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Entradas etiquetadas como ‘medicina’

No me gustan los profesores que enseñan que las mujeres somos cosas a las que se puede pisar o violar

Por Elisabet Ruano

Imagen de la polémica presentación (Twitter: @Niuria123)

Imagen de la polémica presentación (Twitter: @Niuria123)

Hay días en los que te encuentras en la prensa algo que no debería permitirse: una clase de futuros médicos ve una serie de diapositivas donde las mujeres nos convertimos para los alumnos, – gracias a la iluminación del profesor- en un cacho de carne, en un objeto. No se entiende muy bien cómo para explicar cualquier teoría o cualquier concepto es necesario exponer una imagen con una serie de palabras que nos convierten a las mujeres en indignas, totalmente denigradas. Una metodología no tiene por qué despojar de la dignidad a ningún ser humano.

A lo largo de mi vida nunca he tenido una experiencia de ese tipo: ver cómo se humilla a otras personas en un contexto académico. Y sigo en el camino del aprendizaje y no han acudido a métodos tan poco éticos y morales para explicarme a teóricos como Hobbes o Hannah Arendt; valga de por sí el modelo androcéntrico de cultura e historia que tenemos como para que además se tenga que acudir a unas formas totalmente fuera de lugar. Estamos en el siglo XXI y la dignidad de la persona se debe transversalizar a cualquier contexto. ¿Cómo es posible permitir eso?

No me gustaría que mi hija, que este año se incorpora a la educación, se encontrara a lo largo de estos años profesores/as que le enseñan que las mujeres somos cosas a las que se puede pisar, abusar o violar. No me gustaría que mi hija se sintiera inferior a otros/as niños/as. No me gustaría que a mi hija por el hecho de ser mujer se le limitara en la escuela o se le denigrara con imágenes como las que se han podido ver. Si no se quiere asumir que eso es un problema, entonces me parece que estamos ante una sociedad enferma.

 

¿Conciencia o prepotencia?

Por Amparo Domínguez Domínguez

Reflexionar sobre si será un problema de conciencia o un acto de prepotencia es algo que nos encontramos a menudo. Curiosamente si analizamos un poquito en el fondo, hay relación con motivos religiosos.

Un farmacéutico que se niega a vender anticonceptivos por aquello de engendrar una vida y no pone peros a vender, por ejemplo, un simple somnífero o analgésico o potingue que, bien dosificado, puede acabar con ella. ¿Dónde está esa conciencia cuando hay que decidir sobre una guerra? ¿Sobre la educación de un pueblo? ¿Sobre su sanidad? ¿Sobre el salario de un trabajador? ¿Sobre la usura? ¿Sobre el enriquecimiento obsceno? ¿Sobre la avaricia?

Hepatitis C

Integrantes de la plataforma gallega de afectados por la Hepatitis C. (EFE)

En su periódico vienen dos ejemplos: tarifas eléctricas que se imponen sin conciencia a personas que no pueden ni calentarse un plato de sopa y, hablando de medicina, enfermos de hepatitis C que no reciben tratamiento y mueren inexorablemente. Y hay más, muchísimos más ejemplos.

Yo creo, humildemente y en conciencia, que hay mucho de prepotencia. Hay ciertos sectores de nuestra sociedad que se otorgan poderes cuasi divinos en sus actuaciones. Por favor, señores con conciencias tan estrictas, piénsense sus estudios antes de dedicarse a algo.

Por cierto y lo más importante, un beso a esos maravillosos padres que durante toda su vida amaron a su hija, que la aman tanto que no quieren verla sufrir más, que la amarán hasta el último aliento de su existencia aun cuando ella ya no esté.

Una muerte digna para Andrea

Por Jon García Rodríguez

Padres de Andrea

Los padres de Andrea, ante los periodistas. (EFE)

Tiene que ser horrible ver cómo se apaga paulatinamente la vida de tu hija sin que puedas hacer nada para evitarlo. Y tiene que dar pavor escuchar a diario sus gemidos de dolor y sus estertores, los sonidos que avisan que la niña, tu niña, se está muriendo ma non troppo (poquito a poco).

Leo en los periódicos con tristeza que los padres de Andrea, una cría de 12 años que sufre una enfermedad rara y degenerativa, han pedido «una muerte digna» para su hija tras agravarse su larga lucha vital.

Y leo con indignación que el equipo pediátrico que la trata -Hospital Clínico de Santiago- se niega a medicarla con sedación para que «se vaya» sin sufrir. Desgraciadamente en este caso, como en tantos otros, la ética y las creencias religiosas se vuelven a enfrentar.

