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Entradas etiquetadas como ‘moviles’

El peligro de los selfies

Por María José Viz Blanco

Un piloto haciéndose un selfie en pleno vuelo (Facebook Fuerza Aérea Israelí)

Un piloto haciéndose un selfie en pleno vuelo (Facebook Fuerza Aérea Israelí)

Antes, a los “selfies” les llamábamos autofotos, simplemente. Si recuerdan, la actual moda de este tipo de fotografía es más patente desde que la gente del papel couché empezó a hacerse fotos en grupo, con uno de ellos como fotógrafo improvisado, incluyéndose él mismo en la propia foto. Una verdadera fiebre narcisista que, reconozcámoslo, nos ha tentado a todos, alguna vez. Hasta aquí, todo normal.

El problema surge cuando una persona descerebrada arriesga su vida (y la de otros) al obsesionarse con querer obtener la foto del año. Pienso en un caso concreto: la muerte de un hombre intentando hacerse un selfie con una morsa y la del cuidador del zoo, al que pertenecía dicho animal, que intentaba salvarlo. No es este el único caso, por desgracia, hay muchos más. Muy conocidos son los que “cuelgan” en Internet sus selfies mortales -así los llaman- subiendo a lo más alto de un rascacielos o de un famoso puente, carentes de la sensación de vértigo y de forma totalmente temeraria, con el único interés de hacer una “proeza”.
 
Yo propongo una solución menos peligrosa: usar el truco fotográfico de la película Amélie, que consistía en colocar a un enano de jardín con fondo de distintas imágenes de lugares del mundo para simular que la figurita de piedra había viajado mucho. Estarán de acuerdo conmigo en que esa práctica no conlleva riesgo alguno, salvo el de poder ser considerado un fraude, claro está.

¿La clase media se ha empobrecido?

Por Fidel Vela García

Atasco (Europa Press).

Atasco (Europa Press).

Según la época del año, veo a la gente zampando y bebiendo a lo grande en terrazas, bares y restaurantes llenos a rebosar; playas y piscinas donde es necesario entrar de perfil; campos de fútbol y macro-conciertos donde no cabe un alfiler.

Sólo en agosto, más de 81 millones de desplazamientos por carretera; en los puentes largos, atascos kilométricos; para acceder a museos o edificios emblemáticos hay que permanecer horas y horas en colas interminables; las ventas de coches se disparan, igual que el consumo de las familias: los aeropuertos y las estaciones del AVE, colapsados; de los supermercados salen miles de carritos cargados hasta los topes; cientos de personas paseando sus perritos o ensimismadas en toquetear sus teléfonos móviles de última generación

Esto es lo que yo veo en la calle y en los medios de difusión. ¿Será verdad que la clase media se ha empobrecido?

En este establecimiento, prohibido móviles

Por Antonio Porras Castro

Hay determinados establecimientos que están concebidos para el esparcimiento, para fomentar la comunicación interpersonal; para que, sentados en la mesa, podamos distendernos y gozar de una suave música y entablar una conversación, que en la mayoría de ocasiones tenemos atrasada, pospuesta por la multitud de ruidos que nos rodean y nos acompañan en nuestro frenesí vital.

Hace poco tiempo entramos, un numeroso grupo de familiares, en un local de este tipo; el camarero nos dijo, ante la cantidad de móviles que vio sobre la mesa: “Dejad el móvil, disfrutad de la compañía que lleváis”. La verdad sea dicha, nos impactó a la vez que nos encantó el mensaje que nos lanzó. Esa persona nos pudo ver, nos radiografió con sus dotes de camarero y puso sobre la llaga el problema de incomunicación personal al que este aparato nos está conduciendo.

1606-944-550móvil

(KENT CHEN)

Con el celular, como lo llaman los hermanos de Hispanoamérica, nos dejamos seducir por esa ventana que al exterior se nos abre, pero caemos en la triste y penosa situación de menospreciar a la persona que en la cercanía nos brinda su presencia, su amistad, su cariño. Con el tiempo podremos encontrar en las puertas de algunos bares, restaurantes, cafeterías, y espacios similares de ocio y esparcimiento, un gran cartel que diga: Prohibido móviles, disipa la esencia de esta casa”.

No quiero con esto olvidar la potente herramienta que supone, a la vez de los posibles que ofrece. El desmesurado y desproporcionado mal uso sitúa en un alto riesgo la vista al pasar tantas horas fijados en su pantalla; lo hemos elevado a una posición de: útil, peligroso y adictivo acompañante.

