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¿Sabías que el acto de poner en cuarentena no se originó por motivos médicos sino religiosos?

¿Sabías que el acto de poner en cuarentena no se originó por motivos médicos sino religiosos?

Conocemos como ‘cuarentena’ al periodo de aislamiento preventivo al que se somete a una persona, lugar o animal por razones sanitarias. Se le llama de tal modo debido a que en sus orígenes ese periodo de tiempo correspondía a 40 días.

Los motivos por los que se decide poner a alguien o algo en aislamiento son variados, pero es común encontrar que se realiza tras producirse una infección (ya sea por algún virus o bacteria) y con el fin de que no se extienda o contagie el resto de la población.

Se conoce también como cuarentena al periodo inmediatamente posterior al parto, necesario para que la mujer se recupere totalmente tras el alumbramiento y vuelva a su estado anterior al de la gestación. Este espacio de tiempo es también llamado ‘puerperio’.

Pero, tal y como ha avanzado la medicina en los últimos siglos, es de sobras sabido que tanto para el aislamiento por infección/enfermedad o tras el alumbramiento no es exactamente necesarios que sean cuarenta días los que debe durar esas cuarentenas, ya que cada patología o situación tiene su propio tiempo de recuperación.

El hecho de acuñar con el término cuarentena a ese espacio de tiempo (a partir de la palabra ‘Quaranta giorni’ -cuarenta días-) proviene de la Edad Media, cuando hicieron aparición varios brotes epidémicos (como la  ‘peste’) y los médicos de la época tuvieron que decidir aislar a los afectados para evitar que se contagiase el resto de la población (era muy común hacer pasar esa cuarentena a los barcos y pasajeros que llegaban de largos viajes transoceánicos).

Pero el motivo de que ese tiempo de aislamiento o recuperación esté vinculado al número cuarenta no fue originalmente por motivos médicos sino totalmente religiosos.

Desde la antigüedad el número cuarenta ha estado vinculado a muchos episodios que quedaron reflejados en los libros sagrados. De hecho, en la antiquísima Ley Mosaica (o de Moisés), en la que posteriormente se basan muchas otras religiones modernas, son continuas las referencias que se hace al 40: los años en que Moisés vivió como pastor en Madián; los días en el que, también Moisés, permaneció en el Monte Sinaí antes de bajar (según las Sagradas Escrituras) con las tablas de los Diez Mandamientos; los años a los que los hebreos fueron castigados a vagar por el desierto; o los días (y noches) que Jesucristo pasó de ayuno en el desierto y vivió el episodio en el que fue tentado por el diablo (por citar unos pocos ejemplos).

Esta devoción religiosa por el número cuarenta también es la responsable de la duración del tiempo de Cuaresma (periodo comprendido entre el final del Carnaval e inicio de la Semana Santa).

Pero también el tiempo de cuarentena para una mujer tras el parto proviene directamente de motivos religiosos y fue heredada dicha tradición desde la Ley Mosaica, tal y como recoge el Levítico 12:1-8 (uno de los libros bíblicos del Antiguo Testamento) en el que indica:

[…]Si una mujer da a luz a un varón, ella quedará impura por siete días, como cuando tiene su menstruación. Al octavo día se le hará al niño la circuncisión, y después la mujer debe permanecer treinta y tres días purificándose de su flujo de sangre. Ella no debe tocar nada consagrado ni entrar en el santuario hasta que se haya completado su período de purificación[…] […]Cuando se complete el período de purificación, una vez que haya dado a luz a un niño o a una niña, llevará un cordero de un año de edad como sacrificio que debe quemarse completamente, y una paloma joven o una tórtola como sacrificio por el pecado. Los llevará al sacerdote a la entrada de la carpa del encuentro. Luego el sacerdote la presentará ante el SEÑOR y la purificará completamente. Así quedará purificada de su flujo de sangre. Esta es la ley para la mujer que dé a luz. Si no puede pagar el precio del cordero, entonces llevará dos pichones o dos tórtolas; una como sacrificio que debe quemarse completamente y otra como sacrificio por el pecado, y así el sacerdote la purificará[…]

Y este hecho se refleja en los cuarenta días que tuvo que esperar la Virgen María tras dar a luz a Jesús para presentarlo a los sacerdotes del Templo de Jerusalén. De hecho, muchos son los lugares que celebran el 2 de febrero la Fiesta de la Candelaria con el que se da fin al ‘ciclo de las fiestas navideñas’, ya que, según la costumbre cristiana, esta fecha cae en los 40 días posteriores a los del nacimiento del Mesías.

Así pues, debido a la antigua y religiosa costumbre de utilizar los periodos que comprendía el cuarenta, y a la alta religiosidad que por entonces se profesaba, los médicos establecieron que ese era un buen número de cara al tiempo necesario para realizar un aislamiento preventivo.

Hoy en día, a pesar de que seguimos utilizando el término ‘cuarentena’, el periodo de tiempo varía según la patología y ya nada tiene que ver con el cumplimiento de plazos religiosos.

