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Entradas etiquetadas como ‘medico’

La optimización de recursos en los hospitales

Por Alberto Cano Ángel

El Hospital Infanta Elena de Valdemoro (Madrid) ha cambiado su forma de asignar horarios para pruebas y atención médica. Ha pasado de una ventanilla en la que el usuario pedía hora y le asignaban una a sus necesidades a asignar aleatoriamente las citas sin contar con los problemas o circunstancias del enfermo. En mi caso concreto se me indicó que me llamarían por teléfono ya que no era necesario acercarse a la ventanilla. Ufano de mí, me creí la patraña y esperé durante 2 semanas la dichosa llamada.

Vista general del Hospital Infanta Elena (Valdemoro). (HOSPITALINFANTAELENA.ES)

Vista general del Hospital Infanta Elena (Valdemoro). (HOSPITALINFANTAELENA.ES)

Cuando me cansé me acerqué a dicho hospital y cuál fue mi sorpresa de encontrarme no con una sino con dos citas asignadas al libre albedrío y, según me contaba la señorita de turno, enviada por correo. No se contó con mis necesidades o impedimentos, simplemente con la “optimización” de los recursos sanitarios.

Concretemos…si un paciente no puede asistir a la consulta, no asistirá y el médico tendrán un hueco sin cubrir. La “optimización” de este modo y manera no funciona. ¿O acaso eso es lo que ustedes quieren? ¿Desean que desaparezcamos de las listas de espera? ¿Quieren que nos vayamos a otros hospitales, a ser posible privados? ¿Desean que el político de turno se ponga una nueva medalla y se haga la foto por conseguir reducir las listas de espera? Me resultaría patético que la respuesta a mis preguntas fuera afirmativa. Buenos y cabreados días.

Tres meses para una ecografía

Por M.S.C.

Hospital Infanta Sofía, situado en San Sebastián de los Reyes. (Comunidad de Madrid)

Hospital Infanta Sofía, situado en San Sebastián de los Reyes. (Comunidad de Madrid)

Érase una vez un paciente que precisaba hacerse una ecografía prescrita por su médico de cabecera.

Entonces va al mostrador de citas encontrándose que el primer hueco disponible era para dentro de 3 meses en su hospital público de zona llamado Infanta Sofía.

Este cuento no es novedoso, pero espero que sirva para para que no caigamos en la inercia de aceptar (sin al menos tramitar oficialmente una queja) estos plazos de especialistas y pruebas diagnósticas absolutamente intolerables e impropios de una sanidad pública considerada como una de las mejores del mundo.

Y colorín colorado…el que se hace una ecografía pronto es porque en la sanidad privada la haya pagado.

Mi odisea para conseguir el anticonceptivo de urgencia

Por I.

Sábado por la mañana. Mientras mantengo relaciones con mi pareja se nos rompe el preservativo. En principio la preocupación principal es la posibilidad de embarazo, ya que somos una pareja estable y hasta el momento no hemos tenido problemas con las ETS. Creemos que el riesgo de embarazo es bajo por diversas razones, entre ellas que nos dimos cuenta enseguida y pudimos interrumpir las relaciones, pero yo siempre he sido muy cauta en ese aspecto y no quise arriesgarme, aunque tardé un poco en decidirme.

Así comienza la búsqueda del Arca Perdida.

Domingo. Cuando regreso a la ciudad donde resido, acudo a un centro de salud público de urgencias. Creo necesario remarcar que, siendo familiar de personal sanitario, estoy muy concienciada acerca del servicio de urgencias público y, en general, soy bastante reticente a utilizarlo, si no es un caso de vida o muerte, por deferencia hacia las personas que lo necesiten de verdad. Presento mi tarjeta que me acredita como beneficiaria de la Seguridad Social y el personal de turno me comunica, sin consultar con nadie más, que tendré que acudir el lunes a Planificación Familiar en mi centro de salud. Le pregunto si no hay posibilidad de que me suministren la píldora en ese momento, recibiendo por respuesta que acuda al hospital a la mañana siguiente.

Lunes. Acudo al hospital más cercano, a 40 minutos en autobús, y pregunto en la ventanilla de admisión. Me dicen que vaya a una farmacia, que allí hay veces que no dispensan la píldora pero que me hacen el ingreso por si quiero quedarme a probar suerte. No es de extrañar que decida esperar, pues mi situación económica no me deja muchas opciones. Una hora después, una mujer de personal pasa a la sala de espera y me comunica, delante del resto de pacientes, que al hospital normalmente ya no le suministran el anticonceptivo de emergencia y que no pueden atenderme. Que me avisa ella en vez de hacerme pasar a consulta para que no pierda el tiempo. Me lo podías haber dicho hace una hora, pienso. Vuelven a mencionarme eso de planificación familiar, aunque a mí me suena a que es precisamente lo contrario a lo que busco.

