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Entradas etiquetadas como ‘enfermedad’

Hazte vegano y pierde peso

Por Sascha Camilli

Comida vegana ( LA GULATECA).

Mucha gente se propone perder peso cada año, pero llegan a julio con el mismo peso que tenían en enero. Esto puede ser profundamente frustrante, pero simplemente haciendo ejercicio y comiendo alimentos saludables, podemos vernos mejor por fuera y sentirnos mejor por dentro.

Los alimentos veganos no solo son deliciosos, sino que también están libres de colesterol y la mayoría son bajos en grasas saturadas y también bajos en calorías. Estudios han demostrado que quienes comen carne son nueve veces más propensos a ser obesos que los veganos.

Los veganos también tienen menores tasas de muchas de las enfermedades con riesgo de muerte, como cardiopatías, diabetes y ciertos tipos de cáncer. Y cuando eliges alimentos veganos, también estás ayudando a evitar que los animales tengan una espantosa muerte en el matadero, a proteger el medioambiente y combatir el cambio climático.

El caso de Nadia provoca rabia e indignación

Por Tamara González

Nadia y su padre (Facebook Fernando Blanco).

Nadia y su padre (Facebook Fernando Blanco).

Nada te hace creer más en la bondad humana que las manifestaciones solidarias. Sin embargo, cuando las supuestas buenas causas, en las que uno se implica, resultan esconder algo oscuro, se abren paso otros sentires: la rabia y la indignación.

Tras conocerse el fraude de los supuestos tratamientos de la pequeña Nadia Nerea, uno puede llegar a cuestionarse cada nuevo acto de participación o ayuda que se le presente. Pese a ello, quiero pensar que las estafas son excepciones y que los logros conseguidos y la satisfacción de haber contribuido en algo positivo superan al miedo y al enfado ante posibles nuevos engaños. Si en esta vida no nos mojáramos, nuestros corazones se secarían.

Quiero correr de rosa en la Carrera de la Mujer y no me dejan por ser hombre

Por Pedro García Moreno

Más de 30.000 mujeres participando en la Carrera de la Mujer de 2014 (EFE).

Más de 30.000 mujeres participando en la Carrera de la Mujer de 2014 (EFE).

Quería comentar algo que a mi parecer va en contra de la idea de la lucha contra el cáncer de mama que plantea la organización de la Carrera de la Mujer que se celebra este domingo.

Mi prima me inscribió en la carrera que se celebra este domingo en Madrid. No tengo intención de competir contra nadie, ni de llevarme ningún trofeo, sólo quiero compartir ese momento con mi madre, mi tía, mi prima Rebeca y la novia de mi hermano. Pagué por mi dorsal porque me parece un evento importante, entiendo que es una competición para mujeres, pero más allá de eso es un evento que trata de concienciar a la gente contra el cáncer de mama; enfermedad que también podemos sufrir los hombres.

Según la organización y pese a haber aceptado la inscripción como varón y el pago de la misma por una buena causa, no puedo correr por ser hombre, y la solución que me dan es devolver el dinero.

Repito, mi intención no es ganar, es pasar un día con las mujeres de mi familia que participan en la carrera. Me quiero poner la camiseta rosa y estar ahí con mi dorsal. ¿Por qué no existe un dorsal cero para los hombres que queremos apoyar esta iniciativa como comenta una participante? Esto debería ir más allá del sexo de las personas, debería ser igualdad ante una enfermedad. En mi familia perdimos a mi abuela muy joven por un cáncer de matriz, y una de mis mejores amigas sufrió un cáncer de mama del que ha logrado salir. Solo quiero apoyar la iniciativa.

 

PSOE, PP, Ciudadanos, Podemos: mientras vosotros habláis, yo tengo la miseria en una cuenta bancaria

Por Adela de Pablo

Me gustaría saber todo lo qué he hecho mal, quizás así pudiera justificar todos los sinsabores de mi vida. Mira que luché por tener una vida bonita, no buena, sólo bonita, y cuando digo eso es porque quise hacer lo que muchas hacen; de lunes a viernes trabajar, llevar al colegio a sus hijos, recogerlos, cenar, discutir, levantarse y así durante 5 días consecutivos.

