Entradas etiquetadas como ‘cine’

Vivir un desahucio con ocho años

Por Irene Yagüe

Me he enganchado al canal de Instagram de Isita. Lo último que ha publicado es una foto mostrando el nuevo piercing que se ha hecho en casa, a escondidas, con una aguja. Isita tiene 13 años. Nos conocimos cuando ella tenía apenas 8 y estaba a punto de ser desahuciada de su casa. En esa época, allá por el año 2013, le gustaban los cómics de Gardfield y jugar en el rellano de su casa con las vecinas.

Por aquel entonces ella y su familia vivían en un edificio de ladrillo visto en el barrio madrileño de Villaverde, a los márgenes del río Manzanares. En “El Cuadrado”, como ellas llamaban a ese bloque de viviendas, convivían familias realojadas de otros barrios, muchas en régimen de alquiler social del Ayuntamiento. Durante ese verano de 2013, varios fondos de inversión especulativos compraron miles de Viviendas Públicas -como la de Isabel- que el Ayuntamiento de Madrid les vendió a precio de ganga. Pocas semanas después, muchas vecinas fueron expulsadas de sus casas como parte de una oleada de desahucios patrocinados por los gobiernos locales.

Foto de Isita en Instagram

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Una pantalla de cine para cambiar el mundo

Por Lurdes Calvo 

Las imágenes, las noticias, los relatos repetidos hasta la extenuación saturan nuestro día a día. Una sobre-exposición que desinforma y banaliza la realidad de un mundo que parece quebrarse en miles de lugares, en cientos de miles de injusticias y en millones de vidas. Es necesario detenernos a observar y profundizar en las historias para encontrar un camino a la acción. Esto es lo que pensamos hace cinco años un grupo de voluntarias de Médicos del Mundo Madrid, cuando nació la idea de crear el Festival de Cine Documental, Videoperiodismo y Derechos Humanos Artículo 31. Un espacio con vocación feminista y activista que establece un diálogo a través de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, añadiéndole un artículo que creemos imprescindible: el derecho a denunciar la vulneración de los otros 30.
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#Mujeres: ¿la mitad del cine?

 Por Carlota Álvarez Basso

Si las mujeres somos más que la mitad es lógico y natural que las que así lo quieran puedan expresarse a través del cine como medio artístico, al igual que en la literatura o en las demás artes. Sin trabas ni cortapisas, con la misma visibilidad y opciones que sus colegas masculinos en cuanto a temáticas y estilos. No tienen por qué enclaustrarse en el terreno de lo doméstico y limitarse a tratar las problemáticas de género, ni a sólo poder narrar historias que acontezcan a personajes femeninos.

Mujeres al mando de la cámara. Imagen de Sharegrid.

Más allá del derecho a la expresión individual, ya sabemos que el cine vehícula modelos de comportamiento y en múltiples ocasiones fija poderosamente, actitudes y pautas de conducta que se convierten en arquetipos. La propia historia del cine está plagada de modelos de femme fatal, seductoras viudas negras, perversas manipuladoras, acaso vestales o iconos eróticos cuando no brujas histéricas sino pobres víctimas o amas de casa dedicadas a sus labores con absoluta dedicación y naturalidad, como si ello fuese parte constitutiva de su propia naturaleza.

Es obvio decir, pero hace falta repetirlo, que las mujeres pueden narrar ya sea mediante películas de ficción, experimentales como Maya Deren, Germaine Dulac, o con forma y estructura de documental, no olvidemos que una de las grandes directoras de documentales, además de fotógrafa y actriz fue Leni Riefensthal o la recientemente reconocida con un Oscar, la francesa Agnès Varda, que ha circulado de un formato al otro con absoluta libertad.

Las creadoras tienen derecho a contar la Historia y sus historias, de otra manera. Como mujeres, necesitamos que así lo hagan y para ello que también estén en el mundo del cine. Las que irán al cine como espectadoras, al margen de contemplar denuncias y críticas a situaciones o comportamientos que esperamos queden en el olvido, querrán asimismo ver a sus congéneres disfrutando de su autonomía, ejerciendo todas las profesiones posibles, amando sin un predecible castigo, ganando competiciones, liderando como heroínas sin por ello ser quemadas en la hoguera. No se trata de alterar la historia retroactivamente pero sí de incluir en ella nuevos ángulos y puntos de vista diversos.

En cuanto la industria, como en todas las otras ramas y profesiones, es obvio que las mujeres deben percibir salarios en condiciones de igualdad a los hombres. En el caso particular de la industria cinematográfica, las actrices han sido y son promocionadas (no hablaremos hoy aquí de a qué precio para algunas) pero las directoras han obtenido reconocimiento en mucha menor medida, porque todavía siguen siendo una minoría. Sin embargo, esta ausencia de visibilidad es aún mayor en los casos de otras profesionales tales como productoras, guionistas, directoras de fotografía, operadoras de cámara, compositoras de bandas sonoras, montajistas, y para casi todas las jefaturas de equipo que pueden ser desempeñadas por mujeres (producción, sonido, dirección de arte) además de en los procesos finales (efectos especiales, etalonaje, etcétera.), porque también su acceso a dichos roles es limitado.

