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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

Archivo de noviembre, 2017

¿Deben los profesores educar en valores?

¿Deben los profesores educar en valores? Realmente mirando la Lomce hay poca discusión, es algo que sobre el papel se les exige, pero me ha llamado siempre la abstención encontrar un buen número de padres que, desde los comentarios del blog, en redes sociales y de viva voz, aseguran que no, que para eso ya están ellos, que los maestros tienen otras prioridades. Algunos se plantean incluso que para transmitir valores hay que tenerlos, dando a entender que hay profesores que carecen de ellos (algo seguro, por otra parte), o incluso se cuestionan qué valores van a transmitir a sus hijos, con recelo.

Yo sí agradezco que regulen comportamientos de manera positiva y que transmitan la necesidad de cooperar, de respetar al otro, de no actuar con mezquindad, de compartir, de entender que somos iguales y a la vez diferentes. Sí que creo que es su función, porque nuestros niños pasan muchas horas en sus centros escolares, porque siempre es mejor que lo que escuchan en casa se refuerce en el colegio, porque hay niños que no escuchan precisamente eso en casa, porque es responsabilidad de todos intentar que las nuevas generaciones sean mejores que nosotros.

Parece que la mayoría pensamos así:

Hace cosa de un mes me dio por preguntarlo desde facebook. Y esto es lo que me encontré:

Javi: Yo creo que transmitir valores es compatible con transmitir conocimientos, se pueden hacer ambas cosas a la vez perfectamente. E incluso diría que, hoy día, se le debería dar un poco menos de peso a los conocimientos y más a los valores.

Gemma: La LOMCE especifica que uno de los primeros objetivos es ENSEÑAR A SER PERSONA.

Susana: Valores que no tengan nada que ver con política y religión.

Bei: La LOMCE lo dice, los currículos de las comunidades autónomas no, hablan de contenido y contenido y más contenido. Que no recordarán después… Realmente para mí no deberían ser valores transversales, sino asignaturas troncales. Los valores quedan para siempre. Y es más, hay niños que pasan más tiempo en el colegio que en sus casas o vienen de familias desestructuradas del todo, y no solo eso, la escuela debería servir para paliar esas diferencias. Una escuela centrada en el contenido y no en el niño pierde su función social. Por otro lado, a los docentes no se les forma en estas competencias, algunos lo hacen con su tiempo y recursos, así que aprovecho para darles las gracias y todo mi reconocimiento

Andy: Los conocimientos están a un click de distancia. Hay que enseñar valores, pensamiento crítico, inteligencia emocional… Hay un cambio de paradigma y la educación debe adaptarse o perecer.

Danae: Creo que los valores humanos los debemos trasmitir todos como sociedad a los niños.

Paloma: Yo siempre digo que los niños,cuando nacen,son libros en blanco,en los que tú tienes que empezar a escribir Y cuando empiecen a pensar por ellos mismos,lo continúen.Los valores,se maman…..Pero nunca viene mal un poco de ayuda en los coles.

Raquel: Creo que es muy conveniente que acompañen el conocimiento con los valores, pero siempre de forma aséptica y respetuosa con la individualidad de cada alumno.

Sonia: La enseñanza en valores es compartida, yo creo. Es un trabajo de la familia pero la escuela no es solo un lugar donde transmitir conocimientos. Es formar personas también, el colegio es espacio de convivencia.. con iguales y fuera del “amparo” de la familia. El problema es cuando ese “trabajo” se descompensa.

Magdalena: Creo que sobre todo debemos ser buenos ejemplos para nuestros alumnos y para eso debemos ser buenas personas,educados,respetuosos,puntuales, trabajadores…que vean que nos encanta aprender,que nos encanta leer y viajar y conocer otras culturas. Pienso que transmitir valores es casi más importante que transmitir conocimientos.

Kylie: El maestro enseña valores y conocimiento,aunque los primeros los niños ya los deben de traer de casa igual que la buena educación, pero no es sólo responsabilidad del maestro eso sino de los padres también.

