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Quién fue… Henry Carlsson: leyenda sueca del Atlético de Madrid

Cromo de Carlsson de su época del Atleti (Castellblanch).

Hoy vamos a hablar de una de las primeras estrellas extranjeras del Atlético de Madrid. Un exótico sueco llamado Henry Carlsson.

Nils Gustav Henry Karlsson (versión original de su apellido, en España siempre escrito con ‘C’) nació el 29 de octubre de 1917 en Falköping, Suecia. Debutó como profesional en 1939 en las filas de AIK, el equipo del barrio de Solna, en Estocolmo. Era la antítesis del jugador nórdico: medía 1,63 metros y no era fuerte, sino rápido, técnico y muy habilidoso. Muy pronto se destapó como goleador en el AIK. De hecho, fue el jugador con más goles de la historia del mítico estadio Rasunda, casa del AIK, con 60 tantos ligueros y 8 con la selección sueca.

En este equipo pasó nueve temporadas, que culminaron con su presencia en 1948 en los Juegos Olímpicos de Londres, donde ganó la medalla de oro.

Tras esta experiencia, firmó por el Stade Français parisino, donde apenas jugó siete partidos, aunque marcó siete goles. En 1949 lo ficha el Atlético de Madrid, equipo donde pasaría cuatro temporadas en las que jugó 87 partidos y marcó 33 goles. En sus dos primeras campañas, Carlsson ganó con el Atleti dos ligas. El sueco marcó 8 goles en la primera y 11 en la segunda. Formó parte de lo que se llamó ‘Delantera de Cristal’: Juncosa, Ben Barek, Pérez Payá, Carlsson y Escudero. El apelativo se debió a las frecuentes lesiones de los jugadores.

Además de las citadas dos ligas, Carlsson ganó una Copa Eva Duarte. Hay que tener en cuenta que en su etapa colchonera, Carlsson estaba ya en el otoño de su carrera: llegó con 32 años y se fue con 35. De hecho, el habilidoso extremo colgó las botas tras su experiencia en España.

Posteriormente, inició una carrera como entrenador que lo llevó a dirigir equipos como el AIK (en dos etapas, entre 1956 y 1958 y entre 1965 y 1966), el Sundbybergs (entre 1958 y 1964) y el Brommapojkarna, entre 1969 y 1971. Henry Carlsson murió el 28 de mayo de 1999 en Solna, Suecia. Actualmente hay una estatua dedicada a su memoria en su ciudad natal.

Espero que os haya gustado el artículo. Espero que esta noche paséis una fantástica Nochebuena rodeados de vuestros seres queridos. Nos vemos otra vez el miércoles.

 

Quién fue… Marcel Domingo: leyenda atlética y trotamundos de los banquillos

Marcel Domingo, en su primera etapa de técnico del Atleti (GTRES).

Marcel Domingo, en su primera etapa de técnico del Atleti (GTRES).

El primer ‘Quién Fue’ del año lo voy a dedicar a un futbolista y entrenador que, por la gran cantidad de equipos por los que pasó (sobre todo como técnico), debería de estar en el recuerdo de muchos aficionados españoles, quizá de los más veteranos. Os estoy hablando de Marcel Domingo.

El día 15 de enero de 1924 nació Marcel Domingo en Salin-de-Giraud, en la desembocadura del río Ródano, en la Provenza francesa. Era nieto de emigrantes españoles, y aprovechando su 1,80 metros, empezó a jugar de portero en el Athlétic Club Arlésien de Arles, donde debutó en 1940, con 16 años. A los 20 años se fue al OGC Niza, donde pasó una temporada. En 1945 se fue al Stade Français, uno de los equipos punteros de su época. Al frente de este equipo estaba Helenio Herrera, el mítico entrenador. Y como delantero, un marroquí que también sería parte de la historia del Atlético de Madrid: Larbi Ben Barek.

En la temporada 47/48, el Stade Français jugó dos amistosos (uno en París y otro en Madrid) contra el Atlético. Como ya os conté en el post de Ben Barek, la buena actuación del marroquí le valió para fichar por el Atleti. Pero no sólo a él. El portero de origen español Marcel Domingo también gustó a la directiva colchonera y ambos jugadores llegaron ese verano al Atleti. Helenio Herrera se les uniría después. Su llegada a la Liga española coincidió con la única internacionalidad de Domingo con la selección francesa, en un partido ante Italia.

En su primer año, Marcel Domingo fue ‘Zamora’ de la Liga. Y enlas dos siguientes temporadas fue clave para que el equipo colchonero ganara dos Ligas consecutivas. Pero en 1951, el meta abandonó el Manzanares rumbo de nuevo al OGC Niza. Un año después, Domingo volvió a la Liga para jugar en el RCD Espanyol. Como ya hiciera con el Atleti, en su primera temporada con los ‘pericos’, Domingo se hizo con título honorífico de portero menos goleado. En total, pasó cuatro temporadas en la ciudad condal. En 1956 regresó a Francia para jugar en el Olympique de Marsella, donde se retiró dos temporadas después.

