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Entradas etiquetadas como ‘peligro’

Que seas bombero no quiere decir que puedas aparcar en cualquier sitio

Por Ignacio Peinado

Coches invadiendo la salida del parque de bomberos de la Calle Imperial (Ignacio Peinado).

Coches invadiendo la salida del parque de bomberos de la calle Imperial (Ignacio Peinado).

Es vergonzoso el estado en el que se encontraba esta mañana la salida de bomberos de la calle Imperial en Madrid. Les comento que la mayoría de los coches aparcados en batería, doble-triple fila son de los mismos bomberos, quienes además ocupan el parking de motos y la zona reservada para carga y descarga en la misma calle antes de llegar a la calle Toledo. Y no es la primera vez que pasa. Soy vecino de la zona y puedo asegurar que todas las mañanas es la misma historia.

Debe ser que les pagan poco y no tienen para el parking. También se han hecho unos letreros en los que pone “Parque de bomberos”. Por lo tanto, yo voy a hacer otro cartel que ponga “Reformas”, que así igual también me dejan aparcar por la cara en todos los sitios.

Y es que el día que haya algún incendio por la zona, los bomberos van a tardar en llegar más de la cuenta. Nos están poniendo en peligro.
Por favor denunciemos estas situaciones aunque sean los bomberos, ya que los policías municipales no quieren o no se atreven a denunciarlo por no buscar situaciones embarazosas con este colectivo.

El peligro de los selfies

Por María José Viz Blanco

Un piloto haciéndose un selfie en pleno vuelo (Facebook Fuerza Aérea Israelí)

Un piloto haciéndose un selfie en pleno vuelo (Facebook Fuerza Aérea Israelí)

Antes, a los “selfies” les llamábamos autofotos, simplemente. Si recuerdan, la actual moda de este tipo de fotografía es más patente desde que la gente del papel couché empezó a hacerse fotos en grupo, con uno de ellos como fotógrafo improvisado, incluyéndose él mismo en la propia foto. Una verdadera fiebre narcisista que, reconozcámoslo, nos ha tentado a todos, alguna vez. Hasta aquí, todo normal.

El problema surge cuando una persona descerebrada arriesga su vida (y la de otros) al obsesionarse con querer obtener la foto del año. Pienso en un caso concreto: la muerte de un hombre intentando hacerse un selfie con una morsa y la del cuidador del zoo, al que pertenecía dicho animal, que intentaba salvarlo. No es este el único caso, por desgracia, hay muchos más. Muy conocidos son los que “cuelgan” en Internet sus selfies mortales -así los llaman- subiendo a lo más alto de un rascacielos o de un famoso puente, carentes de la sensación de vértigo y de forma totalmente temeraria, con el único interés de hacer una “proeza”.
 
Yo propongo una solución menos peligrosa: usar el truco fotográfico de la película Amélie, que consistía en colocar a un enano de jardín con fondo de distintas imágenes de lugares del mundo para simular que la figurita de piedra había viajado mucho. Estarán de acuerdo conmigo en que esa práctica no conlleva riesgo alguno, salvo el de poder ser considerado un fraude, claro está.

Frenemos las muertes por ahogamiento este verano

Por N. R.

Playa de Bakio, Bizkaia (Europa Press).

Playa de Bakio, Bizkaia (Europa Press).

En los nueve primeros meses del año pasado murieron en España por ahogamiento 321 personas; 240 se produjeron entre los meses de junio y septiembre. Este año llevamos 160 ahogamientos en playas, ríos, piscinas y otros espacios acuáticos, y los informes oficiales reconocen que 2016 está siendo un año especialmente dramático para las incidencias mortales en playas y piscinas.

Pero lo terrible es que muchas de estas víctimas son niños, personitas que juegan en el agua, que se divierten mientras ignoran lo peligroso que puede ser. En un despiste de 2 segundos –lo que se tarda en mirar si tenemos un whatsapp–, el niño puede haberse sumergido sin que nos demos cuenta, y para cuando nos percatemos lo mismo ya es demasiado tarde.

No quiero dar lecciones a nadie, pero por favor, un poquito más de cuidado en playas y piscinas, que son muy traicioneras.

Tauromaquia, ONU e infancia

Por Julio Ortega

Fran Rivera, toreando una vaquilla con su hija en brazos (Fran Rivera/Instagram).

