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¿Por qué cuando nos ponemos nerviosos se nos suele secar la boca?

Una de las sensaciones más desagradables que puedes experimentar cuando tratas de dar una charla ante un auditorio (aparte de quedarte en blanco) es notar que la boca se te va quedando seca, lo cual provoca que cueste cada vez más pronunciar adecuadamente, hasta que recurrimos a un botellín de agua (que debemos tener estratégicamente controlado) y tras dar un sorbo todo vuelve a la normalidad.

¿Por qué cuando nos ponemos nerviosos se nos suele secar la boca?

El hecho de que se nos ocurra es debido al momento de nerviosismo por el que, algunas personas, pasamos en el momento de estar y hablar frente al público (personalmente, por muchos años que lleve dedicándome a la divulgación, en todos los eventos en los que he participado me ha sucedido) y el responsable directo de la sequedad bucal es nuestro cerebro o, mejor dicho, las áreas del mismo (frontales e hipocampo) que se activan en momentos de estrés o ansiedad, lo cual afecta directamente a las glándula salivales y provoca que estas no hagan su correcta función de producir el líquido acuoso (saliva) que permite mantener la boca hidratada (y que ayuda a tragar los alimentos ingeridos a la hora de comer).

Ante un estado de estrés o nerviosismo nuestro cerebro se pone alerta, aunque sin detectar si por lo que estamos pasando realmente es por un momento de peligro o no. Así que pone toda su atención en preparar nuestro organismo para liberarnos de ese instante de angustia y, entre otras cosas, contrae los vasos sanguíneos que riegan las mencionadas glándulas salivales las cuales no expelen saliva hacia nuestra boca.

Curiosamente, el notar que la boca se nos está secando provoca que nuestro grado de nerviosismo vaya en aumento, lo cual empeora la cosa. De ahí que sea conveniente tener bien localizado algún vaso o botellín de agua (o llevarlo en la mano en el momento de dar la charla). Incluso algunos oradores experimentados aconsejan llevar algunos granos de sal en un bolsillo e introducírselos en la boca en el momento en el que se note la sequedad, ya que el cloruro sódico ayuda a que se activen las glándulas salivales.

El ‘síndrome de la boca seca’ también conocido como Xerostomia’, término que procede de los vocablos griegos ‘xeros’ (seco) y ‘stoma’ (boca).

 

 

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¿Por qué un mosquito con su picadura puede transmitirnos infinidad de enfermedades pero no el SIDA?

¿Por qué un mosquito con su picadura puede transmitirnos infinidad de enfermedades pero no el SIDA?

La malaria, fiebre amarilla, virus del Zika, Dengue, virus del Nilo Occidental o el Chikungunya son quizás las más populares de las incalculables enfermedades que podemos contraer tras haber sido picados por algún mosquito (dependiendo de la zona geográfica del planeta que nos encontremos y del tipo de díptero que se trate, evidentemente).

Cabe destacar que quienes se encargan de picar son las hembras de los mosquitos y el motivo por el que lo hacen es para alimentarse de sangre de mamíferos y así iniciar el desarrollo de los huevos (proceso conocido como ciclo gonotrófico). La larga trompa que poseen, junto a un aguijón con el que perfora la piel, les facilita la succión de sangre necesaria.

Es durante ese proceso cuando dejan ir un una pequeña cantidad de saliva que contiene un veneno que bloquea momentáneamente el proceso de coagulación de nuestra sangre y facilita el fácil flujo de sangre por sus trompas.

Es precisamente en ese momento cuando, este vector epidemiológico, podría inocularnos una de las enfermedades contagiosas mencionadas al inicio del post.

Ello es debido a que cuando un mosquito pica a una persona infectada por una de esas enfermedades la sangre que va a parar a su aparato digestivo encuentra la célula necesaria para reproducirse y replicarse, migrando el virus hacia sus glándulas salivares y transfiriéndolo al siguiente individuo al que pica a través de la saliva.

Este es el motivo por el que muchas son las personas que creen que si un mosquito puede transmitir multitud de enfermedades contagiosas también podría hacerlo con el SIDA ante el supuesto de que uno de estos dípteros pique a un enfermo de VIH-positivo y acto seguido inyecte su aguijón a otro individuo sano.

Pero la respuesta a este supuesto es un contundente no (o al menos, hasta la fecha, no se conoce ni un solo caso documentado que demuestre lo contrario) y el motivo por el que debe descartarse la posibilidad de un contagio de SIDA a través de la picadura de un mosquito es muy sencillo: el virus no encuentra en el insecto células T humanas con las que multiplicarse (linfocitos necesarios para reproducirse) y por tanto el VIH muere dentro de sus vísceras, sin haber migrado hasta las glándulas salivares (como es el caso de otro tipo de virus). Por tal motivo al picar a otro individuo -que no suele hacerlo inmediatamente después- es imposible que pueda transmitirle el virus del sida porque lo que le está inyectando es saliva y esta no está infectada.

Ello es extensible a cualquier otro tipo de insecto chupador de sangre como son las pulgas, chinches…

 

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Fuentes de consulta: Can we get AIDS from mosquito bites? (pubmed) / ¿Pueden los mosquitos transmitir el virus de la inmunodeficiencia humana? (researchgate) / sabersiocupalugar
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