Noemi: Ambas cosas, un profesor puede llegar a ser una inspiración, un guía…nos enseñan, educan y nos transmiten ideas, valores, respeto y si empatiza con sus alumnos…un profe ideal

Almudena: Es obligatorio. Pero no solo es una obligación moral o ética. Es una obligación legal. Solo hay que leer la LOMCE para verlo. Curioso, yo lo que me encuentro mucho más es docentes, sobre todo en secundaria, que dicen aquello de que en casa se educa y en la escuela se enseña. Además de que efectivamente es obligación de la escuela educar, es que es imposible que no lo haga. Lxs niñxs y adolescentes pasan mínimo 4 horas y media diaria en la escuela ¿Como no va a educar? Educamos todos, las familias, lxs docentes, la tele, el vecino del quinto, las redes sociales, etc.Y del mismo modo todos trasmitimos nuestros valores, incluso aunque pensemos que no lo hacemos

Mayte: Clarito lo tengo! EDUCAR ES TRANSMITIR VALORES las materias solo constituyen un medio de conocimiento. El concepto educador es superior al de profesor por eso mismo. Sólo se trata de elegir! Un buen profesor es asimismo un buen educador para la vida y no sólo un técnico

Ana: Valores humanitarios, respeto, empatía, solidaridad. Y pensamiento crítico, eso es vital. Claro que todo esto también es político….

El síndrome del abuelo caramelo (los abuelos indulgentes pueden perjudicar la salud de sus nietos)

Espero que mi padre no se ofenda leyendo esto, porque él es un ejemplo perfecto de lo que me ha dado por llamar el síndrome del ‘abuelo caramelo’.

Mi padre es un hombre noble, un hombre bueno que ama a sus nietos por encima de todo y que les bajaría la Luna si estuviese a su alcance. Y eso ayuda a que no sólo no pueda evitar darles dulces en abundancia si se los piden, sino que se los ofrece aunque ellos no los hayan pedido solo por verles felices.

Hace ya tiempo que di la guerra por perdida, por mucho que un dentista a Jaime, por su autismo, le pueda suponer anestesia general.

Siendo justos, no sólo los mima a chuches y chocolate, también a alimentos saludables jamón o castañas asadas, lo que se tercie si les gusta.

Recordaba todo aquello inevitablemente cuando leía un reciente informe de la universidad de Glasgow que ha recogido datos de 56 estudios realizados en 18 países diferentes.

El informe, publicado en PLOS One journal, centraba en la influencia de los abuelos que no son los principales cuidadores de los niños, pero sí tienen una presencia significativa en sus vidas, en tres áreas: alimentación y peso, actividad física y relación con el tabaco.

Los padres de los diferentes estudios tienden a describir a los abuelos como demasiado “indulgentes” con los niños, con tendencia a darles más comida de la necesaria (cebarlos, en román paladino), darles comida con mucho azúcar o grasa, usar la comida como una “herramienta emocional” (chantajes, premios… eso tan desaconsejado para tener una sana relación con la comida, recordad a Julio Basulto y que hay que respetar el apetito de los niños, el “no quiero más” y el “tengo hambre”) y peor informados que ellos.

En el estudio apuntan que hay abuelos muy activos y abuelos sedentarios, y tanto lo uno como lo otro influye en los niños. Respecto al tabaco, parece que los abuelos fumadores tienden en mayor medida que los padres fumadores a darle a ese vicio insano delante de los niños.

Sobra decir que fumar delante de los niños, incentivar su sedentarismo y el consumo de alimentos con exceso de azúcar, grasa o procesados, activando además mecanismos que fuerzan a comer a los niños, que les identifican la comida poco recomendable  con un premio o recompensa, no beneficia precisamente la salud de los niños. No conviene olvidar que hace poco fue noticia que El número de niños obesos en el mundo se multiplicó por diez en las últimas cuatro décadas.