Fran Rivera, toreando una vaquilla con su hija en brazos (Fran Rivera/Instagram).

¿Creemos como nación en los Organismos Internacionales con los que rubricamos tratados de adhesión? ¿Cree, el gobierno de turno, en los compromisos adquiridos ante los ciudadanos y en los principios declarados en leyes de diferente rango?

Porque si es así no se comprende que el Comité de Derechos del Niño de la ONU haya demostrado que exponer a la infancia a la tauromaquia es una forma de violencia para ella y esté instando a los países a apartarlos de la misma, que España asegure en su legislación la suprema importancia de la defensa del menor y que, una vez más, estemos asistiendo al despliegue de estrategias del lobby taurino para introducirlos en ese mundo con absoluta impunidad.

En esta ocasión es la de la empresa Tauroemoción, que anuncia la invitación a dos festejos en la Plaza de Vista Alegre de Madrid a 3000 escolares de la zona. ¿Creemos en lo que juramos y firmamos o aquí se trata de darle capotazos a los principios, a las promesas y a la evolución?

 

 

 

El peligroso uso del móvil en conductores, motoristas, ciclistas y hasta peatones

Por Jordi S. Berenguer

Dos chicas mirando sus respectivos móviles (Gtres).

Dos chicas mirando sus respectivos móviles (Gtres).

Tráfico ya alertó en su momento del evidente peligro que supone manejar el móvil mientras se está conduciendo. Se tiene constancia de la facilidad de provocar un accidente por una distracción atendiendo llamadas o, lo que es peor, intentando marcar cifras o letras sin atender a la conducción, lo que puede resultar letal.

Los datos son alarmantes, como demuestra el incremento de siniestros en los últimos tiempos. Yo he llegado a presenciar cómo un motorista en plena carrera se dedicaba a teclear su móvil sin levantar la vista durante los segundos que empleaba en marcar un número o escribir un mensaje. También en algunos ciclistas es frecuente ese abuso, manejando el móvil mientras usan el espacio peatonal sin detener la marcha.

Mención aparte merece la falta de atención al tránsito rodado de muchos peatones que, absortos con el invento, incluso cruzan el semáforo en rojo sin apartar la vista de la pantallita, o deambulando por las calles sin detener su trayectoria en detrimento de los demás viandantes a los que obliga a ir sorteando a tanto urbanita con escasa urbanidad… y en plan zombi.

 

Las aceras solo para peatones, por favor

Por José Antonio Pozo Maqueda

Personas caminando por la calle (Jorge París).

Personas caminando por una calle peatonal (Jorge París).

Debería estar claro, muy claro: las aceras para los peatones. El tránsito de todo tipo de vehículos (bicicletas, motocicletas, monopatines y “segways”) por las aceras va a más sin que parezca que nadie esté dispuesto a ponerle coto, con el consiguiente peligro para la integridad física de los viandantes que no pueden caminar tranquilos y sin sobresaltos.

Además, ¿existe un medio más ecológico para trasladarse que las propias piernas?

 

 

 

 

Mal estado de las escaleras de acceso a la Casa de Campo

Escalera de acceso a la Casa de Campo desde Aravaca

Las escaleras de acceso a la Casa de Campo desde Aravaca suponen un peligro para los viandantes. (CÉSAR PUERTAS)

Por César Puertas

El único acceso a la Casa de Campo desde Aravaca (Madrid) es a través de un
paso por debajo de la Vía de las Dos Castillas, junto a las vías del
tren y teniendo que subir dos tramos de escaleras, unas de cemento y
otras, ya dentro de la Casa de Campo, de madera. Este paso es
utilizado por multitud de personas tanto para actividades lúdicas,
como por trabajadores que acudimos todos los días a trabajar
atravesando la Casa de Campo. Es el único acceso desde Aravaca a
Madrid sin utilizar carretera.

El estado de las escaleras de madera es lamentable, su falta de
conservación es notoria como demuestran las fotografías que le
adjunto. He podido presenciar varias caídas y algún día puede ocurrir
alguna desgracia. Cuando llueve, el paso junto a las vías es una
piscina con barro acumulado por todas partes.

