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¿Sabías que originalmente el término ‘lujuria’ nada tenía que ver con el sexo?

Se conoce como lujuria al ‘deseo excesivo del placer sexual’, tal y como lo describe el diccionario de la RAE (además de añadir como segunda acepción: ‘Exceso o demasía en algunas cosas’).

¿Sabías que originalmente el término ‘lujuria’ nada tenía que ver con el sexo?

Etimológicamente el término proviene del latín ‘luxuria’ cuyo significado original era ‘lujo desmedido’ y ‘derroche excesivo’, pero nada tenía que ver con connotación alguna relacionada con el sexo.

Luxuria provenía de ‘luxus’ (lujo) y de ahí que todo lujo desmedido (sobre todo el de las personas poderosas de la Antigua Roma) fuese calificado de ese modo.

Fue con la llegada del cristianismo a los estamentos gubernamentales romanos (a partir del siglo IV) cuando se modificó el término para referirse a todo tipo de derroche desmedido realizado por los más ricos, comparando estos excesos con los vicios y perversiones sexuales llevadas a cabo por quienes más poder y dinero tenían.

De ahí que se modificara la acepción del vocablo dando lugar el significado de lujuria como ‘desenfreno sexual’ y aquellas personas dadas a la entrega desmedida de los placeres carnales se les comenzó a conocer como ‘lujuriosas’.

 

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¿De dónde surge el término ‘sadomasoquismo’?

¿De dónde surge el término ‘sadomasoquismo’?

Se conoce como ‘sadomasoquismo’ a la práctica sexual en la que se alcanza placer a través de causar y recibir dolor y/o humillación. Esta parafilia de comportamiento sexual (a la que el Diccionario de la RAE acuña como ‘perversión’), tiene una antigüedad que se pierde en el tiempo (nuestros ancestros ya disfrutaban dando o recibiendo algún tipo de daño).

Pero el término sadomasoquismo, con el que lo conocemos, en realidad está compuesto de dos vocablos (sado/sadismo y masoquismo) que corresponden a dos famosos escritores: el primero a Donatien Alphonse François, comúnmente conocido como ‘marqués de Sade’, quien introdujo en algunas de sus obras a personajes que encontraban excitación y placer sexual al provocar dolor y humillación en otras personas. El propio marqués de Sade disfrutaba con este tipo de prácticas.

Por otro lado nos encontramos con el escritor de origen austriaco Leopold von Sacher-Masoch, quien en algunas de sus obras introdujo situaciones en las que alguno de sus personajes disfrutaban y alcanzaban el clímax sexual al verse humillado o maltratado por otra persona.

Fue en el año 1890 cuando el psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing publicó un tratado sobre la psicopatología de la conducta sexual y en él señalaba que el patrón de comportamiento se ciertos individuos que sentían placer sexual a través del dolor y/o humillación (ya fuese dando como recibiendo) se asemejaba a lo descrito tanto por el marqués de Sade (los que infligen dolor) como por Leopold von Sacher-Masoch (los que lo reciben).

Así fue como acuñó ambos comportamientos con la distinción nominal de ambos ‘Sadismo’ por el marqués de Sade y ‘Masoquismo’ derivado de Masoch y de la unión de ambos surgió ‘Sadomasoquismo‘.

Cabe puntualizar que una persona que es sometida al sadismo no tiene porque sentir placer de esa práctica (el que lo siente es quien produce el dolor) ni en el caso del masoquismo ser la persona que lo inflige (pues el placer lo disfruta quien recibe el castigo).

 

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