También sostiene que muchos padres se sienten incapaces de interferir por la confianza que les tienen, también por la ayuda que los abuelos les prestan.

En la balanza de la relación, mejor callar o protestar poco si abusan de los dulces o en algunos aspectos educan de manera que nos chirría, teniendo en cuenta todo lo demás y que lo hacen con la mejor intención.

No sé en vuestro caso, pero en el mío sí que sucede. La única línea roja, lo único que no toleraría, sería el que convirtieran a mis hijos en fumadores pasivos.

Y que conste que muchos padres caen (caemos) en errores similares. No es patrimonio exclusivo de los abuelos ni mucho menos, aunque este estudio haya puesto el foco en ellos.

¿Qué sería de muchos de nosotros sin los abuelos? Aquel niño que tiene un buen abuelo, tiene un tesoro. Sus padres también. Y no me refiero ni mucho menos solo a cuestiones prácticas, de intendencia.

En mi caso particular, si el peaje son unos pocos caramelos, bienvenidos sean.

* Fotos: GTRES

Para terminar os dejo una foto que hice de un cuadro que hay en el libro de Julio Basulto Se me hace bola con aquello que los adultos jamás deberíamos decir a los niños en la mesa. Si os reconocéis leyéndolo, por favor, leed a Julio, también a Juan Revenga  o Mi niño no me come de Carlos González.

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Cuando el colegio te dice que tu hija de 7 años no puede ir a una excursión por tener diabetes y una bomba de insulina

Hoy, 14 de noviembre, es el Día Internacional de la Diabetes. Un día instaurado en 1991 para concienciar sobre esta patología, para prevenirla en los casos en los que es posible, para normalizar el hecho de vivir con diabetes, para promover su investigación…

Bomba de insulina de Medtronic.

Hoy es el día perfecto para hablaros de unos padres que están siendo ejemplares en cómo encarar la vida con un hijo con diabetes, que están logrando que su niña crezca sana y feliz, sin perderse nada, consciente de su enfermedad pero sin vivir dominada por ella.

Una niña, unos padres, que merecen toda la ayuda y el apoyo por parte del centro escolar en el que la pequeña pasa tantas horas y sobre el que pivota en gran medida su mundo. Lo que no pueden encontrarse es que ese colegio les meta palos en las ruedas. Palos nacidos de la falta de voluntad por hacer las cosas bien, de la falta de empatía, ni más ni menos.

Hoy solo voy a ser el altavoz de un padre que solo quiere lo que es justo, que su hija sea igual que el resto de sus compañeros, que pueda acceder a las mismas experiencias.

Sirva además la carta de este padre como ejemplo de lo que con frecuencia enfrentan los padres de niños con diabetes en los colegios.

Demasiado a menudo se encuentran con profesionales de la enseñanza a los que les puede el miedo, las pocas ganas de complicarse la vida o directamente la mezquindad, olvidando que sus decisiones tienen efecto directo en la memoria, el desarrollo y la ilusión de los niños.

Mi hija tiene 7 años (esta semana hace los 8), va a Tercero de Primaria, le gusta dibujar y el teatro. Le encantan las manualidades y si se encuentra una caja de cartón, ya esta ideando en qué puede transformarla. Como esta semana es su cumpleaños, está súper nerviosa pensando en los regalos y en la fiesta. Y además  de todo esto, tiene Diabetes Tipo 1. La Diabetes lleva con ella 7 años, así que es de esas “anomalías” que ha integrado y hemos integrado en nuestro día  a día de tal forma que es completamente normal. Y siempre hemos querido que fuera así. Como padres nunca hemos querido que nuestra hija tenga un trato de favor especial por tener diabetes, sí que queremos que ella sea consciente de la enfermedad y que sea responsable con ella, que aprenda a controlarla y gestionarla para que no le resulte un impedimento. La hemos enseñado que la diabetes es una patología pero, y muy importante, NO ES UNA EXCUSA, que ella puede hacer todo lo que se proponga sin que la diabetes se lo impida.