Inmediatamente después de colgar las botas, Marcel Domingo se convirtió en entrenador. Su primer equipo fue precisamente el Espanyol. Tras una temporada en el club catalán firmó por la UD Las Palmas, pero no pudo evitar que el equipo canario descendiese. Tras dos años en el dique seco, entrenó al Lleida y al Pontevendra, al que ascendió a Segunda. En 1966, regresó a Primera para entrenar al Córdoba. En la ciudad califal estuvo dos temporadas, tras las que lo contrató el Granada. Un año después de su paso por el club granadino, llegó su gran oportunidad: lo fichó el Atlético de Madrid. Domingo declararía que complía un sueño.

Su llegada no pudo ser más decisiva: esa temporada, el Atleti ganó la Liga. Se convirtió así en la primera persona que ganaba la Liga como jugador y como entrenador con el club rojiblanco. Después lo conseguirían Luis Aragonés y más recientemente, ‘Cholo’ Simeone. Pese a que en su segunda temporada el Atleti no ganó ningún título, en la tercera ganó la Copa.

Tras esta experiencia en el Atleti, se fue al Málaga, donde estuvo tres temporadas. En la tercera, el club andaluz descendió y lo fichó el Elche. Pasó una temporada en el equipo alicantino y luego otra más en el Burgos. En 1977 firmó por el Valencia, con el que estuvo dos temporadas y con el que ganó la Copa del Rey de 1979. Después tuvo breves pasos por el Recreativo de Huelva (en Segunda), de nuevo por el Atleti (ocho partidos de la 79/80) por el Betis y por el Mallorca. En 1984 entrenó el Francia, al Nîmes, y en 1989 tuvo su última experiencia como técnico, dirigiendo al Hércules.

Después, regresó a Francia, a Arles, donde falleció en diciembre de 2010, a los 86 años de edad.

Os dejo con un vídeo de imágenes de Domingo:

Si queréis profundizar más, os recomiendo dos artículos de la web forzaatleti.com (enlace 1 y enlace 2).

Buen fin de semana.

Quién fue… Larbi Ben Barek: la ‘Perla Negra’ del Atlético de Madrid

Cromo de Ben Barek de su época en el Atleti (Atlético de Madrid).

Cromo de Ben Barek de su época en el Atleti (Castellblanch).

Vamos a cerrar la semana con una leyenda del Atlético de Madrid, uno de los mejores jugadores que ha pasado por las filas del club colchonero. Vamos a hablar de Larbi Ben Barek.

Abdelkader Larbi Ben Barek (podéis encontrar su nombre como Larby y su apellido como Benbarek o Ben Mbarek  aunque en realidad es لعربي بن مبارك) nació en Casablanca (Protectorado Francés de Marruecos) el 16 de junio de 1914 (el año no está claro, porque hay fuentes que también sitúan su nacimiento en 1915, 1916 e incluso 1917. Ni siquiera el día es fiable). Hijo de un carpintero, empezó a jugar al fútbol, descalzo, en las calles de su Casablanca natal. La pérdida, siendo un niño, de su padre, le hizo tener que trabajar desde muy joven.

Empezó a jugar en el Idéal de Casablanca en 1934, un modesto equipo de su ciudad. En su debut, el Idéal se enfrentó al US Marocaine, el mejor equipo del norte de África. Ben Barek, que no llevaba botas porque no se encontraba cómodo con ellas (jugaba en zapatillas), metió dos goles. La prensa deportiva marroquí pronto se hizo eco de su talento. Por ello, el IS Marocaine lo fichó en 1935, a cambio de un empleo en una gasolinera.

Pasa su primer año en el equipo reserva, lo que no impide que la selección de Marruecos lo convoque. Esta selección sólo podía jugar amistosos, porque era una colonia. Al año siguiente juega con el equipo titular, lo que le permite captar la atención de los equipos de la metrópoli. En 1937, el Olympique de Marsella hace una oferta por él, pero el USM la rechaza. Finalmente, al año siguiente y 44.000 francos mediante, Ben Barek se va al OM.

Sólo unos meses después, lo convoca la selección francesa. Debuta en Nápoles en un partido ante Italia. Empieza así una relación con la selección francesa de más de 15 años. Todavía no ha habido ningún futbolista francés que haya sido internacional durante tanto tiempo. En 1939 estalla la II Guerra Mundial y el fútbol en Europa se paraliza. Ben Barek retorna a Marruecos, donde vuelve al USM. Al acabar el conflicto, Helenio Herrera, el mítico entrenador medio hispanoargentino, medio francomarroquí, se fija en él y tras mucho insistir consigue llevárselo de nuevo a Francia, en concreto al Stade Français parisino, donde pasará tres temporadas.

