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Casi enteros: un blog sobre los medios de comunicación, la publicidad, su papel en la financiación de los medios, la investigación y otros temas relacionados con todo esto

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2013 será mejor

¡Seguro!

Este año que termina ha sido nefasto. Llevamos ya cinco años de crisis; muchos pensábamos que ya tocaba, que las cosas empezarían a mejorar. Nada de eso ha ocurrido.

Las políticas basadas exclusivamente en recortes han conseguido todo lo contrario de lo que se proponían.

Paradojas de los números: Ahora tenemos más parados que nunca (lo que hace que, produciendo menos, aumente la productividad) y el PIB ha caído a cifras de hace más de una década (lo que hace que, aunque la deuda sea la misma en términos absolutos represente más que nunca en porcentaje). Seguro que en cuanto alguien con un poco de poder se ponga a hacer números se dará cuenta de que lo que hay que hacer es estimular la economía, que aumente el PIB y disminuya el paro; justo lo contrario de lo que se está haciendo. Hay que actuar sobre los denominadores de las fracciones.

En 2013 toca, como nos habría dicho John F. Kennedy, pensar en lo que cada uno de nosotros podemos hacer por nuestro país. En 2013 toca ser positivos. Juanjo Fraile, el alma de Talentya encuentra todos los días algún motivo para decirnos #sepositivo. En las últimas semanas Miguel de Reina está poniendo en marcha una iniciativa, Tierra Positiva, que aún no sé muy bien en qué consiste, pero que suena muy bien. Son los que me vienen ahora a la cabeza, pero no son los únicos. Fátima López, Juanjo Azcárate…y tantos otros, siempre encuentran algún motivo para ponerle buena cara a la realidad.

Esa es la actitud. No esperemos a que nos saquen las castañas del fuego. Si esperamos a que lo hagan los políticos vamos apañados: no lo harán. Bastante es que no destruyan lo poco que se ha conseguido en estos años.

Pero si cada uno de nosotros hacemos lo que esté en nuestra mano para que las cosas vayan mejor, las cosas irán mejor.

Y 2013 será mejor.

Deuda, corrupción y medios

Cada vez oigo a más gente decir que ha dejado de leer los periódicos, incluso por internet.

Parece que las noticias sólo hablan de los problemas económicos y de la corrupción que ha ayudado a generarlos. Todos somos expertos en mercados, primas de riesgo, diferenciales de deuda, rescates y en el dinero que se ha llevado un banquero o un político o el que se ha desviado para financiar a un partido.

Cuando oímos hablar a los políticos, otro de los elementos clave en las noticias, la cosa es aún peor. El que está en el poder hace lo mismo que criticaba al de enfrente cuando estaba en la oposición y el que está en la oposición critica al que hace lo mismo que él hacía poco tiempo antes.

Nos dejan con la sensación de que es más fácil criticar que acertar cuando se actúa, de que nadie conoce cual es la solución del problema, o que, si la conoce, no se atreve a aplicarla.

Y los mercados no se calman; y el paro aumenta…

Así que no es extraño que cada vez haya más gente que no quiere saber nada de las noticias.

Hace tiempo que venía ocurriendo con los diarios en su versión en papel.

Pero ahora el mal se extiende también a las ediciones digitales.

Hoy mismo, mi amigo Juanjo Azcárate, una de las personas que más sabe de marketing en este país, se preguntaba en Twitter por qué los diarios generalistas están perdiendo audiencia en sus versiones digitales y enlazaba con esta noticia en El Programa de la Publicidad.

Si en paralelo nos dicen que la audiencia de los diarios deportivos crece (en la mayor parte de los casos tanto en su versión en papel como en la digital) parecen estar dándonos una pista: la  información que están ofreciéndonos ahora los diarios generalistas o su enfoque, casi siempre sesgado y partidista, no es la más adecuada para estos momentos.

El asunto merece un análisis más profundo, que ahora no estoy en condiciones de hacer, pero si yo fuera director de un periódico me lo pensaría: en tiempos de dificultades ¿debo hurgar sólo en las dificultades? ¿No sería más conveniente hacer hincapié en las cosas que van bien y en las posibles soluciones de las que van mal?

¿Sigue siendo verdad aquello de que las buenas noticias no venden?

El mundo se hunde

El mundo se hunde…y yo de vacaciones.

Hace un par de semanas reactivé mi cuenta de Twitter, (MadinaED) a la que no había hecho caso desde que me dí de alta para probar, allí por el mes de mayo de 2008.

La frase con la que inicio este post es la única de las que he escrito desde entonces que ha tenido alguna repercusión entre mis, escasos, followers.

Empezar con esto unos días antes de irse de vacaciones tiene algunas ventajas (observar lo que hacen otros, mucho más que hacer uno mismo) pero también algunos inconvenientes: da la sensación de que estás solo en el mundo y además es difícil establecer una línea que luego será imposible seguir.

Estos días los temas dominantes han sido el 15M y sus derivados indignados: la indignación se extendió a Israel, mientras la english revolution ha adquirido unos tintes mucho más violentos. Pero sobre todo la revolución que no cesa, la de la crisis de los mercados y de las deudas soberanas. Que las agencias de calificación (las mismas que hace tres años mantenían la valoración de Lehmann Brothers) se hayan atrevido a rebajar la de Estados Unidos ha sido todo un elemento diferencial.