Hemos iniciado el Festival Cine Por Mujeres porque queremos mostrar películas hechas por mujeres para todos los públicos, convertirnos en punto de encuentro de las profesionales, reivindicar sus trayectorias y ver lo que nuestras hermanas quieren contarnos.

Carlota Álvarez Basso codirige el Festival Cine Por Mujeres.

Me niego a que no cuenten nuestra historia

Por Marta Vives

Me proponen escribir este artículo sobre la violencia machista y lo primero que se instala en mi cabeza es un cartel rojo con luces de neón en el que pone WARNING.

Esta señal no se dibuja en mi mente por lo grave qué es al acto violento en cualquiera de sus modalidades. Este neón centella porque aún hoy, cuando una mujer pone su voz para denunciar esto, sigue ocasionando tensión y movimientos sísmicos entre los lectores. Y me pregunto: ¿yo soy apta para escribir sobre este tema? Rápidamente me viene una pregunta: ¿de dónde sacamos las niñas la idea de lo que conlleva ser niñas. Hablemos de nosotras.

Fotograma de la película de dibujos animados “La Cenicienta”, de Disney. Foto: Disney

Yo cuando era pequeña, me pasé largas horas rebobinando y reviviendo la historia de “La Cenicienta”, “La Bella Durmiente” y “La Sirenita” con otras niñas de mi edad. Hoy en día, lo que recuerdo de estas películas es su doblaje en latino y sus guiones sexistas. La primera, Cenicienta, no tenía ni talentos ni aficiones y en una casa donde el odio entre mujeres era el motor, un hombre llegó para salvarla. La segunda, se vio obligada a echarse una buena cabezadita hasta el día que un hombre la besó y la revivió. Y luego llegó la Sirenita, que empieza atrevida con sus ganas de independizarse de su padre hasta que poco después entrega, literalmente, su voz a cambio de que le den un par de piernas y pueda ir a buscar a un hombre.

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Larga vida a las superheroínas

Por Lupe Blissettlupeblissett_01

Fuerte, independiente y autosuficiente; pero también de complexión perfecta, vestida con ropa sexy y con cierta fijación por el bondage. Desde mi perspectiva de joven europea nacida en los 80 se me hace difícil ver en Wonder Woman un modelo de feminismo. No tengo que esforzarme mucho para encontrarle algunos peros. Sin embargo, millones de niñas, jóvenes y adultas estadounidenses de los años 40 solo tuvieron acceso a un modelo de feminidad poderosa: la Mujer Maravilla.

 

 

El documental ‘Wonder Women! The Untold Story of American Superheroines’ repasa la evolución de este y otros personajes de ficción desde una perspectiva feminista. Nacida en 1941, la Mujer Maravilla es una mezcla de amazona y diosa que decide abandonar su reino celestial para ayudar a los seres humanos a luchar contra el nazismo. Por desgracia, tras la derrota de Hitler, los editores decidieron que Wonder Woman dejara de luchar contra injusticias para dedicarse a las labores del hogar y a los romances.

Afortunadamente, la Segunda Ola Feminista consiguió en los años 70 que los editores recuperasen los valores originales del cómic. La periodista y activista Gloria Steinmen la hizo portada del primer número de Ms Magazine con un contundente “Wonder Woman For President” y un reportaje en el que instaba a DC Comics a restablecer su espíritu inicial.

 

Portada del primer número de Ms Magazine

Portada del primer número de Ms Magazine

 

En los 80 y 90, época de ‘stallones’ y actrices siliconadas, Wonder Woman cayó en un nuevo declive en el que incluso la despojaron de sus superpoderes. Por suerte, como señala el documental de Kristy Guevara-Flanagan, una nueva generación de heroínas de acción había tomado el relevo: De La Mujer Biónica a Buffy Cazavampiros; pasando por Los Ángeles de Charlie, la teniente Ripley de la saga ‘Alien’, Xena la princesa guerrera o Sarah Connor en ‘Terminator 2’.

Demasiado breve para profundizar, pero afinadísimo en el enfoque, el documental plantea uno de los grandes temas no resueltos de la ficción comercial: ¿Qué papel jugamos las mujeres, somos protagonistas o meras acompañantes, nos enfrentamos a los problemas que nos afectan o delegamos en ellos la capacidad de resolverlos porque nosotras nos somos capaces?

Que la representación de la mujer en los medios refleje de una vez por todas nuestro papel en la sociedad probablemente pasa por superar la barrera de siempre: el número de mujeres en cargos de dirección. Wonder Woman lleva 70 años cumpliendo con su parte, ahora es nuestro turno. Necesitamos más guionistas, directoras de cine, productoras y –sobre todo- propietarias de empresas de comunicación.

 

Lupe Blissett es artista.