Hace 7 años, me prometí a mi mismo, que educaría a mi hija desde la NORMALIDAD, es decir que haríamos lo posible para que la diabetes no ocupara mas espacio del que se merece, estaría presente en nuestra vida, pero no sería la protagonista. Hemos ido pasando hitos como la primera vez que se quiso quedar a dormir con alguna prima, la primera fiesta de cumpleaños con chuches a todo trapo, el primer fin de semana que la hemos tenido que dejar a cargo de algún adulto que no fuéramos nosotros, cuando entró en el colegio, cuando hizo la primera excursión. Un montón de primeras veces que hemos ido capeando, planificando, y lidiando. Hasta que llego la primera excursión con el colegio con noche incluida.

Este año es el primero que se van a una granja escuela y pasan allí dos noches. No es una actividad sorpresa, se lleva haciendo años en el colegio (un centro concertado de la zona sur de Madrid del que de momento prefiero no dar mas datos). Y los niños llevan hablando de ello desde que empezaron Primaria, conocedores de que será su primera gran salida con los amigos. Desde que vino con la autorización a casa todos los días salía algo de la excursión: “Voy a dormir con Menganita y vamos a montar a caballo, y creo que puedo llevarme un móvil  para llamaros, y ¿las literas son de 2 o de 4? Porque Fulanito dicen que son de 4… entonces ¿puedo dormir con mas amigas? Y…”
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‘El Señor Doblado’, una aventura para jugar con niños al rol basada en ‘Magissa’

Hoy en 20minutos ha aparecido publicado, en versión impresa y online, el reportaje Juegos de rol, una alternativa de ocio infantil y una puerta abierta a muchos aprendizajes.

Para acompañarlo he decidido publicar un contenido poco convencional; se trata de una aventura para jugar con niños al rol basada en el juego Magissa, del que ya os hable hace unas semanas y que me ha permitido volver a divertirme siendo máster tras dos décadas de parón.

Si os animáis a ser máster de niños, tal vez os pueda servir de guía. Aunque debéis saber que hay muchas otras disponibles, empezando por las que ofrece en su web Edanna, la creadora de Magissa.

La que hoy os traigo se puede jugar como una aventura suelta o puede ser el inicio de una campaña. A nosotros nos llevó dos horas aproximadamente y participaron en ella tres niños y dos adultos. Lo pasamos todos muy bien  y lo prolongaremos como campaña en la que los personajes irán ganando habilidades.

Sentíos libres de modificarla a vuestra voluntad, los enemigos pueden ser otros, la criatura también, igual que las referencias… adaptadla como mejor os parezca. Improvisad si los jugadores que están jugando deciden salir por sus propios derroteros. Recordad que siendo máster de niños, la flexibilidad es vuestra bandera. Lo importante es pasarlo bien. 

Obviamente los personajes que yo describo y corresponden a los que eligieron mis jugadores, serán distintos a los vuestros. Centauros, elfos, enanos, niños-gato… que pueden ser magos, exploradores, senadores, guerreros… Hay muchas opciones de razas y oficios y lo ideal es que, sin olvidar que es conveniente que el grupo de aventureros esté equilibrado, cada cual elija lo que más le guste.

Una última cosa, para la aventura utilicé un aguacate, un barco de playmobil, un peluche, una bola de cristal y una flores que se iluminan.

El Señor Doblado de la Torre Doblada

Un grupo de cinco niños aventureros se encuentran en la torre del señor de la Torre Doblada, situada en una pequeña isla del Mar Circundante. Ninguno de ellos se conocen, ninguno de ellos se parece.
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‘A silent voice’, una historia de lobos y corderos

En mi último post os hablaba de acoso escolar, de ser lobos o ser corderos, de que no quisiera ver a mis hijos convertidos ni en lo uno ni lo otro.