Releyendo viejos papeles he encontrado un estudio del National Bureau of Economic Research, publicado a comienzos de la actual crisis en el que se llegaba a la conclusión de que los periodos de recesión duran por término medio menos de un año. Analizando las ocho crisis vividas en Estados Unidos entre 1948 y 1981 la media de duración es de 11,7 meses y ninguna había superado los 17 meses.

En este agosto se cumplen cuatro años desde el primer estallido de la crisis actual, lo que entonces llamamos burbuja de las hipotecas subprime, algo que nunca pensamos que nos iba a afectar tanto y a lo largo de tanto tiempo.

En verano uno puede seguir la actualidad a través de varios periódicos y varios noticiarios, pero estoy comprobando que los twits de los amigos también añaden algo.

Estos días he vivido casi en directo el nacimiento de Mia Varsawsky, la hija de Martin Varsawsky (no le conozco personalmente, aunque durante bastante tiempo trabajé para él: los lanzamientos de Jazztel y de ya.com se hicieron desde Zenith). ¡Enhorabuena, Martin! También estoy viviendo casi en directo la puesta en marcha de Ideonomia, la empresa que lanzaron hace poco dos buenos amigos (con estos he trabajado).

Marcos de Quinto está en plena campaña en favor de la formación de los ciudadanos. También puntualiza: estábamos muy felices con eso de que el capitalismo es el sistema menos malo y se nos olvidó seguir mejorándolo. Y también: lo peor de lo que está pasando es que no sabemos lo que está pasando y por qué está pasando.

En una línea similar Mario Tascón afirma: Tenemos que empezar a trabajar en el mundo que queremos para nuestros hijos, no sólo en salvar viejos trastos.

Incluso he visto ya en Twitter alguna oferta de trabajo, seguro que muy apta para alguien más joven que yo.

Hay un cierto movimiento (que yo interpreto en contra) sobre el Estado del Bienestar: Yo pago por cosas que no uso y otros usan cosas que no pagan. Pues sí, a lo largo de la vida hay momentos en que no necesitamos cosas por las que pagamos, pero podemos necesitarlas cuando ya no podemos pagarlas. Yo creo que eso es bueno y deberíamos lucha para mantenerlo.

Periodistas 21 ha estado muy pendiente de la movilización cidadana que se ha vivido en Londres para contrarrestar los disturbios.

Juanjo Azcárate promueve el contrato a tiempo parcial, la conciliación y la participación femenina (son más y mejores autónomas).

Creo que este verano, estos últimos años, nos estamos jugando mucho. No podemos perder de vista lo que pasa.

 

Internet y los creadores de contenidos

Los creadores de contenidos han sido siempre los que menos ganaban con lo que hacían.

En la industria discográfica tradicional el negocio lo hacían las grandes casas discográficas, la distribución se llevaba también su buena parte y para el creador o el intérprete quedaban unas migajas que casi nunca llegaban al 10% del precio pagado por el consumidor.

Claro que en los pocos casos en que se vendían millones de copias, eso podía suponer mucho dinero para el artista.

La industria discográfica creó millonarios escandalosamente ricos, (como refleja perfectamente en el artículo linkado mi amigo Miguel del Fresno) junto a una gran mayoría de intérpretes que malvivían con sus derechos.

No era muy diferente la industria editorial. El gran negocio lo han hecho siempre las editoriales. Algunas grandes librerías también se llevaban su parte, aunque en muchos casos pertenecían a los mismos grupos de las grandes editoriales. Y las pequeñas librerías y los autores se llevaban las migajas.

Eso sí, siempre ha habido unos pocos escritores que vendían millones de ejemplares y podían vivir muy bien con sus sacos de migajas.

Algo parecido ocurre en el mundo del cine, aunque en este caso las estructuras industriales son más complejas y quienes pueden identificarse como creadores son muchos.

El problema que surge con internet es que en la mayor parte de los casos no ha encontrado su modelo de negocio, o sólo lo ha hecho de manera imperfecta.

Internet necesita contenidos. Es más, la mayor parte del tráfico se genera gracias al consumo de contenidos de cierta calidad (y en algunos casos de gran calidad).

Pero los autores o los intérpretes no ven ni un euro de los que ayudan a generar en muchos sitios de internet con los contenidos que crean.

Los buscadores no harían negocio si no hubiera contenidos que buscar; los sitios de descargas y de intercambios no harían negocio si no hubiera contenidos que descargar.

Yo creo que esa es una parte del problema que hay que resolver y habrá que hacerlo para que internet siga avanzando.

Yo no creo que la solución esté en el cierre administrativo de webs sin decisión judicial previa.

Pero creo que los defensores a ultranza de una internet sin leyes, que saltan encima de cualquiera que intente introducir algo de sensatez no le hacen ningún favor al medio.

En internet, como en todo, hay cosas buenas y cosas malas pero si cuando uno, después de años de hablar de lo bueno, habla de alguno de los problemas, siempre hay algún talibán que te salta a la yugular, no le estamos haciendo ningún favor a internet.

Estos días convulsos, entre mucha demagogia he visto también algún intento de introducir sensatez. La FECEMD (que agrupa a las empresas de marketing directo y de comercio electrónico) trata de buscar algún tipo de consenso.

También en un debate en Linkedin he leído la respuesta de Juanjo Azcárate, uno de los más grandes profesionales de este mercado, con la que estoy bastante de acuerdo.

Los creadores tendrán que obtener de internet también sus migajas o se dejarán de crear contenidos de calidad y eso a medio plazo significará la degradación de internet.

Y de la sociedad.