 

 

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Fuente de la imagen: pixabay

El origen de numerosas tradiciones navideñas en un pequeño gran libro

Aquellos que sois seguidores habituales de este blog y de las diferentes colaboraciones que realizo en varios medios sabéis que una de mis mayores pasiones es andar a la búsqueda de las curiosidades que se encuentran detrás del origen e historia de muchas costumbres y tradiciones.

Recientemente me ha llegado a casa, por gentileza de Edicions Morera, un pequeño gran libro titulado ‘Celebrem el Nadal’ Quan, com i perquè de la festa més gran (‘Celebremos la Navidad’ Cuándo, cómo y porqué de la fiesta más grande) escrito por el experto folklorista Amadeu Carbó (dentro de la colección L’Ermità)y que me ha gustado muchísimo.

Me refiero al ejemplar como un ‘pequeño gran libro’ debido a que tan solo tiene 76 páginas (por su formato parece más un cuaderno) pero que, gracias a lo concentrado y bien explicado que está, su contenido es enorme y aporta un buen número de datos que hará la delicia de aquellos que, como a mí, les apasionen este tipo de publicaciones.

Aunque está escrito en catalán y su contenido se centra, sobre todo, en la cultura, costumbres y celebraciones de la Navidad en Cataluña, no podía dejar de recomendar este libro (espero que en breve aparezca su versión en castellano).

En ‘Celebrem el Nadal’ Amadeu Carbó va explicando una por una las diferentes fiestas y costumbres que tienen lugar dentro del conocido como ‘ciclo de la Navidad’, desde las fiestas de los Saturnales o Sol Invictus romanas a su transformación en celebraciones cristianas, la figura de San Nicolás, las ferias navideñas, el pesebre, el caganer, villancicos autóctonos, San Esteban, Home dels Nassos (hombre narigudo), Reyes Magos o la Candalera (Candelaria)… estos son unos pocos ejemplos de la casi treintena de capítulos que tiene este libro.

Aquellos que tengáis la posibilidad de adquirir un ejemplar y leerlo estoy seguro que lo disfrutaréis.

‘Celebrem el Nadal’ Quan, com i perquè de la festa més gran - El origen de numerosas tradiciones navideñas en un pequeño gran libro

 

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¿Qué día se considera el último de las fiestas navideñas? ¿Cuándo debe quitarse el pesebre y adornos?

¿Qué día se considera el último de las fiestas navideñas? ¿Cuándo debe quitarse el pesebre y los adornos?

Estas son algunas de las dudas (junto a la de ‘¿Hasta cuándo se debe felicitar el Año Nuevo?’)  que más personas me preguntan cada año al llegar estas fechas y es que en realidad no hay unanimidad respecto al tema, debido a que en cada lugar o cultura tienen sus propias costumbres y normas que hacen variar la fecha en la que dar por finalizado el ciclo de fiestas navideñas.

Por un lado nos encontramos con aquellos que defienden que el periodo de Navidad se termina con la Epifanía o, como conocemos popularmente, Día de los Reyes Magos. De hecho hasta bien entrado el siglo IV el día del nacimiento de Jesús se celebraba el 6 de enero.

Otros defienden que el periodo navideño debe alargarse una semana más, en lo que en el catolicismo se conoce como ‘las Octavas’ (heredado de la tradición Judía) y que consiste en alargar una celebración durante siete días más después de una fiesta religiosa. Así pues para algunas personas las fiestas navideñas no terminan hasta una  semana después de la Epifanía.

También nos encontramos en muchísimos lugares que a quien hacen caso es al refranero popular y aplican aquello de ‘Hasta San Antón, Pascuas son’ y es el 17 de enero el día que tienen como fecha límite para tener montado los pesebres y adornado el árbol de Navidad.

Pero no todo el mundo hace caso a este famoso refrán y nos encontramos con infinidad de personas y lugares que mantienen la tradición de mantener la decoración navideña hasta el 2 de febrero, Fiesta de la Candelaria.

Este día es el que hace cuarenta desde la fecha en la que, desde el siglo IV, se dató como el nacimiento de Jesús (25 de diciembre) y acogiéndose a la antigua tradición judía por la que se presentaba a los recién nacidos ante los sacerdotes del templo cuando habían cumplido cuarenta días de vida. Y según las Sagradas Escrituras así consta  en la presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén, además de realizarse la ‘purificación’ de la Virgen María tras haber parido (la famosa ‘cuarentena’ de las parturientas).

Así pues, para muchísimas personas el día que realmente se considera como el último de las fiestas navideñas es el 2 de febrero, Fiesta de la Candelaria (también conocida como Fiesta de la Luz) y el nombre lo recibe porque Jesucristo está considerado como la Luz del Mundo (enviado a la Tierra para ‘iluminarnos’).

 

En el siguiente vídeo podréis ver (más bien escuchar) la breve intervención que he realizado en el programa ¡Arriba España!, presentado por Juan Luis Cano en M80Radio, donde me preguntó sobre cuándo termina la Navidad

 

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Fuente de la imagen: Alfred López @yelqtls