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¿Por qué se llama ‘pesebre’ a la representación navideña del nacimiento de Jesús?

A través del perfil en Instagram (@yaestaellistoquetodolosabe2) de este blog, re recibido un mensaje en el que Manu Sorgi me pregunta sobre el porqué se le llama ‘pesebre’ a la representación navideña del nacimiento de Jesús.

¿Por qué se llama 'pesebre' a la representación navideña del nacimiento de Jesús?

Según todos los escritos que existen alrededor del nacimiento de Jesús (especialmente en las Sagradas Escrituras), se indica que éste fue alumbrado en el portal de Belén el cual era un establo en el que habitaban un buey y una mula.

La Virgen María, tras dar a luz al Mesías, depositó a éste en el comedero de los animales habilitándolo como cuna del recién nacido.

Y es precisamente ese comedero que se utilizó como cuna lo que le da nombre ya que ‘pesebre’ proviene del latín ‘praesēpe’ y su significado original (y que también se utiliza hoy en día en el mundo de la ganadería) es el de recipiente o cajón destinado a la comida de los animales(ganado).

De ahí que cuando se monta dicha representación navideña (ya sea con figuras o personas) lo conozcamos con los términos: belén, nacimiento o pesebre.

 

 

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Fuente de la imagen: pixabay

¿De dónde surge la tradición de montar el pesebre navideño?

¿De dónde surge la tradición de montar el pesebre navideño?

Conocemos como pesebre navideño a la representación (normalmente con figuras) que se realiza al llegar diciembre y en la que se representa el nacimiento del niño Jesús en el portal de Belén.

Por tal motivo esta representación es conocida con los términos que he nombrado: pesebre, nacimiento o belén; siendo, posiblemente, el primero el que más se utilice.

El término pesebre proviene del latín ‘praesēpe’ y su significado original (y que también se utiliza hoy en día en el mundo de la ganadería) es el de ‘recipiente o cajón destinado a la comida de los animales’ (ganado).

Según las Sagradas Escrituras, el portal de Belén donde nació Jesús era un establo en donde había un buey y una mula. La Virgen María, tras dar a luz al Mesías, depositó a éste en el comedero de los animales (pesebre) habilitándolo como cuna del bebé.

Muchos fueron los artistas que representaron a través de sus obras pictóricas y esculturas la estampa del momento y lugar en el que nació el niño Jesús; pero tal y como lo conocemos actualmente, con exposición de figuras que se realiza de cara a la Navidad para simbolizar el nacimiento muchas son las fuentes que señalan que se lo debemos a Giovanni di Pietro (más conocido posteriormente como San Francisco de Asís) quien en el año 1223 decidió realizar una recreación del Misterio del Nacimiento (por personas y animales reales) en una cueva cercana a la localidad de Greccio (en el centro de Italia). Eso sí, antes de llevarlo a cabo decidió pedir autorización a la Santa Sede, recibiendo el permiso del papa Honorio III.

Desde entonces, los monjes de la orden franciscana creada por Giovanni di Pietro lo convirtieron en una tradición navideña realizando la representación anualmente; pero el de San Francisco de Asís debemos considerarlo como el origen del ‘pesebre viviente’, debido a que existen documentos y constancia de que un par de siglo antes (concretamente en el año 1021) se realizó una representación del Nacimiento con figuras inanimadas (arcilla o terracota) en la iglesia de Santa María de Nápoles y que fue en esta población italiana donde realmente nació la tradición pesebrista. De hecho, el nombre común de los belenes montados con figuras es conocido mundialmente como ‘pesebre napolitano‘ (‘presepe napoletano‘) y puede decirse que alcanzó su mayor difusión entre las familias y creyentes de Nápoles, en el siglo XV, a través del religioso italiano Cayetano de Thiene (San Cayetano), quien trasladó la tradición desde las iglesias hasta los hogares, poniendo de moda montar un pesebre en las casas particulares.

A España llegó la costumbre de montar ese tipo de belenes durante el Renacimiento pero cuando realmente se popularizó fue hacia la segunda mitad del siglo XVIII, debido a que esta costumbre fue exportada desde Italia por el rey  Carlos III de España (anteriormente nombrado también rey de Nápoles) y desde aquí se difundió por todas las colonias y posesiones de la Corona Española (América, Filipinas, islas en el Pacífico…) haciéndose inmensamente popular el montar un pesebre navideño coincidiendo con estas fechas.

 

 

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Fuentes de consulta: etimologias.dechile / RAE / redhistoria / smithsonianmag / catholiccompany / facciamoilpresepe
Fuente de la imagen: Alfred López

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Pender de un hilo’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Pender de un hilo’?A través del apartado de contacto, Iván Martín me pregunta sobre el origen de la expresión ‘Pender de un hilo’.

Normalmente se utiliza la expresión ‘pender de un hilo’ para referirse a aquellas situaciones que están al límite y a punto de finalizar e irse al traste. Es habitual escucharla dentro de frases del tipo: ‘El futuro de fulanito en la empresa pende de un hilo’, ‘La continuidad del jugador dentro del equipo pendió de un hilo hasta el último minuto’

El origen de la expresión (y todas sus variantes) la encontramos en una antiquísima fábula surgida de la mitología romana (los griegos y nórdicos tenían su equivalente) en la que se explica que la vida de cualquier ser humano estaba controlada desde su principio y hasta su fin por tres hermanas hilanderas que eran conocidas como ‘las Parcas’ (Moiras para los griegos y Nornas para los escandinavos).

Cada una de las Parcas, cuyos nombres eran Nona, Décima y Morta (Cloto, Láquesis y Átropos -griegas-  Urðr, Verðandi y Skuld -nórdicas-) tenía una misión encomendada: hilar el hilo (valga la redundancia) en el que se determinaría el cuándo nacería, cómo sería el transcurso de la vida y cuál sería el momento de la muerte de cada persona. Dependiendo de lo feliz o desdichada que sería la vida de cada individuo lo hilaban de color blanco o negro, colores asociados a la buena y mala suerte respectivamente.

Nona era la que hacía girar la rueca, Décima medía la longitud de lo que debía durar la vida y Morta quien cortaba en el momento en que debía acabar.

Era por ello que la vida de cada uno de los mortales pendía de un hilo y eran esas divinidades quienes controlaban el destino de cada uno. Según la propia leyenda, los mismísimos Dioses las temían y estaban sujetos a los designios y caprichos de las Parcas.

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons