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Salvaron la vida de mi hija

Por Rocío Sánchez

Varios cirujanos realizan un trasplante. (ARCHIVO)

Varios cirujanos realizan un trasplante. (ARCHIVO)

El día dos de abril vi el programa de Comando Actualidad de TVE sobre todo por interés personal, ya que salía el tratamiento con células madre en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Para mi sorpresa, veo que apenas nos informan de la importancia de este tratamiento en los niños con enfermedades cardiacas, no sé si porque no quieren que salga a la luz o por otro motivo.

Dicho esto, yo les voy a contar cómo este gran equipo de cardiólogos con sus secretarias, hematólogos, enfermeras etc. del Hospital Reina Sofía de Córdoba salvó la vida a mi hija.

Constanza tenía año y medio cuando fue ingresada en la UCI de un hospital de Madrid con una cardiopatía dilatada (un corazón demasiado grande que no funciona bien). Mi hija salió de la UCI y después de casi seis meses sometida a tratamientos médicos, no mejoró su situación clínica por lo que su pronóstico era trasplante de corazón a corto-medio plazo (o sea, que las posibilidades de supervivencias no eran muy altas).

Me puse en contacto con el Reina Sofía de Córdoba y después de realizarle varias pruebas a mi hija y de pasar un tribunal médico el 19 de marzo del 2013, fue sometida a un trasplante de células madre de su propia médula ósea a su corazón por cateterismo. A día ocho de abril del 2014, el corazón de mi hija tiene un tamaño prácticamente normal y su función también es normal. Su pronóstico: una vida prácticamente normal y el trasplante de corazón totalmente descartado. Así que desde aquí quiero agradecer a este gran hospital y a este gran equipo que salvaran la vida de mi hija ya que creo que en este programa no se dio la debida importancia a esta investigación.

Un parto triste y angustioso

Por Mª Revenga

El 24 de noviembre de 2013 ingresé en el Hospital de Sanitas de La Moraleja para tener a mi bebé.  Quiero denunciar una serie de hechos que se han ido sucediendo, desde mi ingreso, y que han convertido un momento que debería haber sido inolvidable y único en una experiencia traumática y triste. En primer lugar, desde mi ingreso a las 00:30 hasta la hora del parto a las 06:20, el bebé estuvo sufriendo, ya que en cada contracción que yo tenía, sus pulsaciones bajaban prácticamente a la mitad (de 150 a 70-80). Estuve atendida ese tiempo por varias ginecólogas y matronas que tras cambiarme de posición repetidas veces para ver si mejoraba la situación, y no mejorando en ningún momento, decidieron esperar un poco en lugar de realizar una cesárea, tal y como una de las ginecólogas que me estaba atendiendo propuso al resto del equipo allí presente.

Seis horas más tarde (sobre las 6 de la mañana) el parto se complicó y tuvieron que intervenir rápidamente al sufrir yo una contracción más larga que provocó una bradicardia en mi bebé. Tuvieron que utilizar espátulas y presionarme la tripa para que la niña pudiera nacer, y finalmente pudo salir pero nació con falta de oxígeno, por lo que tuvo que ser reanimada inmediatamente e intervenida por las pediatras de urgencia.

AUBREY KILIAN  / WIKIMEDIA COMMONS

AUBREY KILIAN / WIKIMEDIA COMMONS

Una vez estabilizada, la niña fue llevada a la UCI por mi marido, al cual le hicieron pasar por caja para hacer un depósito de 500 euros para el tratamiento de la pequeña (cada día en la UCI suponían 360 euros), aspecto que no nos habían comentado en los 9 meses de seguimiento del embarazo. Puesto que las complicaciones habían sido culpa de las malas decisiones del equipo médico responsable, no entendimos que se nos obligara a realizar este pago. Tras pasar 4 días en la UCI, nuestra hija fue dada de alta en perfectas condiciones según la pediatra y el informe de alta que nos dieron. Cuál fue nuestra sorpresa cuando 10 días después de su nacimiento la llevamos al pediatra de la Seguridad Social y nada más examinar a la niña nos derivó al hospital de La Paz por una posible fractura de la clavícula. Efectivamente, en La Paz le realizaron una placa y confirmaron que tenía una fractura en la clavícula derecha provocada seguramente durante el parto con espátulas.

Nos parece vergonzosa la falta de profesionalidad y de ética del personal tanto en la toma de decisiones que podían haber evitado el sufrimiento de la niña como en la falta de información sobre su verdadero estado a la salida del hospital.

Mi intención es por un lado denunciar los hechos y, principalmente, informar a futuras madres para que no sean víctimas como yo y, por culpa de la falta de profesionalidad del personal de este centro conviertan un momento único, como es el nacimiento de un hijo, en una experiencia triste y angustiosa. Por suerte mi hija Paula hoy tiene ya algo más de 3 semanas y a pesar de su fractura se recupera favorablemente y se encuentra muy bien en casa con su familia.