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¿Cuál es el origen del término ‘aforado’ que tan de moda está últimamente?

¿Cuál es el origen del término ‘aforado’ que tan de moda está últimamente?A través del apartado de comentarios, en el post publicado ayer sobre el origen de la expresión ‘ser culo de mal asiento’, un lector bajo en nick de ‘Amuleto’ me dejó la siguiente consulta: ¿Y de donde provendrá “aforado” que tanto se utiliza últimamente?¿acaso tiene que ver con el aforo (los asientos) de un teatro o cine?

Aforado y aforo son dos término que no tienen que ver entre sí en su significado pero sí que poseen la misma procedencia: la palabra foro (y ésta del latín fórum), la cual se refiere al lugar o espacio público donde se reunían en la antigüedad para debatir, acordar, juzgar o legislar.

Del término foro surgieron numerosas palabras (aforo, foráneo, aforado, fuero, forastero, fuera, afuera, foral…) algunas de ellas teniendo mucho que ver entre ellas y otras tomando otro camino para designar cosas distintas (aunque manteniendo la misma raíz).

Centrándonos en el término ‘aforado’, como bien sabéis, se refiere a aquella persona que por su condición profesional, política o personal goza de ciertos derechos y privilegios que se le han otorgado y por los cuales, en caso de ser imputado por un delito, si se le juzgase se haría a través de un tribunal superior y distinto al que juzga a un ciudadano de a pie.

El aforamiento viene realizándose desde la Edad Media, en la que el Rey y los Señores Feudales otorgaban ciertos privilegios y exenciones (conocidos como ‘fueros‘) a algunas personas  y/o regiones (‘Régimen foral’, ‘Comunidad foral’…) que les beneficiaba y facultaba para disfrutar de ciertas ventajas respecto a otros ciudadanos y lugares (leyes especiales y menos restrictivas, mejores condiciones y plazos para pagar los impuestos e incluso pagar menos o  no pagarlos…).

Desde entonces, y a lo largo de la historia, un gran número de personas, lugares e instituciones han estado acogidos a esa prerrogativa. En la actualidad son más de 17.000 las personas aforadas en España, de las que tan solo 2.000 de todas ellas se dedican a la política.

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

La anécdota de Romero Robledo y Francisco Silvela; compañeros de partido a la vez que rivales políticos

La anécdota de Romero Robledo y Francisco Silvela; compañeros de partido a la vez que rivales políticosDe sobras era conocida la enemistad que se profesaban entre sí Francisco Romero Robledo y Francisco Silvela y de Le Vielleuze, compañeros en el Partido Conservador a la vez que rivales políticos dentro de la misma formación.

Bastantes fueron las ocasiones en las que debían coincidir a actos públicos, hecho que aprovechaba el uno o el otro para poner una ingeniosa excusa y no tener que acudir. En cierta ocasión, ambos fueron invitados a asistir a una tertulia política que reunió a un buen grupo de amigos comunes, por lo que ninguno de los dos podía declinar dicha invitación.

La anécdota de Romero Robledo y Francisco Silvela; compañeros de partido a la vez que rivales políticosDurante la charla se hablaba distendidamente sobre la rivalidad que existía entre políticos de otros partidos de la época y en un momento dado, teniendo la palabra Francisco Silvela le preguntó, de un modo jocoso, a su compañero que qué era lo que pensaba éste de él, a lo que Francisco Romero respondió astutamente:

«Exactamente lo mismo que usted piensa de mí»

 

 

Fuente ilustraciones: Caricaturas realizadas por Ángel  Pons y Ramón Cilla, publicadas en la Revista  Blanco y Negro  (15-6-1957) vía Biblioteca virtual de prensa histórica de la Hemeroteca Nacional

La anécdota del presidente Sagasta y la prensa

La anécdota del presidente Sagasta y la prensaSiendo Presidente del Consejo de Ministros en una de sus últimas etapas (de las siete en las que ostentó el cargo), Práxedes Mateo Sagasta recibía un continuo y feroz ataque desde el periódico “El Imparcial”. No había día que el político riojano no recibiese algún ataque por parte del rotativo.

En cierta ocasión, estando paseando por La Concha en un viaje que realizó a la ciudad de San Sebastián se cruzó con un grupo de periodistas que quisieron en hacerle unas cuantas preguntas. Tras el saludo inicial, uno de ellos le preguntó:

«¿Qué hay de nuevo, señor presidente? »

A lo que Sagasta respondió:

« No sé nada. Todavía no he leído “El Imparcial”»

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons