Entradas etiquetadas como ‘Cooperativas’

Democraticemos (ya) la energía

Por José Luis García – Área de Energía y Cambio Climático de Greenpeace

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Durante mucho tiempo nos han hecho creer que la energía y la democracia no tienen nada que ver. Nos han hecho creer que generar electricidad es una actividad muy compleja y costosa, y que servir la electricidad con la calidad de suministro que los consumidores y  consumidoras demandan está solo al alcance de grandes compañías eléctricas. Tan complicada es la cosa que las personas y entidades consumidoras solo podemos comprar y callar.

Pero el avance de las nuevas tecnologías ha hecho saltar por los aires esas falsas creencias. Ahora es posible, y más económico, que el sufrido consumidor sea al mismo tiempo productor de su propia energía. Que esa energía se pueda compartir entre distintos usuarios. Que se pueda decidir qué cantidad de energía consumir en cada momento para adecuarse al precio instantáneo y para facilitar el mejor aprovechamiento de las energías renovables.

Podemos ser “ciudadanía energética”: individuos u hogares que producen energía o administran su demanda de modo flexible, de manera tanto individual como colectiva. Un concepto también aplicable a los barrios, pueblos, ciudades, edificios municipales, escuelas, hospitales o edificios públicos, así como a pequeñas empresas.

Todo eso es ahora técnicamente posible… solo falta que sea legal. No esperemos que el cambio legal lo promuevan espontáneamente unos gobernantes que históricamente han estado sometidos a los intereses de las grandes compañías energéticas. Como en tantos otros temas, el cambio legal empieza en la Unión Europea, donde en estos momentos se prepara una normativa que podría (o no) dar el impulso que necesita la ciudadanía energética, mediante la revisión de la Directiva de Energía Renovable y de la Iniciativa de Diseño de Mercado.

Si esas normativas lo facilitan, la mitad de la ciudadanía de la Unión Europea podría producir su propia electricidad en 2050 y con ello cubrir el 45% de la demanda eléctrica de la UE. En el caso de España, uno de cada tres ciudadanos y ciudadanas podríamos producir nuestra  propia energía en 2050 gracias a las energías renovables y estaríamos generando hasta la mitad de la electricidad necesitada por todo el país.

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Las cooperativas eléctricas: una alternativa democrática al consumo de energía

Por Mariano Sidrach de Cardona – Catedrático de la Universidad de Málaga

Instalación de paneles fotovoltaicos

Protestamos poco y mal, sólo cuando estamos con los amigos, con la familia, en el bar. Mostramos nuestra profunda indignación, cargados de razón. Y hasta aquí dura nuestro enfado, nuestra protesta. Sin embargo, a la hora de la verdad, somos ciudadanos que no dedicamos ni un poquito de nuestro tiempo a tejer estructuras sociales que sirvan para defender nuestros derechos y transmitir a nuestros representantes políticos nuestra visión de la sociedad.

En general, no queremos saber nada o casi nada de cómo resolver problemas sociales y de convivencia que nos atañen a todos, ni siquiera aquellos que nos son más cercanos, que tienen que ver con nuestros vecinos, con nuestro bloque de pisos, con nuestro barrio, con nuestra ciudad, con nuestro trabajo, a no ser que afecte directamente a nuestro salario. Esperamos que alguien resuelva todos los problemas, sin pensar siquiera que sólo mediante la participación activa de la ciudadanía, el diálogo, la confrontación de ideas y la discusión entre personas de opiniones distintas y diversas, puede ir configurándose un entorno social y político donde se pueda avanzar, pensando sobre todo en el bienestar colectivo antes que en el beneficio personal.

Ejemplos tenemos muchos, pero me voy a centrar esta vez en la factura eléctrica: una factura que todos recibimos, que casi nadie entiende y que casi todos pagamos. Una tarifa eléctrica cuya estructura es un auténtico disparate -basta mirar el resultado final-. Por un lado, permite obtener grandes beneficios a las empresas eléctricas, mientras que, por otro lado, produce sufrimiento entre la población más desprotegida.  Nos estamos acostumbrando a llamar a esta injusticia “pobreza energética”, banalizando un problema grave que afecta a una parte cada vez mayor de nuestra población. Así, sin considerar que la energía debe ser considerada un derecho al que todos tengamos acceso, al que no paga la luz, se le corta, sea verano o invierno, sean familias con niños o con todos los miembros en paro.

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Los ciudadanos, protagonistas del nuevo modelo energético

Por Luis Mª de la Maza – Socio Protector de la Fundación Renovables

Chico mirando la ciudad

El sistema energético español, empezando por el eléctrico, se mueve lentamente, pero se mueve. La estructura de grandes empresas que lo dominan todo está mostrando sus primeras grietas. Cooperativas energéticas, generación distribuida, autoconsumo, movilidad eléctrica, etc., empiezan a provocar los primeros cambios en las reglas del sistema, en un movimiento imparable en el que los ciudadanos quieren ser los protagonistas del nuevo modelo naciente.

Todavía hoy, España es un país en el que, a pesar de sufrir la peor crisis de la historia, con una demanda energética hundida desde hace varios años, las empresas energéticas acumulan beneficios de miles de millones de euros. Tarifas con una componente fija incrementada (desincentivando la eficiencia) y con otros componentes regulados no sometidos a control o auditorías públicas, llevan al país a una absoluta falta de competitividad y a que muchos ciudadanos, brutalmente impactados por la crisis, no puedan pagarse un mínimo confort energético.

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