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Entradas etiquetadas como ‘examen’

Reválida: “¿Quién es el Gobierno para jugar con la vida de una persona?”

Por Javier Amez Waflar 

¿Reválida? ¿Qué es eso?  No lo sabe ni su creador. Se supone que es el examen que decidirá la vida de muchas personas, incluida la mía este año, pero como no hay ni gobierno, ni la junta se decide, nosotros, el futuro del país, estamos asustados.

Cientos de jóvenes se presentan a las pruebas de Selectividad (UNIVERSIDAD DE NAVARRA)

¿Quién es el gobierno para jugar con la vida de una persona? No pueden estar así.

Nosotros, los alumnos, nos jugamos mucho en dos días y si ya era duro cuando se sabía más o menos lo que se preguntaba, imaginen ahora cómo vamos a estar.

Ni los profesores ni los alumnos sabemos nada, y los afectados somos nosotros y aquella persona que no pueda entrar en la carrera de su vida. Pero no solo lo perderá él, sino que la humanidad habrá perdido un profesional que ama su afición. Señores políticos, sigan jugando que luego nosotros votamos.

El caos de las oposiciones a profesor

Por C. M.

Oposiciones al cuerpo de maestros.

Personas opositando al cuerpo de maestros. (ARCHIVO)

Soy profesora de secundaria en Andalucía. Interina, pero profesora. No sé cómo calificar mi estado de ánimo en estos últimos meses: espantada, harta, menospreciada, ninguneada, etcétera, respecto a la consideración de nuestros representantes políticos. Me callo lo que de verdad les diría cada vez que pienso en el calvario que nos hacen pasar ustedes una y otra vez con este sinsentido de sistema de oposición que te obliga a examinarte de algo que ya aprobaste. Te preparas concienzudamente durante meses; inviertes dinero, tiempo, esfuerzo y energía que le restas a tu familia y a tu bolsillo; apruebas, incluso con nota, y empiezas a trabajar, tal vez a 200 km de tu casa. Y a los dos años otra vez a examinarte de lo mismo. ¡Pero si yo esto ya lo aprobé! Vuelta a empezar: invertir dinero, disponer de menos tiempo, menos espacio en mi cabeza para retener 70 temas que nada tienen que ver con mi trabajo en las aulas, claustros, tutorías con familias, formación, etc.

Y mientras tanto ustedes, desde sus sillones, mareándonos con cambios de ley, temario y fecha de examen pero eso sí, sin confirmar nada hasta última hora, creando en nosotros un continuo estado de alerta, desazón y estrés. ¿Cómo es que saben ustedes tanto? ¿Entran en nuestras aulas? ¿Ven nuestro trabajo? ¿Quién de ustedes ha sido docente? ¿Demuestran ustedes un año tras otro que son válidos para sus puestos? ¿Serían ustedes capaces de poner un poco de cordura y sentido común en todo esto? ¿Cómo es posible que no vean lo que a los ojos de todo el colectivo educativo es obvio? ¡Ah! Claro, lo olvidaba. Como la realeza, no hay más ciego que quien no quiere ver.

Pues yo no sé cómo explicarle a mis hijos que me tengo que ir a la biblioteca para estudiar de nuevo lo que ya aprobé ni a mis alumnos que no he podido corregir todavía sus exámenes. Y, ¿cómo les explico a ustedes que la educación es la base de un país y que ustedes no están apostando por ella?

Sobre las oposiciones al cuerpo de maestros

Por Silvia Moreno Hernández

Hace poco, en una conversación intrascendente, salió el tema de las oposiciones y el famoso examen de cultura general de Madrid y alguien me dijo que no era concebible que un maestro de primaria no se supiera, por ejemplo, todos los afluentes de España, no supiera conjugar el verbo “yerrar” o no supiera situar exactamente todos los huesos del cuerpo humano, mostrando un asombro absoluto ante el hecho de que el 80% de los maestros suspendan ese examen. No me extraña, hace un tiempo que los maestros tenemos que comernos una campaña para dejarnos como incompetentes: así pasa que asesinan a un interino y no se arma la de Dios. Total, los maestros se supone que somos esas personas que no valemos “para otra cosa”, aunque luego quede en nuestras manos lo más importante: vuestros hijos. Pero lo que se suele pasar por alto es:

1) Que no es un examen orientado a averiguar lo que realmente sabe la gente, sino a descartar gente, por lo que ponen más preguntas de las que somos capaces de responder en hora y media, obligando a hacerlo deprisa. Imaginaos lo que supone, por ejemplo, de cara a cálculos que sabes hacer, pero te baila un número y te anulan toda la pregunta.