Yo, que cuando rezo lo hago en latín y que siento empatía por la teología, creo sinceramente que los galenos están errando con su decisión. La muerte digna debería ser el derecho más básico de las personas. Prolongar el sufrimiento de un desahuciado resulta amoral. Andrea se va ad astra per aspera (a las estrellas por el camino difícil). Ayudémosla a marchar.

Un hospital me obligó a trabajar en un área en la que no tenía formación

Por Sara

‘Castillo de naipes’, en mi humilde opinión esta es la mejor definición de nuestro sistema sanitario, o al menos lo que yo he vivido, en el Sistema Andaluz de Salud (SAS)

Tras seis años de carrera y una oposición, comencé mi trabajando como médico en formación en el Hospital Reina Sofía (Andalucía) y no fue hasta entonces cuando me enteré de que dentro de mis obligaciones estaba responsabilizarme de todas las urgencias de una especialidad (Neurología) que nada tenía que ver con lo que yo realizaba.

Después de un año transmitiéndole a mi jefe que lo que realizábamos excedía con creces mis conocimientos, me di cuenta de que nunca trasmitió mis quejas.

Un estetoscopio en las manos de un médico (ARCHIVO)

Un estetoscopio en las manos de un médico (ARCHIVO)

Comenzó aquí mi lucha de proporcionar a los usuarios de mi hospital el derecho de una asistencia digna, llegando a negarme a incurrir en lo que a día de hoy sigo pensando que es delito de intrusismo laboral.

Fue entonces cuando la dirección gerencia de mi hospital que me obligó por escrito a continuar ejerciendo un trabajo para el que no estaba preparada y para el que no estaba formándome.

Es mi obligación ahora ponerlo en conocimiento de la justicia y de los medios de comunicación, que millares de vidas han sido puestas en riesgo, y siguen estándolo, ante la impasividad de la dirección del hospital.

Es muy doloroso que ante mis esfuerzos de justicia las respuestas hayan sido: ‘Sara, todo los días mueren personas en los hospitales’, cuando pregunto por las muertes evitables. ‘Un familiar mío o tuyo es distinto’, cuando pregunto si fuera él el que acudiera con un familiar, ¿por quién sería atendido?

Desgraciadamente esta estructura basada en intereses económicos siempre deja para el final al paciente. En mi juramento hipocrático decía: ‘Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y a mi entender, evitando todo mal y toda injusticia’

Animo a mis compañeros a seguir cumpliéndolo y evitar que este castillo de naipes se desmorone.

Mamografías, prevención y manipulación

Por Blanca Fernández Arnáiz

En su edición digital leo que “el cáncer es previsible en un 30% de los casos” y me pregunto cómo es posible que, ayer mismo, al ir a mi revisión anual en el Centro de Especialidades de Coronel de Palma en Móstoles (Madrid) me diga mi ginecóloga que ya no me corresponde ninguna revisión más (mamografía, ecografía ni citología), que a mi edad, 51 años, ya no tengo riesgo de cáncer de útero, mama o similar (he de decir que tengo dos bultos en cada mama que me han

Una mamografía (ARCHIVO)

Una mamografía (ARCHIVO)

estado revisando anualmente desde hace unos 10 años), que es un protocolo de la Comunidad de Madrid, aunque me consta que en otros centros, también de la Seguridad Social, no ponen ninguna pega a la hora de estas revisiones necesarias.

¿Cómo es posible que hasta hace poco nos dijeran que la prevención era la mejor medicina contra el cáncer, que haya campañas en todos los medios de comunicación a favor de la detección precoz del cáncer de mama, que Esperanza Aguirre en su día dijera por todas partes lo importante que son las revisiones periódicas y ahora se me niegue todo eso que era tan importante? ¡Señores así se acaba con las listas de espera!

¿Obsesión por el impacto mediático?

Por José Alberto Palma Carazo*

Los días 25, 26 y 27 de febrero de 2013 la noticia más leída de la versión web del New York Times fue la siguiente: un estudio realizado en más de 7,000 personas demostró que los sujetos que recibían una dieta mediterránea con aceite de oliva virgen extra o frutoaceite de olivas secos presentaron una disminución del 30% en la aparición de ictus, infarto de miocardio o muerte por estas causas. El estudio fue publicado el 25/2/2013 en el New England Journal of Medicine (la revista con mayor impacto científico del mundo) y todos los autores eran españoles, lo cual constituye un hito notable para la ciencia española. Sin embargo, aquí en España, la noticia tuvo un eco escaso, muchos ni siquiera la incluyeron como noticia menor.

