Reflexiones de una librera Reflexiones de una librera

Reflexiones de una librera
actualizada y decidida a interactuar
con el prójimo a librazos,
ya sea entre anaqueles o travestida
en iRegina, su réplica digital

Entradas etiquetadas como ‘stephanie meyer’

“¡Y yo sin Chesil Beach, de McEwan!”

Los mejores augurios bibliófilos parece que se cumplen y en estas ‘navidades sin blanca’ el libro ha sido uno de los regalos estrella, queridos. Al menos en reginaexlibrislandia.

A un par de horas del cierre de campaña es pronto para dar cifras y modelar análisis certeros, pero la caja registradora humea y mis libreros parecen sacados de un maratón de baile a lo ¿Acaso no matan a los caballos? de H. McCoy

En cuanto a mi… la sombra de María Callas interpretando Lucia di Lammermoor de Donizetti tenía más energía que yo, que me muevo por entre mis baldas como flotando pero, eso sí, con el ceño fruncido, el pelucón encrespado y los puños apretados.

Y es que el agotamiento existencial y librero sólo me deja ver lo que yo llamo mis ‘reginazos’ o, lo que es lo mismo: errores… de cálculo, de previsión, de lo que queráis, pero errores. Ajenos o propios, pero erroresssssssssss.

En estos momentos son cuatro de esos patinazos reginos los que me revientan los higadillos… cuatro títulos que mis reginaexlibrislancianos asiduos y ocasionales no han dejado de pedirme, de los que me quedé sin existencias antes de lo previsto y sin opción de hacerme con más, no ya por temas vacacionales en editoriales y distribuidoras, sino porque ‘ellos’ también patinaron calculando sus tiradas, y se quedaron cortos. Os hablo de:

Los hombres que no amaban a las mujeres, de S. Larsson.- Eclipse, de S. Meyer.

Tercer viaje al Reino de la Fantasía (Gerónimo Stilton)

Chesil Beach, de Ian McEwan

Y dicho lo cual aprovecho para recomendaros éste último, el de MacEwan, porque me pareció fabuloso y porque de los otros tres ya hemos hablado más de una vez:

La novela os clava en la Inglaterra de inicios de los 60 el sexo era todo un tabú: ni se hablaba sobre él ni por supuesto se practicaba antes del matrimonio. Y esa represión será precisamente la bomba de relojería que lleven en su equipaje Edward y Florence en su viaje de novios a un lugar llamado Chesil Beach, donde la promesa de una luna de miel idílica les estallará en mil pedazos. El deseo insatisfecho de él y la mezcla de repulsión y culpa de ella por no ser capaz de entregarse a quien ‘supo esperar’ durante el noviazgo volatilizan su relación y revelan otras diferencias insalvables de la pareja. Ian McEwan disecciona, entre aséptico, irónico y tierno, la desventura de la pareja mientras dibuja un glorioso retrato de los claroscuros de una época.

 

Y a vosotros, queridos, ¿hubo algún libro estas fiestas que quisisteis comprar y que os resultó más difícil de lo previsto porque os dijeran que estaba agotado? ¿Leísteis Chesil Beach? ¿Os gustó?

 

¿Leería Holden Caulfield la saga Crepúsculo?

Me pregunto qué opinarían Bram Stoker, Sheridan Le Fanu, Polidori, Poe e incluso Anne Rice de Crepúsculo, la tetralogía que ha vampirizado a legiones de lectores en todo el planeta y que, todo sea dicho, nos está alegrando la Navidad a más de un librero.

Sí, queridos, los cuatro títulos – Crepúsculo, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer– en sus múltiples ediciones -tapa dura, tapa blanda, tapa dura con el cartel de la recién estrenada película, bolsillo- vuelan de reginaexlisbrislandia a velocidad de crucero. Visto lo visto, ¿lograrían los textos de Stephanie Meyer poner los dientes largos a quienes firmaron clásicos del género como Drácula, Carmilla, El Vampiro o la saga de Lestat?

No lo sé, como devota del género tengo mis dudas. Sin embargo no podemos negar la evidencia de que Crepúsculo se está consolidando como la sangre fresca de un género inmortal, el de los vampiros de letras. Sus cuatro entregas repiten una fórmula tan magistral como infalible: un triángulo amoroso entre mortales y no-muertos, la lucha del bien y el mal, y las pasiones -altas y bajas- entre estudiantes de lo que vendría a ser nuestra secundaria.

Intriga, romance, traición, amores ¿imposibles?, decisiones a vida o muerte y carismáticos vampiros en plena ebullición emocional y hormonal servidos en bandeja de letras por Stephanie Meyer, que empezó vampirizando a legiones de jovencitas (sí, más chicas que chicos), continuó con adultas (sí, de nuevo más ellas que ellos) y, por lo que veo estos días en mis confines, empieza a ‘convertir’ a algún que otro jovencito.

El último que vino a mi en busca de su ejemplar me sacaba dos cabezas, y mientras se dirigía a mi entre graves y agudos su rostro adquirió una tonalidad púrpura que me dejó perpleja:

– Cliente: Buenassss- Regina: ¡Hola! ¿Qué tal?

– C.: Aquí… Mire, quería el de Crepúsculo, ¿lo tiene?

– R.: Sí, claro. Te refieres al primero, ¿no?

– C.: Pss, sí, ¿no? Vamos, el de la peli esa, el de vampiros y tal.

– R.: Si, ese, Crepúsculo, pero es que son cuatro partes.

– C.: ¿No jodas? … Perdón, no sabía.

– R.: Nada, hombre. Pues sí. Mira, lo tengo en estos tres formatos, pero son el mismo libro.

– C.: No, no, ese, ese, el pequeño. Si es por una chica que está obsesionada con.. bueno, que quiero ese.

– R.: Muy bien, aquí lo tienes.

Y cogió su ejemplar de Crepúsculo, se encajó los auriculares en las orejas y se fue. Así que yo seguí a lo mío, pero de pronto me topé con un ejemplar de El Guardián entre el centeno que tenía pendiente de colocar y me dio por pensar…

Y en esas estaba cuando otro de mis libreros me sacó de mis cavilaciones salingerianas:

– Librero: ¡Regina, VUELVE!- Regina: ¿qué, queeee, QUEEEE?

– L.: Que estabas ausente y casi te grapas el dedo a la mesa.

– R.: Oye, ¿tu crees que Holden Caulfield leería la saga Crepúsculo?

– L.: ¿Y eso a qué viene?

– R.: Nada, hoy a venido otro chico a por el de la Meyer, también ‘empujado’ por sus amigas, y me dio por tratar de imaginarme a un Holden enganchado a la tetralogía vampírica…

– L.: ¡Ja, ja, ja! Hombre, pues igual… no sé, si Holden hubiera estado rodeado de chicas stephaniemeyeradictas quizás hubiera terminado leyéndolo, ¿no? Ya sabes, ¿qué no haría un caballerete enamorado por su damita?

– R.: Si, visto así…

En lo que sí coincidimos es en el hecho de que, mientras Meyer logre arrancar el mando de la consola a unos cuantos adolescentes y les haga leer, ¡lodados sean, ella y sus libros!

Y vosotros, queridos, ¿habéis leído alguno de los libros de la saga Crepúsculo? ¿Los conocéis? ¿Tenéis algún caso de stephaniemeyeradicción en la familia? ¿Visteis algún jovencito tipo Holden Caulfield con el libro?

Va el trailer de Crepúsculo…

ah, queridos, ¡¡¡¡¡¡¡ MUUUYYYYY FELIZ 2009 !!!!!!!