 

Adictos al móvil

Por Alexandra Martínez

77624-240-180Ayer por la tarde estaba esperando en un paso de peatones a que el semáforo se pusiera en verde. Al otro lado había una mujer esperando junto a su hijo, que tendría unos 3 años. El niño iba montado en un patinete y no paraba de corretear, mientras su madre estaba distraída chateando por el móvil. Fue tal el descuido de la señora que, de repente, la criatura empezó a cruzar la calle en rojo, mientras los coches prácticamente se abalanzaban sobre él a gran velocidad. Aunque sólo fueron unos instantes, el niño corrió un grave peligro y yo me quedé atónita al comprobar que la mujer ni siquiera se había dado cuenta de lo que estaba sucediendo. Fue una chica que pasaba por allí la que tuvo que resolver la situación, apartándolo de la calzada y alertando a la madre, que seguía hablando a través de un programa de mensajería tan tranquilamente. Desgraciadamente, este es sólo un ejemplo de los peligros que conlleva distraerse usando esta aplicación mientras se circula, ya sea como conductor o como peatón. Creo que usar el smartphone en según qué situaciones se está convirtiendo en una adicción que podría pasarnos factura y que deberíamos tomar consciencia sobre ello.

El espionaje a mandatarios

Servicios secretos no tan secretos

Por Francisco Javier España Moscoso

¿Realmente alguien se cree que los servicios secretos obedecen a los intereses legítimos de los mandatarios de turno? Desde hace muchos años y estamos hablando de mediados del siglo XIX, la mal llamada “inteligMerkel y Obamaencia” de ciertos países, se viene encargando de mantener intocables los intereses de los poderes económicos propios, y a tal fin, han puesto y quitado presidentes en medio mundo y han sufragado guerras fratricidas, algunas con la venta ilegal de opio, hecho este que salpicó a la CIA y al ejército de EEUU, y que a punto estuvo de llevarse por delante al presidente Reagan. Con estos antecedentes, pretender ahora que un presidente votado por la ciudadanía y que en el mejor de los casos va a estar ocho años gobernando, sea el responsable de las oscuras directrices de los servicios de inteligencia y echarle en cara que está espiando a sus aliados, es como poco un ejercicio de candidez, o una rabieta de cara a la galería, y a buen seguro que ni el mismísimo Obama escapa de la indiscreción de sus propios servicios secretos, que bien mirado…, hace tiempo que dejaron de ser secretos.

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¡Otra de espías!

Por Isabel Esteban Güell

Parece mentira lo sugerente y rico que es este tema. Ahora Obama ha asegurado a una Merkel seria, enfadadota (la vemos mostrándonos su móvil oficial con el águila bicéfala alemana) que él no le ha espiado nunca el móvil. Seguro. Los preeminentes nunca hacen el trabajo sucio para eso están los equipos “auxiliares”. Pero, de verdad, ¿cómo podemos soportar este mundo tan poco serio? No les da vergüenza hacer semejantes “declaraciones” teniendo en cuenta que hay referencias de las prácticas de espionaje desde los asirios y no digamos del antiguo Egipto. Pero ahora, fíjense, descubren el espionaje, cuando Caín ya espiaba al pobre Abel buscando el mejor momento.

Quién sabe cuánto costará el pan y cuánto costará el móvil

Por Alejandro Prieto Orviz

Según se desprende de una encuesta realizada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el 63 % de las personas con edades comprendidas entre los 18 y 35 años consideran que las profesiones de relacionadas con la agricultura, la ganadería y la pesca son anticuadas, caducas y se encuentran en decadencia. Que el trabajo en el campo y en el mar es duro, sacrificado, modesto en ganancias y pobre en éxito social respecto a otras muchas actividades no es algo novedoso; de hecho, muchos de nuestros padres abandonaron sus pueblos y aldeas en busca de alternativas alejadas del arado, las cuadras y las redes. Sin embargo, una cosa es el estatus alcanzado a través de tan dignas y necesarias labores -en clara desventaja respecto a, por ejemplo, ocupar una silla de colaborador en un programa telebasura o especular con el precio de los alimentos– y otra declararlas prácticamente en periodo de extinción, pues, hasta ahora, aún no ha sido creada una aplicación informática capaz de llenar el llenar el estómago y saciar el hambre. Con las perspectivas demográficas de cara al futuro próximo y los previsibles estragos causados con motivo del cambio climático, quién sabe si llegará a tener más valor una barra de pan que un móvil.

Y al final acabamos picando, compramos un móvil casi igual que el que ya tenemos

Por Irene de Mas Castanyer

Desde hace años, cada vez que un nuevo iPhone ve la luz espero que sea algo un tanto revolucionario (tal como Apple se empeña en anunciar) o, por lo menos, diferente. Pero, más allá de lo guay que queda enseñar el último modelo, ¿realmente hay mejoras sustanciales sobre el anterior? En vez de hacer modificaciones superfluas agradecería que se mejoraran aspectos realmente útiles, como la duración de la batería, que, por cierto, cada vez es menor. ¿De qué sirve tener miles de aplicaciones si el dispositivo está apagado porque estas consumen demasiado? Pero lo que se ve, lo que luce y lo que vende, son pantallas cada vez más grandes, aplicaciones más vistosas y dispositivos más sofisticados. Y lo peor es que acabamos picando, comprándonos un móvil casi igual que el que ya tenemos, pero más caro.