intentar algo distinto. Ahora se están yendo los que ya no pueden quedarse, y eso da lugar a escenas y situaciones que se habían reprimido en lo más profundo de nuestro inconsciente político, familiar, cultural. La ironía, además, es dolorosa: en un país que sigue teniendo centros de internamiento de migrantes opacos a todo escrutinio y control social, nos encontramos deseándole suerte a aquellos que se van buscando una vida mejor.

    Juventud Sin Futuro se ha lanzado pues a una apuesta osada y decidida: politizar ese exilio masivo. Hasta ahora, la emigración se ha vivido generalmente como un fenómeno privado; la decisión de partir siempre es al fin y al cabo una cuestión personal, y hay tantas trayectorias y situaciones como personas se marchan. Todo el mundo conoce a alguien que se ha ido, pero rara vez se encuentran parecidos entre esas historias más allá de un mismo diagnóstico resignado: las cosas están muy mal, es normal que la gente decida buscar fuera lo que no puede encontrar aquí. Al apuntar directamente a las causas de ese proceso, sin embargo, JSF presenta el exilio como una realidad desindividualizada, una condición que se comparte más allá de lo privado y lo singular, el tronco común de todas las voces y trayectorias que están sin estar en el país. O mejor, JSF consigue hacer las dos cosas a la vez: el centro simbólico de la campaña es un mapamundi lleno de diminutos puntos amarillos, cada uno de los cuales representa una historia individual con nombres y apellidos; todas son diferentes, pero todas son parte también de un mismo entramado que expresa lo que tienen en común. Eso se lee en el mapa: que la emigración no es una tormenta o una plaga, ni una suma de odiseas personales, sino una realidad económica y política que tiene causas, responsables y alternativas.

    Pero la campaña hace algo más que denunciar esa realidad. Vaya donde vaya, el emigrante aprende a hacerse invisible: su lugar es el de quien se ha ido, un lugar vacío y sin voz. Por eso politizar el exilio significa también rescatar a los emigrantes de su muerte civil, de ese destino trágico por el que irse es abandonar lo que uno deja atrás, renunciar a decir nada, perder definitiva o temporalmente la ciudadanía y el vínculo con la realidad política del país. Frente a esa imposición de silencio, la campaña hace presentes a los emigrantes fuera (porque les permite comunicarse y organizarse entre sí) y dentro a la vez (porque la campaña no se limita a los que se han ido, sino que vincula esas trayectorias con las de los que se han quedado, con los que piensan o no en marcharse pero que, independientemente de lo que decidan, comparten con los de fuera los mismos problemas y una misma condición). La juventud sin futuro está de los dos lados, fuera y dentro del país, y eso logra la campaña: hacerla presente en dos lugares a la vez, darles una voz y un nombre común, reunir lo que está aislado y darle un cuerpo político a lo que era invisible.

    A primera vista, el mapa político de los exiliados parece un cerebro o un rizoma, esas estructuras botánicas llenas de raíces, brotes y nudos que crecen horizontalmente y sin centro alguno. Aunque para eso falta aún algo importante: trazar líneas entre los puntos, crear vínculos entre cada una de las historias, multiplicar sus cruces y trayectorias. Ojalá circulen ideas y prácticas en todas las direcciones, y ese nombre común se convierta en una máquina de derogar distancias. La juventud sin futuro de los que se van y los que se quedan es paradójicamente el mejor futuro que tiene el país: es un sujeto que, para liberarse, tiene la tarea de abolir su propia condición presente. En ese empeño, los jóvenes no tienen nada que perder, salvo la precariedad y el silencio que los encadena.

    Pablo BustinduyFilósofo
    11-03-2013

    08 octubre 2013 | 11:09

  7. Dice ser GTA LA LINEA

    La novia de josefer le ha quitado el puesto.

    10 octubre 2013 | 06:02

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