El marroquí, en la etapa final de su carrera (YOUTUBE).

El marroquí, en la etapa final de su carrera (YOUTUBE).

El 6 de mayo de 1948, el Stade Français juega un amistoso en Madrid ante el Atlético de Madrid. Ese día, Ben Barek vuelve loco a la defensa rojiblanca y desde el palco, uno de los directivos se pone en pie y grita “¡Hay que fichar a ese negro!”. Dicho y hecho. Ese mismo año, el Atleti paga 17 millones de francos por sus servicios, y eso que tenía ya 31 años. Eran otros tiempos.

Ben Barek, conocido ya como la ‘Perla Negra’, se convierte en la indiscutible estrella del equipo. Acompañado del sueco Henry Carlsson, que llegó en 1949, maravillan al fútbol español. Los estadios se llenan sólo para ver al marroquí hacer diabluras con el balón. En su primer año mete seis goles en 18 partidos y en las dos siguientes (49/50 y 50/51) logra 11 y 14 goles, fundamentales para hacer campeón de Liga al Atlético de Madrid. En esa última temporada, destaca el doblete que consiguió en un 3-6 en casa del Real Madrid (os enlazo un vídeo con los goles atléticos ese día. No os perdáis la celebración de Ben Barek en el último). En el banquillo colchonero está, cómo no, Helenio Herrera.

La temporada 51/52 la cierra con 13 goles y una Copa Latina. La siguiente, con diez tantos y en la última, ya con casi 40 años, con cuatro en nueve partidos. Pero a Ben Barek le queda cuerda para rato, ya que regresa al Olympique de Marsella, donde pasaría dos años más. En 1954, además, juega su último partido como internacional francés. Todavía le quedaba fútbol para jugar un año más, la temporada 55/56, en las filas del Union Sportive Musulmane Bel-Abbès, de Argelia. Tras dos breves experiencias en el Stade Marocaine y en el Fath Union Sport de Rabat, cuelga las botas en 1957.

Inmediatamente después, se hace entrenador, llegando a ser seleccionador nacional de Marruecos, el primero tras la independencia del país norteafricano. Pero la vida no le sonríe y ve cómo se queda viudo dos veces y también pierde a sus hijos en vida.

Ben Barek pasó los últimos años de su vida solo, en su Casablanca natal. Tal era su soledad que murió en su casa y hasta una semana después no se descubrió su cuerpo. Su fecha de fallecimiento fue el 16 de diciembre de 1992. Seis años después, la FIFA le entregó de manera póstuma la medalla de la Órden del Mérito.

Os dejo con un documental francés sobre Ben Barek:

No puedo dejar de rendir créditos al libro Leyendas del Atlético de Madrid (LID Editorial), de Nacho Montero y Miguel Ángel Guijarro, de casi obligatoria consulta y lectura para los aficionados del Atleti.

Feliz fin de semana.

Quién fue… Helenio Herrera: el Mago

Helenio Herrera (YOUTUBE).

Helenio Herrera (YOUTUBE).

Hace poco menos de un mes, decía el veterano lector igesar75 que tenía la impresión de que el protagonista de hoy iba a salir antes o después. Pues estaba en lo cierto. No era muy raro pensar que en esta miniserie de entrenadores míticos iba a tener un sitio el mítico Helenio Herrera.

Buenos Aires, 10 de abril de 1910 (según otras fuentes, 1916). Es entonces cuando nace Helenio Herrera Gavilán, hijo de una pareja de andaluces que había emigrado desde España. Su padre era carpintero de profesión y anarquista de convicción y Helenio era el cuarto hijo de la pareja, si bien el único que seguía vivo. Los otros tres fallecieron en España al poco de nacer. Con cuatro años, y con una hermana llamada Aurora, los Herrera hacen de nuevo las maletas y emigran al entonces protectorado francés de Marruecos, en concreto a Casablanca.

Allí, Helenio está a punto de morir de difteria, pero supera la enfermedad. En su juventud, alterna el trabajo con el fútbol, siendo su primer equipo el Roches Noires (Rocas Negras). Desde él, en 1931 recala en el RC Casablanca, donde pasa un año (se desempeña como defensa). En este equipo llama la atención de la metrópoli y en 1932 llega al CASG París. En 1933 ficha por el Stade Français y dos años después, por el Charleville. Otros dos años más tarde, juega en el Excelsior Roubaix. En 1939 estalla la II Guerra Mundial, durante la cual Herrera juega en el Red Star Paris, en el Stade de nuevo, en el EF-Paris Capital y en el Puteaux, donde cuelga las botas en 1945.

