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Depresión de género

 

Por Nuria Coronado

Los datos lo dicen bien claro. Las mujeres sufrimos más depresión que los hombres. Tanto, que la que será la primera causa de discapacidad en el mundo para el año 2030, nos afecta en España el doble que a ellos. Más concretamente con un episodio de depresión grave a lo largo de la vida del 16,5% frente al 8,9% de los hombres.

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Las mujeres sufren de depresión mucho más a menudo que los hombres. Especialmente por causas exógenas. Imagen de Pixabay

Cifras que plantean una nueva perspectiva de este trastorno mental frecuente que según voces expertas como la asociación Mujeres para la Salud  ha de tratarse más allá de los factores hormonales que controlan las emociones y el estado de ánimo y de la prescripción médica. ‘Los tratamientos del modelo médico convencional no se cuestionan las verdaderas causas de sus malestares que no son otras que la falta de equidad, tanto en la distribución del trabajo productivo como en el reproductivo y en el tiempo de ocio y descanso. Tampoco se tienen en cuenta que ellas son las cuidadoras principales, lo que les produce una gran sobrecarga física y emocional y, por lo tanto, un impacto negativo en su salud. El cumplimiento del rol femenino asignado supone que tengan deseos insatisfechos por la falta de dedicación a proyectos de vida personales; escasa independencia y autonomía personal’, explica Beatriz Velardiez, responsable de comunicación de la asociación. ‘Recetar ansiolíticos o antidepresivos para hacerles creer que todo se solucionara y así readaptarlas por obligación y resignación a sus realidades familiares no es la solución’, añade.

Se trata por tanto de aplicar una terapia alternativa con un enfoque bio-psico-social de género, centrada en el peso fundamental de los factores de desigualdad de género tanto en el diagnóstico como en el tratamiento. ‘Las depresiones exógenas —aquellas que tienen su causa en el exterior, en las circunstancias— afectan de modo muy desigual a uno y otro sexo: el 30% afecta a los hombres y el 70% a las mujeres. Este gran porcentaje de depresiones femeninas sin causas biológicas que lo expliquen, tiene por tanto su origen en la condición de un entorno que afecta específicamente a las mujeres. Y esta realidad nos lleva a la única respuesta plausible: que la socialización de género (o sexista) es la responsable que determina las relaciones de poder/sumisión entre ambos sexos, y sus consecuencias negativas en la salud mental de las mujeres. Es decir, todas estas mujeres padecen este tipo de depresión’, añade Velardiez.

¿Cómo identificarla? Según @saludymujeres sus síntomas son muy similares a los de cualquier depresión situacional. No así su origen:

  • En lo psíquico se muestra tristeza, apatía, desmotivación, falta de concentración, irritabilidad, pesimismo, culpabilidad, ansiedad, etc.
  • Las manifestaciones somáticas o físicas pueden ir desde el insomnio o exceso de sueño, problemas alimentarios por exceso o por defecto, disfunciones sexuales, dolores y otras molestias diversas.
  • Sufrimientos y malestares característicos, tales como malestar difuso e irritabilidad crónica, incapacidad para pensar y actuar de forma lúcida y eficaz, descontento permanente de la relación de pareja, retroceso o paralización del desarrollo personal, limitación de la libertad y autonomía, desmoralización, inseguridad y falta de autocredibilidad, actitud defensiva o de queja constante e ineficaz (victimismo), deterioro, a veces muy acusado, de la autoestima.

Además hay cuatro situaciones vitales correspondientes a etapas generacionales más o menos concretas en las que se sufre este tipo de depresión.

  1. El momento iniciático del paso a la vida adulta. Entre los 18 y 35 años que están iniciando o desarrollando su etapa de autonomía profesional y vital. “Algunos de los conflictos de esta etapa están relacionados con romper el cordón con la familia de origen sintiéndose seguras de sí mismas, priorizar su carrera profesional, establecer relaciones con los demás desde la asertividad, reconocer su identidad sexual, relativizar las relaciones afectivas o plantearse su maternidad”, subraya Velardiez.
  2. Convivencia en pareja y en el ejercicio de la maternidad. Son mujeres de mediana edad en pareja y con hijas/os dependientes para quienes el cómo escuchar y atender las necesidades personales y construir un espacio personal es el reto de este momento.
  3. El final del ejercicio del rol de madre, la independencia de las hijas e hijos y vuelta a la relación de pareja sin ellos/as. Afecta a mujeres mayores en pareja y con hijas/os independientes.
  4. Mujeres maduras de más de 40 años que no tiene pareja y/o hijas/os ya que se han centrado en su desarrollo profesional. “Son independientes pero ven que se acaba la posibilidad de ser madres y se sienten mal porque creen que han desatendido el mandato de género por excelencia: tener un hombre a su lado y formar una familia”, describe Velardiez.

Visto lo visto, si en esos momentos vitales no se tienen las herramientas necesarias para superar en positivo cada una de ellos, la depresión de género llamará a la puerta de casa y querrá quedarse como invitada vip. ¿Qué tal si ponemos los medios para dar la espalda a visita tan poco deseada y dañina?

NuriaCoronadoNuria Coronado es periodista, editora en www.lideditorial.com  y responsable de Comunicación de Juan Merodio

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