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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

Nuestros adolescentes deberían crecer con historias como la de ‘Puedo oír el sol’

Uno de cada diez de nuestros niños, poco más o menos, no será heterosexual. Uno de cada diez, pensadlo.

Pero todos nuestros niños crecen con libros, películas y series de televisión que muestran casi exclusivamente relaciones sentimentales entre chicos y chicas. El interés romántico convencional lo tienen hasta en la sopa, incluso en productos pensados para niños tan pequeños que ni siquiera procede que aparezca.

En cambio, apenas hay referentes culturales de chavales descubriendo que a ellos le gustan los chicos siendo chicos, o las chicas siendo chicas, o determinadas personas por como son, independientemente de si son chicos o chicas.

Pensad en lo que leen, ven en la televisión o el cine, los besos que les muestran en pantalla o en los libros. Van apareciendo pinceladas, personajes secundarios, destellos… Prometedor, pero insuficiente aún.

No solo faltan referentes culturales. Abrir los apolillados armarios deportivos, que parecen los del Hollywood de los años cincuenta,  vendría muy bien para la autoaceptación de muchos chavales, para normalizar las cosas, que ya va siendo siglo. Aunque ese es otro tema.

A nuestros niños, cuando empiezan a entrar en ese complicado periodo de encontrar la propia identidad y sentirse a gusto con ella, el aplastante dominio de la relación hombre-mujer transmite que todo lo demás no es normal, que es rara. Les cala que hay que rechazarlo cuando aflora, rechazando al tiempo lo que uno es. Le crea inseguridades, les empuja a ocultarlo, a avergonzarse. Les deja en las tinieblas de cómo demonios se maneja el descubrimiento de que siendo Carmen, me gusta Cristina; o que siendo Héctor, me gusta Carlos…

Piedras en el camino de crecer feliz y queriéndose a uno mismo.

Y  todos los padres deberíamos querer que nuestros hijos crezcan felices y queriéndose, por encima de cualquier otra expectativa.

Pero sí que hay referentes culturales si se sabe dónde encontrarlos. Los mejores entre todos los que he visto están en los mangas, cómics japoneses, un formato que suele resultar atractivo y de fácil lectura a los chicos. Hay de todo, tanto que incluso tienen nomenclaturas propias para clasificarlos.

Los hay en abundancia además. Historias para distintas edades y sensibilidades. Tenemos lecturas adultas (ojito, que hay mucho muy explícito y que es más tema de mi compañera Duquesa Doslabios que de este blog), pero también románticas y amables, aptas para adolescentes. Y, por supuesto, lo hay bueno, malo y regular. Pero lo que es bueno, es maravilloso y necesario. Lo mejor en estos casos siempre es que el adulto las lea primero para valorar la madurez de su hijo.

Algunas son pequeñas obras maestras; respetuosos y certeros ejercicios de empatía. Narraciones elaboradas con un dominio de la sensibilidad mayúsculo, que los chicos podrán releer en el futuro entendiendo nuevos matices y generando reflexiones más consistentes, como esa Puedo oír el sol que quiero destacar hoy.

Por ejemplo, está Senpai, que a mi parecer pueden leer sin problemas chavales (chicos y chicas, lo aclaro por si las moscas) a partir unos catorce años: una bonita historia romántica entre un par de chico de instituto, marcada por una muerte y una mentira.

Flores azules, también apta para adolescentes, es la historia de ocho tomos de dos chicas que crecieron juntas y que se enamoran tras haberse perdido la pista.

Para los chicos más mayores, en los últimos años de instituto, está En un rincón del cielo nocturno. La historia de dos adultos, casi en los treinta, que se negaron a sí mismos lo que sentían once años atrás, pero que finalmente logran entender y enfrentar a lo que quieren.

También la breve serie Un extraño a la orilla del mar. El único de los que traigo que incluye escenas de sexo explícito, pero son escenas que proceden y normalizan una relación homosexual si se tiene ya edad para pasar por ellas.

