Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Archivo de febrero, 2018

La luz divina de Steven Spielberg

Conocemos a Steven Spielberg como el rey Midas del cine porque su mano convierte en oro cuanto toca. Por esta razón los supersticiosos e ingenuos, personas que no comprenden bien las parábolas, piensan que el director vive aislado en su mansión de Hollywood. Creen que sus mujeres, así como todos sus gatos, terminaron convertidas en estatuas doradas que expone en su solitario salón.

Son los mismos que juran que E.T. existe y que busca marihuana en la Tierra, o que bajo las aguas de Barcelona se esconde un tiburón.

Son los que nadan intranquilos. Los piensan que la Lista de Schindler es pura ficción.

Los verdaderos cinéfilos, sin embargo, conciben a Spielberg como un invocador de la luz; él, rey presuntuoso, llama a este fenómeno God Lights, o Luces de Dios (así se ha referido a ellas en algunas entrevistas)

En sus planos trafica con esa deidad cinematográfica, metáfora que le sirve para definir las luces o rayos que nacen del cielo, de una nave espacial, o que bañan al espectador a través de una ventana o puerta. Estas luces transmiten un estado de gracia en la escena. Convierten el plano en una emoción numinosa, como cuando Elliott  y E.T. vuelan con su bicicleta sobre la luna llena.

El efecto se consigue con el contraste, enfrentando al personaje a la lumínica fuente como al profeta a su dios. La divinidad que gobierna a los cineastas es la luz y para ella son sus sacrificios.

Un cineasta que la ignore será ignorado.

El rey Midas ha acabado siendo uno de los grandes sacerdotes del resplandor en el cine- espero que Kubrick me perdone la metáfora- como demuestra este vídeo de Jorge Luengo Ruiz.  En La luz de Spielberg utiliza planos de más de una veintena de títulos para demostrar que dios es un foco omnipresente.

Los personajes se enfrentan al ocaso, al sol moribundo o naciente, a la luna que desnuda sus sombras, a la cerradura que emana, al brillo que devuelve…

 

The Spielberg Light from Jorge Luengo Ruiz on Vimeo.

Un pez se pasea por el museo subacuático de Lanzarote

Y pensar que todo cuanto hemos construido o besado habitará un día en el fondo oceánico, como desechos de redes de arrastre, silenciosos, hundidos…

 

 

Una sardina o un sargo, en su vagabundeo por los océanos, se topa por casualidad con el Museo Atlántico, en la costa de Lanzarote, el primer proyecto museístico submarino de Europa.

El espacio recuerda a una nueva Atlántida y ha sido construido por el artista Jason deCaires Taylor. Acoge 300 piezas a 12 metros de profundidad. ¿Causa terror? ¿fascinación? ¿será una profecía? ¿qué pensarán los peces de todo esto?

Hijo de un inglés y de una guayanesa, este fotógrafo y escultor británico es un pionero en el land art subacuático. Una disciplina que consiste en intervenciones artísticas en la naturaleza. Nuestro pez no ve en esta rareza un museo. Es solo una casa, un nido donde depositar sus huevas.

 

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El cuadro por el que escapan los refugiados

El cuadro de la artista omaní Iman Al Khatri, de 24 años, es un óleo que apunta a los ojos. Se sale del marco. Busca la vida. Quiebra los límites. Desafía la ausencia de humanidad.

Salirse del cuadro es buscar la vida. Escapar de una carnicería.

A veces la vida se parece a un museo, con sus múltiples salas y alegorías. El personaje que retrata el cuadro es un sirio que escapa de esos límites. El marco es la frontera imposible. Un espacio arbitrario que delimita el ellos del nosotros.

Nosotros quiere decir los espectadores. Así nos define el espacio. La posición en la sala. Habitamos el otro lado, en este museo que llaman Europa. Un lugar proclive a coleccionar obras sin contexto.

El audioguía solo susurra: “matanza, cerco, asesinato, horror…”.

Los museos son lugares diseñados para mirar. Y aquí vemos a un padre que saca a su hijo de las tinieblas. Estas penumbras son cuadradas. Están selladas. Como un cuartucho bajo las bombas de Alepo, o un campamento de refugiados, un suburbio sin nombre en el invierno.

El padre hace lo imposible: sale del cuadro. Pero duda si lanzar a su hijo a la nada, actúa como un péndulo.

