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La mineralogía salva la vida a Iron Man

Por Carlos M. Pina (CSIC-UCM) y Carlos Pimentel (UPM, UCM)*

[Contiene spoilers] Han pasado ya casi 6 meses desde que los Vengadores nos salvaron por última vez. Después de que Thanos asesinase a la mitad de los seres vivos del Universo utilizando las Gemas del Infinito, estas fueron utilizadas por Bruce Banner (Hulk) para devolverles a la vida. Tras ello, los ejércitos de Thanos se enfrentaron a los Vengadores y sus aliados en una cruenta batalla. Para detenerla, Tony Stark (Iron Man) utilizó el Guantelete del Infinito, con el que logró destruir a Thanos y sus ejércitos. Sin embargo, las heridas producidas por el poder de las gemas también causaron su muerte. ¿Fue el sacrificio de Tony Stark en vano?

Miremos detenidamente el Guantelete del Infinito. Está compuesto por 6 gemas con distintos poderes y colores, que juntas tienen un poder inimaginable. Pero lo que todos podemos apreciar es su color, no su poder, incluido Thanos por muy titán que sea. ¿Qué hubiese ocurrido si los Vengadores hubiesen sabido algo de mineralogía? Podrían haberle dado el cambiazo a Thanos y haber sustituido las Gemas del Infinito por gemas iguales pero que careciesen de poderes, como la amatista (morado), el rubí (rojo), el zafiro (azul), el crisoberilo (amarillo), el topacio (naranja) y la esmeralda (verde); gemas muy comunes y mucho más baratas que cualquier armadura de Iron Man. Así, los Vengadores hubiesen ganado la Guerra del Infinito antes de comenzar, Tony Stark seguiría vivo y Steve Rogers continuaría siendo el Capitán América.

Partiendo de la idea de que los minerales que aparecen en la ciencia ficción y la fantasía (por ejemplo, Star Wars, Star Trek, Mundodisco o X-men) hemos escrito una Pequeña guía de minerales inexistentes (Ediciones Complutense, 2019) y organizado una exposición con el mismo nombre en Madrid, que podrá visitarse en la Biblioteca María Zambrano de la UCM hasta el 6 de noviembre. En ellos presentamos 16 minerales ficticios, indicando su origen, sus imposibles propiedades y aplicaciones, e incluso información sobre sus imposibles estructuras y composiciones químicas. El libro también describe minerales o materiales similares reales que muestran propiedades análogas.

¿Hay algún mineral tan radiactivo como la kryptonita que aparece en Superman? En la naturaleza existen algunos minerales altamente radiactivos, como por ejemplo, la uraninita, la pechblenda (variedad impura de la uraninita) y la becquerelita. Sin embargo, ninguno de estos minerales sería capaz de derrotar a Superman, para decepción de Lex Luthor.

¿Existe algún material tan duro como el adamantium que recubre los huesos de Lobezno? Sí, aunque sin su increíble dureza. Se trata de la widia, un metal que se usa, por ejemplo, en las brocas de los taladros.

¿Qué minerales se han usado para comerciar como el tiberium del popular videojuego Command & Conquer? Los metales preciosos, las gemas, la sal común (que es un mineral llamado halita) han sido utilizados históricamente como moneda de cambio.

Tiberium realizado con impresora 3D y que forma parte de la exposición.

¿Podemos pensar en algún mineral como los cristales de adegan de Star Wars? Por supuesto. El rubí fue el mineral con el que se fabricaron los primeros láseres, aunque no sirve para hacer sables láser como los de las películas (una lástima para los frikis).

¿Algún mineral mágico como el octirón de Mundodisco? Por supuesto que no, ya que los minerales no tienen propiedades mágicas. Por más que en muchas tiendas de minerales se les atribuyan ciertos poderes, esto es completamente falso.

¿Y por qué es importante saber de minerales? No es sólo para saber cómo salvar a nuestros personajes de cómics, películas o videojuegos preferidos. Los minerales también son esenciales en nuestra vida diaria. Para fabricar el móvil o la tablet en la que estás leyendo esta noticia se han utilizado al menos 13 minerales distintos, la electricidad llega a tu casa a través de cables de cobre que se extraen de minerales y hay minerales y rocas en tu cocina, como la sal o la encimera de granito. Además, los minerales nos cuentan, a geólogos y mineralogistas, cómo fue la Tierra en épocas pasadas. Gracias a su estudio, se ha podido determinar, por ejemplo, cómo era el clima en la época de los dinosaurios o cómo era la Tierra en el pasado.

La exposición podrá visitarse en la Biblioteca María Zambrano de la UCM hasta el 6 de noviembre. El 16 de octubre a las 18:00 habrá un acto de presentación tanto de la exposición como de la guía de minerales inexistentes.

