Entradas etiquetadas como ‘diversidad’

La importancia de visibilizar a más de la mitad

Por Pilar Orenes

Felicidades por estos cinco años de blog. Felicidades por visibilizar a “Más de la mitad” de seres humanos del mundo y hacerlo desde historias que nos acercan a diferentes realidades de mujeres y a sus propuestas de cambio.

Cinco años de transformación. El tiempo, se va de las manos como si nada. O como si mucho, porque son muchas las cosas que han pasado. Es cierto que a veces hay mucho movimiento para que nada cambie, sí, pero yo hoy, quiero ver el vaso medio lleno y siento las señales de un cambio profundo, transformacional. Cinco años de cambios en el contexto global, en el entorno más cercano pero cambios también en mí y en mucha de la gente que camina cerca.

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Lgtbifobia: miedo a revertir la norma

 

 

Por Natalia Pereira

Cuando tenía ocho años mi abuelo me regaló una muñeca. Una de esas que tan explícitamente incrustan en el inconsciente femenino infantil las más estrictas, y violentas, normas sobre la belleza y la expresión de género. Mi yo de ahora le habría preguntado por qué, por qué tanta resistencia a la disidencia de género. Qué es lo que les molesta que les hace insistir tanto. Regalarme una muñeca, ¡a mí! Mi yo de ocho años, con auténtica sorpresa, le entregó directamente la caja sin abrir a su prima, y ella, de también ocho años, lo entendió mejor.

Las Naciones Unidas -organismos que se supone velan por los Derechos Humanos- no se dignaron a discutir orientación sexual e identidad de género hasta 1995 en la Conferencia de Beijing, gracias en parte al movimiento feminista y el posicionamiento en la agenda política de la agencia sobre los cuerpos.

Foto: Helena Sánchez

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#Mujeres: ¿la mitad del cine?

 Por Carlota Álvarez Basso

Si las mujeres somos más que la mitad es lógico y natural que las que así lo quieran puedan expresarse a través del cine como medio artístico, al igual que en la literatura o en las demás artes. Sin trabas ni cortapisas, con la misma visibilidad y opciones que sus colegas masculinos en cuanto a temáticas y estilos. No tienen por qué enclaustrarse en el terreno de lo doméstico y limitarse a tratar las problemáticas de género, ni a sólo poder narrar historias que acontezcan a personajes femeninos.

Mujeres al mando de la cámara. Imagen de Sharegrid.

Más allá del derecho a la expresión individual, ya sabemos que el cine vehícula modelos de comportamiento y en múltiples ocasiones fija poderosamente, actitudes y pautas de conducta que se convierten en arquetipos. La propia historia del cine está plagada de modelos de femme fatal, seductoras viudas negras, perversas manipuladoras, acaso vestales o iconos eróticos cuando no brujas histéricas sino pobres víctimas o amas de casa dedicadas a sus labores con absoluta dedicación y naturalidad, como si ello fuese parte constitutiva de su propia naturaleza.

Es obvio decir, pero hace falta repetirlo, que las mujeres pueden narrar ya sea mediante películas de ficción, experimentales como Maya Deren, Germaine Dulac, o con forma y estructura de documental, no olvidemos que una de las grandes directoras de documentales, además de fotógrafa y actriz fue Leni Riefensthal o la recientemente reconocida con un Oscar, la francesa Agnès Varda, que ha circulado de un formato al otro con absoluta libertad.

Las creadoras tienen derecho a contar la Historia y sus historias, de otra manera. Como mujeres, necesitamos que así lo hagan y para ello que también estén en el mundo del cine. Las que irán al cine como espectadoras, al margen de contemplar denuncias y críticas a situaciones o comportamientos que esperamos queden en el olvido, querrán asimismo ver a sus congéneres disfrutando de su autonomía, ejerciendo todas las profesiones posibles, amando sin un predecible castigo, ganando competiciones, liderando como heroínas sin por ello ser quemadas en la hoguera. No se trata de alterar la historia retroactivamente pero sí de incluir en ella nuevos ángulos y puntos de vista diversos.