Así que allí voy, de vuelta en el autobús para llegar a mi centro de salud después de media mañana perdida. Un amable recepcionista me pide el DNI, y cuando le digo que quiero acudir a Planificación Familiar, tal como me indicó un compañero del centro la noche anterior, me da cita para el martes a las cinco de la tarde. Unas cuentas mentales rápidas bastan para darse cuenta de que para entonces ya habrán pasado más de 72 horas, así que le explico que me corre cierta prisa. Me veo en la obligación de repetirle las razones por las que me urge que me atiendan y, ni corto ni perezoso, me suelta un sermón sobre la información que debo dar cuando llego a la ventanilla de administración, sin que de nada sirva el que le explique que no tengo experiencia en el asunto y que sólo he hecho lo que me indicaron sus compañeros. Pero da igual, porque esa mañana no ha desayunado All Brans. Finalmente, consigo una cita con mi médico de cabecera. Eso sí, a la cola de pacientes esperando detrás de mí no les cabe ninguna duda del motivo de mi visita.

Imagen de una píldora del día después (ARCHIVO)

Imagen de una píldora del día después (ARCHIVO)

No me quedaban muchas esperanzas para entonces, la verdad, pero esperé hasta la hora convenida sin tener ya nada que perder. Me atiende un médico de edad avanzada. Lo que me faltaba.

Cuál no será mi sorpresa cuando el médico, en lugar de despacharme como todos sus anteriores compañeros, me pregunta la fecha del incidente. Me advierte que el efecto de la píldora se verá disminuido por haber pasado demasiado tiempo, pero que me la puede facilitar si me la tomo de inmediato. Me deshago en agradecimientos y él, extrañado, me pregunta los motivos. Cuando le explico que llevo dando tumbos de un sitio a otro sin que nadie me ayude sólo me dice: pues eso es para que denuncies a unos pocos.

Y por eso he decidido escribir esto. Supongo que, como la mayoría, yo no tenía mucha información acerca del tema. Al decirme en un sitio y en otro que no dispensaban la píldora no pude hacer más que agradecerles la atención y seguir la ruta que me marcaban hasta que di con una persona que me atendió debidamente. Por supuesto, seré otra de las tantas personas que decidan no denunciar. En primer lugar, por las molestias que me tomaría; en segundo, por considerarlo un esfuerzo inútil.

Pero al menos voy a dejar constancia de esto: la píldora del día después, según me comunicaron, es de obligada administración en servicios de urgencias públicos (hospitales o centros de salud) y de obligada disposición en farmacias. Que no os tomen el pelo.

Espero que si alguien se ve en esta situación pueda hacer uso de esta información y reclamar sus derechos cuando se los nieguen.

Y si el trato que he recibido se debiera a los movimientos ProVida, tal como me ha indicado mi médico de cabecera, sólo pido un poco de respeto hacia mis decisiones igual que yo lo tengo hacia las suyas.

Cuando abusa la aseguradora médica

Por Cristina Martínez

Llevo once años en la compañía Sanitas y recibiendo un trato excepcional hasta el momento. Este año me he visto obligada, por prescripción facultativa, a hacer uso de un servicio concreto durante 5 meses, el resultado ha sido incrementar en casi cien euros mensuales la prima para el año 2013. Frente a tal abuso y falta de consideración me veo obligada a darme de baja, haciéndoles un favor, porque según su punto de vista ya no debo ser un asegurado rentable. Es una lástima que a una compañía como Sanitas que suponía tenía un gran prestigio le interese más captar nuevos clientes con campañas que ofrecen primas a precios muy reducidos y deshacerse de clientes que durante años, haciendo poco uso del seguro, les han salido rentables y durante un año no. He llegado a la conclusión que tener un seguro médico significa pagarlo pero no usarlo.

No me atrevo a dar de baja el seguro médico

Por Javier Poza Astorga

Con cierta frecuencia aparecen en los medios de comunicación quejas y alarmas respecto a la sanidad pública y eso crea cierta confusión, al menos a mí me la produce; yo que por mi edad, mayor de 70 años, me realizo revisiones anuales puedo verificar que son alarmas infundadas, hasta el punto de que manteniendo una sociedad médica privada no la utilizo, salvo para temas no cubiertos por la sanidad pública como pueden ser implantes dentales y/o de lentes multifocales; dada esta situación me he llegado a plantear darme de baja en la sociedad privada, pero ante la alarma que, como digo y a mi juicio infundada, crean los medios no me atrevo a efectuar la baja por si fuera cierto u ocurriera en alguna ocasión, pero espero que no sea así, ya que mis experiencias me dicen todo lo contrario; no hace tiempo leía en un medio que era difícil obtener cita médica antes de las 48 horas, sin embargo el pasado jueves día 11 a las 11,50 horas solicité en mi centro de salud cita para mi médica de cabecera, me la dieron para las 12,06 del mismo día; últimamente, ante un dolor en un oído, fui a la médico de cabecera, me envió al especialista, este me pidió una R.M. y vuelta al especialista, pues todo ello transcurrió en 23 días exactamente; cuando por cualquier motivo he utilizado la sanidad privada la duración del proceso ha sido bastante más dilatada. Daría muchos más ejemplos, pero extendería en demasía este escrito y no lo veo prudente. Por lo expuesto, les agradecería, en especial a los medios alarmistas, fueran más concretos y exactos, sin generalizar indebidamente.