2) Que si realmente pretendiera ser un examen objetivo, las preguntas serían tipo test y no desarrollo (como sucede con otros exámenes de oposiciones no susceptibles a “interpretaciones”) y, además, si pretendieran valorar realmente lo que sabemos no nos pondrían a hacer tres pruebas consecutivas en siete horas, como sucederá este año, en el que el examen comenzará a las 8:30 de la mañana y acabará a las 15 de la tarde. Ya a las 13 estaremos medio muertos y, después de que nos hayan fusilado a cálculos y preguntas diversas (cada examen es muy largo), tendremos que escribir con la mano machacada no menos de seis páginas del tema que nos toque de pura memorieta.

3) Además, si tanta importancia le dieran a que conozcamos unos contenidos y no otros, al igual que existen unos temarios oficiales para el tema a desarrollar existirían unos temarios de referencia para que sepamos lo que nos tenemos que estudiar y pudiéramos organizarnos. Se “supone” que la referencia es cualquier contenido que pueda caer en Primaria, pero cualquiera que haya visto los exámenes sabe que las preguntas realmente tienen un nivel de ESO y, a veces, de Bachillerato. Me gustaría saber cuánta gente superaría un examen de ESO-Bachillerato en la actualidad tras más de una década de dejar atrás esa etapa de su vida y tras haberse especializado en otras cosas. Así que no me vale eso de “si yo supiera que tengo un examen de cultura general me lo prepararía y no habría problemas”. Los cojones. Y más cuando no se trata de una única prueba: tienes el examen de cultura, el de temario, la programación, la defensa, los cambios de legislación constantes que retrasan el trabajo, los preparadores que más que orientarte te desorientan para sacarte el dinero… ya, ya.

Un profesor. (GTRES)

Un profesor. (GTRES)

4) Que es normal que un maestro no sepa todo de todo, al fin y al cabo pocos titulados universitarios conozco que sepan resolver una raíz cuadrada o hacer correctamente un análisis sintáctico, los que hacen lo primero rara vez saben lo segundo, o viceversa. De todas las cosas que aprendemos como básicas durante la enseñanza obligatoria empleamos muy poco al final y hay un importante principio de la pedagogía que te enseña que aquello que no se utiliza, que no es significativo para la vida cotidiana, se olvida. Quién sabe si deberíamos replantearnos la enseñanza de ciertos contenidos que, siendo “tan importantes”, todo el mundo de adulto olvida sistemáticamente.

5) En las carreras que tienen que ver con la didáctica (magisterios diversos, pedagogía o la difunta psicopedagogía) no nos enseñan cosas que podríamos repasar estudiando la Wikipedia, sino enseñándonos cosas en las que un maestro es insustituible como la didáctica de las áreas, la psicología infantil y juvenil, las herramientas que desde la psicología se pueden aplicar a la educación (lo que se sabe de motivación, atención, dinámica de grupos…), la atención a las diferentes necesidades educativas especiales, los diferentes modos de razonar para enfrentarse a la resolución de un problema…si no fuera así, nos bastaría tener como maestros a personas que fueran estupendas para jugar al Trivial en lugar de a profesionales de la educación. Aunque, visto lo visto, en realidad mucha gente quiere de enseñante al que ganaría uno de estos concursos de la tele. Luego si hacen cosas como las que se han visto recientemente en funcionarios (atar a los niños con cuerdas o castigarles a estar dentro de un contenedor) no pasa nada, que como son estupendos loritos ya les consideramos plenamente competentes.

Tal vez sería más interesante que hiciéramos psicotécnicos en lugar de estos “juegos del hambre” para maestros.

Así que quien considere que es fácil, que critique menos y se presente.

 

Mi querida universidad, ¿dónde está el apoyo a las personas que padecemos discapacidad?

Por Olga Vigar

Aula de una Universidad. (ARCHIVO)

Aula de una Universidad. (ARCHIVO)

El pasado 25 de enero tenía que realizar una prueba de valoración en la facultad de Filosofía. Ese día yo me encontraba en la cama debido a un brote por una enfermedad crónica que padezco. Cuando me recupero me pongo en contacto con la universidad explicando el motivo por el cual no pude asistir a esa prueba y me piden un justificante del sábado día 25 en el que conste que no podía desplazarme hasta la universidad para realizar el examen. Les comento que no puedo justificarlo puesto que un sábado el médico especialista que me trata no trabaja (obviamente). Les envío un informe clínico que detalla mi enfermedad en el que se puede observar que padezco brotes con regularidad que me causan limitaciones físicas pero esto no les vale. Que haya superado con una nota de 8 todas las Pacs [evaluaciones continuas] que he realizado en todo el curso tampoco les vale. Lo único que sí les vale es repetir la asignatura y volver a pagar. ¡Esto sí que les vale!

Querida Universidad Oberta de Cataluña: ¿Dónde está el apoyo a las personas con discapacidad que tenemos limitaciones? ¿Dónde está la flexibilidad de una universidad que se las da de progresista y moderna? Pero… ¿qué derechos tiene aquí el estudiante? De verdad, cambien el nombre de Universidad Oberta (UOC) por el de Universidad Tancada (UTC), que creo es mucho más acertado.