En cuanto la industria, como en todas las otras ramas y profesiones, es obvio que las mujeres deben percibir salarios en condiciones de igualdad a los hombres. En el caso particular de la industria cinematográfica, las actrices han sido y son promocionadas (no hablaremos hoy aquí de a qué precio para algunas) pero las directoras han obtenido reconocimiento en mucha menor medida, porque todavía siguen siendo una minoría. Sin embargo, esta ausencia de visibilidad es aún mayor en los casos de otras profesionales tales como productoras, guionistas, directoras de fotografía, operadoras de cámara, compositoras de bandas sonoras, montajistas, y para casi todas las jefaturas de equipo que pueden ser desempeñadas por mujeres (producción, sonido, dirección de arte) además de en los procesos finales (efectos especiales, etalonaje, etcétera.), porque también su acceso a dichos roles es limitado.

Hemos iniciado el Festival Cine Por Mujeres porque queremos mostrar películas hechas por mujeres para todos los públicos, convertirnos en punto de encuentro de las profesionales, reivindicar sus trayectorias y ver lo que nuestras hermanas quieren contarnos.

Carlota Álvarez Basso codirige el Festival Cine Por Mujeres.

No abandonemos a Yerbabuena

Por Andrea Diez Andrea Díez 70px

Imaginen un país sudamericano, allá por el año 2000.

Imaginen un crack económico en ese país: en menos de un día, una bolsa de azúcar o media docena de huevos pasó a costar cinco veces más.

Ahora imaginen que en ese país y en ese contexto una organización liderada por mujeres ayuda a organizarse a cientos de mujeres – que se han vuelto más pobres y más vulnerabilizadas en ese supuesto crack económico – para que puedan sobrevivir junto a las miles de personas que quedaron en la calle.

Imaginemos que esa misma organización, en esa época, recibía fondos de cooperación. Que contaba con un plantel estable de más de 14 personas que trabajaban, para y con más de 600 mujeres de sectores urbanos y populares, mujeres que no habían terminado la escuela primaria, trabajadoras de la economía informal, mujeres, al fin, que luchaban por cambiar sus vidas y las de otras personas.

Los programas de derechos de las mujeres en América Latina han sufrido grandes recortes. (c) Giselle Viteri Cevallos

Marcha de las Mujeres Invisibles contra el Maltrato y la Explotación Laboral en Guayaquil (Ecuador) el pasado 8 de marzo. (c) Giselle Viteri Cevallos

Ahora, abramos los ojos.

El país es Ecuador. La organización es Yerbabuena. La ciudad en que organizaron a las mujeres populares en resistencia para soportar la crisis que dejó a miles de familias en la calle, es Guayaquil.

Y miremos.

Porque esa misma organización hoy se está por quedarse con 4 personas de su plantel. Porque trabaja con mas de 30 organizaciones de la costa ecuatoriana cuyas mujeres, sin los fondos de hace una década, se quedan sin poder movilizarse, sin escuelas de formación, sin semillas para microempresas, sin asesoramiento legal, sin bancos comunitarios de ahorro y crédito.

Abramos los ojos.

Creer que en los países sudamericanos con economías florecientes o indicadores macroeconómicos positivos se han terminado las desigualdades es un error. Con ese argumento, millones de euros de la cooperación internacional se han retirado en los últimos años de América Latina, y han sido las organizaciones de mujeres una de las variables de ajuste de este drástico retiro (según el informe sombra de la CEDAW el Gobierno español no cumple con el compromiso de destinar el 15% del presupuesto total a programas de derechos de las mujeres). Total, las mujeres siempre se las han arreglado para sobrevivir y ayudar a vivir a los demás, parece ser la lógica dominante.

Abramos los ojos. Por cada euro que estamos quitando a las organizaciones de mujeres, abandonamos a cientos de ellas que están luchando contra las injusticias y las desigualdades. Mujeres que seguirán haciéndolo, pero con el doble de esfuerzo y el triple de soledad.

 

Andrea Diez es Responsable Regional de Programas de Derechos de las Mujeres para América del Sur en Oxfam Intermon, feminista y licenciada en Comunicación Social.