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Acciones por la justicia climática y energética

Todos los grupos de la organización Amigos de la Tierra en diferentes partes del mundo han organizado, por segundo año, un Día de Acción que se llevará a cabo este fin de semana del 5, 6 y 7 de octubre reclamar justicia climática y energética.

En España, la organización ha preparado diferentes actos, con música en vivo, en los que se presentará la publicación Sinfonía para el cambio, que ha contado con la participación de más de 30 personas que día a día luchan para favorecer la transición hacia una sociedad donde las personas y el planeta están en el centro de las políticas. Son historias de personas que ya actúan de forma respetuosa con el medio ambiente y en las que encontrar inspiración para sumarnos al cambio.

 

Imagen de la acción del año pasado en Madrid.

Sinfonía para el cambio es la forma que tiene esta organización ecologista de demostrar que las alternativas ya están en marcha, que hay muchas personas que favorecen un modelo local justo y a pequeña escala que reduce el impacto de la actividad humana en el clima. Por eso, piden a la ciudadanía que se anime a formar parte del movimiento para transformar el modelo actual con soluciones reales.

En Madrid, los actos tendrán lugar el sábado 6, a partir de las 18:30h, en el Centro Dotacional Integrado Arganzuela, en la calle Palos de la Frontera, 40.

Qué proponen las nuevas economías para afrontar el reto del cambio climático

El Foro de la Nueva Economía y la Innovación Social (NESI) celebrará los días 8 y 9 de mayo en Vitoria unas jornadas sobre el clima, en las que se tratará de conocer las propuestas de la economía circular, economía colaborativa, economía del bien común, economía social y solidaria y otros modelos para afrontar, desde lo local, el reto del cambio climático.

El objetivo es conocer buenas prácticas de aplicación de las soluciones innovadoras de las nuevas economías en el medio urbano en cuanto a disminución de emisiones y adaptación al cambio climático en los sectores energía, industria, transporte, urbanismo, construcción, turismo y finanzas.

También, informar e implicar a los responsables del desarrollo de políticas públicas (niveles local, regional, nacional), a los agentes socio-económicos y a la ciudadanía en la aplicación de las nuevas economías de cara a disminuir las emisiones de carbono; y elaborar y ofrecer hojas de ruta de prácticas de implementación para entidades locales y políticas públicas regionales y nacionales.

El Foro NESI Clima será un lugar de encuentro y trabajo participativo para técnicos municipales, representantes de administraciones públicas locales y regionales, empresas, Ongs, universidades, centros de investigación y ciudadanía interesada en conocer las propuestas de las nuevas economías para afrontar el reto del cambio climático.

NESI quiere movilizar a los actores clave de las nuevas economías y la innovación social para crear herramientas conjuntas que faciliten poner en marcha iniciativas tendentes a mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y la adaptación al cambio climático en las ciudades y entornos rurales.

También, implicar a los responsables del desarrollo de políticas públicas, a los agentes socioeconómicos y a la ciudadanía en la puesta en marcha de las nuevas economías.

Programa e información.

Iniciativas con un mismo objetivo: No al despilfarro de alimentos

Cristina Romero, una madre catalana que en enero de 2016 puso en marcha, en Change.org, una campaña para pedir al Ministerio de Sanidad medidas contra el despilfarro de comida en los comedores escolares, continúa con su misión para que se cambie la  Ley 17/2011 de Seguridad Alimentaria y Nutrición y los reales decretos que establecen  las normas de higiene para la elaboración de alimentos en estos centros.

Por razones higiénicas y sanitarias, la ley señala que la comida sobrante en los comedores escolares no puede ser manipulada y se prohíbe a los centros escolares donar lo que sobra. Y esto es lo que se quiere modificar con las miles de firmas que apoyan el cambio.

Mientras el cambio legislativo en calidad de Seguridad Alimentaria sigue su curso, surgen cada vez más acciones y movilizaciones ciudadanas o de asociaciones con un objetivo común: evitar el despilfarro de alimentos.

Un ejemplo es el de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que a principios de marzo promovió, y el PSOE presentó, un proyecto no de Ley para incentivar a que supermercados, restaurantes y escuelas puedan donar la comida sobrante y que obtengan beneficios fiscales para motivar que más gente done y no se desperdicie comida que puede beneficiar a las más de 30.000 familias con niños que se encuentras en situación de pobreza en España.

Mientras tanto, Cristina Romero continúa visitando centros escolares, el último, una escuela de Barcelona donde prácticamente el 95% de los alumnos, unos 500, son usuarios del comedor escolar. El colegio dispone de cocina propia y una empresa gestora de comedores escolares se ocupa de que el servicio de comida del mediodía discurra de una manera amena y didáctica.