Pero os contaba que quería destacar una recomendación en concreto: Puedo oír el sol. La leí hace casi un año y he vuelto a releerla hace poco, y de nuevo me ha impresionado lo caleidoscópica que es, lo acertada que resulta, la profundidad de sus personajes y lo bien que están delineados. Es, probablemente, mi historia favorita entre las que os he mencionado.

Creo sinceramente que al igual que puede disfrutarla un adulto, es perfectamente apta para chicos a partir de doce o trece años. 


Narra cómo el impulsivo y noble (y siempre hambriento) Taichii rescata del aislamiento a Kohëi; un aislamiento nacido de una doble dificultad: su discapacidad auditiva y la atracción que desarrolla hacia Taichii, que accidentalmente acepta convertirse en su (pésimo) anotador, que es como llaman a los voluntarios que toman apuntes para los alumnos sordos o con problemas de audición.

Kohëi tendrá que aprender a aceptarse de dos maneras diferentes. Por un lado respecto al hecho de que se ha enamorado de una persona de tu mismo sexo y no cree que sea posible que ese amor sea correspondido. Con avances torpes, decisiones equivocadas, nervios, inseguridades, miedo al rechazo… Todo repleto de situaciones creíbles, todo perfectamente realista.

Por otro tendrá que asumir las limitaciones que implica su discapacidad, la necesidad de pedir ayuda, de explicar claramente a la gente lo que le sucede para que le entiendan, que la solución fácil de apartarse del mundo y acumular renuncias no es buena idea. Igual que Maya, otra chica que también tiene discapacidad auditiva, tendrá que encarar a su manera sus propios retos.

“Deberías ser clara y compartir tus dificultades”

También Taichii, el verdadero protagonista, deberá decidir qué camino seguir en el mundo y entender lo que siente y cómo debe manejarlo. Un chico noble, extremadamente empático, al que la vida pilla por sorpresa.

Y en todos los casos es una proceso en dos pasos. Primero sales tú para mirarte al espejo, sostenerte la mirada y reconocerte, y luego ya vendrán los demás.

Hay tantas lecturas de un libro como lectores, y yo no podía dejar de ver ciertas similitudes con los chavales que están en lo más alto del espectro autista y que tienen asperger al leerlo. Con la necesidad de asumir, compartir y pelear por su lugar en un mundo lleno de dificultades para los que se salen de la norma, en cualquier sentido.

¡Ay esas escenas en las que dicen al protagonista que tiene suerte por no tener una sordera total, como otros!. O esa necesidad de entender que hay que compartir las dificultades que tienes con otros, para no acabar aislado, para que te entiendan, para que los demás puedan poner también de su parte.


Tenemos dos tomos publicados, cuya trama concluye cuando la relación de la jovencísima pareja empieza a rodar lentamente, y existe una continuación ya en camino.

Todos estarán en mi casa, esperando a que Julia tenga edad suficiente para leerlos y entender la complejidad, la riqueza que significa ser humano. Algo que, por supuesto, estamos intentando transmitirle desde siempre.

Creo que libros así deberían leerlos todos los chavales, da igual que se enmarquen dentro del universo LGTBI o no. Tanto a unos como a otros les ayudará a normalizar el hecho que todos tenemos derecho a amar a quien queramos, porque el amor nunca es nada malo. Y que a los primeros que tenemos que querernos antes es a nosotros mismos.

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Buenas,

    la verdad es que debemos ser más empaticos y liberarnos de prejuicios y ser más libres, no sólo de este.

    Bonita lectura.

    Besos!

    Anabel

    22 noviembre 2017 | 09:19

  2. Dice ser marian

    No se, creo que actualmente los chavales/las no sienten esa presión de antaño, al menos en el hogar y no creo que necesiten ese tipo de lecturas para “¿salir del armario?”.

    Otra cosa es que a críos homosexuales les guste como lectura romántica afín.