También me hubiese gustado y mucho, ir los viernes a cenar al burger, al japonés o al italiano, y si no en casa, palomitas y pizza, a lo mejor ese día también tocaba discutir, por elegir el canal de la tele. Pero vaya, eso no salió bien.

Los líderes de los cuatro partidos políticos más votados (20 Minutos).

Los líderes de los cuatro partidos políticos más votados (20 Minutos).

Ahora, todas las mañanas pongo las noticias en la tele, porque yo elijo el canal; ahora sí que estoy y me siento sola. Esta es mi rutina: encender la televisión, desayunar un zumo de dos naranjas, dar de comer a mis gatas, hacer café y tomármelo con tres pastillas, una es para que “rule” la vida y las otra para que no me salga de ella.

Trabajo de teleoperadora en un CEE (Centro Especial de Empleo, 4 horas, 520 euros al mes, netos), y mientras hago todo esto, os veo, os oigo y os siento. Habláis de tantos derechos, os enojáis, insultáis, humilláis y defendéis a ultranza como si en ello os fuese la vida, pero bien sabéis que es mentira, que si la vida os planta, vuestros principios cambian de pareja. PSOE, PP, Ciudadanos, Podemos, ¿qué más da? Si mientras vosotros habláis, yo tengo la miseria en una cuenta y la desgracia en el alma, porque yo he trabajado toda la vida y ahora estoy desnuda frente al espejo y vacía frente a la vida.

65% de discapacidad, eso por enfermedad mental. No me dan más de cuatro horas, porque según dicen “no hay más trabajo y para todos no llega”. Es razonable, mi empresa percibe 4.100 euros/año por mí, que tengo una enfermedad mental superior al 65% (Yo percibo al año 5.720 euros netos).

Seguid hablando. Yo mientras me visto, desayuno y de paso os insulto en voz alta y solo, tan solo pido, no sé a quién, que todos y cada uno de vosotros, tengáis el privilegio de vivir y disfrutar un mes de mi vida; cambiaréis vuestro discurso, os lo aseguro.

Porque cualquiera puede ser yo y yo puedo ser cualquiera.

 

Los recortes también pasan factura en el 112 de Madrid

Por Laura Muñiz Pacios

Manifestación por la Sanidad en Madrid (EFE).

Manifestación por la Sanidad en Madrid (EFE).

Soy una nefróloga que trabaja en un centro concertado de hemodiálisis. Cuando un paciente presenta una situación grave que requiere valoración en la urgencia del hospital, he de llamar al 112 o 061 para su traslado, así que he podido comprobar cómo cada vez funciona peor.

Hace poco una paciente ha presentado un sangrado digestivo. Tras realizar una analítica he comprobado que estaba más anémica y que además tenía las plaquetas muy bajas, por lo que podía agravarse. Como la paciente estaba estable, han decidido enviarme una “ambulancia convencional”.
Les especifico que está en diálisis, y ahí es donde deben recogerla. Esto quiere decir que no va acompañada por ningún personal sanitario durante el traslado. El otro tipo es la UVI móvil para pacientes muy graves y no hay punto medio.
Pues bien, tras dos horas y media esperando, y después de haberla reclamado varias veces, me han dicho que ha habido un error y se han llevado a otra paciente de la clínica al hospital. De diálisis no se habían llevado a ninguna paciente, así que imagino que sería de otro lugar de la clínica. Me han ofrecido comenzar el proceso de nuevo y solicitar una nueva ambulancia, sin pedir disculpas, ni asumir en ningún momento ninguna responsabilidad por su parte. Durante todo este tiempo la paciente quizá haya continuado con un sangrado interno.
¿De verdad este es el SUMMA 112 del que tanto se enorgullecen? No dudo de sus profesionales, pero si continúa recortándose y sobrecargando el servicio pronto no será ni la sombra de lo que fue.

Una muerte digna para Andrea

Por Jon García Rodríguez

Padres de Andrea

Los padres de Andrea, ante los periodistas. (EFE)

Tiene que ser horrible ver cómo se apaga paulatinamente la vida de tu hija sin que puedas hacer nada para evitarlo. Y tiene que dar pavor escuchar a diario sus gemidos de dolor y sus estertores, los sonidos que avisan que la niña, tu niña, se está muriendo ma non troppo (poquito a poco).