Los niños son los que deciden la cantidad que comen y Cristina comprobó que en las bandejas prácticamente no quedaba nada. La autogestión, supervisada por monitores, puede ser una buena alternativa.

“Ese día no sobró mucha comida: un litro de crema de puerros, algunos buñuelos de bacalao y verdura. El congelador destinado a conservar ese excedente también contenía, de esa misma semana, potaje de garbanzos, bacalao al horno…”, explica Cristina Romero.

“Pensad que la comida que reciben las familias más necesitadas procedentes de bancos de alimentos u organizaciones no gubernamentales es normalmente hidrato de carbono (arroz, legumbres…) y es de suma importancia aportar proteína (pollo, pescado…) para que lleguen a tener una dieta equilibrada“, añade.

La ONG Nutrición sin Fronteras es la que se ocupa de recoger semanalmente el excedente en esa escuela y la reparte entre las familias más desfavorecidas.

OCU y Cristina Romero han grabado un vídeo promocional que exige un cambio de Ley contra el desperdicio alimentario.

“Precisamente este problema es una cuestión social. Nos concierne a todos y cuantas más personas y organismos se involucren, más presión haremos y más adelantaremos en esta carrera que es la lucha contra el despilfarro de alimentos. Todos estamos en el mismo barco”, señala Cristina Romero.

El 19 de octubre de 2016, Cristina entregó en el Congreso de los Diputados, junto con la chef Ada Perellada y un experto en seguridad alimentaria, las más de 244.000 firmas que ha conseguido para hacer posible que el excedente de comida procedente de comedores escolares sean aprovechados, ayudando así a los miles de personas que lo necesitan.

En el vídeo se explica todo lo expuesto y además, se puede comprobar, una vez más, cómo aprovechar el excedente alimentario en escuelas es cuestión de predisposición.

 

Qué hacen algunos colegios para evitar el despilfarro de comida

Cristina Romero, que en enero pasado puso en marcha, en Change.org, una campaña contra el despilfarro de comida en los comedores escolares ha actualizado su petición, a raíz de la visita a un colegio de Lleida y conocer de primera mano cómo se evita tirar la comida en este centro.

La petición iba dirigida al Ministerio de Sanidad, porque es este organismo el que favorece que cada se tiren a la basura toneladas de alimentos, mientras que hay familias que no pueden llevarse nada a la boca.

La Ley 17/2011 de Seguridad Alimentaria y Nutrición y los reales decretos que establecen la normas de higiene para la elaboración, distribución y comercio de comidas preparadas y la manipulación de alimentos señalan que “por razones higiénicas y sanitarias la comida sobrante no puede ser manipulada”.

Ahora cuenta que hace un mes visitó el colegio Maristes de Lleida y la Fundación Arrels, porque la habían invitado a comprobar cómo se aprovecha el excedente de comida. En primer lugar visitó el centro social de la fundación Arrels que recoge y posteriormente reparte ese excedente.

Allí le explicaron que el año pasado y gracias a la colaboración de seis colegios, tan sólo de Lleida capital, repartieron unas 8.000 raciones de comida.

En su visita al Colegio Maristes, tuvo la oportunidad de comprobar lo fácil que es aprovechar el excedente de comida:

1) El colegio reparte 700 raciones de comida diariamente.
2) Dispone de obrador, cuarto frío, cuarto office, almacén, neveras y congeladores propios.
3) La comida que no sale del obrador se envasa en raciones individuales (500 ml).
4) Se etiqueta indicando tipo de comida y fecha de envasado.
5) Se introduce en el congelador un mínimo de 48 horas.
6) Las asociaciones sociales pasan dos veces por semana a recogerla. No es necesario que sean furgones isotérmicos ya que las cajas utilizadas para su transporte son de Pórex y garantizan el frío durante una hora. Al ser escuelas del mismo municipio esa cadena de frío no se rompe debido a la corta distancia que las separa.
7) Al llegar a los centros sociales, esos tuppers son introducidos en congeladores y posteriormente repartidos principalmente a familias con prácticamente ninguna ayuda económica que ni tan siquiera les permite comprar botellas de gas para cocinar. Al menos así se les garantiza una comida caliente (8.000 raciones se repartieron en 2015 procedente de 6 colegios de Lleida).

Despilfarro

“¿Parece fácil, verdad?, dice Cristina, por eso cuesta creer que sigan tirándose a la basura toneladas y toneladas de comida procedente de comedores escolares cada día. Como me dijo el cocinero del colegio, la clave es la predisposición.