He leído en los últimos tiempos varias publicaciones que hablan del bullying desde diferentes perspectivas y narrativas distintas. Y tengo pendiente escribir más pausadamente de todas ellas, porque a través de la literatura también se puede aprender a ser asertivo, a identificar situaciones de riesgo y entender cómo reaccionar.

Hay sobre todo dos de las que en el futuro próximo habrá reseña. Una es El club de los Kakamonstruos, de Ana Coto. 176 páginas aptas para niños a partir de 9 o 10 años que se publicó hace justo dos años. Yo di con la historia de Marco y los monstruos que pueblan su colegio en el Festival de Fantasía de Fuenlabrada, dónde pude charlar un poco con su autora que, por cierto, estará este fin de semana en la Héroes Cómic Con de Madrid.

La otra es La lección de August, de Raquel Jaramillo, que se publicó en España hace pocos meses y aborda el bullying a un niño con deformidad en el rostro. En este caso una lectura para niños más mayores, como poco a partir de doce años.

No son las únicas lecturas recomendables, como os contaba. Queda claro que el acoso escolar nos preocupa mucho, cada vez más, y es tiene representación en la ficción. Si existiera algo así como un CIS con los motivos de preocupación de los padres, en la última década había escalado muchos puestos.

Hoy la protagonista va a ser otra obra, un premiado manga de siete tomos llamado A silent voice (Koe no Katachi) de Yoshitoki Ōima, que la editorial Milky Way ha publicado en España. Un éxito en Japón que también ha propiciado la existencia de una película.

La particularidad de esta historia, es que el protagonista que nos la narra es acosador y víctima a la vez. Shōya Ishida empieza siendo un lobo, un niño de doce años inquieto, que se aburre, que por pura carámbola se convierte en la pesadilla de una niña que llega nueva a su clase, una niña con discapacidad auditiva. La dulce y contenida Shouka Nishimiya no habla, solo emite ruidos extraños; lleva audífonos; los signos que conoce para expresarse nadie más los entiende e intenta usar sin demasiado éxito una libreta de comunicación. Ahí, en el acoso nacido de la discapacidad, está el otro aspecto diferenciado de estos libros.

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No podemos criar lobos, tampoco podemos criar corderos #atrapados

No podemos criar lobos.

Tampoco podemos criar corderos.

Pocas cosas hay más difíciles que criar un hijo.

Me da terror que mi hija sea víctima de acoso y me conteste que todo va bien cuando le pregunte qué tal en el colegio.

¡Qué complicado es el tema del acoso escolar! Duele incluso pensarlo cuando eres padre. Nadie quiere ver sufrir a su hijo, atrapado en la pesadilla del bullying.

También duele cuando no lo eres. Nadie que no sea una bestia quiere ver sufrir a un niño.

Y es algo lo suficientemente frecuente como para que no sea sencillo apartar los miedos de un manotazo.

La única respuesta posible es armarnos de conocimiento. A nosotros y después a nuestros niños. No hay que callar, no hay que consentir.

Pero siempre te quedas dudando si será suficiente, rogando porque la suerte le acompañe, porque sea fuerte, asertivo e inteligente si se encuentra a su pesar en una de esas situaciones, en la de ser cordero pero también en la de ser lobo.

Rogando por ser todo eso también tú si tu hijo es acosado o es un acosador. Os soy sincera, no sé qué me rompería más.

(GTRES)

Doce percepciones erróneas sobre el acoso escolar

1. Son cosas de niños, no pasa nada.
2. Es parte de su crecimiento, los niños pequeños no acosan.
3. Solo le pasa a los tímidos e introvertidos.
4. No hay que hacer caso al acoso, termina desapareciendo por sí solo.
5. Si no hay agresiones físicas no es acoso.
6. Si no pasa muchas veces no es acoso.
7. El acoso escolar ha existido siempre.
8. El centro educativo ha hecho todo lo que podía, ya ha abierto el proceso de protocolo.
9. Mi hijo no acosa: eso es imposible.
10. No hay señales de alerta fáciles de detectar para saber si el niño sufría acoso.
11. No hay nada que hacer: los niños no tienen responsabilidad penal.
12. El cambio de colegio es la mejor solución. A los acosadores hay que expulsarles.