En enero de 2013, todos los medios de comunicación anunciaron solemnemente la noticia que un equipo de investigadores españoles diseñaron una vacuna para frenar la enfermedad de Alzheimer. A pesar del impacto mediático, la Sociedad Española de Neurología tuvo que emitir un comunicado para resaltar que el estudio no se había realizado en humanos, sino únicamente en 6 ratones, y además los resultados no se había publicado aún en una revista científica.

En una sociedad libre, los periodistas y los medios de comunicación son imprescindibles. Pero llama la atención que, en el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (6/3/2013) los periodistas sean, junto con los jueces, los profesionales peor valorados. Sería necesario plantearse si la profesión debe hacer un profundo examen acerca de las causas de este desprestigio tan marcado; me atrevo a sugerir que la obsesión por el impacto mediático en detrimento del rigor científico podría ser uno de los orígenes.

 *Doctor en Medicina y especialista en Neurología

Un futuro que cada vez va a peor: podemos ser ‘raros’, pero somos humanos

Por María del Carmen de Rivas

Soy una zaragozana de 45 años que tuve la “suerte” de nacer con una enfermedad de las denominadas raras. Hasta mis 40 años ni siquiera sabían lo que tenía, a pesar de haberme operado hasta siete veces. Cuando por fin consigo un diagnóstico más o menos claro, descubro que al ser enfermedades minoritarias, el conocimiento médico es escaso, o casi nulo. Pero claro, aquí entra el orgullo personal. ¿Cómo un médico puede reconocer su total o casi total ignorancia de dicha enfermedad? Eso sería quedar como un tonto. El ser humano es presuntuoso por naturaleza y hasta hace no mucho tiempo la clase médica era considerada casi divina, sin posibilidades de equivocación o de ignorancia.

Protesta afectados enfermedades raras

Ahora veo mi futuro cada día peor, primero el Gobierno se olvida de nosotros, la minoría denominada “rara” cuyos medicamentos cuestan más y encima ahora tenemos que pagar parte. Me operan y me dan diagnósticos poco claros, pido segundas opiniones y se me deniegan. No interesa que salga a la luz su propia ignorancia. Todo esto me hace sentir miedo ante mi futuro, quizás demasiado pronto estaré postrada en una silla por no poder caminar, limitada para una vida normal. Todavía soy joven y aún puedo dar algo de mí a esta sociedad.

Como colofón, este año 2013 es el año de las enfermedades raras. Y, ¿para qué va a servir? Para que los políticos se hagan fotos al lado de unos cuantos enfermos y nada más. Esto es un grito de angustia, de impotencia por mí misma y por mis compañeros de viaje. Podemos ser raros, pero somos seres humanos que a pesar de estar enfermos podemos aportar nuestro pequeño granito de arena, pero claro ayudarnos cuesta dinero y eso está reservado para otras cosas más importantes. ¡Qué lástima de sociedad que aparta y discrimina a los enfermos!

Preferente… para dentro de más de dos años

Felipe Barrios

Me pongo en contacto con ustedes para plantearles una situación personal que he tenido con la sanidad pública, pero que no se trata de un caso aislado, pues muchos otros pacientes y usuarios están en la misma situación. Les cuento el caso: Ayer (04/12/2012) fui a consulta con el traumatólogo en el hospital universitario de Guadalajara, provincia donde resido y estoy empadronado. Dicho médico me solicitó una resonancia magnética con carácter preferente. Al salir de la consulta me dirijo a la ventanilla correspondiente para pedir cita. Mi sorpresa fue que me dieron cita para el 26/01/2015, ¡con carácter preferente, más de 2 años de espera! Mi pregunta es: ¿cuándo me hubieran dado cita si no fuera preferente…? Tras pedir reclamar me dijeron que podía realizar una reclamación según la Ley de Garantías y solicitar que me la adelantaran. Sin embargo, hay un hecho que es evidente: si todos los usuarios en la misma situación solicitamos un adelanto de la cita, entiendo que o no se podrían adelantar o ciertos usuarios se verían injustamente perjudicados.

La salud se defiende

Por Mercedes

En enero de 2013 se emitirá un listado con los 27 centros de salud que pasan a ser gestionados por empresas privadas, para que todos lo entiendan: no se venden pero se traspasan. Los centros se traspasaran vacíos de personal y la empresa se encargará de poner a sus trabajadores (nunca serán los mismos). Hay que tener presente que una empresa privada funciona por beneficios. Y que no se van a ampliar las plazas que existen en un centro (al contrario se van a recortar), al médico privado le pagan por no recetar en exceso, por no mandar a especialistas, por no mandar pruebas complementarias, etc. Ustedes deciden si apoyan las jornadas de huelga o se mantienen al margen. Recuerden, la salud no se vende, se defiende.