Leo en los periódicos con tristeza que los padres de Andrea, una cría de 12 años que sufre una enfermedad rara y degenerativa, han pedido «una muerte digna» para su hija tras agravarse su larga lucha vital.

Y leo con indignación que el equipo pediátrico que la trata -Hospital Clínico de Santiago- se niega a medicarla con sedación para que «se vaya» sin sufrir. Desgraciadamente en este caso, como en tantos otros, la ética y las creencias religiosas se vuelven a enfrentar.

Yo, que cuando rezo lo hago en latín y que siento empatía por la teología, creo sinceramente que los galenos están errando con su decisión. La muerte digna debería ser el derecho más básico de las personas. Prolongar el sufrimiento de un desahuciado resulta amoral. Andrea se va ad astra per aspera (a las estrellas por el camino difícil). Ayudémosla a marchar.

Los enfermos de ELA, escondidos y sin tratamiento

Por Juan Porcar

Llegó el final previsto para vosotros, en silencio, sin periodistas, sin cámaras de televisión. Hasta faltaron lágrimas. Los que os quieren de verdad han llorado tanto antes que ya no les quedaban para el último adiós. La ELA (esclerosis lateral amiotrófica) fue devorando vuestro cuerpo y vuestras ilusiones, vuestra esperanza se rompió en mil pedazos.

Una mujer con esclerosis, caminando con bastón. (ARCHIVO)

Una mujer con esclerosis, caminando con bastón. (ARCHIVO)

Cada día mueren tres enfermos de ELA en España y al mismo tiempo que son enterrados, los médicos diagnostican otros tres nuevos casos. Siempre somos 4.000 pero no somos los mismos.

Ante este grave problema, los políticos miran hacia otros lugares con mejores vistas y las multinacionales farmacéuticas miran la bolsa. Mientras esto ocurre, los afectados por esta mortal enfermedad vemos cada amanecer sin saber si será el último.

Lo que sí sabemos es que nos mantienen escondidos para que no se sepa que somos afectados de una enfermedad mortal sin tratamiento en el año 2015. No se pueden solucionar los problemas que no se conocen, ni se puede concienciar a una sociedad si se esconde a los que sufren.

Dignidad en el pasillo de Urgencias

Por Isidro Veciana

Por desgracia tuvimos un familiar en el servicio de urgencias de un hospital público de Barcelona. Tiene una situación delicada con tratamiento de quimio, etc. Es cierto que nos atendieron muy amablemente pero cuando le tocó su turno le atendieron y le dejaron esperando en un box. Hasta ahí todo normal, exceptuando la gran multitud de pacientes en comparación con el mínimo personal que había. A medida que avanzaba la tarde iban llegando más urgencias y mi familiar fue reubicado a una zona más tranquila, el pasillo. Así se ha pasado todo el fin de semana y no ha sido el único.

Lo dejaron en el pasillo ya que no había camas ni mantas ni personal suficiente como para subirlo a planta y dejarlo ingresado. ¿Es lógico que un hospital no tenga camas? Pues se ve que en los tiempos que vivimos sí, es algo habitual, y no porque los hospitales sean pequeños ni porque haya una epidemia y los hospitales estén desbordados, no señores, no es nada de eso, es porque no hay presupuesto….

¿Acaso nosotros no pagamos y hemos pagado la Seguridad Social cada mes como buenos contribuyente? Sí, claro que sí. Entonces, ¿dónde está todo ese dinero? ‘Qui lo ça’. Lo mas sangrante es que normalmente se ponen enfermos los más indefensos: niños y ancianos. Un señor o señora mayor ha contribuido a la Seguridad Social más que sobradamente. Y si ya es triste envejecer y encontrarse mal, es peor envejecer, encontrarse mal y saber que cuando vayas al hospital tendrás unas condiciones lamentables. Es muy injusto.

Urgencias

Un trabajor sanitario atiende a un paciente en el pasillo de un hospital. (ATLAS)

¿Cómo puede tratarse un enfermo en un pasillo, enseñando todas sus vergüenzas a todo el mundo? ¿Dónde queda la integridad de la persona, el derecho a la intimidad y el derecho a ser atendido en unas condiciones óptimas?