Nadie puede prometerle que el niño será recogido si lo suelta.

La nada es imprevisible.

Somos el sujeto pornográfico. El espectador ciego. Somos la nada que nada recoge.

Iman Al Khatri nos aprieta las córneas con este trabajo. La fuerza de su tela está en la parte invisible: ¿qué habrá bajo los pies del niño de camiseta roja?

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El videoclip que comprimió tres mil años de arte en solo tres minutos

Viene un tsunami de belleza. Toda la historia del arte en un único film. Puede que no lo resistas y que tu cerebro explote. Tres mil años condensados en tres minutos.

El blog Trasdós no se hace responsable del impacto de este vídeo. Si tras la deflagración de miles de pinturas decides ser vagabundo, poeta delincuente o trovador, es cosa tuya. Solo os adelantamos algunos datos inocuos de esta maravilla.

El corto se titula 3000 años de Arte y fue realizado en 1968 bajo el adjetivo de film experimental. Es un montaje frenético que discurre sobre la canción Classical Gas, de Mason Williams, que ganó tres Grammy en 1969.

La película es una colección de 2.500 obras de arte clásicas, pinturas de todas las épocas y géneros. Desliza un concepto cinematográfico que entonces era novedoso, la kinestasis, que en inglés se refiere a la narración que avanza a base de fotografías o fotogramas congelados en un rápido montaje que guía la música.

Este trabajo pionero, madre de los videojockeys, fue elaborado por Dan McLaughlin, un estudiante de la universidad UCLA. Inicialmente era un proyecto personal suyo titulado God is dog spelled backwards. McLaughlin quería unir la mejores obras de arte con la mejor música para crear la mejor película. Como banda sonora escogió la Quinta Sinfonía de Beethoven.

Fue el músico tejano Mason Williams quien tras verla en una sala contactó con el autor con la idea de que hiciera un vídeo similar que acompañara a su famosa canción instrumental. Sería además emitido en televisión.

Causó impacto este prototipo de videoclip. Demostró que la mente humana es capaz de absorber muchísima información visual sin incitar al público a que se corte la oreja como Van Gogh. Nadie murió de epilepsia.

Mason Williams habla de él como si fuera un profeta olvidado: “La idea del video de 3000 años de arte fue un ejemplo temprano del potencial del video musical y una oportunidad para explorar el concepto… 13 años después nacería la MTV”.

Prepara la cuchilla, limpia tu oreja. Prepárate a derretirte como Stendhal en Florencia. Vértigo, confusión, temblor y palpitaciones al estar expuesto a tantas obras de arte. Como dispararte los museos del mundo en la frente.

 

Los perros que cantaron las canciones de los Beatles para dominar la Tierra

Hoy, en el Día Internacional del Gato, voy a hablaros de perros.

 

Beatle Barkers. Wikimedia Commons.

Beatle Barkers. Wikimedia Commons.

El perro es un animal que se reproduce sin apenas costes. Son mantenidos por unos chimpancés avanzados a quienes se les fue de las manos el experimento. Mezclaron lobitos y salieron terriers. Terriers diminutos que no trabajan.

 

Perro semihunidad. Francisco de Goya. Wikimedia Commons.

Perro semihundido. Francisco de Goya. Wikimedia Commons.

El humano es esa cosa bípeda que invierte la mitad de su vida en una oficina para alimentar a su mascota. El perro es esa cosa cuadrúpeda estirada en el sofá cuya mascota lo alimenta. Darwin no entiende nada: se tira de los pelos.

Tienen estos animales el comportamiento propio de un parásito, y una relación simbiótica con las personas. Ofrecen algo parecido al amor, y el huésped, engañado, se desvive por ellos. Al perro le importa un carajo el amor, pero ha aprendido que ciertos gestos pueden imitarlo. El humano dejó de ir en busca del fuego por la oxitocina. Y el perro es oxitocina peluda. Dudo que sea ya un animal, en su evolución alcanzó el estatus de hormona de la felicidad. Un neurotransmisor que transporta pelotas.

Solo tuvo que cambiar el fiero colmillo por levantar la patita. Las carreras selváticas por enseñarnos la barriguita.

En síntesis este es el verdadero cometido del perro: dominar a una humanidad necesitada de cariño. Todo esto es conocido, y no debería sorprender a la especie esclavizada dicha afirmación.

