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Reflexiones de una librera
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Piratas de Somalia… ¡y de novela!

Uno de los síntomas de quienes padecemos bibliofilia congénita es la reconducción patológica y sistemática de cualquier tema al ámbito de la Literatura. Y en reginaexlibrislandia mis libreros y yo lo hacemos casi continuamente.

Por ejemplo, lo que empezó siendo un simple comentario sobre el Melody, el crucero italiano que este fin de semana repelió el ataque de unos piratas somalíes

 

 

… Pronto cambió de rumbo hasta un repaso por libros poblados por piratas, bucaneros y filibusteros.

Sí, queridos, esos carismáticos renegados con alma de tormenta, piel de salitre y alguna que otra gota de ron en vena. Esos que sin escrúpulos, patria ni más raíces que las velas y el ancla de su navío, surcaban las aguas a la caza del botín, tiñendo el azul marino de rojo escarlata y junto a los que vivimos cientos de aventuras entre líneas.

Románticos como Espronceda (La canción del Pirata) y Lord Byron (El Corsario) dedicaron poemas a estos feroces lobos de mar, y en prosa más de uno vendió su pluma a un corsario, real o ficticio. Defoe, Stevenson o Salgari son ejemplos de autores de novelas de piratas con patas de palo, garfios y mapas del tesoro que conquistaron a lectores de varias generaciones.

Aquí os dejo algunos de los títulos varados en los anaqueles de reginaexlibrislandia y os invito a que citéis vuestros preferidos para completar mi fondo-pirata…

¿Listos? ¡¡¡¡¡¡Al aaaaaaabordaaaajeeeeee!!!!!!

‘La isla del tesoro’. R. L. Stevenson. Jim Hawkins se embarca en La Española junto al capitán Smollet, Long John Silver y el resto de la tripulación, rumbo a la isla del tesoro. Emoción, salitre y alguna botella de ron.

‘El corsario negro’. Emilio Salgari. El noble Emilio de Roccanera se convierte en el Corsario Negro, un héroe solitario y feroz que surca el Caribe para vengar a su familia, pero también a su amor.

‘El relato de un corsario yanqui’. N. Hawthorne. Narra la vida de un corsario de la guerra de 1812 de EE UU contra Inglaterra, sus peripecias en el mar y en la prisión de Dartmoo.

‘Historias de piratas’. A. Conan Doyle. Fresco sobre las aventuras y peripecias de bucaneros, piratas y filibusteros que, con la calavera por bandera, se entregaban a rapiñas por todos los mares.

‘El cazador de piratas’. R. Zacks. El capitán Kidd, un mercenario al servicio de la Corona inglesa, capturaba a otros piratas y los obligaba a devolver sus botines.

‘El libro de los piratas’. Howard Pyle. Historias ilustradas de bucaneros que surcaban el Caribe hacia el Canal de las Bahamas en busca de los tesoros de los galeones españoles.

‘Los buscadores de tesoros’. W. Irving. Sanguinarias hazañas, amoríos y aventuras de carismáticos renegados con piel de salitre y viento en perpetua búsqueda de grandes tesoros.

‘La taza de oro’. John Steinbeck. Cuenta la vida del pirata Henry Morgan, que arrebató la isla Providencia (hoy Santa Catalina) a los españoles y emprendió la conquista de Panamá.

‘Historias de piratas’. Daniel Defoe. Un marino francés navega por el Índico y las costas africanas. Él y otros piratas toman Libertaria, donde crean su propia civilización con los botines de todos.

‘El halcón del mar’. Rafael Sabatini. Oliver Tressilian se convierte, a su pesar, en uno de los piratas más temidos y respetados del Mediterráneo tras sobreponerse a muchas penalidades.

Mujeres piratas’. G. V. Chamorro. Siempre hubo corsarias, auténticas lobas de mar cuyos nombres están escritos en letras de oro y escarlata en los anales de la piratería.