Inmediatamente después asume el cargo de entrenador del Puteaux. Otro de sus exequipos, el Stade Français, es su segunda oortunidad como técnico, entre 1945 y 1948. Pero los inicios de Herrera son discretos hasta que en 1948 decide probar suerte en la patria de sus padres: España.

Su primera experiencia la pasa en el Real Valladolid. Dura un año, para pasar después al Atlético de Madrid. En el equipo colchonero fue donde conoció sus primeros éxitos. En su temporada de debut logró el título de Liga, hito que repitió al año siguiente, junto a una Copa. Tras tres años en el Manzanares, entrenó al Málaga (1952) y al Sevilla (1953-1956). Tras una experiencia de dos años en el Belenenses luso, regresó a España para entrenar al FC Barcelona. En el club culé repitió los éxitos del Atleti: dos Ligas y una Copa, además de una Copa de Ferias. ‘El Mago’ ya estaba consagrado, pero aún quedaba lo mejor.

Portada de 'El Gráfico', revista argentina, en el año 1964 (WIKIPEDIA).

Portada de ‘El Gráfico’, revista argentina, en el año 1964 (WIKIPEDIA).

Herrera ya había mostrado en España las principales características de su fútbol: férrea defensa y contragolpe. Al bonaerense no le interesaba mucho el toque o la posesión. Quería llegar cuanto antes a la portería rival. Toda esta filosofía encontró buen acomodo en Italia, donde triunfó. Helenio Herrera, que ya había creado su marca (‘HH’), llegó al Inter de Milán en 1960 y en el equipo lombardo pasó ocho temporadas, en la que fue la época más gloriosa del club neroazzurro. En esta etapa logró tres títulos de Liga, pero sin duda lo más sonado fue la consecución de dos Copas de Europa seguidas, en 1964 y 1965. Con Luis Suárez, al que se llevó del Barça, como gran estrella, el Inter derrotó el 27 de mayo de 1964 en Viena al Real Madrid, gracias a los goles de Mazzola (2) y Milani. Al año siguiente, en San Siro, vencieron por 1-0 al Benfica de Eusebio, gracias a un gol del brasileño Jair. Era la época del ‘Grande Inter’. Tendrían que pasar 45 años, con Jose Mourinho (al que muchos comparan con HH) para que el Inter volviera a ganar una Copa de Europa. El Inter ganó dos Intercontinentales, además.

En 1968 Herrera firmó por la Roma, y pese a ganar una Copa de Italia en 1969, sus mejores años ya habían pasado. Vivió un breve regreso al Inter (73-74), pasó por el Rímini (78-79) y por el Barça de nuevo (79-81, ganando una Copa del Rey), pero ya no volvió a entrenar. Vivió retirado en Venecia, donde falleció el 9 de noviembre de 1997, con 87 años de edad.

La figura de Helenio Herrera es fundamental para entender el fútbol tal y como lo conocemos. Fue el primer gran entrenador mediático, provocador, ególatra, antipático para los rivales, fanático de la disciplina, conocedor de mil trucos, motivador, psicólogo… Introdujo novedades como las concentraciones previas a partidos importantes, le concedió una importancia fundamental a los hinchas, hasta tal punto que se le considera como clave para la aparición de los grupos ultra. Para entender mejor su figura, creo que algunas de sus mejores frases pueden ser de mucha ayuda:

– Mis jugadores son instruidos al detalle. No pueden equivocarse. ¿Mi secreto? Profesionalismo, gran profesionalismo, y perfeccionismo. Yo no sé si soy el mejor del mundo, pero sé que hago todo para serlo.
– Mi mujer está escribiendo el guión de una película y quiere que yo la interprete. Trabajando yo como estrella sería un éxito seguro.
– Pocos pases a gran velocidad, llegar al arco contrario en el menor tiempo posible. El dribbling prácticamente entró en desuso. Es un recurso pero no un sistema. La pelota siempre más viaja más rápido sin un jugador atrás.
– Este partido lo ganamos sin bajar del autobús.
– En el fútbol no hay magia, sí pasión y lucha.
– Al fútbol se juega mejor con 10 que con 11.
– Di Stéfano es el jugador más grande de la historia. Más que Pelé. Di Stéfano juega en la defensa, en el medio y de delantero en el mismo partido. Pelé juega sólo de delantero. Di Stéfano hace todo lo de él y además lo de Pelé.
– No me considero ni argentino ni francés. Me considero mundial.
– Una vez un periodista me preguntó por qué dirijo sólo equipos grandes. Es porque los pequeños no pueden pagarme.
– Muchos me creen omnipotente porque dicen que conozco todo. Eso no es verdad, jamás conocí el fracaso y estoy orgulloso de eso.

Os dejo con un vídeo de HH entrenando. Lo podréis escuchar hablando en ítalo-español. No os lo perdáis, un grande sobre todo cuando explica por qué le llaman ‘El Mago’:

Buen fin de semana.