Teléfono contra el acoso escolar: 900 018 018

La campaña ‘Atrapados’, a la que pertenece el vídeo y las doce recomendaciones que acompañan este post, tiene el objetivo social de luchar contra el acoso esoclar. Por cada vídeo (o contenido que incluya el vídeo) compartido en redes sociales, utilizando el hashtag #Atrapados, Sonae Sierra donará 1€ a la Asociación Española para la prevención del Acoso Escolar. En su web encontraréis información para abordar este problema, también de forma preventiva.

La Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (o A.E.P.A.E. o AEPAE) es una entidad NO gubernamental SIN ánimo de lucro. Está formada por profesionales de distintos ámbitos: psicólogos, pedagogos, expertos en ciberacoso, educadores sociales, abogados, expertos en seguridad y autoprotección, profesores de arte dramático y padres y madres de víctimas de acoso escolar, comprometidos con la prevención del acoso escolar.

Es la fundadora e impulsora del Plan Nacional contra el Acoso Escolar. Una necesidad urgente de nuestro sistema educativo, que acometen desde la sociedad civil, con la intención de mejorar la convivencia en los centros educativos y combatir el acoso escolar en todas sus manifestaciones.

Desde AEPAE consideramos que nuestros hijos tienen derecho a asistir a su centro escolar seguros, sin miedo y con libertad. Que nadie tenga derecho a hacerles daño para que puedan desarrollar todo su potencial como personas en un clima de confianza y sana autoestima. Los niños son el futuro de la sociedad. Ayudarles a crecer felices es tarea de todos.

¿Eres de los que disfrutan o de los que huyen de coger un bebé ajeno en brazos?

Es posible que el mundo se divida entre aquellos que desean coger en brazos un bebé, cualquier bebé, y esos otros que no tienen el menor interés.

Los primeros disfrutan sintiendo sosteniendo esa vida frágil, recién iniciada. Si llora saben cómo consolarlo o al menos se esfuerzan en hacerlo. Se les ve casi siempre seguros, confiados, felices de acunar ese cuerpecito fragante y ajeno.

A los segundos, por mucho que les gusten los bebés, que los quieran y les enternezcan, se les ve vacilantes con un bebé en brazos. Se les nota incómodos, deseosos de entregar el recién nacido en otros brazos. Si notan que empieza a protestar lo sueltan aún más rápido, como una delicada granada cargada. No siempre es por inseguridad o falta de experiencia, a veces es una simple cuestión de falta de interés, de ganas.

Así era yo antes de tener mis propios hijos. Pese a cumplir este mes diez años de blog  maternal, antes de tener mis propios hijos nunca era voluntaria para coger a un bebé y si me lo soltaban en brazos estaba tensa como una cuerda de violín y deseando devolverlo cuanto antes a sus padres o a cualquier otro voluntario.

Me encontré con frecuencia en esa situación. Un bebé desconocido, con el que apenas tenía ninguna relación, pero se suponía que por ser mujer joven tenía que tener cierta maña innata, el deseo de acunarlo. Y cuando no lograba escaquearme y lo tenía en brazos era como Torakichi, el protagonista de la deliciosa serie de maga Padre e hijo, en la imagen que ilustra este post.

A veces coseché miradas peculiares, de extrañeza, de conmiseración. Entre eso y que nunca jugué con muñecas (¿tendrá algo que ver?, ¡quién sabe!), muchos en mi entorno más cercano creían que carecía por completo de instinto maternal.

Los hombres jóvenes de mi entorno no se veían en esas. No con tanta frecuencia al menos. No tan juzgados con toda seguridad. Micromachismos supongo.

Sé que no era miedo lo que sentía, no era tampoco rechazo. Tal vez incomodidad. Me resulta difícil discernir que me empujaba a ello.