    22 noviembre 2017 | 10:23

  3. Completamente de acuerdo, tomo nota de tus recomendaciones para mis chicos 😉
    Y te dejo otra:
    En casa estamos viendo ARROW en Netflix, una serie de DC Comic en la que el protagonista principal es un superhéroe, un justiciero. Bueno, además hay personajes secundarios que mantienen relaciones homosexuales, una pareja de chicas y una de chicos, de hecho una de las chicas es bisexual.
    La normalidad de estos referentes me parece muy necesaria para todos los niños, tanto los que están viviéndolo como para aquellos que convivan con ellos.
    Bss!!

    22 noviembre 2017 | 11:11

  4. Dice ser Bartolo

    Dejo una recomendación estupenda para pequeños y grandes: El marido de mi hermano, de Gengoroh Tagame. Trata del encuentro entre un padre divorciado que vive con su hija con el viudo de su hermano gemelo. Contada con naturalidad y rompiendo todos los tópicos. Muy recomendable aunque desgraciadamente aún no traducida al español.

    Un saludo.

    22 noviembre 2017 | 18:25

  5. Dice ser Exar

    “…el aplastante dominio de la relación hombre-mujer transmite que todo lo demás no es normal, que es rara…”

    Es tan aplastante como proporción existe en la realidad.
    Lo que no puede ser es que las minorías dominen y prevalezcan.
    Cierto es que está mal condenar el contenido, pero tampoco está bien inundar TODO con contenido LGTB y hacer ver la heterosexualidad como algo vetusto -sería de ser bastante estúpido, la verdad-. Todo debe ser equilibrado.

    22 noviembre 2017 | 21:09

  6. Dice ser josi

    Los míos directamente me piden películas y yo les he puesto de todo tipo, no quiero que tengan prejuicios con nada. Lo mejor es que sepan todo bien pronto y así no hay dudas de ningún tipo. Los cómics también pueden ayudar. Gracias!

    22 noviembre 2017 | 23:07

  7. Dice ser Pasaba por aquí

    “Uno de cada diez de nuestros niños, poco más o menos, no será heterosexual. Uno de cada diez, pensadlo.”

    Esa frase me chirría.

    Algo condescendiente ¿no? Creo que los niños necesitan mas bien consejos, señales. Pero no que le dibujen el mapa. Tienen derecho a elegir su camino y como recorrerlo.

    Mas bien somos nosotros los que necesitamos esa lecturas para sacudirnos nuestros escondidos prejuicios sobre el tema. Ellos están creciendo en una sociedad en continuo cambio. Nosotros no tuvimos esa suerte.

    22 noviembre 2017 | 23:47

  8. Dice ser hey!!

    Esos comics son para adolescentes.
    Aquí la gente ve dibujitos y se cree que es para niños y no es así, ahi que tener mucho cuidado con lo que se le da a los crios y mas si viene de Japón.

    23 noviembre 2017 | 01:24

  9. Dice ser Cuotas no, gracias

    El problema de estas cosas es que no son servicios públicos, y por tanto la chorrada de las cuotas no tiene lugar, por suerte. A mí no es que me parezca mal ni me moleste ver historias que incluyan personajes LGTBI o lo que sea, pero el productor, o quien ponga la pasta encima de la mesa, puesto que es su pasta y se la juega, se permite elegir qué sale y qué no sale. Y si las cosas son como son, quizá (lo digo sin tener ni idea, pero me lo imagino) es que sean más rentables.

    24 noviembre 2017 | 10:38

  10. Dice ser infoshow

    los videojuegos también son para adolescentes y hay muchos abuelos que los disfrutan más que los muchachos.

    24 noviembre 2017 | 12:26

  11. Dice ser Alejandra Orozco

    Me gusta todo loq ue publican aquí, siempre nos ayudan a ser mejores padres y a tomar en cuenta algunas cosas o acciones que se nos van. http://www.happyplaces.com.mx/ podrán encontrar diferentes actividades.

    30 noviembre 2017 | 20:44

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