¿Y qué pasa si un familiar quiere quedarse a pasar la noche? Le espera un confortable taburete, eso siempre que sea afortunado y no lo necesiten porque si es así se quedará de pie toda la noche. Pero, claro, ¿cómo te puedes ir a casa sabiendo que dejas a tu padre, madre, hermano en un pasillo? Imposible, ¿al final qué haces? Pues te autoconvences y das gracias por no estar enfermo y piensas que estar de pie no es nada en comparación a lo que le sucede a tu familiar.

Para finalizar hago una pregunta, dirigida al muy honorable president, presidente o a quien corresponda: Si el familiar al que dejan en el pasillo fuera el suyo, ¿no cambiarían las cosas? Disculpen por la pregunta, ya que el solo hecho de plantear algo así ya es cruel. Eso no se lo merece nadie. Piensen un poco en todo esto y, si tienen dudas, vayan a un hospital.

Decidir si ir o no a trabajar cuando estás resfriado

Por César Sánchez

Un favor para ti y para tus compañeros

Imagen de archivo de una persona resfriada

Imagen de archivo de una persona resfriada

Todos sabemos cómo es el tiempo, llega noviembre y te resfrías. Suelen ser cortos, en un par de días o tres puedes estar recuperado.

Pero no, tú decides ir a trabajar de todos modos, para no quedar mal con el jefe.

Estás en tu sitio sentado, te duele todo, no puedes ni leer la pantalla del ordenador, no rindes y tampoco descansas. Y como es de cajón, tampoco te recuperas. Y al día siguiente cae otro, como piezas de dominó, ya son dos resfriados en la oficina.

Por favor, si eres uno de los que ya ha caído, ¿por qué no te haces un favor a ti mismo, quedándote en casa recuperándote; y a la vez a tus compañeros de oficina, evitando contagiarles? Saldremos todos ganando.

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Por Estela Moreno

Contestación a “Un favor para ti y para tus compañeros”

Llega el tiempo de catarros. Sí, de esos que puedes curar estando 4 días en la cama. Pero decides ir a trabajar como muchos de los todavía trabajadores de este país.

¿Para que te vean? No, para que no te quiten tu salario porque debido a los recortes no puedes ni ponerte malo sin que tu nómina se vea minorada.

Y una gripe es lo de menos porque hay esguinces, gastroenteritis y cualquier enfermedad con la que puedas moverte mínimamente.
¿Crees que vamos por contagiar? ¿Que somos malos compañeros? Nosotros vamos porque no podemos permitirnos el quedarnos en casa. ¡Ojalá nuestro jefe fuera como el tuyo! Un funcionario.

La solidaridad como cebo publicitario

Por Olga Rodríguez Noguera

Creo que hemos llegado a un punto en el que todo vale, en el que confundimos totalmente las cosas y perdemos valores, y esta semana, en un anuncio que vi por Internet, encontré un claro ejemplo de ello.

Una empresa de venta de moda femenina, VAN-DOS, aplica un 20% de descuento en el precio de venta, poniendo “SOLIDARIDAD” como código promocional por ser el 19 de octubre el día internacional del cáncer de mama.

Una mujer con una pañoleta rosa, color representativo de la lucha contra el cáncer de mama. (ARCHIVO).

Una mujer con una pañoleta rosa, color representativo de la lucha contra el cáncer de mama. (ARCHIVO).

Señores ¿hay que recordar que el cáncer es una enfermedad? El día 19 no es una celebración, no es una fiesta, es un recordatorio de que hay muchas personas que desgraciadamente padecen esa enfermedad y de que hacen falta recursos, ayudas y, en definitiva, dinero para investigación, para ayudar a los enfermos… No se puede hacer negocio con eso, ya que no colaboran, no benefician, no hacen nada positivo a la causa, lo único que intentan es beneficiarse utilizando el cebo de la solidaridad y el cáncer como gancho.

A dicha empresa les he pedido que retirasen dicha promoción, que dejen ese descuento, que sigan negociando pero que no utilicen una enfermedad como eslogan. Hasta la fecha de envío de mi carta a ustedes no lo han hecho, retiraron un post que tenían en redes sociales, pero tanto en su web como en la calle seguía.

A mí me ha tocado vivir el cáncer de cerca, de lleno y por desgracia a muchísimas personas. Desearía que no lo vivieran tan de cerca como yo, ni siquiera de lejos; en todo caso sabrían por qué entonces publicidades como esta duelen en el alma. Todo no vale.