Con la llegada de mis hijos, pasó a ser de otra manera. Ya poco antes, con algún bebé muy cercano, de gente a la que quería mucho, noté otras sensaciones. No me he convertido en la madre del mundo  queriendo sostener a todo bebé con el que me cruzo, pero estoy tranquila y lo disfruto cuando sucede, recordando con un punto de nostalgia la etapa en la que mis hijos, que ya tienen once y ocho años, eran así de pequeños y tiernos.

Somos seres complejos y cambiantes, en constante evolución.

Pero aún hoy, cuando veo un bebe y gente comiéndolo en brazos, me resulta fácil ver cuando una persona lo acoge con dulzura y gusto y cuando está en una situación incómoda y desea que acabe pronto.

Y me sigue intrigando a qué se debe y si llegaran a cambiar.

Ir con niños a Heroes ComicCon Madrid (porque el amor a la lectura nace con frecuencia gracias a los cómics)

Muchos entramos en la lectura de la mano de los tebeos. Muchos y en distintas generaciones.

Un joven contempla uno de los expositores de la tienda de cómics Akira Cómic, en Madrid. (Fernando Alvarado/EFE)

Mi tía Begoña cuenta con frecuencia que siempre recuerda a mi padre, de niño, con un tebeo en las manos. Él lo confirma, tenía colecciones completas de Capitán Trueno, Jabato, El Coyote Mis abuelos tuvieron muy poca vista haciéndolas desaparecer, no sabemos si regalándolos o haciendo prender con ellos la estufa de carbón. Duele el corazón, que diría Enrique Iglesias, solo de pensarlo.

Yo he leído mucho desde siempre, pero lo que más leía en un principio fueron cómics. El primer cuento que me aprendí de memoria fue la versión en tebeo de Los 101 dálmatas, que formaba parte de uno de aquellos gigantescos tomos de Películas de Disney.

Luego llegaron muchos otros, los Súperhumor, Mortadelo y Filemón, Titín, Astérix y Obélix, el magistral Superlópez, mis adorados Johan y Pirluit… No cometimos los errores de mis abuelos y todas esas lecturas están ahora a disposión de mi hija.

Me convertí pronto en una voraz lectora de todo tipo de libros, probablemente en gran medida por el disfrute rápido que logré de mis tebeos, y reduje la lectura de cómics, aunque nunca del todo. Me recuerdo a los 20 años (hace otros veinte) recorriendo los mercadillos malagueños acumulando ejemplares de la revista Creepy, riendo con Ralf König o sufriendo y maravillándome de la profundidad de Maus.

Y entonces mi hija nació, creció un poquito y comenzó a unir unas letras con otras. Disfrutaba leyendo cuentos, escuchándolos, pero no llegaba a explotar ese amor por la lectura que recordaba en mí. De aquellos momentos de titubeo nació un post, hace casi dos años, cuando ella tenía casi seis: Sé que leer cuesta, sé que aprender a leer no es fácil.

Había comprado muchos cuentos para primeros lectores, libros en mayúsculas, con historias pensadas para su edad, pero aunque ella los leía, yo no acababa de ver ese enganche a la lectura que recordaba en mí.

Hasta que dimos con los cómics que la atraparon, con los que la agarraron de la mano y ya no la soltaron empujándola a leer más, más deprisa, mejor. Cómics que despertaban sus risas infantiles, de cristal transparente. Cómics que la conducían de aventura den aventura. Cómics que la han llevado a que ahora esté leyendo y disfrutando de novelas como Harry Potter.

En su caso esos cómics han sido sobre todo mangas: Yotsuba, El dulce hogar de Chi, El pupitre de al lado, Pokemon, Detective Conan, Padre e hijo… Libros que hemos prestado con éxito a otros niños, que ahora también devoran bocadillos de papel.