Pero quizás sea menos conocido que los perros cantan. Los perros en su afán por subyugarnos se han atrevido con las versiones de los Beatles.

Un perro que levanta la patita, enseña la barriga, y canta She Loves You, es capaz de dominar una galaxia.

 

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Carl Krull pinta como si escaneara un fondo marino desconocido

Dice que pinta como si fuera un sismógrafo o una impresora de inyección de tinta. Médium o máquina. Tal vez ambas cosas. Repetitivo. Lineal. Creativo. Sin aparentes fallos. Trazo tras trazo, línea sobre línea. Rayas endiabladas hasta que consigue construir un efecto tridimensional.

Carne topográfica que recupera las formas de la nada.

Busca romper las dos dimensiones sobre el papel. Una abundancia de líneas que presionan hasta generar la figura. Para él pintar es como escanear un fondo marino desconocido.

 

Se ha descrito a sí mismo como un sismógrafo humano. “Expresionismo sísmico lineal”, dice. Muestra el proceso de creación en varios vídeos: raya a raya parece guiado, un instrumento recibiendo compases telúricos. Lee el resto de la entrada »

Un bisonte encerrado en un motel

Más perdido que un bisonte en un motel. Confuso cual castor en una bañera. Nervioso como un puma arañando la almohada. Un caballo anestesiado frente al televisor. Productos equinos de belleza. El cervatillo hurga en la nevera, y solo encuentra frasquitos de alcohol que buscan anestesiar a los clientes del motel Naturaleza.

Así está el mundo: dolorosamente perdido. Así lo define Doug Aitken en una exposición.

Los animales están encerrados; el humano parece loco, bronco, alienado. Todos migraron. Todos desorientados. Todos perdieron su casa. También dispararon. Mataron al espíritu, que era una paloma en ciertas culturas, en otras un mono, un elefante, quizás un leopardo. No quedaron indios que nos dijeran: eh, tíos, esto se os está yendo de las manos. Huele a pólvora y a pis de vagabundo. De Sur a Este, de Este a Norte, como en el Salvaje Oeste, matando a los búfalos, o encerrándolos en el motel y a ver si acaban igual de tarumbas que los humanos.

La exposición Migrations, de Doug Aitken, podría haber empezado así. O de distinto modo, porque solo los locos dicen estas cosas.

Locos que mirarán el mundo como si fuera a través de esas pantallas que llenan la sala de los museos que acogen a este artista. La última es la muestra Future Shock, en el museo Site de Santa Fe, en Nuevo México (hasta el 29 de abril).

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Susanna Bauer crea poemas con las hojas de los árboles

A veces pienso que es momento de detenerse. Respirar. Dejarnos caer. Reducir la velocidad en este cine frenético. Regresar a la mirada pausada, como el druida observaba la planta.

Reeducaremos una vista cansada de tantas imágenes, colores y artificios. Cerraremos los párpados, quietos en la ciudad que ruge, serenos en una tormenta de cláxones. Olvidaremos el ruido de las pantallas que obran como el dios perverso cuya simulación nos apartó de la realidad del mundo.

¿Qué ves?

Suspended. ©Susanna Bauer. Foto: AP.

Suspended. ©Susanna Bauer. Foto: AP.

¿Qué nos dice una hoja seca? ¿Qué hay de maravilloso en la sencillez de este arte manual? ¿Qué nos dirá esta hoja trabajada por la artista Susanna Bauer?

Contiene la historia del tiempo, habla de la fragilidad y la fuerza en un delicado equilibrio. La hoja es un símbolo perecedero, punta caduca de las estaciones. Es carne de este universo cíclico. El reflejo momentáneo de la renovación y la resistencia que impregna a los seres vivos.

Ligeros. Suaves como tallos. Así deberían caminar los seres humanos.

Las hojas del mundo contienen mensajes, solo que Bauer con su hilo y aguja, con esa pericia y talento natural para la poesía primitiva, sabe recuperar el significado: un cuadro, una escultura.

Si supiéramos que somos esa hoja sabríamos que quiere el viento. El poema quebradizo que nos extingue. Diríamos: nuestra mejor época es el otoño, cuando caemos de las altas verdades y lucimos los colores del fuego. Lee el resto de la entrada »

El cuento más triste con las palabras más singulares del mundo

Hoy deslizaré por aquí un cuento triste con algunas de las palabras sin traducción que existen. Hagamos turismo lingüístico por las voces poéticas de este mundo.