Los lectores y la huelga de Sanidad en Madrid

Por Susana Cifuentes

“No se les llama para una fiesta, se les llama para una emergencia”

Mando esta carta ante la situación que estamos sufriendo en estos momentos y la impotencia que estamos teniendo. Alucinando estoy con la falta de ética y moralidad de aquellos que se hacen llamar profesionales de la sanidad; no puedo creer (por mucha huelga en la que estén, se trata de vidas humanas no de cosas) que se llame para solicitar una ambulancia para una persona mayor que se ha caído y que no puede ni moverse, con problemas de depresión y ansiedad -y que junto con su caída le han derivado en no poder ni hablar- y nos digan que es casi imposible enviarla. No sabemos si al caerse y darse en la cabeza (como así fue) tiene algún síntoma interno ya que ustedes se niegan a mandar una ambulancia con su médico porque están en huelga y pasan la bola al ambulatorio. Entiendo que hay que luchar por unos derechos (derechos que no son sólo para ustedes sino también para los usuarios), pero no entiendo que esa lucha esté por encima de las vidas de los que supuestamente ustedes tienen que ayudar, porque no se les está llamando para una fiesta, se les está llamando para una emergencia. No puedo entender que hayamos tenido que llamar dos veces al 112 (servicio de urgencias) y que hayamos tenido que esperar más de una hora para que entre ambulatorio y Summa (servicio de urgencia médica de madrid) decidieran si mandar o no la maldita ambulancia. Ojalá no lleguen a sentir lo que estamos sintiendo ahora mismo toda la familia y la persona en concreto, porque así no sentirán el dolor, la rabia, la soledad y la falta de ayuda en la que nos hemos visto envueltos.

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Por Susana Arribas

“Ante 20 personas me dice que no me atiende, que no es pediatra”

El lunes 26 lleve a mi hijo -de 4 años y de educación especial- al centro de salud de la calle Francia de Fuenlabrada; para mi sorpresa no había pediatra de guardia, me envían con una doctora, por urgencia, pues es la que tiene servicios mínimos; más de 1.30 horas hasta que por fin sale a avisarme. Mi sorpresa: me dice ante una veintena de personas que allí esperaban que no me atiende, ¡que no es pediatra! Es médico, ante todo creí que persona y con un poco de humanidad. Velamos por su salud, decían las pancartas. Mentira, velan por su puesto de trabajo. La profesionalidad fue la de su compañero, que se ofreció a verle; me indicó que debía ir al hospital por deshidratación y faringoamigdalitis. Debe ser que eso en adultos es distinta sintomatología. Con médicos como esa mujer mejor que no haya sanidad. Dejó sin atender a un indefenso niño que bastante le ha tocado vivir ya.

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Por Alberto

Ante la falta de sangre

Hay servicios esenciales que no deberían estar en huelga. Ni siquiera con servicios mínimos, y más cuando se tiene conocimiento de causa de la gran falta de sangre que hay en los hospitales madrileños, y cuando para más indicaciones el diario 20 Minutos publicó en la página 3 de la edición madrileña del martes “Urge sangre de los grupos A+ y O-. Esto es lo que me encontré el martes 27 de noviembre de 2012 por la mañana a la puerta de cierta facultad del campus de la Complutense en Madrid (ver foto). ¡Sí al derecho a la huelga pero con responsabilidad!

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Por A. L. R.

“Increíble que tengamos que saturar al hospital”

El día 27 voy a mi cita con el pediatra y me informan en mi centro de salud de Mirasierra que hay huelga, y por lo tanto, servicios mínimos, pero que no hay pediatra. Insisto en que me atienda el médico de familia y me pasan a consulta. La médico en cuestión me indica que no atiende a bebés porque no sabe la posología a aplicar, que me vaya al hospital de la Paz. Me parece muy bien que el personal sanitario ejerza su derecho a huelga pero me parece increíble que tengamos que saturar el hospital porque en un centro de salud se nieguen (aun teniendo servicios mínimos) a atender a niños, en este caso bebés de menos de un año, alegando este motivo. El personal de citaciones me informa de que hasta el viernes no hay cita para el médico. Tengo que vacunar a mi hija y no se si habrá enfermera y la semana que viene estamos igual. Lamento que se tenga que llegar a estas situaciones ejerciendo el poder.

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