* Carlos M. Pina es profesor titular de Cristalografía y Mineralogía en la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid e investigador del Instituto de Geociencias (IGEO, CSIC-UCM). Carlos Pimentel es investigador en la E.T.S.I. de Montes, Forestal y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Madrid y colaborador honorífico del Departamento de Mineralogía y Petrología de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense.

La geología, una ciencia para comérsela

Belen-foto-webAna Belén Galán Abellán (CSIC)*

Dicen que “no solo de pan vive el hombre” y yo os puedo asegurar que no solo de piedras vive quien se dedica a la geología. Durante una dura jornada de trabajo en el campo, cuando está a punto de llegar la hora de la comida, el hambre altera la imaginación de los geólogos y, de pronto, las sucesiones de estratos pueden convertirse en una rica lasaña o un pastel de chocolate y crema.

Capas de cenizas volcánicas. Tenerife/B.Galán. Tarta de chocolate/Wikipedia

Capas de cenizas volcánicas. Tenerife/B.Galán // Tarta de chocolate/Wikipedia

Y es que la geología y la cocina están más cerca de lo que parece, pues nuestro planeta puede verse como un enorme cocinero que corta, amasa, cuece y hornea sus propias rocas entremezclando los ingredientes para que el buen comensal encuentre el gusto por la geología. Ahora que están tan de moda los programas de cocina, quizá podamos atrevernos a reproducir algunos de los procesos que se dan en la naturaleza para generar los tres tipos de rocas (ígneas, sedimentarias y metamórficas), pero con resultados mucho más sabrosos.

Las rocas ígneas o magmáticas se forman por enfriamiento de un magma caliente que se encuentra en el interior de la Tierra y que se solidifica al ascender hacia la superficie. Calor, algo viscoso que se convierte en sólido… ¿quién no ha hecho alguna vez un bizcocho? Otros platos como el panettone con pasas, una gelatina con trozos de fruta o un soufflé de verduras pueden ser ejemplos de recetas cuyo resultado se parece a rocas ígneas.

Roca ígnea, volcánica. Tenerife/B.Galán. Panettone/Wikipedia

Roca ígnea, volcánica. Tenerife/B.Galán // Panettone/Wikipedia

Y si el bizcocho es de chocolate, bien puede parecerse a un basalto de Canarias.

Colada de basalto. Tenerife/B. Galán  Brownie de chocolate/Wikipedia

Colada de basalto. Tenerife/B. Galán // Brownie de chocolate/Wikipedia

Las rocas sedimentarias, sin embargo, se forman en la superficie por la erosión de todo tipo de rocas (ígneas, metamórficas e incluso sedimentarias). El sedimento producto de esa erosión se va depositando en forma de estratos que se superponen unos a otros. Hay muchas formas de cocinar nuestras propias rocas sedimentarias. Por ejemplo, alternando capas de mascarpone y bizcocho y dejando que el nivel freático de café rellene la porosidad para resultar en un rico tiramisú. Al partirlo con el cuchillo estamos creando fallas que desplazan los estratos y hay que tener cuidado al servirlo porque pueden producirse deslizamientos de ladera o desprendimientos de roca, convirtiéndose en un auténtico desastre natural.

Por otro lado, ahora que acaban de terminar las navidades seguro que todos tenemos en mente esos conglomerados de almendras como el turrón o el guirlache, en los que la miel o el azúcar unen entre sí y solidifican lo que antes eran granos sueltos, formando así una roca compacta.

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Roca sedimentaria. Conglomerado de cuarcita. Cerdeña (Italia)/B. Galán // Turrón de almendras/A. Piso

El caso de las rocas metamórficas es un poco más complejo de reproducir porque se forman a partir de otras rocas que, al estar sometidas a grandes presiones y temperaturas en el interior de la Tierra van replegándose, alterando su estructura y su composición. En nuestra cocina podemos imitar los pliegues con salmón y queso o haciendo un brazo de gitano.

Pliegue tumbado  Brazo de gitano

Pliegue tumbado/Wikimedia // Brazo de gitano/Wikipedia

Además, puede que el aspecto hojoso del hojaldre nos recuerde a la estructura de rocas metamórficas como los esquistos:

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Roca metamórfica, esquisto, en A Coruña, Galicia /Alicia López-Carmona // Tarta de hojaldre/J. Lamb

 

 

 

 

 

 

 

Finalmente, cuando las rocas son enterradas a grandes profundidades, vuelven a fundirse y a transformarse en magma. ¿Quién no ha disfrutado de la textura de un coulant o volcán de chocolate, cerrando así el ciclo de las rocas?

Ciclo de las rocas: erosión, fusión metamorfismo, enfriamiento y solidificación

Ciclo de las rocas: erosión, fusión metamorfismo, enfriamiento y solidificación/Wikimedia

Por último, nada mejor que concluir esta comida geológica fundiendo un buen chocolate a la taza…

*Ana Belén Galán Abellán es investigadora del Instituto de Geociencias (CSIC-UCM).