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¿Sabías que antiguamente el término ‘paraninfo’ se utilizaba para referirse a un ‘casamentero’ o ‘padrino de bodas’?

Actualmente cuando escuchamos el término ‘paraninfo’ vienen de inmediato a nuestra mente la imagen de un salón de actos de una universidad en el que se llevan a cabo conferencia, entrega de títulos u otros acontecimientos importantes o solemnes.

¿Sabías que antiguamente el término ‘paraninfo’ se utilizaba para referirse a un ‘casamentero’ o ‘padrino de bodas’?

Pero, originalmente, dicho término no fue acuñado para hacer referencia a nada relacionado con la institución académica sino que tenía que ver con una figura de máxima relevancia en algunas ceremonias nupciales.

En la antigüedad el papel de paraninfo era sumamente importante en una boda, debido a que era persona encargada de recibir a la novia, en el lugar donde se llevaba a cabo el enlace matrimonial, y la acompañaba hasta el novio o altar. También era quien procuraba que no faltase ningún detalle en la ceremonia e incluso, en algunos lugares, hacía compañía a los recién casados durante la noche de bodas, con el fin de confirmar que habían consumado el acto satisfactoriamente y, por tanto, el matrimonio pasaba a ser totalmente válido.

Debemos tener en cuenta que muchos siglos atrás el contrayente podía llegar a repudiar a su esposa durante la misma noche de bodas si esta no lo había satisfecho o no llegaba virgen al matrimonio, siendo el paraninfo el testigo que, con su testimonio ayudaría a dar fe de ello.

El papel de paraninfo podía ser ejercido tanto por un hombre como una mujer y la profesión de éstos solía ser la de intermediarios o casamenteros (lo que hoy en día conocemos con término como ‘alcahueta’ o ‘celestina’).

Etimológicamente, el término ‘paraninfo’ nos ha llegado desde el latín tardío ‘paranimphus’ (dándole el significado de ‘padrino de bodas’ o ‘el que acompaña en la boda’) y a éste llegó desde el griego ‘paránymphos’ y que estaba formado por los vocablos ‘para-’ (junto, al lado de) y ‘nymphe’ (novia, contrayente e incluso se utilizó para denominar también al novio), siendo su traducción literal y original: ‘el que está junto al contrayente’.

Curiosamente, con el tiempo el término con el que se denominó a esos personajes derivaron en los conocidos ‘padrino o madrina de boda’ e incluso en el menos utilizado ‘prónuba’ (vocablo latino que significa literalmente ‘madrina de boda’).

Tras la creación de las primeras instituciones universitarias, durante la Edad Media, surgió la figura del encargado de dar el discurso de apertura del curso, recibir a los alumnos e incluso procurar todo lo necesario para estos, denominándolo como ‘paraninfo’ (por la similitud que tenía el cargo y función con el individuo de las bodas).

Y, con el tiempo, como el lugar en el que se ofrecía el mencionado discurso de apertura de curso o recibía a los alumnos era un solemne salón de actos, pasó a denominarse de ese modo a aquel lugar, modo en el que lo conocemos y llamamos actualmente.

Como dato curioso, añadir que en algunos lugares de Italia todavía se sigue utilizando el término ‘paraninfo’ o el femenino ‘paraninfa’ para referirse al padrino y madrina de boda e incluso a los que ejercen de casamenteros/as.

 

 

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Fuente de la imagen: carlosreusser (Flickr)

El curioso origen del término ‘proxeneta’

El curioso origen del término ‘proxeneta’

Se utiliza hoy en día el término ‘proxeneta’ para referirse a aquel hombre o mujer que obtiene algún beneficio económico a través de la prostitución ejercida por otra persona.

Para encontrar el origen del término (que no de la acepción, ya que ésta es relativamente moderna) debemos ir hacia atrás hasta los tiempos de la Antigua Grecia en el que se conocía como ‘proxenētēs’ a aquel que mediaba en algún asunto o negocio, sobre todo que tenía que ver con personas extranjeras. Venía a ser como una especie de cónsul encargado de intermediar. También se le llamaba de ese modo a algunos de los comerciantes o comisionistas dedicados al negocio de la esclavitud.

En la Antigua Roma también se llamó ‘proxenēta’ al que se llevaba una comisión por realizar trabajos de mediación entre personas que necesitaban cerrar un negocio o acuerdo.

A partir de la Edad Media los proxenetas ampliaron sus negocios, siendo también intermediarios en arreglar casamientos. No aparecía con tal acepción en el Diccionario de autoridades, donde se usaba el término para dar significado a la palabra ‘corredor’ (en relación al que se dedica a la compra y venta de todo género de cosas).

No fue hasta 1788 cuando apareció por primera vez el término ‘proxeneta’ en un diccionario (concretamente en el de Esteban de Terreros y Pando) y lo hacía dándole el significado de ‘especie de oficio en la antigüedad romana, casamentero o intérprete. Intermediario para ventas, compras y casamientos’.

De hecho fue a partir de 1895 (en el Diccionario enciclopédico de la lengua castellana de Elías Zerolo) cuando aparece por primera vez únicamente con el significado de ‘alcahuete’.

Ya en el siglo XX, se comenzó a señalar como proxenetas a aquellos que se dedicaban no solo a intermediar entre quienes estaban interesados en contraer matrimonio sino también entre quienes ejercían la prostitución y sus clientes, desapareciendo la acepción de ‘casamentero y alcahuete’ en el Diccionario de la RAE y dándole únicamente el significado: ‘Persona que obtiene beneficios de la prostitución de otra persona’.

 

 

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Fuente de la imagen: Captura de Youtube