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¿De dónde surge el hecho de disfrazarse durante el carnaval?

¿De dónde surge el hecho de disfrazarse durante el carnaval?

Para la mayoría de personas el término carnaval va asociado con el hecho de disfrazarse y pasar unos días de fiesta y jolgorio, pero esta celebración que lleva tantísimos siglos realizándose no siempre estuvo vinculada al hecho de ponerse un disfraz sino que es el resultado de una mezcolanza de fiestas y tradiciones, provenientes de distintas culturas, que en un punto de la Historia fueron unificándose para acabar siendo el festejo que hoy en día conocemos.

Por un lado, existen evidencias de que los sumerios ya se divertían pintarrajeándose o colocándose máscaras alrededor de una hoguera para ahuyentar a los malos espíritus y tener buenas cosechas y pedir a los dioses que sus tierras fuesen fértiles.

Otras civilizaciones posteriores como los griegos o los egipcios también practicaron el hecho de disfrazarse en sus homenajes a sus deidades o incluso las Saturnales que celebraban los romanos que es la primera semilla de lo que hoy en día es el carnaval tal y como lo conocemos. Unos días en los que se conmemoraba a Saturno, el dios de la agricultura y en los que estaban permitidos todo tipo de excesos y desmadres, por lo que algunos eran los que optaban por camuflarse bajo máscaras y otras ropas para preservar sus identidades.

Tal y como explicaba en el post que publiqué en 2014 sobre por qué el carnaval cae cada año en una fecha distinta, a partir del siglo IV, la imposición del catolicismo como única religión válida a raíz de la decadencia del Imperio Romano, hizo que las saturnales dejasen de ser una fiesta pagana para convertirse en una celebración previa a la Cuaresma que precedía a la Semana Santa, por lo que eran los últimos días en los que se podía comer carne (de ahí la etimología de ‘carnaval’: quitar la carne) antes del  ayuno y abstinencia obligados durante los cuarenta días que llevaban hasta la celebración religiosa. Desde entonces el carnaval empieza el ‘Jueves lardero’ y termina el siguiente Miércoles de Ceniza con el ‘entierro de la sardina’.

Evidentemente, durante un buen puñado de siglos los festejos más relacionados con el desmadre dejaron de realizarse públicamente, ante el temor de sufrir represalias por parte de los jerarcas eclesiásticos, pasando a ser una celebración de carácter familiar y religiosa que se hacía en el campo y donde se compartían distintas viandas. Aquellos que se atrevían a continuar haciéndolo como jolgorio preferían asegurarse que sus identidades quedaban en el anonimato, hecho que propició que los disfraces y máscaras cogieran un significativo protagonismo.

Pero si debemos destacar cuándo y dónde el carnaval tuvo su momento culminante de eclosión ese fue durante la Edad Media en Venecia, en el que la ciudad italiana se convirtió en el centro social, cultural y artístico de Europa y donde la aristocracia de la época acudía con asiduidad. El hecho de colocarse máscaras y disfraces y poder mezclarse con la gente llana del pueblo, camuflándose entre ella como uno más, sin ser reconocidos, es lo que dio un empuje definitivo a los carnavales siendo rápidamente exportados hacia un gran número de poblaciones de todo el continente.

A lo largo de los siguientes siglos la celebración del carnaval sufrió varios altibajos, siendo festejados mayoritariamente en entornos privados donde cada vez fue cogiendo más protagonismo el hecho de preservar la identidad.

 

 

Fuente de la imagen: pixabay

Miércoles de Ceniza, último día de carnaval [El origen del entierro de la sardina]

Miércoles de Ceniza, último día de carnaval [El origen del entierro de la sardina]El Miércoles de Ceniza da comienzo la “Cuaresma” que es un periodo de 40 días que comprende desde el “Miércoles de Ceniza” hasta el “Domingo de Ramos“. Un día de carácter religioso que marca que los días de disfrazarse  y divertirse durante el carnaval llegan a su fin. Para ello en este día se celebra una jornada festiva conocida como “El entierro de la sardina” .

Hay dos versiones sobre el origen del “entierro de la sardina”.

La primera nos explica que la costumbre de enterrar la sardina nació hace tres siglos en Madrid durante las fiestas que se celebraban para anteceder a la Cuaresma. Tal día como hoy se reunía la gente en el campo y lo que se enterraba, en efecto y como reclama la lógica, no era un pez, sino un cerdo abierto en canal al que se llamaba “cerdina“. La tradición se fue extendiendo por otros pueblos y ciudades del el país, pero adoptaron la costumbre de oído, ya que confundiendo los términos, de modo que la cerdina acabó en sardina, y así, por la vía de la confusión lingüística, la sardina se ha convertido, sin lugar a dudas, en la protagonista del final de las fiestas de carnaval.

La otra versión de esta historia cuenta que el rey Carlos III quiso celebrar el final del Carnaval con el pueblo llano y ordenó traer sardinas para tal celebración. Fue un día muy caluroso, atípico para la época del año en la que se encontraban. Debido al calor, las sardinas se descompusieron y para alejar el olor que éstas desprendían la comitiva decidió enterrar el pescado en la Casa de Campo.

 

 

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