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¿Qué fue de? ¿Qué fue de?

"Si eres una estrella del deporte, eres una estrella del deporte. Si no lo consigues, te conviertes en entrenador. Si no eres capaz de entrenar, puedes ser periodista". Desmond Lynam, comentarista deportivo.

Quién fue… Harold Abrahams: uno de los protagonistas de ‘Carros de Fuego’

Abrahams, en 1921 (WIKIPEDIA).

La relación entre cine y deporte es larga y fructífera. Hemos visto en este blog, sobre todo los domingos, que hay historias de deportistas que merecen ser llevadas a la gran pantalla. Hoy vamos a hablar del personaje cuya historia se mostró en la que para muchos es una de las mejores películas que se han hecho sobre deporte: Carros de Fuego. Es Harold Abrahams.

Harold Maurice Abrahams nació el 15 de diciembre de 1899 en Bedford, Inglaterra. Su padre, Isaac Abrahams, era un judío polaco, financiero de profesión, que se había instalado en Gran Bretaña años atrás. Su madre, Esther Isaacs, era también judía, nacida en Gales. Harold tenía dos hermanos mayores, Sidney y Adolphe. Los tres estudiaron en Cambridge. El primero fue atleta olímpico en los Juegos de 1912 y el segundo está considerado el pionero de la medicina deportiva en Gran Bretaña.

Antes de entrar en Cambridge, Harold estuvo en el ejército, donde alcanzó el rango de teniente, para entrar en la universidad en 1919. Fue miembro y presidente del Club de Atletismo de Cambridge, del Club Liberal, del Club Pitt y del Club Aquiles, una asociación de atletas de Cambridge y Oxford.

Fue en la universidad donde empezó a competir, centrándose en las pruebas de velocidad y en el salto de longitud. Durante su estancia en Cambridge logró entrar en el equipo olímpico británico y acudió a los Juegos Olímpicos de 1920, en Amberes, donde participó en las pruebas de los 100 y los 200 metros, en el relevo 4×100 y en salto de longitud. Su desempeño fue discreto. En 100 y 200 quedó eliminado en las series de cuartos de final, en el relevo los británicos quedaron cuartos y en salto de longitud, en el vigésimo puesto.

En 1923 acabó sus estudios universitarios y de cara a los Juegos del año siguiente, en París, decidió contratar a un entrenador para mejorar su rendimiento. Ese hombre era Sam Mussabini, un londinense de origen sirio, turco, italiano y francés. Mussabini era un experto en crear ganadores. Entre sus discípulos hubo medallistas de oro en los Juegos de 1908, de 1912 y 1920. Mussabini tenía un lema: “Piensa sólo en dos cosas: la pistola y la cinta. Cuando escuches la primera, corre con todas tus fuerzas hasta que rompas la segunda”.

Mussabini decidió que Abrahams debía centrarse en la prueba de 100 metros, dejando en segundo término la de 200. Fueron seis meses de duro entrenamiento, en los que Abrahams perfeccionó su salida y su zancada. Un mes antes de partir a París, batió el récord británico de salto de longitud, dejándolo en 7.38 m, una marca que no se mejoraría hasta 32 años después.

Ya en París, el equipo británico perdió a uno de sus especialistas en los 100, el escocés Eric Liddell (el otro protagonista de Carros de Fuego). Al saber que la final de la prueba era un domingo, Liddell, profundamente religioso, optó por no disputarla. Aún así, los grandes favoritos eran los estadounidenses, sobre todo Charley Paddock, el campeón olímpico en Amberes.

Abrahams, en 1924 (WIKIPEDIA).

Abrahams ganó sus series con un tiempo de 10.6 (tanto en cuartos como en semifinales), y en la gran final (compitió con cuatro estadounidenses y un neozelandés) se impuso a sus rivales con el mismo tiempo. La plata fue para el estadounidense Jackson Scholz y el bronce para el neozelandés, Arthur Porritt. Paddock fue quinto, si bien todos entraron muy juntos, puesto que entre Abrahams y el último clasificado sólo había cuatro décimas. Abrahams y Porritt se hicieron muy amigos. La final de los 100 en París fue un 7 de julio, a las 7 de la tarde. Tras aquella cita, todos los 7 de julio a las 7 de la tarde, Abrahams y Porritt quedaban para cenar. No fallaron ni un año, hasta la muerte de Abrahams.

Harold Abrahams también corrió la prueba de los 200 metros junto a Liddell. El escocés logró el bronce y Abrahams fue sexto. Liddell ganaría después el oro en los 400 metros y Abrahams, que renunció al salto de longitud, participó en el relevo 4×100, donde Gran Bretaña se llevó la plata.

Un año después de los Juegos, Abrahams se fracturó una pierna en un salto de longitud y se retiró del deporte. Empezó a ejercer de abogado. En 1928 volvió a los Juegos, pero como capitán del equipo de atletismo y reportero para el Comité Olímpico Británico. Fue el inicio de una carrera como periodista, ya que durante 40 años fue comentarista para la BBC Radio, estando incluso en los Juegos de Berlín de 1936. Fue presidente de la Asociación de Atletas Judíos y de la Asociación de Atletas Amateur. También escribió varios libros. En 1957 fue nombrado comandante del Imperio Británico. Estuvo casado con la cantante Sybil Evers. La pareja no tuvo hijos naturales, pero adoptó a cuatro, dos de ellos niños judíos refugiados de la II Guerra Mundial.

Harold Abrahams falleció el 14 de enero de 1978 en Enfield, Inglaterra. Su funeral es la escena con la que abre la película que lo convirtió en leyenda, Carros de Fuego.

Os dejo con un vídeo grabado poco después del éxito de Abrahams:

Hasta el miércoles.

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Cris

    Me encanta esa película ,y la música más.

    22 octubre 2017 | 12:41

  2. Dice ser ruomalg

    No podía faltar Harold Abrahams. Hay que reconocer que su vida no era tan interesante como la de Eric Liddell, aunque sí que estuvo más variadas. Sobre Carros de fuego ya dije todo lo que tenía que decir en posts anteriores, gran película.

    25 octubre 2017 | 21:53

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