Las dos juntas hemos descubierto ese universo de historias japonesas. He leído también muchos de sus libros y he descubierto otros, más adultos, que me han conducido a un reencuentro intenso con la lectura de tebeos (si me permitís llamar así a los mangas).

De hecho estoy fichando muchos libros que son más que recomendables para lectores ya adolescentes, también por los valores que inculcan, de los que ya os iré hablando.

Las dos juntas, en el sofá, pasando páginas en sentido contrario y tan contentas de compartir esos momentos de lectura.

Por eso vamos a ir juntas la próxima semana al Héroes Cómics Con que se celebra en Madrid (nos hemos quedado con ganas del Salón del Manga de Barcelona, tal vez al año próximo), para realizar una inmersión en profundidad en el universo de los tebeos y todo aquello que les rodea. A ver qué descubrimos.

Iremos y os contaremos qué tal la experiencia por si os interesa de cara a acudir con niños a próximas ediciones. Iremos y es la primera vez para ambas, así que admitimos recomendaciones.

Y antes de ir, os dejo la información que me han hecho llegar los organizadores por si os interesa acudir ya este año.

Es en el Pabellón 5 de IFEMA, el viernes 10 de noviembre y sábado 11 de 9:00 a 21:00 y el domingo 12 de 9:00 a 20:00.

La entrada gratuita para los niños menores de 10 años. Pero claro, los niños no pueden ir solos y los adultos tenemos que pagar 10 euros por la entrada del viernes (12 en taquilla) y 12 por la del sábado y el domingo (15 en taquillas). Hay más opciones a indagar en la web oficial si queremos ir disfrazados (como es debido, no vale un disfraz cutre del chino para salir del paso), en grupo o los tres días.

Heroes Comic Con Madrid forma parte del circuito Heroes, el mayor circuito europeo de eventos de cultura pop que cuenta en la actualidad con 12 salones en 6 países, y con una comunidad de más de 300.000 aficionados.

Acuden editoriales nacionales e internacionales mostrarán sus novedades y fondo de catálogo (ECC Ediciones, Planeta Cómic, Norma Editorial), también productoras y distribuidoras, incluida Netflix, Fox, Sony… y compañías de videojuegos y de juegos de mesa.

Hay pintaras y rincón de lectura, también tendrán el traje del último Spider-Man y en el stand de Warner numerosas actividades de Liga de la justicia, que se estrena el siguiente fin de semana del salón.

Y además de todo eso, en la Kids Zone:

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‘Mi primer festival de cine’: cortos, Roald Dahl, música, preestrenos, Ghibli… para niños entre 2 y 12 años

La próxima semana comienza la cuarta edición de Mi Primer Festival de Cine, un evento familiar organizado por la Asociación Cultural Modiband, especialista en cine infantil de autor, que contempla actividades y proyecciones  para niños y niñas entre 2 y 12 años. Concretamente, tiene lugar entre el 11 y el 26 de noviembre en Madrid.

Y este año vuelve crecido. En las tres ediciones anteriores se celebraba únicamente en los cines Verdi y ahora también ocupa la Cineteca, el Cine Doré, la Filmoteca Española, el Círculo de Bellas Artes y La Casa Encendida.

Pasarán por el festival 50 películas de 23 nacionalidades, principalmente europeas, y espera superar los tres mil espectadores en la capital. Probablemente Julia y yo andaremos por ahí algún que otro día, que es una buena oportunidad de ver y aprender.

Así muy resumido, habrá cuatro preestrenos, seis sesiones de cortos, dos cineconciertos, clásicos para ver en familia y un taller de iniciación a la animación para niños a partir de ocho años.

Sus organizadores aseguran que “el festival aspira a ser un espacio para el encuentro, el descubrimiento, el aprendizaje, el diálogo y el entretenimiento. Una experiencia colectiva en la que niños y niñas, padres, madres y profesores, así como creadores de cualquier rincón del mundo, compartan sus obras, sus valores y sus conocimientos”.

Tanto me ha gustado el plan que me animo a compartirlo aquí por si os encaja.

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