Un vergonzoso examen-oposición de Enfermería en Gijón sin poder salir a orinar

Por Ianire Fernández

Quisiera que se hiciese público el trato inhumano y vejatorio que sufrimos todas las enfermeras que acudimos a realizar el examen-oposición el sábado 26 de octubre a Gijón. El comienzo estaba previsto a las 11 h, con 2 horas de duración, por lo que debería terminar a las 13 h. Las puertas de la feria de muestras de Gijón no se abrieron hasta las 10.15 y las de los pabellones lo hicieron a las 11.15. A mí me correspondía el pabellón 2, sector 3. Una vez dentro no nos hicieron entrega del examen hasta las 12.35. Visto el retraso, a las 12 pedí permiso para ir al baño, ya que aún no nos había entregado los exámenes y era previsible la cantidad de tiempo que íbamos a estar dentro (ya llevábamos 2 horas). Las puertas del pabellón estaban cerradas y una de las ayudantes encargada de repartir y recoger exámenes me trasmitió la negativa del tribunal.

El examen comenzó a las 12.35 como he dicho y a las 13.10, tras casi 3 horas dentro de la feria esperando la apertura de puertas, mi necesidad de ir al baño era inminente. Me trasmitieron que si iba automáticamente se anularía mi examen. El dolor de mi vejiga era increíble, no era capaz de concentrarme en el examen y mi dignidad y salud están por encima de todo, por lo que opté por entregar el examen. Tales eran mis ganas de hacer pis que ni siquiera llegué al baño, tuve que orinar en la campa camino al baño porque si no me lo hacía encima. El examen concluyó a las 14.30 y entre la recogida de exámenes y salida de los casi 10.000 aspirantes, hasta las 15.15 no se salió a la calle. Cinco horas metidos ahí, negándose una necesidad básica y un derecho al ser humano. Solo había dos opciones: o renunciabas al examen y perdías la oportunidad de aprobarlo para poder ir al baño o había que “hacérselo encima”, palabras textuales que le trasmitió el tribunal a uno de los opositores.

Entre las que tuvimos que renunciar al examen para ir al baño había embarazadas. Nos trataron como a perros. Leyendo el periódico La Nueva España hubo quien se hizo sus necesidades encima, a quien le dio ataque de ansiedad y tuvo que ser atendida por los sanitarios. Soy testigo de una chica con el pantalón manchado de sangre por la menstruación y no poder ir a cambiarse. examenEn pocas palabras, una vergüenza. Cada persona aguanta diferente sus necesidades, yo personalmente no habría aguantado 5 horas sin ir al baño.

Error de ellos las casi 2 horas de retraso de examen que hemos tenido que pagar los opositores. Ni siquiera terminando el examen antes de tiempo nos dejaban irnos, sería “renunciar al examen”. Si queríamos que nos corrigieran el examen y no fuese anulado tenías que permanecer ahí encerrado hasta la hora de finalización. Que menos que tras sus 2 horas de retraso, antes de comenzar el examen consientan ir a hacer tus necesidades.

Este trato inhumano quita importancia al hacinamiento que tuvimos, examen codo con codo. Frío en el pabellón y puertas cerradas. Por no mencionar el no respeto a la ley de protección de datos, ya que en el examen, a parte del DNI, teníamos que escribir nombre y apellidos. Estuvimos “secuestrados”, violando totalmente los derechos humanos.

Yo pagué las tasas, un importe de casi 40 euros, y realicé dos horas y media de viaje para que, negándome una necesidad básica, me arrebataran la posibilidad de concluir y aprobar dicho examen. Que contradictorio que en el año 2013, siglo XXI y en un examen de sanidad en la que todos conocemos las 14 necesidades básicas del ser humano, se violen nuestros derechos humanos completamente.

Espero que se haga justicia y se tomen las medidas necesarias con los tribunales responsables de este trato inhumano; por una pésima organización de ellos pagamos un precio muy alto. Haré todo lo que esté a mi alcance para que se haga justicia. Ya cuando salí del examen lo trasmití al sindicato SATSE y fui entrevistada por Enfermería TV y La Nueva España, como muchas otras “víctimas de este maltrato”.

He de recalcar que en la OPE del País Vasco consienten ir al baño cuando necesites a todos los opositores, no solo en ocasiones especiales como a embarazadas. Incluso cuando estamos todos los opositores sentados, antes de hacer entrega del examen, comunican que vaya al baño quien lo necesite. Y si acabas el examen antes de lo previsto, haces entrega de éste y puedes abandonar el pabellón sin ningún problema. Excepto en la última media hora, que si entregas el examen debes permanecer en el pabellón, pero con tu permiso de acudir al baño.