Escaleras de acceso a la Casa de Campo desde Aravaca

Estado de las escaleras de acceso a la Casa de Campo desde Aravaca. (CÉSAR PUERTAS)

Lo ideal sería construir un paso con rampas para que incluso personas
con movilidad reducida pudieran acceder a nuestro querido parque.
Pero, mientras esto se aprueba, con un presupuesto muy corto se
debería realizar la reparación de las escaleras y limpieza del paso
subterráneo.

La anterior corporación hizo caso omiso a las dos reclamaciones que
hice y la actual todavía no me ha contestado.

Cuando el ciclista es un incívico

Por Teresa

Quiero desde aquí expresar mi descontento con los ciclistas que a diario me intimidan a gran velocidad por las aceras. Como usuaria de la bicicleta y amante de este deporte que practico únicamente los fines de semana me gustaría que por parte de las autoridades tomaran en cuenta que por las aceras de Madrid caminamos personas que nos dirigimos a nuestro trabajo, escolares, personas mayores a sus quehaceres o sus revisiones médicas, y últimamente gran número de personas en bicicleta que no respetan la normativa de ir por las aceras a paso de peatón, con el consiguiente peligro para la integridad de éstos.ciclista

Ya que mi trayecto al trabajo me exige ir caminando durante 20 minutos aproximadamente, podría contar una anécdota diaria, algunas han sido verdaderamente peligrosas para mí y no ha ocurrido un accidente por segundos, pero la que más me ha dolido hasta el momento es la que ha tenido por protagonista una ciclista en la calle Bravo Murillo rozando a 5 centímetros a toda velocidad a mi madre cogida de mi brazo que la dejó temblando, mi madre tiene 80 años y por tanto su estabilidad es muy precaria.

¿Hasta cuándo las autoridades van a seguir cerrando los ojos ante este problema provocado por el incivismo de los ciclistas que a diario se dirigen a sus destinos a toda velocidad por las aceras?

Nadie se acuerda de los especialistas del cine

Por Lola Magano

Mi nombre es Lola y soy esposa de un especialista de cine o Stuntman como los llaman ahora. Siempre me he preguntado cómo es posible que, en ninguno de los diversos certámenes y convenciones del mundo del cine -los Goya, Sitges, San Sebastián…- se haga mención, aunque sea de forma honorífica, a la labor de personas que, como mi marido, han dedicado parte de su vida y su salud a hacer un trabajo tan arriesgado y peligroso y, en muchas ocasiones, mal remunerado ya que el riesgo al que se exponen es muy grande y la vida profesional, muy corta.

En la época en la que mi esposo trabajaba ni siquiera las compañías de seguros querían asegurarles. Hoy, desgraciadamente, comprendo por qué, pues mi marido soporta taras físicas importantes (un 66%C:UsersibarberoPicturesPINTASnavidadDIAesp0001.JPG de minusvalía). Pero no es lástima lo que pido, sino justicia y reconocimiento. No alcanzo a comprender cómo dentro de la gran familia que es el mundo del cine nadie piense en ellos para nada.

Dan las gracias a todos menos a los que, arriesgando su físico, dan brillo y fuerza al personaje. Cuántos actores les deben parte de su éxito a estos hombres… ¿Por qué no han reparado en su importante labor ni actores ni directores? A mi marido nunca le llamaron porque fuera alto y guapo, sino por su gran preparación física y su pericia en las diversas escenas en las que se desenvolvía, como los caballos, conducción, esgrima, acrobacias…, en fin, un especialista completo. Incluso realizó un salto de 24 metros desde la tramoya de un teatro en condiciones muy difíciles, saliendo airoso.

Ha trabajado a las órdenes de directores españoles y extranjeros de gran prestigio y ha doblado a muchos actores de primera fila, siendo testigo de cómo a alguno se le ha atribuido el mérito por un trabajo que él había hecho mientras su nombre no aparecía ni en los títulos de crédito. Por suerte veo que esta situación ha cambiado y por lo menos ahora los especialistas sí figuran en ellos, siempre al final de los mismos.

No quiero alargarme más, pero si en algún momento la Academia de Cine entiende que estas personas tienen algún mérito esta situación se podría cambiar. A ustedes no les supondría nada y para estos hombres que lo han dado todo por esta profesión (en la época de mi esposo no había mujeres especialistas) sería un motivo de alegría y podrían, así, sentirse miembros de pleno derecho de la gran familia que es el cine.