Empieza así:

Mujer con Gato. Lilla Cabot Perry (1848-1933). Wikimedia Commons.

Mujer con Gato. Lilla Cabot Perry (1848-1933). Wikimedia Commons.

Quisiera presentaros a esta vieja gattara (palabra que en italiano identifica a las mujeres que recogen a los gatos callejeros), pero sufro de cierto tartle (que es como los escoceses llaman a la duda que sientes al querer presentar alguien del que no recuerdas bien su nombre).

Así que la llamaré Señora de Félix, por el ilustre gato, es fácil.

La gattara señora Félix.

Hoy vive rodeada de animales, ajena a sus vecinos, pero no fue siempre así. Su historia es triste, pero espero que sirva de excusa para estas palabras que quiero deslizar, y que son únicas en las distintas lenguas del mundo.

Antes de aficionarse a los gatos, cuando era joven y no descuidaba su pelo, la Sra. Félix sintió el waldeinsamkeit (que es como los alemanes llaman a la sensación de estar solo en el bosque). Había llegado a ese lugar apartado siguiendo la mångata, el camino de luz que deja la luna sobre el mar para los suecos.

Fue un sentimiento de profundo dépaysement, sentirse extranjero, emigrante, desplazado del origen, como dicen los franceses. Sentía la misma saudade o añoranza que los portugueses. La Sra. Félix estaba en realidad huyendo por el bosque, necesitaba borrar sus pasos, poner tierra de por medio. Sumida en un boketto (japonés), abstraída, mirando al vacío, se creía maldecida por el shlimazl (yiddish): el que tiene mala suerte crónica.

Años atrás, sin embargo, había sentido el gigil, que en idioma tagalo (Filipinas) significa el incontrolable deseo de apretar a quien amas, y el kilig, los nervios en el estómago que se siente al hablar con la persona que te gusta.

Entonces era dichosa pues la chica de rizos negros la correspondía. Pero su padre se opuso a esta unión. La consideraba una aberración, un atentado contra su sangre.

En aquel pueblo de rancias costumbres este amor prohibido fue una mokita (en lengua Kiriwina de Nueva Guinea): aquella verdad que todo el mundo sabe pero nadie dice.

El padre entró en cólera. La novia de la Sra. Félix era una backpfeifengesicht (alemán): la cara que merece un tortazo.

Indagó mucho, quería asegurarse, y en aquellos días pareció un pochemuchka (ruso), una persona que hace muchas preguntas a sus vecinos. Finalmente, amenazó de muerte a la chica, y ésta tuvo que huir del pueblo.

Y aquí es cuando dos corazones se desangran…

Al conocer la noticia, la Sra. Félix sintió un L’appel du vide (francés), el impulso de tirarse desde un lugar muy alto. Todos los vecinos que sintieron el schadenfreude (alemán), o el regocijo por la desgracia ajena, hubieran bendecido esta decisión.

 

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El artista que perdió su virginidad con una extraterrestre

Se llamaba Crescent. Cómo olvidarla. No se parecía a las rubias granjeras que rezaban en las iglesias baptistas de su Georgia natal, en los Estados Unidos.

Crescent. Como la luna creciente. Luna que lo asaltó en el bosque y le mostró sus pechos; lo cabalgó entre ardillas y tejones; lo sedujo sobre la hierba mojada; no es lo que se espera de una chica del Cinturón de la Biblia cuando tienes solo 17 años.

Tenía los ojos grandes, brillantes, oblicuos. Llevaba una peluca negra para disimular su rara calvicie. Lucía uñas largas aunque no le arañó mientras subía y bajaba …

Se llamaba Crescent, sí, y no era un mujer cualquiera, porque era una chica extraterrestre.

 

Lo bonito o acaso terrorífico de la historia de David Huggins, de ser cierta, lo cual parece improbable -aunque el mundo es un misterio cegado por la arrogancia-, es que podemos hacer el amor con los alienígenas. Así perdió él su virginidad, siendo menor de edad, dice, de la forma más extraña posible. Viene un ser de otra galaxia y se te pasa por la piedra entre la hojarasca del bosque cercano a tu casa. Tú eres un crío y la vida no volverá a ser nunca la misma.

 

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