‘Bajo bandera negra’. David Cordingly. Centrándose en los siglos XVII y XVIII, la edad de oro de la piratería, el libro analiza cómo era la vida entre piratas, sus costumbres y sus tópicos.

‘El galeón de Manila’. M. Lozano Leyva. En 1755 un galeón español sale hacia Acapulco cargado de tesoros. Su tripulación se empleará a fondo para repeler el asedio pirata y proteger su botín.

‘Los tigres de Mompracem’. Emilio Salgari. Sandokán y su querida Lady Mariana se enfrentan a animales salvajes junto a Yáñez y J. Brooke y contra el despechado barón Willi.

‘El médico de los piratas’. Carmen Boullosa. En el siglo XVIII, el esclavo Smeeks, que sabe curar, se une a la Cofradía de los Hermanos de la Costa, piratas sanguinarios, pero generosos entre sí.

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿os gustan las novelas de piratas, bucaneros, corsarios y filibusteros? ¿Cuál es vuestra preferida?

A la caza de niños-lectores

Os voy a mostrar algunos de los retos con los que me enfrento a diario en la librería (y en este blog, ¿verdad SRYA?), sobre todo ahora con la ¿maldita? Navidad y las traicioneras ‘listas de regalos‘, esas que los clientes ondean sobre sus cabezas justo antes de entrarme ¡al abordaje!:

Regina,el niño tiene 12 años, pero no lee demasiado…

Va a cumplir 12 y aunque es niña no quiere ni oír hablar de princesitas…

Tiene 12 años, es rumana y como lleva poco tiempo en España su edad no se corresponde con su nivel de castellano, al menos al leer… y yo no sé qué darle…

Mi nieto no lee ni a tiros, dice que es aburrido. Quiero algo diferente..

 

Reconozco que me agobiaba no acertar, no saber qué decir y, la verdad, me pesaba la responsabilidad de patinar y desinflar aún más el flácido globo del hábito lector de alguna criatura inocente.

Por eso una mañana me planté y me dije:

Regina, la empatía. Hazte el favor de meterte en la piel de los niños

Y como además de Regina soy polimórfica así lo hice. ¿El resultado? Lo que yo atesoro como mis ‘8 ases en la manga’, libros para lectores de más de 10 años para quienes ‘libro’ es sinónimo de ‘ladrillo’.

La experiencia me dice que son infalibles. ¿La prueba? Hicieron de varias generaciones de lectores devoradores de tinta impresa. Son:

El pequeño Nicolás, de René Gosciny e ilustrados genialmente por Sempé, son derroche de ingenio y magia. Se trata de una serie con cinco títulos. Es matemático: si acaban el primero llegan hasta el quinto.

El Pequeño Vampiro, de Angela Sommer-Bodenburg. Fue un bombazo en los noventa, y ha generado toda una colección de aventuras protagonizadas por pequeños tunantes con “colmillos de leche”. Entrañable, divertido y con cierto tufillo a moho… Cuando Rüdiger y Anton entran en tu cuarto, los esperas cada noche. ¡Palabra de Regina!

De Roald Dahl recomendaría tres de sus títulos: Las brujas, Matilda y Charlie y la fábrica de chocolate.

Y en cuanto a españoles, más allá del Manolito Gafotas de Elvira Lindo, Juan Muñoz Martín nos ha regalado dos colecciones tan disparatadas como entrañables que están en SM-El Barco de Vapor Naranja: El pirata garrapata y Fray Perico y su borrico.

¿Lo mejor? Cuando pasados unos días regresa una señora loca de contenta a comprar otro ‘de los mismos’:

La niña está entusiasmada, su madre no da crédito, así que he decidido aprovechar ahora que está en vena…

Y te da las gracias y se va. Y, entre ustedes y yo, es en ese momento cuando el globo-hábito lector de la criatura no es lo único que se ha hinchado… ¡Mi moral-librera parece un zepeling!